Alerta: en el 8o mes del año alcanzamos los números rojos de los recursos del planeta

De acuerdo con los datos de Global Footprint Network, la organización mundial de WWF, la humanidad agotó hoy este presupuesto anual

El mundo posee un presupuesto ecológico anual, el cual marca la huella ecológica del humano sobre la capacidad del planeta para regenerar lo que se ha consumido. Esta cantidad consumida de recursos naturales por país ha reducido significativamente la superficie forestal, escaseado los recursos naturales hídricos, degradado la cantidad de tierra y diversidad biológica e incapacitado al planeta para absorber las emisiones de CO2, entre otras consecuencias.

De acuerdo con los datos de Global Footprint Network, la organización mundial de WWF, la humanidad agotó hoy este presupuesto anual. Por consiguiente, se alcanzó el Día del exceso de la Tierra. Esta situación nos brinda la oportunidad de tomar medidas contra el consumo desmedido de los recursos naturales. 

Año con año, la humanidad llega antes de esta fecha. En esta ocasión, desde hace meses habíamos llegado a estar en focos rojos hasta que, en menos de 8 meses, se alcanzó superar la huella ecológica sobre la capacidad del planeta. Según Marco Lambertini, director general de WWF, debemos conservar el capital natural que queda y administrar sustentablemente los recursos del planeta, ya que es el futuro para los niños, es nuestro hogar.

 

 

Para cambiar esta tendencia, debemos comenzar a modificar los hábitos de consumo: elegir modelos basados en energías renovables, reducir el nivel de emisiones que contaminan el medio ambiente, escoger productos derivados de prácticas sustentables, etcétera.



Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



¿Cuántos recursos consumirás en toda tu vida?

En 65 años habrás comido más de 13 mil huevos.

Todos los días consumimos, ya sea alimentos, ropa, tecnología, papelería, agua o cualquier otro artículo que nos resulte necesario para sobrevivir. El planeta nos brinda todos estos elementos con la materia prima para transformarlos a nuestra utilidad.

Sin embargo, actualmente se consumen recursos naturales más rápido de lo que se pueden volver a generar y se desechan residuos más rápido de lo que pueden ser degradados. Se calcula que actualmente el medio ambiente tarda 18 meses en recuperarse de lo que los humanos gastan y desechan en un año.

Ser consciente de lo que se consume y desecha implica una serie de pequeñas decisiones día con día, ¿beber café en vaso de unicel?, ¿reutilizar o no el papel?, ¿qué envoltura utilizar para envolver un regalo?, etc.

A lo largo de toda una vida habremos consumido una gran lista de productos naturales y manufacturados, mismos que se traducen en enormes cantidades de residuos, por ejemplo, se calcula que en México existen 65,000,000 de teléfonos celulares y cada año se desechan 15,000,000 de los mismos.

Para hacernos una idea de cuánto consume una persona en toda su existencia, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) hizo el cálculo promedio de una vida de 65 años.

Los resultados son los siguientes:

* 13,345 huevos

* 5,272 manzanas

* 400 cremas

* 5,800 pañales

* 4,280 barras de pan

* 15 cerdos

* 845 latas de alimentos

* 190 shampoos

* 78 cepillos de dientes

* 35 geles para el cabello

* 270 desodorantes

* 2,450 periódicos

* 16 teléfonos celulares

* 1,200 pollos

* 7,550 litros de leche

* 10,866 zanahorias

* 276 pastas de dientes

* 5.6 bronceadores

* 21 borregos

* 4 vacas

* 4,500 litros de cerveza

* 5,600 litros de refrescos de cola

* 4,000 rollos de papel higiénico

* 11,000 toallas sanitarias o tampones

* 10,000 barras de chocolate

A cada habitante del planeta nos corresponde un promedio de 1.8 hectáreas para satisfacer nuestras necesidades, el equivalente a 2.5 canchas de fútbol, sin embargo, actualmente cada persona consume 2.7 hectáreas, es decir, 3.6 canchas.

Sin duda, estas cifras nos hacen considerar integrar prácticas a favor del consumo responsable que pueden resultar muy sencillas como consumir productos locales, frutas de temporada y elegir productos ecoamigables. Con pequeñas acciones se pueden resultar grandes resultados. Y tú ¿cuánto consumes?



¿Libertad o austeridad? Así vive una comuna autosustentable en los bosques de EE.UU. (FOTOS)

Muchas de estas comunas están integradas por residentes, voluntarios temporales y otros allegados que se vieron en la necesidad de probar distintos modelos de vida.

Vivir fuera del sistema es una alternativa de numerosas personas que buscan una vida autosustentable, libre de impuestos y obligaciones típicas de una sociedad principalmente capitalista. Se trata de un estilo de vida que, al sacrificar ciertas comodidades de la modernidad, se reduce la huella ecológica en el planeta al poner a prueba técnicas de agrocultivo sustentable, bioconstrucción y energía alternativa. 

Muchas de estas comunas están integradas por residentes, voluntarios temporales y otros allegados que se vieron en la necesidad de probar distintos modelos de vida. Y entre ellas se encuentra una comunidad en los bosques de Oregon, al noreste de EE.UU., quienes habitan en un área de 16 hectáreas y sobreviven exclusivamente con lo que encuentran en el territorio a través de la caza, recolección de alimentos y otros insumos del bosque. 

La revista Vice se encargó de capturar los momentos de esta comuna autosustentable, dándole una cámara fotográfica a Eve, una integrante del lugar. Ella documentó el día a día de 15 personas que vivieron o transitaron al interior de la comuna:

Levantarse de la cama con base de madera contrachapada; beber un poco de café o té en el pórtico negro con una vista hermosa de varias alternativas de baño de composta. A las 9:00, tenemos una junta de grupo y revisamos tanto con los estudiantes como instructores en dónde aprendimos sobre yesos y pinturas naturales. Después, comemos el almuerzo, un recalentado de las lentejas de anoche con los huevos de la tarde. Alimento a las gallinas y recojo los huevos. Corto un árbol para material crudo, y después nos dirigimos a un río cerca para el primer chapuzón del verano. Finalmente, concluimos el día con una fogata con todos.

Como conclusión, ella se dio cuenta que “la mayoría parece encontrarse en una encrucijada de vida”. Por lo que un estilo de vida con una alimentación más sana –con base en distintos granos y vegetales que tanto cultivan como truquean localmente– y una supervivencia en contacto con la naturaleza. Esto, con el paso del tiempo, permite liberarse de las preocupaciones cotidianas para darle a la naturaleza, el fluir de una trascendencia. 

A continuación te compartimos las imágenes de Eve, integrante de la comuna autosustentable en Oregon, EE.UU.

 



La posible vida extraterrestre podría verse afectada por el cambio climático, estudio

El efecto invernadero es un fenómeno que impide la vida y que, además, afecta el clima de otros planetas.

Considerando que absolutamente todo está unido no resulta extraño que lo que ocurre en un planeta puede afectar al universo (y viceversa). Un nuevo estudio publicado por journal Nature Communications ha encontrado que para conocer las probabilidades de vida en un planeta, no solo es necesario calcular la posibilidad de agua en él, midiendo la distancia entre la estrella en la que orbita, también calculando su nivel de efecto invernadero.

El mismo estudio apunta a que cuando el dióxido de carbono alcanza 1500 partes por millón en la atmósfera el clima del planeta comienza a ser inestable. Para que esto sucediera en la Tierra falta mucho, habríamos de quemar aún más de todas las reservas de hidrocarburos que existen. Ello, aún resulta muy lejano. Sin embargo sería catastrófico para la vida en cualquier planeta y este efecto podría influenciar a los planetas vecinos.

Así, un aumento importe en la cantidad de dióxido de carbono podría ser tan letal como el acercamiento de los planetas del universo a sus propios soles. Este estudio ha arrojado pistas importantes en la búsqueda de la vida extraterrestre, con un nuevo indicador por tomar en cuenta. Una imprescindible para la vida.

[Space.com]

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