Y tú, ¿por qué fumas? Historia de la publicidad de la industria tabacalera

Quizá es momento de preguntarnos si un cigarro realmente nos convierte en alguien interesante, atractivo, popular, relajado y fresco.

El tabaco tiene sus orígenes desde la época prehispánica, donde, de acuerdo con los relatos de Fray Bartolomé de las Casas, era consumido por distintos grupos indígenas en sus ritos religiosos. Eventualmente fue llevado al continente europeo, difundiéndose a través de los marinos que estuvieron en el Nuevo Mundo. De ahí, y gracias a la revolución industrial, su popularidad fue ineludible.

La industria del tabaco se dedicó a vender productos derivados de esta planta con el fin de expandir su mercado. Desde principio del siglo XX, se usaron imágenes de mujeres atractivas, hombres viriles, personajes públicos de gran influencia poblacional y mensajes de afiliación social, para demostrar que las personas que fumaban eran deseables, irresistibles, libres de preocupación, famosos e interesantes.

La publicidad de aquel entonces, donde los retratos de rostros que sonreían convincentemente, encontraban un sinfín de razones para promocionar el producto: la guerra, la desigualdad de género, la popularidad, la adquisición de premios, entre otros.

La exposición de “Selling Smoke: Tobacco Advertising and Anti-Smoking Campaigns”, colección de anuncios, artículos y fotografías de la publicidad tabacalera de aquel entonces, pretende que el espectador tome consciencia de las razones por las cuales consumimos cigarros. Les compartimos algunas imágenes de esta exhibición:

 

Quizá es momento de preguntarnos si un cigarro realmente nos convierte en alguien interesante, atractivo, popular, relajado y fresco; o si lo somos sin la necesidad de tener entre nuestros labios pedazos de tabaco envueltos en un papel. 



Después de esta nota, no volverás a ver la hookah como antes

Gracias a este estudio, se han podido observar detalladamente los efectos subsecuentes de fumar hookah.

La hookah es uno de los instrumentos antiguos para fumar, cuyo origen data de la dinastía persa Safavid (1501-1736). Eventualmente, el uso de la hookah se expandió por India, Egipto y Levante Mediterráneo (durante el Imperio otomano). 

La palabra viene del término árabe huqqa, que es una pipa de agua con una taza para el tabaco en la parte superior. Cuando se inhala, el humo se extrae del tabaco humeante atravesando el cuerpo de la tubería y provocando que el agua, en el fondo de la pipa, burbujee. El contenedor del agua puede estar hecho de vidrio, metal o jade. 

Con el paso del tiempo, la fama de la hookah atravesó las fronteras temporales y físicas. Su uso se popularizó en América, Europa, Asia, Australia, Sudáfrica, Tanzania, entre otros lugares. La principal fuente de atracción era su aparente inocuidad…

Sin embargo, investigadores de la Universidad de California, en San Francisco, identificaron que la hookah contiene agentes cancerígenos. 

En el estudio se analizaron las muestras urinarias de 55 personas saludables, antes, después y al día siguiente de haber fumado la pipa de agua. Tras una noche de haber fumado, cada participante hizo uso, en promedio, de 0.6 recipientes de tabaco para la hookah, y pasó 74 minutos fumando la pipa. 

De ese modo, los investigadores encontraron que los niveles de nicotina y cotinina en la orina aumentaron hasta 70 veces más después de fumar la pipa de agua. Y en consecuencia, los niveles de productos químicos, conocidos por ser cancerígenos, también incrementaron en la orina; tales como NNAL (4-Metilnitrosamina-1-3-piridil-1-butanol) y otros componentes orgánicos volátiles.

Gracias a este estudio, se han podido observar detalladamente los efectos subsecuentes de fumar hookah. Incluso, otros estudios que apoyan los resultados de esta investigación, resaltan que fumar la pipa de agua se relaciona con altos niveles de toxinas en el cuerpo: “Los niveles biomarcadores que se reportaron en el estudio, representan exposiciones más realistas a sustancias tóxicas del tabaco.”

De acuerdo con los investigadores, algunas toxinas encontradas en la hookah también se observan, en niveles superiores, en un cigarro regular. Como por ejemplo el benceno, que incrementa los riesgos de leucemia, y el monóxido de carbón. 



¿Sabías que matamos tiburones para que puedas ponerte crema hidratante en la cara?

Millones de tiburones mueren cada año por la sustancia que guardan en el hígado, llamada escualeno. Una nueva iniciativa ha desarrollado una manera eficiente para producir escualeno de plantas de tabaco.

Cada año, más de 6 millones de tiburones son cazados por la preciosa sustancia que está contenida en su hígado. El escualeno tiene una variedad de usos para el humano: como un agente liberados para vacunas, como un hidratante en cosméticos y como un suplemento alimenticio (como el aceite de pescado).

Pero el escualeno no necesita venir de los tiburones. Existen otras fuentes, como las aceitunas y el salvado. Una nueva e importantísima iniciativa, llamada SynShark, ha licenciado tecnología de la Universidad A&M de Texas para producir escualeno del tabaco y salvar a los tiburones mientras también proporcionan una fuente de ingresos para agricultores de tabaco heridos por el declive de fumadores.

La tecnología de SynShark fue fundada por una fuente inesperada: ARPA-E, la agencia de investigación energética del gobierno de E.U.A. Ello es porque, al parecer, el escualeno también tiene el potencial de ser un gran biocombustible, pero el problema es que aun no es suficientemente económico para producir un mercado energético.

Como los hígados de tiburón, la planta de tabaco puede actuar como una fuente procesadora de escualeno. “Podemos incrementar la cosecha tanto que podríamos ser bastante disruptivos en el mercado”, apunta el director de la compañía.

SynSharks ya está comenzando pruebas de campo para su planta de tecnología de tabaco el próximo año. Los científicos enfatizan qué tan benéfico puede ser esto tanto para los tiburones como para la agricultura de tabaco.



Oruga utiliza “halitosis tóxica” con nicotina para ahuyentar a predadores

La pequeña Manduca sexta es una oruga que secreta nicotina a través de sus espiráculos con el fin de alejar a las arañas que se alimentan de ella.

Los animales tienen muchas técnicas que los ayudan a escapar de su depredadores. Ciertos animales usan su piel: colores brillantes que advierten a otros animales que son potencialmente venenosos, o colores camuflaje que los ayudan esconderse. Por otro lado, existen también aquellos que secretan olores para alejar a sus enemigo. La oruga Manduca sexta es uno de estos últimos.

La Manduca se alimenta de plantas de tabaco que contienen nicotina y al consumir la planta activan un gen específico responsable por las secreciones de la sustancia, esta aleja a los predadores. Ian Baldwin, que encabezó el estudio de la “halitosis defensiva” en el Instituto Max Planck de Ecología Química en Alemania, explica que estas orugas son cientos de veces más resistentes a la nicotina que los humanos. En el video pueden apreciar como se defiende la oruga:

El estudio fue publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Los investigadores alimentaron a un grupo de orugas con plantas de tabaco con y sin nicotina para encontrar el gen responsable de la halitosis. Aquellas que fueron alimentadas con tabaco sin nicotina perdieron su habilidad de producir la sustancia que las protegía de las arañas, mientras que las otras se defendían con normalidad.

Los científicos consideran que la metodología del experimento puede ser utilizada en el futuro para desarrollar medicinas que afecten a un solo gen.



Países con más fumadores en el mundo

Descubre las cifras del tabaquismo alrededor del mundo.

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Los países con mayor población de fumadores se encuentran en Europa oriental; Serbia, Bulgaria, Grecia y Rusia encabezan la lista, ya que consumen más de 2 mil cigarros por persona anualmente.

En Noruega, Australia y Gran Bretaña los precios del tabaco son los más elevado. Para un noruego, una cajetilla de Marlboros cuesta más de $15 dls ya que el gobierno ha aumentado considerablemente los impuestos sobre el tabaco con el objetivo de disminuir el consumo.

La gente en las naciones más pobres tiende a fumar mucho menos; Camerún, Chad y Etiopía son los países con  los grupos más reducidos de fumadores.

Estudios han demostrado que mientras fumar es menos popular en países con grandes ingresos, el consumo de tabaco se ha elevado en países con ingresos medianos o pequeños, particularmente entre hombres con un status económico bajo.

En Rusia 40% de la población es fumadora y el gobierno acaba de prohibir fumar en lugares públicos. En este país, durante los 90, la escasez de cigarros detonó algunas revueltas.

En Estados Unidos 19% de la población es fumadora, mientras que en Europa ocurre lo mismo con 29% de la población, donde el tabaquismo es la principal causa de muerte y enfermedad.

En Europa, en 2011 se lanzó una campaña contra el tabaquismo, que apelaba más a la vanidad de los fumadores que a su salud, prometiendo: “Los ex-fumadores se ven mejor, huelen mejor, se sienten mejor y tienen más dinero.”

Un análisis hecho en 2011 encontró que los anuncios que muestran los impactos negativos en la salud causados por el tabaco son los más efectivos para que la gente renuncie a éste.

El incremento del precio del tabaco también orilla a algunos a abandonarlo; por cada 10% que aumenta, de 2.5 a 5% de los fumadores dejan el hábito. Tal vez no sea mala idea que los impuestos sobre este vicio se eleven en todos los países.

[The Atlantic]



5 prácticas deshonestas (y compartidas) entre las tabacaleras y la industria farmacéutica

El tabaco y los medicamentos son un gran negocio. En este recorrido revisamos sólo algunas de las muchas cosas que estas industrias hacen para que el público siga consumiéndolas.

tabaco

1. Mantienen descubrimientos nocivos para el negocio fuera del alcance del público

Tanto las tabacaleras como las farmacéuticas niegan la presencia de sustancias dañinas en sus productos, gastando millones de dólares tratando de desacreditar investigaciones que pongan en riesgo su negocio.

Las tabacaleras saben de la existencia de partículas alfa radioactivas en el tabaco hace más de cuatro décadas, pero deliberadamente esconden las evidencias (investigación de la UCLA). Por su parte, las farmacéuticas evitan que los investigadores, las agencias de salud pública y la gente conozcan el potencial tóxico de sus productos, como en el caso de Merck, demandada exitosamente por millones de dólares por no difundir información importante sobre el riesgo de ataques del corazón producidos por Vioxx.

2. Ambas crean pruebas fraudulentas y sobornan investigadores para producir resultados deseados

Muchas investigaciones sirven para generar datos que avalen productos dañinos. A diferencia de los laboratorios estatales, las farmacéuticas y tabacaleras no están sujetas a estrechos presupuestos, por lo que el supuesto doctor Fulanito de Tal de una ignota Universidad de Nueva Zelanda que afirma que los cigarrillos mejoran la presión sanguínea probablemente es una estafa.

Y es que la autoridad científica también es una coartada para justificar legalmente lo que se necesite justificar en la agenda de una empresa. El presupuesto que puede venir de estas empresas puede financiar investigaciones válidas, lo que pone en tela de juicio la ética profesional de los investigadores: si las conclusiones de un estudio, aunque verdaderas, atenten contra sus fuentes de trabajo, muy probablemente nunca salgan a la luz. Uno de cada siete científicos lo saben.

3. Ambos se dirigen a dos públicos: Hollywood y los niños

El cigarrillo ha sido un emblema del cine desde sus inicios, pero puede deberse menos a la estética que a una extensa campaña publicitaria. Durante los 80, algunas compañías impulsaron además la asociación entre glamour y tabaco al regalarles cigarrillos a los actores. En el caso de los niños se torna siniestro con personajes como Joe Camel.

Cintas de zombis y epidemias abundan: las películas de terror son también una forma de validar la medicina e impulsar la vacunación como única panacea capaz de salvar a la humanidad de una creciente amenaza. Detrás de esto no está necesariamente un fin estético ni de entretenimiento, sino la programación ideológica.

4. Ambas están ligadas al crimen organizado

Se estima que uno de cada tres cigarrillos se venden en el mercado negro. Esto es posible utilizando la misma infraestructura industrial de las tabacaleras: el mercado de los cigarrillos ilegales florece en cualquier ciudad, pero no se trata de compañías de tabaco fuera de la ley en todos los casos, sino de las mismas tabacaleras importantes atacando otros nichos de mercado con productos de calidad inferior y potencialmente más nociva, si cabe, que los cigarros normales.

En el caso de la evolución de los narcóticos y su relación con las farmacéuticas, Alfredo Schulte-Cockholt, autor de La política del crímen organizado y el crimen organizado de la política, escribe que “las compañías farmacéuticas no sólo continuaron sus prácticas luego de que las drogas fueran reconocidas, sino que hicieron todo lo posible por evitar regulaciones y detecciones para lucrar con las ventas tanto como fuera posible, incluso cuando los gobiernos nacionales aprobaran e implementaran leyes criminalizando la producción y exportación de narcóticos a menos que estuvieran estrictamente controlados. Finalmente, cuando las farmacéuticas dejaron de participar en la propia producción de los narcóticos ilícitos, continuaron lucrando al involucrarse en economías criminales al proveer precursores químicos necesarios para producir drogas.”

Habría que empezar a conceptualizar el crimen organizado como crimen corporativo, en las sedes de estas y muchas otras industrias.

5.El gobierno permite que sigan operando gracias a que colocan información preventiva

El caso paradigmático son las fotos o leyendas de los riesgos para la salud que ilustran todas las cajetillas de cigarros. Incluso después de que se comprueban nuevos daños para la salud, las tabacaleras siguen operando, como en la película Thanks for smoking. En los medicamentos nocivos las demandas de los afectados llegarán, pero serán desestimadas rápidamente gracias a la presencia de advertencias. La otra cara de este aspecto son los infomerciales y el gusto por los diagnósticos rápidos, que hacen que la gente perfectamente sana quiera tomar pastillas, vitaminas y suplementos simplemente para “estar mejor”, en vez de hacer ejercicio y llevar una vida sana.

[Waking Times]

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