¿Qué pensarías de convertirte en composta cuando mueras?

Este nuevo proyecto propone construir edificios donde los cuerpos puedan ser convertidos en composta para alimentar plantíos y jardines comunitarios dentro de la ciudad donde se encuentren.

Tan solo en Estados Unidos, cada año se usan más de 90 mil toneladas de acero y más de un millón y medio de hectáreas de árboles para construir ataúdes, y se usan más de 750 mil galones de formaldehido para embalsamar, así que los cuerpos no se pueden descomponer naturalmente. La cremación también requiere una dosis enorme de combustibles fósiles. En pocas palabras, la muerte es natural pero el entierro moderno no lo es.

Si lo pensamos, es bastante ridículo que incluso después de muertos sigamos dejando nuestra huella de carbón en el planeta. Por ello, la diseñadora Katrina Spade inventó un proyecto llamado Urban Death Project.

Spade lleva tiempo trabajando en una alternativa más orgánica para la muerte. No solo en cuanto a problemas ambientales, sino también considera el problema del espacio en los cementerios, que toman muchísimas hectáreas de tierra y cada vez se expanden más. La diseñadora quería encontrar una alternativa que permitiera que las personas fueran enterradas en las ciudades.

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El diseño utiliza composta para convertir a los cuerpos en material nutritivo para la tierra para granjas o plantíos cercanos o jardines comunitarios. Así, las personas literalmente se vuelven parte de la ciudad que alguna vez amaron.

Spade visualiza un edificio de cuatro pisos que pueda construirse en barrios alrededor de una ciudad, que sirvan para generar composta y como un lugar para rituales donde los familiares y seres queridos puedan acudir y ver a la persona fallecida por última vez. El proceso de composta tomaría alrededor de 30 días.

La diseñadora está consciente de que esto no será atractivo para todos, especialmente para aquellos muy religiosos o tradicionales, sin embrago, será una opción ecológica para aquellos que vean la muerte como parte de la naturaleza, como un evento que está diseñado por la naturaleza para regresar a la naturaleza y alimentarla.

El sugestivo lema del proyecto lo resume bien: “Solo vives dos veces”.

 

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Mineras en Colombia están provocando trastornos mentales y enfermedades graves en habitantes

Segovia es “el municipio con más casos de intoxicación por mercurio en Colombia, […] que es a su vez la tercera nación que más mercurio libera al medio ambiente en el mundo –75 toneladas al año–, detrás de China e Indonesia.”

La contaminación de recursos naturales como el agua, suelo y aire, es sólo una de las consecuencias más comunes de la actividad minera; otra se asocia con el abuso, acoso y violencia ejercidas por las empresas hacia las comunidades indígenas que no pueden defender sus tierras. Sin embargo, muy poco se habla acerca del impacto mortal que conlleva la liberación de vapores y líquidos en las minas en Colombia, China, Indonesia, México y más; como es el caso que se enfrenta la población de Segovia, en Colombia, a la intoxicación por mercurio. 

Para Natalio Cosoy, de la BBC Latinoamerica, Segovia es “el municipio con más casos de intoxicación por mercurio en Colombia, […] que es a su vez la tercera nación que más mercurio libera al medio ambiente en el mundo –75 toneladas al año–, detrás de China e Indonesia.” Este fenómeno que pone en riesgo la salud física y mental de los habitantes se debe a décadas de explotación aurífera y de uso del mercurio para extraer oro de las piedras. 

La intoxicación por mercurio comienza con náuseas, mareos; continúa destruyendo a los sistemas nervioso, digestivo e inmunológico, los pulmones, los riñones, la piel, los ojos; y termina con la muerte. Si bien en Segovia nadie ha fallecido por mercurio, alrededor de 45 000 personas están sufriendo los efectos de la intoxicación. 

Ahí, en donde se quema el mercurio en una especie de horno con una puerta abierta y los extractores empujan los vapores hacia los caños de la máquina, el riesgo continúa afectando a cada miembro de la población. Para Carlos Federico Molina Castaño, médico toxicólogo y especialista tanto en salud ocupacional como epidemiología, “el riesgo sigue presente siempre que se manipule mercurio, un metal que se evapora, por otra parte, a bastante baja temperatura, en torno a los 40 grados. Si en la orina hay más de 20 microgramos por gramo de creatinina, la persona se considera intoxicada. Es difícil encontrar a algún minero segoviano por debajo de 20. Uno me contó que llegó a tener 500. […] El máximo que me ha tocado ver a mí fue uno de 3 000.” Inclusive, bebés lactantes se encuentran bajo los efectos de la intoxicación: “Aunque en bajas cantidades, las mujeres pasan el tóxico a sus hijos a través de la leche materna. Ninguna de mis madres trabajaba con mercurio en el momento, llevaban un año sin exponerse en forma directa al mercurio, o sea que es una exposición ambiental.”

Más que la muerte, explica Molina Castaño, el mercurio “genera más discapacidad que mortalidad.” Afectaciones que implican el aspecto mental, las cuales pueden ir desde la psicosis hasta la bipolaridad. Los trastornos mentales son una consecuencia de la exposición a largo plazo al mercurio: “Es como cuando a usted le dice el nutricionista que si come mucha carne le va a producir enfermedades, o si come mucha harina; es igual, digo que si una persona está evaporando el mercurio, lo está aspirando, más adelante le puede traer efectos, pero eso no es muy común aquí”.



Los polos se están llenando de musgo como hace 3 millones de años (VIDEO)

“Nuestro trabajo está mostrando que partes [de la Antártica] se están volviendo verdes cada vez más. Incluso esos ecosistemas que eran relativamente remotos, aquellos que eran intocables por la humanidad, están mostrando los efectos del humano inducido por el cambio climático.”

El descongelamiento de los polos ha sido un tema alarmante en los últimos años. Investigadores y ambientalistas continúan buscando múltiples maneras de prevenir una catástrofe ambiental que someta a un riesgo significativo la biodiversidad del planeta. A lo largo de estas investigaciones, colegas de University of Cambridge, British Antartic Survey y University of Durham encontraron que en las tierras antárticas están creciendo increíblemente rápido cepas de musgos.

Esto ha evidenciado, comentan, el impacto irreversible del calentamiento global. En palabras de Matthew Amesbury, investigador de University of Exter en Reino Unido, “Nuestro trabajo está mostrando que partes [de la Antártica] se están volviendo verdes cada vez más. Incluso esos ecosistemas que eran relativamente remotos, aquellos que eran intocables por la humanidad, están mostrando los efectos del humano inducido por el cambio climático.” Es decir que si en los últimos 50 años, se había percibido un crecimiento anual de menos de un milímetro de estas cepas; ahora el crecimiento anual supera los tres milímetros. Las cepas están creciendo en el suelo congelado en los suelos deshielados de la Antártica. 

Se trata de una superficie de las cepas están construyendo una capa delagada en el verano, la cual termina eventualmente por congelarse durante el invierno. Estas capas que se van formando han preservado las temperaturas y por tanto su existencia en climas tan fríos. Frente a esto, Amesbury y Rob DeConto, de la Universidad de Massachusetts, explican, el suelo de esta región se está enfrentando a cambios dramáticos en torno a patrones de crecimiento de los últimos 150 años, e incluso de los últimos milenios:

Este es otro indicador que la Antártica está regresando a tiempos geológicos –lo cual tiene sentido, considerando los niveles atmosféricos de CO2 se han elevado a un grado que el planeta no había obtenido desde el Plioceno, hace 3 millones de años, cuando la capa de hielo Antártico era muy pequeña y los niveles de los mares eran más altos. Si los gases de efecto invernadero continúan, la Antártica tendrá un regreso a tiempos previos a la época geológica. Quizá la península se convertirá algún día en bosque de nuevo, como lo fue durante los climas de invernadero del Cretáceo y Eoceno, cuando el continente estaba libre de hielo. 

Los autores concuerdan que estos cambios recientemente observados son sólo el principio: “Estos cambios, combinados con una tierra libre de hielo, desencadenará una alteración en el funcionamiento biológico, en la apariencia, en los paisajes de la península Antártica por el resto del siglo XXI y más allá.” 

 



Aprende cómo hacer composta con residuos de comida, incluso si vives en un depa

El bokashi, que literalmente quiere decir comida fermentada, se realiza con la mezcla de tierras para completar su transformación de descomposición.

En los últimos años, los huertos urbanos han adquirido una mayor presencia en los hogares y empresas de las metrópolis. Llegaron a surgir desde esta preocupación y motivación de los ciudadanos citadinos por el cuidado del medio ambiente, la economía y la salud tanto física como emocional. Por lo que, tras una rigurosa investigación y educación, se logró desarrollar numerosos métodos para encontrar una alternativa de la naturaleza en la selva de concreto.

Uno de estos métodos es Compost City, libro creado por Rebecca Louie, el cual brinda instrucciones, consejos y recetas para empezar a hacer composta (aún viviendo en departamentos o casas sin jardines); tales como sistemas a pequeña escala como el vermicomposta (con lombrices) y fermentación bokashi.

Por ejemplo, el bokashi, que literalmente quiere decir comida fermentada, se realiza con la mezcla de tierras para completar su transformación de descomposición. Tiene múltiples beneficios, ya que es fácil de hacer con cierta cantidad voluminosa de residuos de comida, como huesos, carne, pollo y con alimentos que se echaron a perder en el refrigerador: “La fermentación bokashi usa una mezcla llamada Microorganismos efectivos (bacteria lactobacillus, bacteria fototrópica y levadura) y algunas plantas escamosas, como salvado de trigo.” Se puede comprar o se puede hacer en casa siguiente este enlace:

El objetivo es eliminar todo el aire que hay en los residuos de comida, manteniéndolos cubiertos de cualquier acceso de aire. Bokashi funciona anaeróbicamente, por lo que es importante que se mantenga en un contenedor con una tapa. En las siguientes semanas, mantén una capa del salvado y de los restos en una cubeta hasta llenarla. Déjala reposar durante un par de semanas hasta que los microbios dejen de fermentarse, y entonces podrás combinarla con la tierra.



Este documental recopila los ritos mortuorios ecológicos que cada vez son más populares (VIDEO)

Morir sin dejar un una huella ecológica, empieza a ser una tendencia entre algunas personas preocupadas por el ecosistema

Tradicionalmente la muerte se celebra, ya sea con tristeza o alegría, de manera fastuosa, como si escatimar en el rito mortuorio fuera traicionar el recuerdo del difunto. Esta tradición tiene consecuencias significativas en lo que se refiere a la conservación del medio ambiente, particularmente en los bosques en los que suelen ubicarse los cementerios.

Ante el boom de la cultura verde, “eco-todo”, era de esperarse que surgiera un movimiento de funerales ecológicos, liderado por el Green Burial Council.  Este movimiento sostiene que actualmente nuestra cultura funeraria trata de impedir a toda costa el proceso de descomposición; en cambio, hacer este proceso lo más natural y armónico posible ayudando a la regeneración de la vida es una opción más congruente con una ética de la naturaleza. Para algunos la muerte está inscrita en una tradición religiosa que requiere una serie de ritos para llevar a buen puerto; pero para otros más dentro de una espiritualidad secular, y enteramente terrestre, existe un deseo de que el último acto no contribuya a contaminar el ecosistema, sino que pueda ser una semilla de sanación, de disolvencia en equilibrio con la matriz telúrica

Las personas que deciden entregarse a una muerte verde protagonizan un nuevo documental, “A Will for the Woods”, que narra los pormenores de su enfermedad y la transformación espiritual que en ocasiones ocurre en el proceso. Especialmente en ese último recogimiento en el seno del bosque, con una huella de carbono limpia (¿símbolo acaso del karma?). “A Will for the Woods”, también ofrece una serie de alternativas para realizar un funeral ecológico, sin que esto signifique un gasto económico superlativo.

Funerales ecológicos, ¿solamente una nueva manifestación de la moda eco-chic o una muestra de conciencia más allá de la muerte?

 

 

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A Will for the Woods – Official Trailer from A Will for the Woods on Vimeo.

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Artista honra a animales muertos con hermosas camas de flores

Maria Ionova-Gribina adorna la muerte de animales con flores que los hace parecer que están en un sueño profundo.

“Cuando mi hermano y yo encontrábamos un topo, pájaro o insecto muerto lo enterrábamos en la frontera de un bosque. Decorábamos su tumba con flores y piedras”, relata la artista de la serie Natura Morta, Maria Ionova-Gribina.

Sus fotos muestran la finitud de la vida y a la vez la belleza de la naturaleza muerta. La tradición de adornar tumbas con flores es tan antigua como la humanidad, pero en este caso, la fotógrafa rusa presenta los cuerpos de los animales recién muertos como si estuvieran en sueño profundo. El pájaro sueña que vuela, la ardilla sueña que corre, el puerco espín que cruza un paisaje… Las flores que adornan a cada animal fueron recolectadas del mismo lugar en que murieron (casi todos en accidentes) o del jardín de la artista. Las flores también son naturaleza muerta, y la composición está, paradójicamente, llena de vida.

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