Minera derrama ácido sulfúrico al río Sonora y esconde lo ocurrido

40 mil litros de este químico fueron vertidos al río. Los primeros días, la empresa Grupo México ocultó el desastre.

El viernes 8 de agosto se develó una fuga de 40 mil litros de ácido súlfurico al río Sonora, México. Este día, la Unidad Estatal de Protección Civil minimizó los efectos del derrame emanado de la Mina de Cananea.

Esta mina es manejada por Grupo México, que antes había enfrentado otra lamentable tragedia, por la muerte de mineros en Pasta de Conchos por falta de seguridad.El Delegado Estatal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), César Lagarda Lagarda, dijo que se encontraron arsénico, cadmio, aluminio, hierro, manganeso, níquel y cobre en concentraciones superiores a las permitidas en el agua, metales pesados que son muy dañinos para la salud.

Quizá lo más irritable del caso es que el desastre fue ocultado por Grupo México el primer y segundo día, según advirtió Lagarda Lagarda. La contaminación fue revelada el viernes, pero fueron habitantes del municipio de Arizpe, a 80 km del accidente, los que avisaron a las autoridades. Grupo México explica que el accidente fue ocasionado por una falla estructural en una represa diseñada para el reúso del sulfato de cobre acidado (ácido sulfúrico).En el pozo de contención instalaron un tubo que se botó y por ahí se fugaron  los 40 millones de litros.

La empresa deberá pagar al menos 20 mil salarios mínimos como multa, pero quizá podría ser blanco de demandas, sobre todo por haber ocultado el desastre ecológico, que sería evidente en pocos días. Pero que si se hubiese avisado a tiempo, se habrían tomado medidas urgentes para atenuar el daño.



Mira cómo las mineras se llevan todas las ganancias en México (Infográfico)

Tienen la ventaja de reportar menos ganancias de las que extraen; y de miles de millones de pesos pagan menos de 1% en forma de impuestos y concesiones.

En los últimos años la extracción minera ha ido ganándose el repudio de la población… Primero por que sus implicaciones ambientales son muy altas; también por que los costos humanos son indignantes, pues los mineros se exponen a un gran peligro diariamente. Las personas que fueron en algún momento dueñas de esas tierras reciben muy pocas compensaciones y las comunidades cercanas suelen recibir  contaminación y pocos beneficios económicos. En fin, las mineras suelen tener muchas condescendencias del gobierno, pero, ¿Qué hay del cliché sobre que estas prácticamente se quedan con la totalidad de las ganancias por explotar recursos naturales de todos?

En México investigadores del Centro de Análisis e Investigación Fundar y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) han alertado que los concesionarios mineros no están obligados a esclarecer el volumen de su producción. SinEmbargo ha elaborado una tabla que nos muestra que el dinero pagado por las mineras en formas de concesiones o impuestos no llegan a 1%. De los más de 1.2 billones de pesos que recaudaron entre 2008 y 2013, las mineras dieron a los mexicanos (gobierno) solo el el 0.6 por ciento.

Ahora, imagina que ese 0.6% viene de un cifra que podría ser mucho mayor, pues las mineras tienen un margen legal que les permite reportar menos ganancias de las que hacen. En México hay 26 mil 064 títulos de concesiones en una superficie total de 30.68 millones de hectárea; pero solo se hacen 200 visitas de inspección anuales.

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A nivel medioambiental

México es también el país con más conflictos mineros de todo América Latina, con 80 conflictos socio ambientales y 22 laborales. Hace un año Grupo México, una de las concesionarias mineras más grandes del país, contaminó el río Sonora (la multa sobre este incidente fue mínima). Esta misma empresa es la responsable de la tragedia en Pasta de Conchos, en el 2006, cuando 65 mineros quedaron atrapados; fueron solo rescatados los cuerpos de unos cuantos.   

La industria minera es cada vez más menos justificable, sobre todo por sus implicaciones ambientales, mayormente de la que se hace a cielo abierto. Pocas compañía disfrutan de los beneficios de los recursos naturales comunes, con una condenscendencia absoluta por parte del Estado y un margen descabellado de ganancias a costa del medio ambiente.

[SinEmbargo]

 



¿Por qué el Acueducto Independencia atenta contra el pueblo yaqui y es nocivo para el medio ambiente?

La sustentabilidad del proyecto es cuestionada, entre otros motivos, por no especificar la cantidad de agua extraída de una cuenca aprovechada por un pueblo milenario: el yaqui

Entre los temas ambientales en México que más han magnetizado la atención colectiva está el Acueducto Independencia, que abastece de agua a la ciudad norteña de Hermosillo, Sonora. Se trata del 2o acueducto más grande de México; sin embargo, su construcción y uso han estado envueltos en polémica, pues el acueducto pasa por sobre la cuenca del río Yaqui. Su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ha sido incluso invalidada por la Suprema Corte de Justicia por sus inconsistencias y su sustentabilidad ha sido cuestionada pues, por ejemplo, se desconoce la cantidad de líquido exacto extraído de la cuenca del Yaqui. 

La historia

Desde 1940 un decreto del presidente Lázaro Cárdenas otorgó, por derechos de territorio, el uso de 50% del agua existente del caudal del río al pueblo yaqui. De esta manera, este grupo  milenario depende férreamente del uso de dicho río para su supervivencia cultural y productiva. 

En 2010 el gobierno de Sonora presentó un proyecto para la construcción del Acueducto Independencia, que transportaría desde el río Yaqui y la presa Plutarco Elías Calles (El Novillo) el trasvase 75 millones de metros cúbicos de agua anuales hasta la ciudad de Hermosillo (ubicada en la cuenca del río Sonora).

Ante esto, y como muchas luchas sociales colectivas que ahora se llevan a cabo en el terreno judicial, los yaquis interpusieron un amparo que invalidara la autorización del MIA que la autoridad de México en materia ambiental, la SEMARNAT, había aprobado. Así, la Suprema Corte de Justicia anuló ese dudoso estudio de impacto ambiental y ordenó la consulta al pueblo yaqui conforme a estándares internacionales de reconocimiento de los derechos indígenas. 

Sin embargo, organizaciones como el  Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) han cuestionado el hecho de que, aunque se invalidó el permiso de la SEMARNAT, la obra sigue operando. Es un acto paradójico: por un lado las autoridades judiciales más importantes del país han reconocido que existen fallas en los estudios de impacto ambiental presentados pero, por otro, ello no ha implicado la detención de la obra. 

El Acueducto Independencia ha despertado una vez más la discusión sobre la polémica antagónica, desde hace un siglo, entre la supuesta modernización o el beneficio de las mayorías a costa de las minorías, y el medio ambiente, un binomio en el que las minorías suelen ser las más perjudicadas en el supuesto “progreso” aunque, de hecho, numerosos pueblos indígenas han probado que tienen mucho mejor comprendido este tema.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 



Estos son los derrames tóxicos más graves de los últimos 2 años en México

Llevar una memoria colectiva, atenta a los derrames que han contaminado los ríos y lagos, es importante para el activismo ecológico

En la memoria colectiva, quizá el sinónimo más temible de los derrames de tóxicos a las aguas es que se vierta petróleo en el mar, como pasó hace unos años en el Golfo de México. Sin embargo, los derrames de contaminación a ríos y lagos son cotidianos, sobre todo en países en desarrollo, pues sus sistemas de justicia son débiles y los costos por contaminar son pocos. 

En México, el 8 de agosto de 2014 al menos 40 mil litros de ácido sulfúrico fueron vertidos al río Sonora, por una negligencia de la empresa Grupo México en una de sus minas. Sin embargo, algunos trabajadores aseguran que las cifras oficiales son menores a las reales. 

El derrame destapó una serie de descuidos que se han dado en los últimos 2 años en México, aunque existen desde hace muchos años. Los derrames de hidrocarburos y de desechos mineros son los más usuales. 

Los derrames tóxicos que ha reportado la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en los últimos 2 años son 32, según su titular, David Korenfeld. Los más desastrosos han sido estos: 

-Cianuro en el río Jaqui, en Hermosillo, Sonora.
-Hidrocarburos en Agua Dulce, Veracruz.
-Hidrocarburos en ductos de las playas de Mazatlán, Sinaloa.
-Hidrocarburos en la laguna El Limón, en Tabasco.
-Contaminación minera en Los Remedios, Durango.
-Sulfato de zinc en el arroyo Lazarillo, en Nuevo León.
-Cianuro en la mina Proyecto Magistral, en El Oro, Durango.
-Hidrocarburos en la presa Marte R. Gómez, en Tamaulipas.
-Derrame de sulfatos y lixiviados en el río Sonora, provocado por la minera Buenavista del Cobre.

El caso de derrame más escandaloso es el del río Sonora; aunque el tema se ha apagado al menos en el reflector público, sus habitantes continúan viviendo incertidumbre y aseguran que no existe ningún estudio que avale que el agua está lista para usarse. Por su parte, también han hecho un SOS por un represo de la mina Buenavista del Cobre que podría colapsar:

“Ese represo colapsará en cualquier momento porque no se le ha dado mantenimiento. Si eso sucede, el daño será brutal, no se comparará con el que ya se le hizo al río, sino que será el fin de los pueblos donde viven 25 mil sonorenses. (…) Mide 15km de largo por 15km de ancho, y la cantidad de desechos contenidos ahí, es incalculable”, dijo Antonio Navarrete Aguirre, del Sindicato Minero Sección 65 de Cananea.

Si te “suena” escribir a la SEMARNAT para presionar por el mantenimiento del represo del que advierten los mineros, aquí está su cuenta de Twitter: puedes escribir algo así como “¡Exigimos urgentemente la supervisión de los represos de la mina Buenavista del Cobre!”. Recuerda que el “ruido” en internet tiene efectos probados.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 



A 3 meses del derrame, ¿qué ha pasado con la limpieza del río Sonora?

La empresa responsable de la contaminación asegura que ya limpió el río, pero ninguna dependencia lo ha probado aún

Este 8 de noviembre se cumplieron 3 meses de que la empresa Grupo México derramara, por negligencia, más de 40 mil m3 de ácido sulfúrico al río Sonora. Este hecho ha sido quizá el desastre ambiental más sonado de los últimos años en este país, mayormente porque fue provocado por una de las empresas más poderosas y porque su directivo principal, Germán Larrea, ha estado ligado a otros escándalos, como el que trabajadores de la mina Pasta de Conchos perdieran la vida por un déficit en las condiciones de seguridad.

En México las concesiones mineras han sido tradicionalmente controversiales por sus implicaciones ambientales, y porque las ganancias suelen excluir a los habitantes cercanos (muchas veces indígenas y campesinos) y, en cambio, se suele provocar contaminación a sus aguas y recursos naturales. Luego de la conmoción y polémica que causó el derrame al río Sonora, incluso en prensa internacional, Grupo México afrontó algunas multas raquíticas, porque así lo marcan las leyes mexicanas (que suelen favorecer a las grandes empresas) y, entre otros de sus castigos, debió hacer un estudio de las condiciones del río y asegurarse de limpiarlo cabalmente.

A la fecha, la empresa entregó el informe que, de hecho, confirma que los metales detectados en el estudio rebasan los límites permitidos por las NOM (Normas Oficiales Mexicanas) para suelos y sedimentos. La empresa reportó también haber limpiado el 100% del cauce del río y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) aseguró que lo  corroboraría.

Sin embargo los pobladores, que son los que verdaderamente resienten y pueden dar crédito de ello, han declarado a medios como Excelsior que los trabajos de limpieza realizados han sido unas cuantas remociones de tierra; no se ha metido maquinaria pesada ni se ha dragado el río, por ejemplo. Es decir, se pretende que se confíe en la limpieza del río y de los pozos aledaños mediante una limpieza aparentemente superflua.

Alcaldes municipales como Pedro Armando Lugo López y Vidal Vázquez Chacón, de Aconchi y Arizpe, confirman que los habitantes de la zona e incluso los políticos locales desconfían de que el río esté verdaderamente limpio. El estudio que presentó Grupo México y la confirmación por parte de la PROFEPA de que el río está limpio no se han hecho públicos. El tema, como muchos hechos noticiosos en México, parece diluirse con  la premura de otras noticias.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Nuevo derrame en el río Sonora: el gobierno no se pone de acuerdo en si es tóxico

Ante el nuevo derrame las autoridades estatales y federales, así como Grupo México, han emitido comunicados con versiones contrarias

En el último mes, ciudadanos de México fueron víctimas de los derrames simultáneos de ácidos o petróleo en ríos del estado de Sonora, Nuevo León, Tabasco y Durango. Esta sincronía de sucesos trágicos son sólo una alerta de las consecuencias que la avalada Reforma Energética en este país puede generar: fracking y catástrofes ecológicas, entre otros.

Y a pesar de la evidencia irrefutable de las consecuencias nocivas del derrame, tanto las autoridades estatales y federales como Grupo México (GMéxico) se han encargado de emitir comunicados con versiones contrarias en menos de 24 horas. ¿Las consecuencias? Sonora se encuentra sumida en un estado de confusión neurótica.

Primero, la Unidad Estatal de Protección Civil (UEPC) alertó que los municipios aledaños al río Bacanuchi se verían afectados por un segundo derrame tóxico de Buenavista del Cobre (una mina de Grupo México). Segundo, pocas horas después de ese comunicado, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) afirmó que el derramamiento del pasado 18 de septiembre estuvo compuesto por agua de lluvia y elementos ferrosos, los cuales están “debajo de las normas de riesgo para la salud”. Tercero, la Protección Civil estatal se encargó de emitir otra alerta de prevención binacional, derivada de una posible contaminación con desechos tóxicos de la minera Buenavista del Cobre, alarmando a las autoridades de Estados Unidos. Cuarto, Grupo México realizó un informe a la Bolsa Mexicana de Valores acerca de la falsedad del segundo derrame de “solución de sulfato de cobre acidulado en ninguno de los represos en Buenavista del Cobre”, además de que explican que el agua rojiza encontrada en ríos San Pedro, Bacanuchi y Sonora se derivan del arrastre de agua pluvial y que no ponen en riesgo a las personas.

Mientras tanto el Gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, quien no termina de clarificar (ni justificar) la existencia de la presa en su propiedad, afianza el acuerdo institucional entre Grupo México y la gobernación de este estado para continuar trabajando “en equipo”. Concluyó que él ve la buena voluntad de Grupo México, quien continúa buscando medidas que prevengan nuevas contingencias ambientales.  

¿Y los afectados de la región? Dicen que apenas se emitirán los primeros cheques…

Fotografía principal: Red Política

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