Este hombre afirma que encontró la manera de preservar la biosfera comiendo carne

Sin embargo los estudios en que se basó Savory no contienen nombres ni han sido formalmente comprobados.

Hace un año, Allan Savory, pionero ecologista, dio a conocer al mundo su técnica milagrosa para reconciliar nuestra insaciable demanda de carne con la necesidad de salvar al planeta. En una plática en TED talk, él proponía que el consumo de carne podría realmente salvar a la biosfera. 

 

En su declaración, Savory expone apasionadamente imágenes del antes y después de la transformación de su técnica, reafirmando que él revirtió la desertificación del suelo al aumentar el número de ganado y cabras al 400 por ciento, haciéndolas pastar en pequeñas áreas para que vivan eventualmente ahí. De modo que, según él, las pezuñas de los animales rompen con el ciclo de la desertificación, estimulando a las plantas a crecer. Asimismo, el revestimiento de la vegetación produciría una manta que aseguraría la absorción acuífera del suelo. Por consiguiente, se eliminaría gran parte del carbono de la atmósfera, evitando el cambio climático y recreando numerosas áreas verdes para el bienestar de nuestros hijos, de sus hijos y de toda la humanidad… Todo esto con la posibilidad de consumir vastas cantidades de carne. 

¿O no?

Tras una investigación acerca de los estudios, pruebas y experimentos en relación con el Holistic management, la técnica de Savory, se encontró que desgraciadamente sus declaraciones no contaban con evidencia empírica ni apoyo experimental para afirmar su eficacia. Los estudios en que se basó Savory no contienen nombres ni han sido formalmente comprobados. 

De acuerdo con Agricultural Systems, International Journal of Biodiversity y RealClimate.org, las declaraciones de Savory son erróneas al afirmar que el holistic management puede reducir las emisiones de gas a niveles anteriores de la época industrial. Para RealClimate.org y la ciencia, “esto es irracional”. Además que realmente generan un efecto opuesto al declarado: en términos de emisiones de gases invernadero, el pastoreo intensivo del ganado puede empeorar la situación (que si se concentraran en áreas de engorda). 

Por consiguiente, necesitamos tomar atención a aquello en lo leemos en internet, en lo que creemos y consideramos cierto (aún cuando si hay base científica que lo compruebe). Por consiguiente, nuestra capacidad de razonar y actuar en pos a un bien común es la que podrá mejorar el transcurso de nuestra vida. 

 

 



Sobre el cómo consumir carne disminuyó el tamaño de la mandíbula humana

Para nuestros antecesores comer carne devino en un menor esfuerzo muscular.

Foto: SLP

Entre los muchos cambios que experimentó el homo erectus (que apareció hace unos 2 millones de años) hasta su transformación en el homo sapiens, la disminución en el tamaño de mandíbula fue uno de los más notables.

Los científicos durante años habían asociado este cambio a la cocción de los alimentos, que habría de volver más blandas las semillas, vegetales, y la carne. Sin embargo nuevas investigaciones de la Universidad de Harvard, lideradas por  los profesores Daniel Lieberman y Katherine Zink, sugiere que la cocción de los alimentos (hace unos 500 mil años) llegó mucho después que el notable cambio de la mandíbula.

Según los resultados, lo que había generado esta importante modificación fue el consumo de carne:

Pero en algún punto de la evolución humana se produjo un cambio, comenzamos a comer menos. Y solo fue posible por dos factores: alimentos con mayor contenido de energía, pero también que eran más difíciles de digerir.

Los investigadores encontraron también que el consumo de carne demandaba un menor esfuerzo muscular en la mandíbula, pues es más blanda que algunos vegetales y semillas.

La carne requiere menor esfuerzo para ser masticada que otro tipo de plantas y semillas de las que se alimentaban los primeros humanos, pero su incapacidad de los molares para que masticar la carne cruda podría ser una de las razones por las que no se consumía hasta que no se inventaron las primeras herramientas de piedra, hace 3 millones de años, concluye el estudio.

 



Las salchichas y carnes procesadas son catalogadas como cancerígenas por la OMS

Las carnes procesadas, por su modo de conservación, contienen componentes ubicados como carcinógenos.

Quizá no quieras enterarte realmente de qué están hechas las salchichas; los embutidos, suelen ser de dudosa reputación para la salud, quizá ahora más que nunca. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en ingles) ha ubicado desde hace tiempo a estos últimos en la misma categoría de cancerígenos como el tabaco, el arsénico o el amianto.

Ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha incluido las carnes procesadas también en el grupo 1 de la sección de cancerígenos; por su parte las carnes rojas pasarán al grupo 2. Lo anterior, para la industria es un gran revés, y para el sistema alimentario mundial un gran giro.

Que las carnes procesadas como las salchichas, el tocino, el salami, etc., sean reconocidas propiamente como cancerígenas no es poca cosa. Ahora se recomendará solamente una ración de 20 g de carnes procesadas al día, es decir, 3 veces menos de lo que se hacía, con 70 g.

No todo en las carnes es negativo. Estas contienen proteína, vitaminas, hierro y zinc; el problema es el tipo de grasas que contienen y que son saludables, sobre todo cuando son ingeridas en altas cantidades. Por su parte, las carnes procesadas son las más insanas, ligadas como cancerígenas por los siguientes motivos:

Nitratos: para conservar la carne son usadas altas cantidades de sales de ácido nítrico (HNO3), las cuales provocan la formación de sustancias carcinógenas.

Ahumado: contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, por sus siglas en inglés), los cuales se vuelven carcinógenas cuando estas alcanzan altas temperaturas.

Carnes procesadas cocinadas altas temperaturas: también producen PAH.

Su hierro hemínico: es un mineral de las carnes rojas que puede dañar el revestimiento del cólon; ello facilita la aparición de cáncer.

[El Confidencial]



¿Por qué el consumo de carne será cosa del pasado?

Más allá del tema de la salud humana o los derechos de los animales, la sustentabilidad del propio consumo de carne es imposible, según las estadísticas.

En una declaración reciente, Sandro Dernini, asesor de la FAO  (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) aseguró que “La comida del futuro será la comida del pasado”. Lo anterior refiriéndose a la producción insostenible de carne como resultado de la huella enorme de carbono que genera y el aumento de consumo (sobre todo debido al crecimiento de la población y la demanda).

Un interesante artículo de El País desglosa las cifras de cómo desde los años cincuenta del siglo pasado el consumo de carne ha crecido exponencialmente. Según datos de la FAO, solo entre 1990 y 2012, el número de gallinas en el mundo ha crecido un 104,2%, de 11.788 a 24.705 millones, y el ganado vacuno, muy contaminante para el medio ambiente, ha pasado de 1.445 a 1.684 millones (un 16,5%).

Según este organismo, el ganado tiene un papel muy importante en el cambio climático pues es responsable del 14,5% de las emisiones de carbono. De acuerdo a un estudio de 2013, el consumo de carne crece anualmente además entre 5 y 6%. En pocas palabras, el consumo de carne en los ritmos actuales no es sostenible: “Un kilo de carne es mucho menos sostenible que un kilo de verduras” dice Emilio Martínez de Victoria Muñoz, expresidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. 

En este sentido, más allá de los derechos de los animales o la salud humana, el tema medioambiental será el que nos irá, al menos inicialmente, orillando a disminuir colectivamente el consumo de carne.



Top 10: organizaciones medioambientales de México

Un listado de asociaciones que han sido notables y tenaces en su lucha por la ecología

La organización es un arma blanca para hacer frente al poder. La mayoría de los desastres ecológicos que vivimos, si bien son en parte resultado de una apabullante cultura de consumo, también suceden por el gran poder que ostentan las corporaciones (que alimentan esa cultura). En México, muchos desastres ambientales son consecuencia de la negligencia de las autoridades, de las empresas y también de la ceguera colectiva.

Lo anterior sólo puede revertirse con educación, para el caso de la cultura, y con organización en el tópico de una sociedad capaz de hacer frente a los intereses fácticos que amenazan al medio ambiente; pero, al menos en este país, la sociedad civil es diminuta. Como ejemplo, en esta nación hay unas 35 mil organizaciones de la sociedad civil mientras que en otros países como Colombia, con menos de la mitad de habitantes, existen hasta 135 mil.

De esas 35 mil organizaciones civiles de México sólo mil son de tipo ambientalista, según cifras del Instituto Nacional de Ecología de la SEMARNAT. Aunque pudiera parecer un séquito considerable, en realidad estas células tienen muy pocos afiliados, lo que las hace menos fuertes. Aun así, estas organizaciones sobreviven en un sistema que no les favorece y lo han hecho valientemente, apuntando, denunciando constantemente los ecocidios en México y emprendiendo acciones de conservación.

Te presentamos una lista de organizaciones que, consecuentes a sus principios, están ahí para darte luz en el tema ecológico y actuar para proteger al medio ambiente:

Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA): formada por un grupo de abogados que hace investigaciones sobre medio ambiente, documenta agresiones contra los ecologistas y hace pronunciamientos, dirigidos mayormente al gobierno, para la mejora y correcta aplicación de las normas ambientales. También aplica acciones concretas en ecosistemas amenazados y monitorea sitios con alerta ecológica.

Pronatura México: tiene ya 30 años promoviendo cambios en las legislaciones para proteger al medio ambiente. Ha obtenido, entre otros logros, la reforestación de más de 30 millones de árboles nativos en bosques tropicales, el decreto de veda total y permanente para las especies y subespecies de tortuga marina, etc. Tiene además actividades de conservación todo el año, en las que recibe voluntarios. Hace también pronunciamientos al gobierno sobre amenazas al medio ambiente.

Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable: además de la denuncia, esta organización está enfocada en restaurar los espacios que ya han sido dañados por la acción humana. Ha recuperado miles de hectáreas de bosques, selvas y humedales en diversos puntos del país. Sobre desarrollo sustentable tiene varios proyectos en comunidades, a los cuales, si estás interesado, sin duda podrás unirte.

Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza: Tiene programas y proyectos para la conservación de áreas protegidas, bosques, cuencas, mares y costas. También financia algunos programas sustentables y hace convocatorias para costear proyectos de terceros, relativos al medio ambiente.

Beta Diversidad: esta organización, aunque es independiente, busca sus fondos vinculándose con acciones de responsabilidad social por parte de las empresas. Lo recabado lo invierte en programas, diseñados por la organización, para recuperar ecosistemas de (paradójicamente) Áreas Naturales Protegidas. También aplica programas de sustentabilidad.

Naturalia: Tiene programas muy puntuales de conservación como el rescate del lobo mexicano, la conservación del jaguar del norte en Sonora, la reforestación y desarrollo sustentable de las Áreas Naturales Protegidas alrededor del valle de México y municipios conurbados, etc. Es una organización muy activa en cuanto a pronunciamientos sobre leyes políticas públicas u omisiones del gobierno.

Organización mexicana para la Conservación del Medio Ambiente: realiza actividades para la mejora de las políticas públicas, la generación y difusión de información, el empoderamiento y la participación de la sociedad, y la promoción de la educación como herramienta básica y fundamental para el desarrollo equilibrado y duradero en México. Está basada en dos ejes esenciales: la educación y la promoción de políticas públicas.

WWF-México: también conocida como Fondo Mundial para la Naturaleza, es considerada la organización líder de conservación mundial. Nacida en Suiza en 1961, esta asociación trabaja en México desde 1990 y ha ejercido acciones para la preservación en zonas como el desierto chihuahuense, el golfo de California y el santuario de la mariposa monarca. También ha sido férrea denunciante de las medidas que, desde las políticas públicas, dañan el medio ambiente.

Conservación Internacional: esta organización internacional con acciones en México hace trabajo directo con comunidades mediante asesoría y organización, para la conservación de la naturaleza. Hoy tiene proyectos focalizados en Chiapas, en particular en la Sierra Madre y el río Usumacinta. Tiene una bolsa de trabajo en las comunidades, sobre todo de asesoría.

Greenpeace México: esta asociación internacional es quizá la más popular del mundo. Además de hacer un creativo activismo, es un fuerte crítico de las políticas gubernamentales antiecológicas. Aunado a ello, hace un monitoreo de omisiones al medio ambiente en este país, como los derrames diarios de petróleo.



¿Es posible comer carne que sea ecoamigable?

El doctor Michael Mosley le explica a la BBC qué tenemos que hacer para lograr que nuestro consumo de productos de origen animal sea responsable en términos ambientales

Existe un largo debate en torno a si es posible ser omnívoros sustentables. Actualmente, los métodos para producir la carne que muchos de nosotros consumimos dejan mucho que desear. El abuso de antibióticos, el maltrato animal, la enorme cantidad de desechos producidos y la falta de higiene, han convertido a esta industria en una de las más controversiales entre aquellos que buscan cuidar del medio ambiente.

Para muchos de nosotros se trata de buscar una proteína animal que sea responsable tanto con el medio ambiente como con los animales. Para decidir si esto es posible, el doctor Michael Mosley, del Reino Unido, se dispuso a encontrar la proteína animal más responsable y publicó sus resultados en el portal de noticias de la BBC. Mosley viajó por el Reino Unido y Estados Unidos recolectando data de granjas industriales y orgánicas que producen carne de res, borrego, cerdo, pollo, pescado y otros mariscos.

Considerando que casi 1/3 de la superficie de la Tierra que no está cubierta por hielo se utiliza para criar animales, ya sea para comer o por su leche, y que alrededor de 30% de las cosechas que cultivamos son para alimentar a los animales, este ejercicio es de importancia vital.

Sus resultados fueron los siguientes:

A través de una técnica llamada Life Cycle Analyisis, los científicos han logrado estimar el impacto ambiental de diferentes tipos de carne.

Los que más contaminan son aquellos animales que comen pasto y producen metano, como las vacas y los borregos.

Los cerdos y las gallinas, que comen una dieta mucho más variada, contaminan mucho menos.

Los mejillones son los más ecoamigables, ya que criarlos requiere muy poca energía.

Otro aspecto que Mosley menciona y que debemos considerar, es que no todos los animales nos ofrecen la misma cantidad de carne por la contaminación que producen. Las cifras que debemos tener en mente son:

  • Una vaca produce 16kg de dióxido de carbono por cada kilo de carne.
  • Borregos: 13kg de dióxido por kilo de carne.
  • Cerdos: alrededor de 8kg de dióxido por kilo de carne.
  • Gallinas: 4.4kg de dióxido por kilo de carne.

Estos niveles pueden variar de acuerdo al tipo de producción, pero lamentablemente —al menos en lo que concierne a los niveles de dióxido que producen— Mosley asegura que tanto las gallinas como las vacas criadas en condiciones industriales (es decir, no orgánicas) producen menos contaminación, porque se alimentan a base de maíz.

Según Mosley, la proteína animal más ecoamigable es también la que requiere menos tecnología: los mejillones. Estos moluscos producen 50 veces menos dióxido de carbono que la carne de res, y además lo atrapan dentro de sus conchas. Otra alternativa, menos popular que los mejillones, son los insectos.

Mosley concluye su artículo con un consejo: “Si quieres ser un carnívoro ambientalmente responsable, lo mejor que puedes hacer es consumir menos de 100gr de carne por día”.

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