5 salsas de todos los días que saben mejor si las preparamos en casa

Cocinar VS Comprar: cuando preparas tus alimentos obtienes muchos beneficios; en Ecoosfera te compartimos 5 salsas que seguramente consumes con frecuencia y que fácilmente podrías hacer en casa.

Sea por nuestro ritmo de vida o porque la industria de los alimentos procesados ha sabido ganar terreno en esa cotidianidad, es posible que estemos habituados a comprar en vez de preparar, sobre todo en los casos específicos de salsas y aderezos que, creemos, es más sencillo adquirir ya envasados y listos para consumir en vez de tomarnos el tiempo de hacerlos nosotros mismos.

Esta, sin embargo, puede ser una falsa idea. Como bien nos muestra Mark Bittman en The New York Times, existen al menos 7 salsas con las que habitualmente acompañamos nuestros alimentos que además de ser sencillas de preparar, sin duda tienen potencialmente un mejor sabor que aquellas que se producen masivamente con una multitud de ingredientes.

A continuación compartimos las recetas, no sin invitarlos a consultar otras que tenemos aquí en Ecoosfera.

 

cat

Salsa cátsup

En una olla grande a fuego medio saltea durante una cebolla picada y un pimiento rojo también picado; utiliza aceite de sabor neutro (por ejemplo, de maíz o canola) y mantenlos en el fuego de 8 a 10 minutos. Añade 1 cucharadita de ajo picado y cucharada de puré de tomate; cocina hasta que la salsa adquiera un tono oscuro (de 2 a3 minutos). Agrega entre 8 y 10 jitomates escalfados y ligeramente aplastados, 1/3 de taza de azúcar morena, 1/4 de taza de vinagre de manzana, 1/2 cucharadita de mostaza (de preferencia “a la antigua”), una pizca de pimienta (puedes usar pimienta de Jamaica o de cayena), un par de clavos de olor y una hoja de laurel bien molidos, y una pizca de sal. Deja que esta mezcla hierva, baja la flama al mínimo, mueve de vez en cuando y espera a que la salsa espese (aprox. 1 hora). Una vez que esto suceda, retira del fuego y espera a que la salsa se enfríe, después muele todo en la licuadora o el procesador de alimentos hasta formar un puré terso. Si te gusta la salsa muy fina, puedes pasar esta mezcla con un colador fino. Rectifica el sazón, envasa y etiqueta con la fecha del día. En el refrigerador la mezcla dura hasta 3 semanas.

 

chi

Chimichurri

En un procesador de alimentos mezcla 1 1/2 tazas de hojas de perejil fresco, 1/2 taza de hojas de cilantro fresco , 1 cda. de hojas de orégano fresco, 3 dientes de ajo, 1 cdita. de hojuelas de chile rojo, 2 cdas. de vinagre de vino tinto, 3 cdas. de aceite (maíz o canola), sal y pimienta. Procesa todo sin moler por completo, solo a que se forme una mezcla homogénea. Retira del procesador y en un recipiente aparte (puede ser en el que presentarás el chimichurri) agrega 3 cdas. de aceite de oliva. Rectifica el sazón y consúmelo en el momento.

 

bbq

Salsa BBQ

En un procesador de alimentos agrega 100 gramos de chiles frescos rojos o verdes (pueden ser serranos), 1 cebolla en trozos y un diente de ajo. Acciona el procesador para picar finamente. Añade 1 1/2 tazas de pimientos picados (pueden ser rojos, amarillos o naranjas, o una combinación) y de nuevo pulsa hasta cortar en trozos más o menos finos. Aparte, en una cacerola, agrega 1/2 taza de vinagre de vino tinto, 1 taza de agua, 1/4 de taza de azúcar y una buena porción de sal; deja que esto hierva y entonces agrega la mezcla de pimientos y choles; cocina a fuego bajo hasta que los pimientos se suavicen y el líquido este evaporado casi porcompleto (aprox. 20-25 minutos). Rectifica el sazón, envasa y refrigera. La salsa dura hasta 2 semanas.

 

teri

Salsa teriyaki

Mezcla ½ ztaza de salsa de soya y 1/2 taza de mirin (si no consigues mirin puedes sustituirlo con 1/4 de taza de miel mezclada con 1/4 de taza de agua). Lleva esto al fuego y cocina con flama media hasta que la salsa comience a burbujear. Retira del fuego y agrega 1 cdita. de jengibre picado, 1 cdita. de ajo picado y 1/4 de taza de cebolla de rabo también finamente picada. Puedes consumir esta salsa en el momento o refrigerarla hasta por 2 semanas.

 

mayo

Mayonesa

En un procesador de alimentos o en la licuadora coloca 1 yema de huevo y 2 cdas. de mostaza de Dijón. Mezcla y mientras el aparato esté funcionando añade poco a poco (en forma de hilo) 1 taza de aceite (puede ser de maíz o canola). Al principio tendrás que hacerlo lentamente y quizá incluso con algunas pausas. Cuando veas que el aceite emulsiona (es decir, que se ha mezclado uniformemente con el resto de los ingredientes) puedes agregarlo con mayor velocidad. Verifica que la mezcla es homogénea, añade sal y pimienta y 1 cda. de jugo de limón o vinagre de jerez. En el refrigerador esta mayonesa casera dura hasta 1 semana.



EcoReceta: Sushi de aguacate y quinoa

El resultado, como intuirás, es frescura al por mayor.

Foto:thesmartcookieblog.com

Uno de los motivos que mantuvieron vivo a uno de los hombres más longevos de los últimos años, al boliviano Carmelo Flores, fue el consumo de quinoa. Es indudablemente uno de los superalimentos favoritos de la década, en parte porque cada vez más se ha estudiado sus beneficios. Además su sabor sobrio, y aún así exquisito, puede combinarse en todo tipo de recetas como ensaladas vegetarianas o snacks saludables.

La quinoa equilibra tus niveles de colesterol, revierte el estreñimiento y te da energía por sus minerales, hidratos complejos y proteínas. El aguacate, por su parte, previene enfermedades cardiovasculares, mejora tu vista y piel, aumenta la absorción de nutrientes en tu organismo, es un antioxidante, etc.

Por ser el aguacate y la quinoa un combo perfecto, hoy te compartimos esta receta de lo más original:

Sushi de aguacate con quinoa:

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Foto:thesmartcookieblog.com

Ingredientes

1 taza de quinoa

2 tazas de agua

3 cucharadas cafeteras de aceite de arroz negro

1 cucharada cafetera de jarabe de maple

1 pellizco de sal

1 pepino pequeño

1 manojo de espinacas

1 aguacate

4 sábanas de alga para envolver sushi

 

Instrucciones

Pon la quinoa en una olla y agrégale agua, hierve hasta que la quinoa la haya absorbido y quede cocida.

Mientras, corta el aguacate y el pepino en tiras delgadas

En un recipiente mezcla de vinagre, jarabe de maple y un poco de sal

Agrega esa mezcla a la quinoa

Esparce la quinoa sobre el papel de sushi 

Sobre la quinoa coloca la espinaca, un par de trozos de pepino para cada sushi y un par de trozos de aguacate

Envuelve y luego corta los sushis

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Poderosos motivos para empezar a comer más ensaladas

¿Quién dijo que no son platillos principales?

Seamos sinceros, no todo mundo disfruta de las ensaladas. Las menosprecian tildándolas de “comida de mi comida”, “eso no llena nada”, “siento que no como nada si sólo como ensaladas”. Sin embargo, la realidad es que las ensaladas, en sus dosis adecuadas y balanceadas, son los súperalimentos que todo el cuerpo requiere para su funcionamiento óptimo y saludable.

Cuando se trata de un alimento nutritivo, no todas las ensaladas son iguales; por lo que es importante reconocer cuáles son los nutrientes indispensables para el cuerpo según sus necesidades.

Por ejemplo, una ensalada puede ser la mejor manera de disfrutar una increíble variedad de sabores: lechugas moradas y verdes, espinacas, coles, arúgulas, combinación de brotes, entre otras más; las cuales, al consumirlas regularmente, el cuerpo está recibiendo toda una serie de nutrientes como vitaminas, minerales, carotenoides y fibra celulosaica. Además, en caso que se le agregue semillas de girasol, nueces tostadas, rebanadas de durazno o arándanos, queso feta o de cabra, brotes de alfalfa, aderezos caseros, aguacate, maíz, pimienta, pepinos, entre otros más, es probable que esa ensalada se convierta en un potencializador de crecimiento y desarrollo óptimo.

Y así como cualquier platillo ofrecido en los restaurantes, las ensaladas no sólo ofrecen una versión saludable de cada ingrediente, también una experiencia culinaria que pretende realizar explosión de sabores en un bocado. Además no olvidemos que las ensaladas son una alternativa ecológica, que permite cuidar al medio ambiente de desperdicios tóxicos, contaminación, consumo eléctrico, entre otros.

En caso que todavía no te convenzas de los beneficios de la ensalada, te compartimos algunas opciones deliciosas para que, al menos al probarlas, te dejes convencer por el sabor:

Esta ensalada vegetariana te dará un punch de energía

5 ensaladas que no te dejarán hambriento

ECO-RECETA: ensalada de quinoa, lentejas y feta

ECO-RECETA: ensalada de pimientos asados

ECO-RECETA: ensalada Waldorf

 



¿Seguro que tu mermelada es saludable? Esto es lo mínimo que debes revisar antes de consumirla

Revisa las etiquetas y comienza a detectar esos ingredientes que debes evitar

Es tiempo de que conozcamos los ingredientes básicos que debemos eludir para asegurarnos de que nuestros alimentos serán lo más saludables posible.Recordemos que de súbito la industrialización masiva nos tomó por sorpresa y teníamos frente a nosotros millones de productos aparentemente seguros, pero con el tiempo ha ido descubriéndose la cara negativa; ingredientes que dañan la salud pero que, al aumentar el sabor o duración de los productos, son redituables para las grandes corporaciones.

La organización El Poder del Consumidor ha estado haciendo un análisis de varios productos comunes para detectar los ingredientes nocivos en cada uno de ellos. Asegurarte de que tu producto no los contenga es crucial para que cuides tu salud y la de los que te rodean en tu mesa. 

En el caso de las mermeladas, deberás cerciorarte de que no contengan los siguientes ingredientes: 

  • Cuida que no estén elaboradas a base de fructosa o jarabe.
  • Asegúrate de que el primer ingrediente más prominente sea la fruta y no el azúcar. 
  • Cuida que no sea elaborado a base de azúcares (si en la lista de ingredientes se indica “azúcares” significa que además contiene jarabe de maíz de alta fructosa, fructosa u otro tipo de endulzantes; si se establece “azúcar” significa que contiene azúcar de mesa, que es preferible).
  • No a los colorantes: elige aquellas sin colorantes, como el rojo allura (en estos casos es el más común) o amarillo 5 y/o 6 para los casos de las mermeladas amarillas —colorante artificial derivado del petróleo, que se ha descubierto está asociado a inducir cambios de conducta como hiperactividad y déficit de atención en niños y niñas.
  • Evita las mermeladas light: la mayoría, en lugar de contener azúcar, contiene otros endulzantes como polimaltodextrina, maltodextrinas, sucralosa —edulcorante no recomendado en niños y niñas preescolares y escolares— o gomas para darles mayor espesor.

* Entérate también en Ecoosfera: 
Revisa que tu mayonesa no contenga estos ingredientes nocivos para la salud

Alerta: La mejor salsa cátsup debe prescindir de estos ingredientes



TOP: 5 recetas deliciosas para integrar la chía a tu dieta diaria

La chía es una semilla con múltiples beneficios para el cuerpo humano

La chía, cultivada desde hace siglos en Centroamérica, es una semilla que ha ganado popularidad en los últimos años. Desde 1991, varios científicos se han encargado de descubrir sus increíbles propiedades:

Combate la diabetes tipo 2, ya que regula los ritmos de digestión y controla los niveles de azúcar en la sangre; fortalece los dientes y huesos gracias a sus altos niveles de fibra, calcio y fósforo; ayuda a tener un abdomen plano pues controla la cantidad de grasa abdominal que acumulas; regula el apetito y el sueño, manteniéndote satisfecho y feliz; y finalmente, mejora la presión sanguínea de los diabéticos, incrementando los niveles de colesterol sano y disminuyendo los del colesterol dañino.

En caso de que ya la hayas conseguido pero no tengas idea de cómo integrarla a tu dieta, te compartimos cinco maneras divertidas de hacerlo:

1. Pudín de chía con kiwi y granada. Vierte 350ml de leche de almendras y 3 cucharadas de chía en una jarra y agítala hasta que las semillas estén completamente inmersas en el líquido. Deja que se asiente durante 15 minutos. Después, añade 1 cucharadita de azúcar de coco. Finalmente, sirve en un tazón con kiwi y granada.

2. Mousse de chocolate y chía. Vierte en la licuadora 1 lata de crema de coco, ¼ taza de chía, ¼ de jarabe de maple y 1/3 de cacao en polvo. Deja que se revuelva durante 10 minutos, y durante otros 10 minutos deja que se asiente. Una vez que tenga una consistencia similar a la tapioca, revuelve durante 30 segundos, hasta que esté suave. Sírvelo en tazas y deja reposar durante 4 horas. Bonus: decóralo con cerezas.

3. Barras de cereza y chía. En un procesador de comida, añade 1 taza de nueces crudas, ½ taza de cerezas secas, ¼ taza de semillas de calabaza, 2 cucharadas de chía, 1/3 de taza de mantequilla de almendras, 2 cucharadas de jarabe de maple y ¼ taza de coco rallado. Machaca los ingredientes hasta formar una pasta. Coloca la mezcla en una bandeja para hornear e introdúcela al refrigerador durante 2 horas. Después corta la masa en barras y sirve.  

4. Nieve de cacao y chía. En la licuadora coloca ¼ de chía, 1 lata y media de crema de coco, 2 cucharadas de cacao en polvo, 3 cucharadas de jarabe de maple, 1 cucharadita de extracto de vainilla, 30ml de chocolate amargo derretido y 3 dátiles deshuesados. Después de convertir los ingredientes en una sustancia homogénea, déjala reposar durante 15 minutos. La mezcla debe estar cremosa y espesa. Viértela en una máquina para hacer helados y sigue su instructivo. Congela la mezcla hasta que esté lo suficientemente firme como para que se sostenga en una cuchara. 

5. Paletas heladas de frambuesa y coco. Vierte 350ml de leche de coco y 3 cucharadas de chía en una jarra y agítala hasta que las semillas estén completamente inmersas en el líquido. Añade 1 cucharada de azúcar de coco y ¾ de frambuesa. Revuelve. Deja que se asiente durante 2 horas, luego vierte el líquido en moldes para paletas y congélalo.



Ciudades céntricas VS Ciudades desbordadas: ¿Cuál provoca más obesidad por su infraestructura?

Los resultados mostraron que los vecinos con una estructura vial densa (compacta) tienen un índice de obesidad menor.

En los últimos hemos visto numerosas propagandas que denuncian la obesidad: folletos que recomiendan actividades que previenen esta condición, estudios que advierten sus posibles consecuencias en la salud, datos que resaltan la gravedad de su incidencia, entre otros. 

La obesidad y el sobrepeso se definen como la acumulación excesiva de grasa que es perjudicial para la salud (OMS, 2012). Estas condiciones son medidas con base en el índice de la masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros. En otras palabras, un IMC igual o superior a 25 se califica como sobrepeso; mientras que uno igual o superior a 30, es categorizado como obesidad. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2008, 1400 millones de adultos mayores de 20 años tenían sobrepeso; y dentro de esa misma población, más de 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres eran obesos. Mientras que, en 2010, alrededor de 40 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.

Es sabido que el conjunto de hábitos alimenticios insalubres y la presencia del sedentarismo, son las dos principales causas del sobrepeso y la obesidad.   Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Colorado, en Denver, y de la Universidad de Connecticut consideró que había otro factor influyente: una posible correlación entre la infraestructura urbana y la salud pública. 

Tras la rigurosa observación de 24 ciudades en California, donde la mitad contaba con buenos registros de mortalidad vial y la otra, con pobres registros, los investigadores clasificaron cada ciudad según la densidad de redes de las calles, su conectividad y la configuración de sus calles. Después, compararon los índices de obesidad, diabetes, presión sanguínea alta, enfermedades cardiovasculares y asma. 

Los resultados mostraron que los vecinos con una estructura vial densa (compacta) tienen un índice de obesidad menor, así como de diabetes,  presión sanguínea alta, enfermedades cardiovasculares (mas no asma). Mientras que las ciudades con una estructura vial más amplia (para el flujo de los coches), cuentan con índices más altos de obesidad y diabetes; al igual que áreas de restaurantes de comida rápida. 

Los autores concluyeron que mientras es posible cambiar el estilo de vida a uno más saludable en cualquier tipo de ciudad, los resultados sugieren que las personas que viven en ciudades más compactas tienden a gozar de una mejor salud (en relación con el sobrepeso y obesidad). 

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Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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