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Otra razón para que dejes de consumir refresco…

Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. 

Varios investigadores han tratado de encontrar las verdaderas razones de esta epidemia metabólica: el sedentarismo, una dieta alta en calorías vacías, horarios y proporciones inestables de los alimentos, etcétera. Uno de los encargados de esas investigación es Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, quien explica que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

Desgraciadamente, a donde dirijamos nuestra mirada, encontramos la presencia casi omnipresente de este condimento dulzón. Está en alimentos naturales como las frutas; pero también en los deliciosos panecillos, pasteles, frutas en almíbar, refrescos y demás gustos culposos. 

Entonces, si el azúcar se encuentra en alimentos benéficos para la salud… ¿por qué entonces puede causar tanto daño? 

En las etiquetas de nutrición, el azúcar es sólo azúcar. Pero cuando el cuerpo empieza a metabolizar este producto, se distinguen dos tipos de moléculas: la glucosa, la cual ofrece energía al cuerpo; y la fructosa, que sólo puede ser procesada en el hígado y se encuentra asociada con la diabetes tipo 2 y la obesidad. 

El problema se presenta cuando consumimos más fructosa de la que deberíamos al ingerir alimentos como aquellos panecillos, pasteles,  refrescos y demás. A diferencia de la glucosa, que funciona para energizar al cuerpo, la fructosa se convierte en grasa y aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes y problemas cardiovasculares. 

En el caso de los refrescos, de acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total como VitaminWater, Pepsi, Coca Cola, Sprite, Dr. Pepper, Arizona, entre otros. Mientras que bebidas como Red Bull, CapriSun, Snapple y la Coca Cola de México, no contaban con niveles altos de fructosa. 

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