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Las prácticas de los abuelos también nos enseñan a ser ecológicos

La casa de los abuelos es esa área donde las reglas desaparecen, salimos con el estómago a punto de explotar y, en ocasiones, con un par de monedas que ayudan a nuestra cartera. Los abuelos son esa voz de la sabiduría que nos enseñan acerca de la vida y de cómo apapachar a nuestros seres queridos. 

Gracias a su experiencia, ellos saben recorrer diferentes caminos de forma eficiente, segura, intensa o accesible. De esa manera, ellos han sabido ser personas ecológicas con tan sólo seguir sus prácticas análogas, sin tecnología ni consumo excesivo. Y sin irnos tan lejos, estas son algunas de sus actividades que pueden ayudar a convertir a tu hogar en un sitio ecológico y autosustentable:

– Evita usar la secadora, y pon la ropa a secarse con el sol. De ese modo ahorras una enorme cantidad de energía (y de dinero), además que no es necesario usar ningún suavizante químico con aroma a primavera. 

– Conserva la comida de temporada. Es una manera increíble para guardar dinero al comprar alimentos de la temporada, además que es una manera de consumirlos sin químicos ni conservadores. Inclusive, puedes evitar el uso de plástico al conservar los alimentos en jarras o contenedores de cristal. 

– Usa ingredientes básicos para la limpieza. Todos esos nuevos productos de limpieza antibacterial son realmente innecesarios. Las generaciones anteriores usaban ingredientes familiares para limpiar, así como el bicarbonato de sodio, vinagre, borato de sodio, etcétera. 

– Aprende a coser. Al saber cómo enmendar la ropa, te das cuenta que te dura más. 

– Reduce los restos de comida. La abuela sabe exactamente qué hay en el refrigerador, y no duda en añadir un poco de las sobras a aquello que está preparando. Aunque a veces no son combinaciones exquisitas, estás evitando tirar comida que se desperdició. 

– Haz un poco de jardinería. No es necesario tener mucho espacio o un jardín enorme para hacer un pequeño huerto con plantas que, eventualmente, podrán formar parte de tus platillos. 

– Haz una cobija. Convierte la ropa que ya no utilizas en una cobija reconfortante y cálida. Parece complicado, sin embargo es una manera divertida de reutilizar todo aquello que se encuentra arrumbado en una esquina. 

– Utiliza trapos y paños de cocina, en vez de papel desechable. 

– Consigue una cubeta para juntar agua de la lluvia. Esto te será útil para regar las plantas, los excusados o, incluso, para bañar a las mascotas. 

– Resiste a la urgencia de actualizarte y modernizarte. Las abuelas logran que sus platos, toallas, cobijas, cobertores y decoraciones duren para toda la vida (¡y vaya de qué manera!). Son la prueba de que no es necesario comprar constantemente para tener un hogar confortable. 

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