Este brillante adolescente tiene un plan para limpiar el océano en 10 años (VIDEO)

Bonyan Slat, con sólo 19 años, está desarrollando un plan para limpiar la mitad de la mancha del Pacífico en los próximos 10 años, sin consecuencias para la vida marina.

El adolescente Boyan Slat no es el primero que, durante un viaje en barco, ha advertido que hay más bolsas de basura que peces en el mar. Ya Ivan Macfayden había relatado que lo más impresionante de cruzar el océano es que no se escuchan muchos pájaros porque ya no tienen peces para alimentarse. Slat, sin embargo, está en camino hacía algo realmente prometedor para limpiar el océano Pacífico de basura.

Con apenas 19 años, Slat lleva 2 años desarrollando un plan para limpiar la mitad del “vórtice de plástico” encontrado en el Pacífico, en sólo 10 años. Es verdad que hay muchos planes para hacer esto pero, como explica Slat, la mayoría incluyen barcos con redes para recolectar basura que, además de costar millones de dólares y tomar miles de años, pueden atrapar todo tipo de vida marina dentro de sus redes y eso sería catastrófico.

Aprovechando el sentido de las corrientes del mar, Slat ideó una estructura flotante, amarrada al fondo del mar, que captura el desperdicio de plástico. A la fecha más de cien personas se han unido a The Ocean Cleanup, que prueba ser un proyecto viable (le fue otorgado el premio a Mejor Diseño Técnico por la Universidad de Tecnología de Delft y el premio a la innovación sustentable del iSea).

La elocuencia de Boyan es brillante. El mundo necesita personas como él, que además tengan el magnetismo para involucrar a más personas en sus ideas medioambientales. Su precencia en el mundo es reconfortante, pero no por ello debemos dejar todo en sus manos. También en Ecoosfera: Diez tips para ayudar al océano desde tu casa.

 

 



Las fotografías de las sirenas contemporáneas que llaman al cuidado del océano (FOTOS)

Mujeres de todo el mundo y de todo tipo de belleza posan para salvar al océano.

Desde el 2012 las fotógrafas Angelina Venturella y Chiara Salomoni han viajado por el mundo, sobre todo en parajes rodeados de agua como los océanos. Han convocado a personas comunes, sobre todo a mujeres, cuya belleza natural nos recuerda que la diversidad es más sublime que la estética homogénea promovida desde los medios de comunicación. Con la ayuda de una producción notable en vestuario han convertido humanas en sirenas contemporáneas (algunas de sus colas han costado miles de dólares). 

La producción de las fotos es muy sorprendente. Alguna que otra estrella de Disney aparece en las fotografías pero la mayoría son mujeres comunes. 

Estas imágenes forman parte del Project Mermaids hecho para hacer conciencia sobre la protección de los océanos. Ahora han acumulado un bagaje bastante sugerente y grande y han conseguido algunas muestras de arte. Las ganancias serán para la asociación Save Our Beach: te recomendamos ver su serie completa en su sitio.



La fascinante magia de la geometría fractal está en el océano

El cineasta italiano Sandro Bocci, también conocido como Bolidesottomarino, rinde honor a este elemento indispensable del planeta: el océano.

El océano es un lugar misterioso, en cuyos rincones habitan criaturas con simetrías casi perfectas y colores infiltrados por el inconsciente colectivo.  Se trata de un ecosistema que refleja la magia trascendental del micromundo y el cosmos, de la experiencia fractal y el caos.

Basta con observar atentamente este escenario para desestabilizar tanto la perspectiva espacial como  el continuum temporal, y así dejarse encandilar por las escenas vibrantes de los organismos que cohabitan en este planeta.

Por ello, el cineasta italiano Sandro Bocci, también conocido como Bolidesottomarino, rinde honor a este elemento indispensable del planeta: el océano. En su film Porgrave, enaltece la belleza perfecta de la naturaleza para demostrar la importancia del cuidado que el mundo necesita:

Es una película experimental que órbita entre las reflexiones filosóficas y científicas acerca del tiempo y el espacio, y que, a través de varias técnicas cinematográficas, abarca la magnificencia. Y con un soundtrack excitante, transmite vibras entre la ciencia y la magia.

 

 



7 actividades cotidianas que destrozan al océano

De acuerdo con la organización World Oceans Today, existen ciertas actividades que, sin darnos cuenta, deterioran el estado crítico de los océanos.

Cada ser vivo está relacionado con el océano, aquel cuerpo acuoso que se formó después de una colisión de asteroides gigantes cubiertos de hielo hace 130 millones de años. Los océanos son fuente de vida de cada ecosistema del planeta; desgraciadamente, el Atlántico, Índico, Pacífico, Ártico y Antártico, han ido perdiendo su vitalidad y fortaleza.

La contaminación, el abuso por parte del humano hacia los frutos de la naturaleza, la extinción de miles de especies, el excesivo uso de químicos en todo tipo de productos, etcétera. Estas prácticas tan cotidianas han deteriorado, poco a poco, varios espacios de los océanos del planeta; convirtiéndonos así en los culpables de la situación.

De acuerdo con la organización World Oceans Today, existen ciertas actividades que, sin darnos cuenta, deterioran el estado crítico de los océanos. Por ejemplo:

Conducir.

Cada vez que un coche va sobre la marcha, libera emisiones de carbón por toda la atmósfera; los océanos absorben un cuarto de esas emisiones del dióxido de carbono. En consecuencia, los niveles de pH se reducen, desprotegiendo a organismos como las almejas, ostras, corales, plancton, entre otros. Cuando estos seres marinos mueren, el ecosistema resiente un fuerte cambio del que es difícil reponerse. Para prevenir esa situación, puedes empezar a caminar o a andar en bici cuando te dirijas hacia la escuela o al trabajo.

Comprar mariscos.

Resulta ser que no hay tanto animales marítimos como llegamos a creer. El exceso de la pesca se debe a la combinación entre las prácticas insostenibles por parte de los comerciantes de pescado, y el colapso de los sistemas de arrecifes. Si hacemos caso omiso a esta situación, para el 2048  la tasa de mortalidad de varias especies subacuáticas podría aumentar de manera significativa.  ¿Qué se puede hacer? Utiliza una guía que te ayude a consumir comida sustentable de mariscos. Pregunta acerca de las prácticas de pesca que apoyen a la sustentabilidad de la vida marítima.

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El uso de pesticidas y fertilizantes.

Más de 50 millones de kilos de pesticidas y fertilizantes químicos, son utilizados alrededor del mundo. Los cuales terminan en los ríos, lagos y océanos, provocando que las algas mueran  y de descompongan, absorbiendo el oxígeno y creando “zonas muertas”. Y eso no es todo, los peces (así como otras especies) ingieren estos químicos, enfermándolos y… ¿qué crees? Tú consumes ese animal enfermo. La solución es sencilla, mantén tu jardín lo más orgánico posible.

Pedir para llevar.

Cuando pides algún alimento para llevar, lo normal es que te ofrezcan los restos de la comida en bolsas de plástico, las cuales pueden degradarse cada 500 años. Y no sólo eso, liberan el tóxico de bisfenol A en el agua, poniendo en peligro a la vida marítima (y básicamente, a toda la vida del planeta). Las soluciones varían desde usar una botella reutilizable (no de plástico), hasta usar bolsas biodegradables o contenedores reutilizables.

Uso incorrecto de bloqueadores,

como por ejemplo: colocártelo e inmediatamente adentrarte al océano. El bloqueador es un químico, cuyo principal ingrediente es el benzofenona 2, que causa el blanqueamiento de los corales, cambiando su ADN y matando a los corales más jóvenes. Por consiguiente, cuando te apliques un bloqueador, asegúrate no adentrarte al océano durante 2 horas y después de haber sudado. Además, es recomendable usar una gorra, un paraguas y reciclar aquellas botellas de plástico del bloqueado.

Tomar algún recuerdo del mar.

Cuando tomas una caminata por la playa, seguramente guardas alguna concha como souvenir. Sin embargo, cada vez que lo haces (junto con otros miles de turistas), la playa se erosiona y la biodiversidad se reduce, ya que los cangrejos, los peces pequeños y las algas dependen de las conchas para sobrevivir.

Leer el artículo y creer que el apoyo es suficiente.

Para ayudar a la biodiversidad de los océanos, involúcrate a una comunidad o a una organización; realiza voluntariados en tus próximas vacaciones. Lo que hagas, recuerda que las decisiones que tomas, por más pequeñas que sean, pueden sumarse a un impacto positivo para el ecosistema. 



El cambio climático reflejado en el Océano Pacífico

Un estudio sugiere que el fondo de los océanos “absorbe” gran parte del calentamiento global, amenazando a sus frágiles ecosistemas y al balance terrestre.

En los últimos 60 años la temperatura de los océanos profundos ha aumentado 15 veces más rápido que en cualquier otra etapa de los últimos 10 mil años. Los resultados del estudio sugieren que aunque la temperatura terrestre ha incrementado en los últimos años, el cambio no ha sido tan significante como el de los mares.

Conducido por Yair Rosenthal de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, la investigación estudiaba los niveles de magnesio y calcio en las conchas Hyalinea balthica, un organismo unicelular que se entierra en los sedimentos marinos cerca de Indonesia.

El investigador apunta que “Es posible que hayamos subestimado la habilidad de los océanos para almacenar calor y energía. Puede brindarnos algo de tiempo, pero cuanto tiempo, realmente no lo sé… pero no va a detener el cambio climático”.

Los resultados demostraban que en los últimos 10 mil añosla temperatura del Océano Pacífico había disminuido y sin embargo en tan sólo los últimos 15 años esta tendencia se ha revertido por completo.

Dada la estrecha relación entre la atmosfera y los océanos, los científicos han especulado que ciertos desastres naturales como La Niña son consecuencias de que el mar absorbe cantidades excesivas de calor de la atmosfera.

Una de las características del cambio climático es que no es gradual. Según Kevin Trenberth, un científico climático, “es más como una escalera, nada pasa por 10 años y luego todo sube repentinamente pero no vuelve a su nivel original de nuevo”.



“El océano está roto”, relato de un marinero en su viaje al mar

El marinero aun está tratando de asimilar el horror que encontró en su último viaje en barco.

El marinero Ivan Macfayden relata la colosal desilusión que experimentó en su último viaje por lo océanos de Australia, Osaka, Japón, Nueva Guinea y Estados Unidos. Un testimonio devastador sobre cómo los mares están siendo destruidos por el hombre… Y nadie parece estar haciendo nada al respecto.

“Fue el silencio lo que hizo a este viaje distinto de todos los anteriores”, apuntó Macfadyen para el Herald. “El viento todavía azotaba las velas y chiflaba en las escotas. Las olas aún rompían contra el casco de fibra de vidrio. Y había muchos otros sonidos… Pero lo que faltaba eran los alaridos de los pájaros que, en viajes previos, habían rodeado al barco. Los pájaros faltaban porque los peces faltaban”.

Exactamente diez años antes, el marinero Macfadyen había veleado exactamente el mismo curso desde Melbourne hasta Osaka, y lo único que tenía que hacer para pescar era tirar una línea con carnada.

 Esta vez, en esa gran porción del océano, el total de peces que pescamos durante 28 días fueron dos”, apuntó. “Sólo la desolación del océano rodeó nuestro barco mientras recorríamos un mar fantasma”.

Después de esto, al norte del ecuador, arriba de Nueva Guinea, los marineros vieron un gran barco pesquero trabajando en un arrecife a la distancia.

Estuvo ahí toda la noche y todo el día. Y en la mañana nos dimos cuenta que habían mandado un bote de motor hacia nuestro barco. Obviamente me preocupé. Estábamos desarmados y los piratas están por todas partes en esas aguas. […] Pero no eran piratas, o al menos no en el sentido convencional. El bote llegó a nosotros y los malayos nos ofrecieron cinco bolsas de azúcar llenas de pescado. Era pescado bueno, grande, de todos los tipos. Algunos estaban frescos, pero algunos evidentemente habían estado en el sol por algún tiempo.

Les dijimos que no podíamos comer todo ese pescado, sólo éramos dos, sin lugar donde almacenar todo eso. Sólo se encogieron de hombros y nos dieron que los tiráramos por la borda. Que eso es lo iban a hacer de todas maneras.

Nos dijeron que esa sólo era una pequeña fracción de la pesca del día. Que ellos sólo estaban interesados en el atún y que para ellos todo lo demás era basura.

Macfadyen pensó en todos los barcos como ese, que se están acabando el océano poco a poco. Con razón el mar está muerto. Con razón sus líneas con carnada no pescaron nada. No había nada qué pescar. La historia continuó empeorando mientras avanzaban desde Osaka a San Francisco.

Cuando dejamos Japón, se sintió como si el mar estuviera en sí muerto. Casi no vimos cosas vivas. Vimos una ballena que estaba dando vueltas en la superficie con lo que parecía un gran tumor en su cabeza. En mi vida he recorrido muchas millas en el océano y estoy acostumbrado a ver tortugas, delfines, tiburones y grandes parvadas de aves de caza. Pero esta vez, por 3 mil millas náuticas no había nada vivo que ver.

En lugar de vida había basura en volúmenes impresionantes. Parte de ello era el debris del tsunami que atacó a Japón hace un par de años. La ola levantó una cantidad inconcebible de cosas y las llevó al mar. Y ahí siguen, en todas partes a donde volteas.

Macfadyen y su hermano encontraron nudos gigantes de cuerda sintética, hilo de pecar y redes; millones de pedazos de espuma de polietileno; manchas de petróleo y aceite; postes de luz con todo y cables que fueron arrancados por el tsunami; botellas de refresco; contenedores gigantes flotando en la superficie; una chimenea de una fábrica; y mucho más cosas. Tantas que no podían encender su motor por miedo a enredarse con algo si lo hacían.

“Estábamos serpenteando alrededor de toda la basura. Era como velear en un pozo de basura”.

De regreso en New Castle, Ivan Macfadyen aún está tratando de asimilar el horror que vivió en su viaje. “El océano está roto”, dijo.

Reconocer este problema es una tarea vasta, y parece que ninguna organización o gobierno tiene interés en hacer algo al respecto. Macfadyen panea convocar a ministros del gobierno, esperando que ayuden. Más inmediatamente se acercará a los organizados de competencias marítimas de Australia para que enlisten marineros en un plan internacional que utilice marineros voluntarios para monitorear el debris de la vida marina.

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