Dos alumnos mexicanos crean la primera máquina recicladora de unicel

La máquina REPS-01 es una respuesta proambiental para convertir cualquier artículo fabricado de unicel en pequeñas esferas reutilizables para reglas, plumas o marcos.

Dos alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, presentaron el prototipo de la primera máquina que recicla el poliestireno expandido (EPS), también conocido como unicel. Es un material de plástico espumado, derivado del poliestireno, utilizado principalmente para fabricar vasos y platos desechables.

Gracias a su estructura química, el EPS cuenta con una increíble capacidad de absorber líquidos y humedad, sin pudrirse ni descomponerse. Sin embargo, por la misma razón, puede tardar en degradarse hasta 500 años, generando un verdadero problema para el medio ambiente.

Por lo que la máquina REPS-01 (Reciclaje de EPS prototipo 01) es una respuesta proambiental para convertir cualquier artículo fabricado de unicel en pequeñas esferas reutilizables para reglas, plumas o marcos.

De acuerdo con sus creadores, Héctor Ortiz Chávez y Jorge Luis Hinojosa Magaña, consideran que:

 El prototipo representa un importante paso al combinar un proyecto escolar con la aventura de ser emprendedores. Llegamos a este momento luego de realizar, como integrantes de la Sociedad de Energía y Medio Ambiente de la FI, un estudio sobre el reciclaje en Ciudad Universitaria y una campaña para promover una cultura para impulsar el correcto manejo de los residuos sólidos.

Para ellos, la REPS-01 representa un reto sin ningún antecedente para reciclar ese tipo de material. No obstante, confían que la máquina cuenta con un potencial muy alto, a pesar de que no existan prácticas formales para su desarrollo. “Es una herramienta útil para empresas y gobiernos que hacen uso intensivo de este material”, comentó Héctor Ortiz.



Un niño de diez años crea su empresa de reciclaje

Desde los siete años Vanis Buckholz comenzó a recolectar la basura reciclable de su vecindario, actualmente dirige una empresa que recluta gente necesitada para la colecta de desechos

En algún momento de nuestra formación hemos sentido inspiración por personajes o temas que nos interesan. Seguramente muchos de nosotros llevamos a cabo acciones concretas respecto a ese tema que llegó a “removernos”. Sin embargo, normalmente esa motivación suele bajar de intensidad y seguimos adelante con nuestras vidas enfocados, o incluso sometidos, en lo ordinario.

Vanis Buckholz, se inspiró con el “Día Mundial de la Tierra” cuando tenía 7 años, mientras el tema era celebrado y discutido en su salón. Sin embargo, a diferencia de muchos casos, este entusiasmo no se diluyó, sino que desde ese momento Buckholz comenzó a recorrer su vecindario recolectando desechos reciclables.

Transcurridos tres años el niño Vanis continúa haciendo lo mismo, pero actualmente a una escala mucho mayor mediante la creación de su empresa “My ReCycler”. Por si fuera poco, gracias a su visión también creó la plataforma filantrópica: “Project Hope Alliance,” dedicada a capacitar y organizar personas desprotegidas que normalmente estarían recolectando basura, para que obtengan un ingreso de 25% de las utilidades de esta práctica organizada por su empresa. Estos beneficios financieros oscilan entre los 100 y 200 dólares quincenales. Vanis detectó que un proyecto en el que los participantes no se sienten identificados con su labor, estará condenado ya sea a la extinción o en todo caso a la explotación. 

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Vanis Buckholz ha llamado la atención de autoridades de su localidad y medios de comunicación. Para que las personas logremos una diferencia benéfica y significativa en el mundo necesitamos de inspiración, pero más aún de perseverancia. Así lo demuestra la historia de este niño cuya visión sorprende pero su constancia resulta aún más admirable y por supuesto inspiradora.

http://www.stumbleupon.com/su/4DDrad/www.inhabitots.com/10-year-old-boy-launches-his-own-recycling-business-donates-25-of-profits-to-homeless-children/ (agentes de cambio)



Este ingenioso proyecto convierte los desechos de botellas en juguetes

Botellas se convierten en bloques para aprender números o deletrear palabras, en camiones o lienzos en blanco para que los niños dibujen.

Botes de leche, botellas de agua, empaques de comida, son sólo algunos de los envases que más desechamos una vez que se termina el producto. Los mandamos al bote de la basura y, de ahí, a que cumplan un destino en el basurero de la ciudad o municipio. Sin embargo, ¿qué pasaría si alargáramos el tiempo de vida de estos empaques mientras ayudamos a la educación de niños en condiciones devastadoras?

Después de que Maurizio Bricola cayera en cuenta que en pueblos rurales en Kenya y Malawi no hay ni una sola tienda de juguetes, empezó a divagar y a idear un proyecto donde los desechos de empaque se convirtieran en juguetes educativos para niños. Fue así que se creó IDEO.org, el cual realiza una serie de diseños ecosustentables donde los envases viejos se convierten en herramientas educacionales. Esto pretende brindar un acceso mínimo a nivel preescolar a aquellos niños que no tienen los recursos para ir a la escuela (y por tanto a aprender a contar y a leer).

 

Botellas se convierten en bloques para aprender números o deletrear palabras, en camiones o lienzos en blanco para que los niños dibujen, en una historia donde  se les invita a los niños a escribir cualquier historia. “Se trata realmente de la creatividad”, afirma Bricola.

Aunque el diseño sólo ha lanzado el prototipo en Malawi, pretenden desarrollar la idea para asociarse con compañías de comida. El diseño requiere entre 50 000 y 100 000 dólares para traerlo a vida.



Estas son las 4 ciudades más limpias del mundo por continente

Algunas urbes están haciendo un trabajo notable en la reducción en la emisión de carbono a la atmósfera.

Muchos esfuerzos para disminuir las emisiones de CO2 a la atmósfera, y con ello el calentamiento global, se han estado haciendo a nivel local, es decir, en las ciudades. Por lo anterior, algunas urbes están a la cabeza de la vanguardia en la construcción de ciudades más limpias, independientemente de los avances a su nivel nacional. 

Así, muchas ciudades avanzadas en la lucha contra el cambio climático, lo están haciendo gracias a iniciativas ciudadanas o de los gobiernos regionales. Como parte de una lista elaborada por la aplicación Hassle.com y con base en criterios de iniciativas para contrarrestar el cambio climático en las ciudades, las siguientes urbes han sido catalogadas como las ciudades más limpias del mundo. Evidentemente el criterio es un tanto subjetivo pero los argumentos quizá podrán convencerte. 

 

En América del Norte 

Chicago, E.U: esta ciudad tiene más techos verdes de todos los que existen en la totalidad de las ciudades de este país, con dos millones de pies cuadrados de áreas verdes altas.

 

Asia

 Tokyo: A pesar de sus 13 millones de habitantes, sorprendentemente, la ciudad tiene los menores niveles de emisión de CO2 en todo Asia. 

 

Sudamérica y África: 

Bogotá, Colombia: tiene uno de los sistemas de transporte público más eficientes de todo el mundo. Gran parte de sus más de 8 millones de habitantes hacen uso de este sistema, lo que permite que la ciudad sea limpia. 

 

Oceanía: 

Sidney, Australia: una de las metas de esta ciudad es la reducción de sus emisiones de CO2 en 30% para el año 2030 y sus metas han ido ganando terreno por lo que el objetivo pinta muy alcanzable.



Algunas tendencias en el pensamiento sustentable de aquí al 2050

Algunos cambios de mentalidad como el pensamiento circular acrecentarán el reciclaje.

En Europa se estarán aplicando algunas metas sobre basura y reciclaje de aquí al año 2050, luego de la aprobación de un nuevo paquete legislativo en la Comisión Europea. En el caso de la comida, se espera que para ese año los desperdicios no rebasen más del 30%, y en el de la basura, se harán programas concretos para acrecentar la cantidad de reciclaje. 

Sin embargo, para alcanzar estas metas hay algunos conceptos que deben cambiar en la mentalidad de todos los involucrados; desde políticos, empresarios y ciudadanos. The Guardian ha hecho una recopilación de aquellas nuevas maneras de pensar que llevarán la batuta para lograr estas metas de reciclaje y cero desperdicios: 

Pensamiento Circular

Los productores deberán pensar sus servicios o productos desde una cadena circular, donde el desperdicio pueda ser convertido en otra cosa. Lo que se encuentre a la venta deberá seguir algunos lineamientos básicos para que prácticamente el producto nunca pierda su vida.  Incluso la noción de la palabra desperdicio deberá cambiar, pues, de hecho,  en una lógica circular nada es desperdicio.

Convertir los desperdicios en energía

Ya no solo se trata de mutar de la energía de los hidrocarburos a métodos más amables con el medio ambiente, sino también de aprovechar la totalidad de los desperdicios existentes para generar otra forma de energía que de cualquier manera es necesaria. 

Responsabilizar a los consumidores

Algunas estrategias para cobrar a las personas por sus desperdicios de comida podrían funcionar. El desperdicio no es en realidad solo un tema que concierne individualmente, pues también tiene efectos colectivos.



4 buenos consejos para mejorar tus prácticas de reciclaje

Por suerte el reciclaje es una práctica cada vez más común alrededor del mundo, sin embargo hay formas de potenciar su impacto y hacerla más eficiente que la mayoría no conocemos.

 

El reciclaje, como concepto práctico, lleva ya cuatro décadas de haberse comenzado a implementar. Sin embargo, no fue hasta hace unos quince años que la cultura pop se vio impactada por él, y aún hoy encontramos varios aspectos de nuestras prácticas podrían, y deberían, de afinarse. Probadamente el reciclar contribuye de manera significativa a contrarrestar los nefastos efectos de una dinámica de consumo-desecho en la que nos vimos cultural y económicamente sumergidos –en buena medida por la construcción de una cultura a partir de las prioridades del mercado. 

Recordemos que la esencia del reciclaje es generar ciclos dinámicos alrededor de los materiales que utilizamos, con lo cual reducimos el desecho y nos ahorramos una buena porción de los materiales vírgenes (que generalmente proceden de recursos naturales, algunos de ellos no-renovables). 

Más allá de separar cuidadosamente nuestra basura de acuerdo a materiales, lo cual ya implica un loable proceso de materialización de conciencia mediante un poco de disciplina cotidiana, existen distintas acciones o nociones complementarias que pueden hacer de tu reciclaje una práctica aún más benéfica.

A continuación unos cuantos consejos que, te sugerimos, tomes en cuenta:

1. Antes de Reciclar (Reduce y Reutiliza)  

Antes de volcarte a reciclar debes recordar que hay dos pasos previos, de algún modo preventivos, a esa tarea: reducir y reutilizar. De algún modo el organizar tus desechos para reciclarse es una práctica que inicia cuando ya no hay más remedio, pero antes sería bueno que revisaras tus patrones de consumo, reduciéndolos al máximo sin que ello implique “precarizar” tu vida. Después, hay que considerar qué de lo que vamos a tirar a la basura podría reutilizarse y así evitar algunas futuras compras. Tras estos dos pasos entonces ya podemos aplicarnos en reciclar de la manera más inteligente posible. 

2. Compra cosas recicladas

Actualmente ya existe un mercado, aún pequeño pero cada vez más diverso, que utiliza empaques o materiales reciclados. En la medida en que favorezcas los productos incluidos en este circuito entonces los insumos reducirán sus costos (y por lo tanto los productos) lo cual fortalecerá el mercado de reciclados y, simultáneamente, la cultura en torno a esta práctica. 

3. Infórmate con las autoridades de tu ciudad

Es fundamental conocer cuáles son los materiales cuyo destino es el reciclaje a gran escala. Esto te permitirá priorizar en ellos a la hora de separar tu basura y, más allá de un grato sentimiento de responsabilidad ambiental, realmente estarás participando, de manera activa, en un gran ciclo dinámico de material. 

4. Composta

Si bien se nos enseña que la división principal de basura es entre orgánica e inorgánica, lo cierto es que no muchas ciudades aprovechan la primera. Generalmente, como no logran capitalizarla (por falta de conocimiento, tiempo o infraestructura), terminan reuniéndola con los materiales inorgánicos que no se destinan al reciclaje (aquello cuyos procedimientos de reciclaje son o muy complejos o muy costosos). En este sentido que mejor que crear tu propia compota casera, y eventualmente aprovecharla para crecer una hortaliza casera o, en su caso, para alimentar tus plantas ornamentales con tierra de primera calidad. 

 

 

 

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