Tu consola de videojuegos gasta casi tanta energía “apagada” como cuando la utilizas

La comodidad de nuestra época tiene casi siempre un costo ambiental, y los videojuegos pueden demostrarlo: las consolas de nueva generación consume tanta energía en modo de espera que como cuando te entretienes con ella.

¿Alguna vez te has preguntado por qué un televisor puede encenderse por medio del control remoto? Esto es posible porque, estrictamente, no está apagado, sino que se encuentra en “estado de espera”, función común en casi todos los aparatos eléctricos, la cual ha dado lugar al llamado “consumo fantasma” de energía: aunque no los utilices, aunque pienses que están “apagados”, lo cierto es que están consumiendo electricidad.

Podrías pensar que ese consumo es insignificante. De hecho, muchas personas lo piensan. Un aparato que consume 100 watts por hora (W/H), por ejemplo, en modo de espera consume más o menos 5 W/H. Si, por ejemplo, se trata de un estéreo que prendiste apenas por una hora en la mañana, su gasto de energía en stand-by fue casi el mismo que cuando lo utilizaste. A eso puedes sumar el televisor, el microondas y, sí, tu consola de videojuegos.

Hace un par de días, el sitio treehuger dio a conocer una serie de gráficos comparativos a propósito de las consolas de nueva generación, las cuales, pese a sus diferencias de rendimiento, gráficos, juegos disponibles y todo aquello que consideramos antes de conseguir una, comparten una característica común: gastan casi la misma energía en modo de espera que cuando satisfacen nuestras ganas de entretenimiento.

El estudio fue elaborado por el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés), cuyo personal analizó las distintas funciones de consolas de Nintendo Sony y Microsoft, tanto los modelos más recientes como los de una generación anterior.

Grosso modo, la comparación muestra que la comodidad se obtiene sobre todo a costa del consumo de energía. Ahora la Xbox One admite comandos de voz, pero por esa mejora es también la consola que más electricidad consume. Igualmente el hecho de que estos dispostivos puedan emplearse como reproductores de DVD, de Blueray o de transmisiones tomadas de Internet parece una ventaja pero cuando se les enfrenta con los aparatos diseñados exclusivamente para eso, se descubre que su gasto de energía es excesivo.

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Consumo de energía en las funciones más comunes

 

 

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Nueva generación VS Generación anterior (Consumo anual de energía)

 

 

 

 

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Consumo anual de energía

 

 

 

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Consumo de energía durante la reproducción de un video HD

 

El propósito de este tipo de estudios es, en parte, hacerte reflexionar sobre tus hábitos cotidianos y modificarlos tanto a tu favor como a favor del entorno. Piensa que estás pagando energía que realmente no utilizas y, además, parte de esos costos también van a la cuenta del planeta.



11 propósitos ecológicos fáciles de cumplir para este año

Desde algunas obviedades hasta campañas vecinales o el apoyo a causas globales, pueden hacer una inspiradora diferencia

Es necesario que vayamos ubicando las prácticas cotidianas que pueden hacer una verdadera diferencia para cuidar al ambiente. Luego de conocerlas y meditar su importancia, es muy importante hacerlas hábitos. Sabemos que los hábitos son poderosos, tanto cuando son positivos como cuando son negativos: un hábito es casi como respirar o comer para el cerebro. Qué mejor que adoptar hábitos positivos para la salud del planeta, que vayan dando el ejemplo y te hagan sentir bien cotidianamente.

1. Evita comprar agua embotellada: vuelve a los tiempos en que llenabas un termo continuamente para saciar tus necesidades de este líquido. Recuerda que esta pésima práctica se potenció en los 90, pero además de que las empresas explotan los mantos acuíferos a precios irrisorios, la generación de basura es espeluznante.

2. Evita pedir alimento para llevar y, en caso de hacerlo, evita a toda costa el unicel: intenta ir a comer a los restaurantes directamente; pedir comida para llevar implica una cantidad exorbitante de desperdicios. Por su parte, el unicel tarda unos mil años en degradarse. 

3. Usa tu coche al mínimo y de preferencia, no tengas: llegó un momento en el siglo pasado en que el coche se convirtió en un sinónimo de calidad de vida. Sin embargo, esta creencia nociva ha hecho que desde la revolución industrial haya 40% más dióxido de carbono en la atmósfera que antes, pues el uso de automóviles es uno de los principales contaminantes. 

4. Si en tu ciudad o localidad no se separa la basura, organiza una campaña: no es difícil, y el hecho de que tu ayuntamiento no separe la basura al recolectarla no es pretexto para que esto nunca cambie. Organízate con algunos vecinos e inicia una campaña para que se vuelva una obligación el aprovechamiento y separación de basura en tu localidad. 

5. No uses el aire acondicionado: si hace mucho calor acopla un ventilador, pues usar aire acondicionado es un desperdicio importante de energía, así que suprímelo, incluso a costa de tu comodidad.

6. Haz un cultivo en tu casa y acopla espacios verdes: está comprobado que un contacto mínimo con la naturaleza, incluso en una fotografía, te hace más feliz. También está probado que cualquier espacio verde mejora la temperatura y devuelve humedad a la atmósfera: hacer un espacio verde en tu casa es una obra que beneficiará a muchas personas a tu alrededor. 

7. Adopta plantas en peligro de extinción: algunas iniciativas han aplicado esta genial idea, para que algunas especies vegetales no se pierdan; busca en internet alguna existente en tu país.

8. Adopta un espacio verde de tu ciudad: será tu responsabilidad cuidarlo, pero también será una de las satisfacciones silenciosas más poderosas en tu vida.

9. Lleva a un lugar seguro tu basura electrónica: jamás la mezcles con el resto de tus residuos; investiga algún centro de acopio cercano a tu hogar y, de preferencia, lleva contigo los residuos electrónicos de más personas.  

10. Evita el plástico: usa bolsas de tela y sustituye botellas de plástico por sus versiones en vidrio, que suelen ser retornables. Elimina paulatinamente el plástico de tu vida; es posible. 

11. Firma y apoya las campañas globales ecológicas: aunque muchas personas son escépticas en este punto, el poder ciudadano global unido puede hacer grandes cambios (lo cual se ha comprobado), para combatir a los grandes poderes que buscan lucrar con el deterioro ambiental.



Estos paneles convierten la luz del sol y el movimiento en energía eléctrica

Scott Brusaw, ingeniero estadounidense, es el autor de este proyecto de paneles que pueden instalarse en prácticamente cualquier superficie pública para aprovechar la energía solar y motriz para convertirla en energía eléctrica.

Conforme transcurren los años y la humanidad persiste en su modo de vida basado en los combustibles fósiles, la necesidad de implementar nuevas fuentes de energía se vuelve impostergable. Como sabemos bien, este tipo de combustibles además de que, en la práctica, son no renovables, sus efectos contaminantes son cada vez menos favorables para el planeta en general.

Scott Brusaw es un ingeniero estadounidense, autor del proyecto Solar Roadways, un ambicioso plan para cubrir las calles de una población (y, por qué no, de un país entero) con paneles que convierten la energía solar y la energía motriz en electricidad. Los paneles pueden soportar más de 100 toneladas de peso y pueden instalarse lo mismo en calles urbanas que en autopistas, aceras o en superficies de espacios públicos como plazas o áreas de juego.

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Hace unos años, Brusaw recibió el apoyo de Google y General Electric para continuar son su proyecto. Ahora busca financiarlo por medio de la plataforma Indiegogo.

Es cierto que en muchos casos los intereses económicos han frenado iniciativas de este tipo, pero es posible que llegue el momento en que la supervivencia se imponga sobre el afán de ganancia y, entonces, proyectos como el de Brusaw sean una realidad cotidiana.



¿Vives en un departamento? Mira estas 11 formas en que puedes cuidar al medio ambiente desde tu hogar

Si vives en la ciudad también puedes ayudar a proteger el medio ambiente y, de paso, ahorrarte algunos gastos domésticos.

Si bien, históricamente, la vida urbana se construyó a partir de cierta oposición tácita o abierta a la naturaleza o la vida rural (“la vida en los bosques”, como la llamó Thoreau), actualmente esa dicotomía resulta insostenible. De hecho puede decirse que es la naturaleza y el medio ambientes quienes reciben la factura de los hábitos y las demandas de las grandes metrópolis, signados por el consumo desmedido e irreflexivo, por las necesidades creadas y por otras prácticas derivadas de la industrialización de la cotidianidad.

Por fortuna, así como cada uno de nosotros es parcialmente responsable de dichos efectos adversos, así también tenemos la posibilidad de revertirlos, incluso viviendo en un pequeño apartamento adonde, podría pensarse, no llegan los problemas ambientales.

Hace un par de días el sitio treehugger publicó 11 sencillas recomendaciones para contribuir en el cuidado del entorno desde nuestras acciones diarias, ese margen que sin importar el tamaño o el impacto potencial que tenga, es útil desde el momento mismo en que se aprovecha a favor de esta causa. Un beneficio añadido es que estos pequeños cambios también podrían ahorrarte algún dinero de tus gastos domésticos.

Sin más, compartimos el listado, pidiéndote que, si es posible, también lo hagas circular para que más personas se den cuenta de que todos podemos hacer algo para cuidar ese hogar compartido que llamamos planeta.

1. Apaga y desconecta

A veces, sin razón aparente, un foco se queda encendido en una habitación donde no hay nadie. Más común es que aparatos como impresoras, estéreos, cafeteras eléctricas o computadoras permanezcan conectada a la corriente aunque no se utilicen, gastando lo que se conoce como “energía fantasma”, pues aun apagados estos aparatos consumen electricidad. ¿Cómo evitar este desperdicio? Simple: solo apaga y desconecta.

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2. Regula tu temperatura, no la de todo tu apartamento

Los sistemas de calefacción se encuentran entre los dispositivos que más energía consumen y, por lo tanto, más afectan al medio ambiente. En casa, si tenemos frío o calor, nos puede parecer sencillo solo levantarnos y encender alguno de estos aparatos, sin considerar que cuesta más regular la temperatura de toda una habitación que la de nuestro propio cuerpo. Quizá baste con ponerte un suéter (o con quitártelo), con usar pantaloncillo cortos y abrir las ventanas (o cerrarlas), con beber un vaso de agua fría o una taza de café caliente, o con emplear alguna de estas 8 maneras de mantener el calor en tu casa en un día helado.

3. Cambia a bombillas LED

Actualmente, la tecnología LED permite que un foco tenga una duración mucho más extensa que otras bombillas del mercado (hasta 25 veces más que una de tipo incandescente). Su popularidad también ha provocado que sean más baratos, por lo que son una excelente alternativa de iluminación para el hogar.

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4. Consume alimentos de temporada y locales

A diferencia de los productos de importación, los alimentos de temporada y locales carecen de los altos costos ecológicos de transportación que sí tienen aquellos. Además, habitualmente su precio es menor y su consumo implica el apoyo a las economías locales. En general recuerda siempre tomar conciencia de tu consumo, un ámbito que si bien ha provocado mucho daño, también es clave para propiciar beneficios.

5. Come menos carne

Si comes carne más 4 o5 veces por semana, podrías probar a cambiar una de esas ocasiones por un platillo hecho con lentejas, habas, frijoles o soya, leguminosas con alto contenido proteínico que fácilmente puede sustituir lo que se obtiene de un bistec o una pieza de pollo. Como sabemos, la cría intensiva de ganado afecta de manera notable el medio ambiente y, en términos domésticos, un plato de lentejas es notablemente más barato que un filete.

6. Deja de comprar agua embotellada

Consumir agua embotellada es uno de los hábitos más lesivos para el medio ambiente. Además de que alienta a que voraces empresas como Nestlé continúen saqueando los recursos naturales del mundo, la basura generada inunda los depósitos de las grandes ciudades, mina tu bolsillo (pues en promedio cuesta 200% más de su valor inicial) e incluso te puede enfermar por el plástico en que se envasa. A cambio puedes invertir en un buen filtro o probar alguna una alternativa natural de purificación, además de utilizar un recipiente reutilizable para tu consumo diario (por ejemplo, una botella de acero inoxidable).

7. Planifica tus comidas

Desperdiciar comida no solo implica que una parte de tu dinero se va directamente al cesto de la basura, sino también que todos los recursos empleados en esas zanahorias que se pudrieron en tu refrigerador, el agua y el trabajo de los campesinos, los abonos y el combustible de las máquinas que las hicieron llegar hasta tu casa, también se invirtieron en vano. Haz un plan real de lo que vas a comer durante la semana. Sé responsable en tus compras. Al respecto te recomendamos el artículo “Inicia tu propia revolución contra el desperdicio de comida”.

clothes_line.jpg.492x0_q85_crop-smart8. Seca tu ropa al aire libre

¿Por qué usar una secadora automática de ropa si ahí están el sol y el viento? Cuelga tu ropa en el exterior y ahórrate la electricidad o la cuenta de la lavandería.

9. Camina o usa la bicicleta, o recurre al transporte público

Hay trayectos que puedes recorrer por ti mismo, sea caminando o a bordo de una bicicleta. Ir al trabajo, al súper, a visitar a un amigo. Otros más largos los podrías hacer en transporte público. Piénsalo. No gastarás en gasolina o en estacionamiento, mejorarás tu salud e incluso tu ánimo.

10. Compra productos de segunda mano

Algunas de las cosas que de pronto necesitas en casa no necesariamente tienes que comprarlas nuevas. Quizá en una venta de garaje encuentres una mesa como la que estabas buscando, o en un mercado de pulgas se venda el cuadro de una bicicleta en perfecto estado con el que puedes empezar a armar la tuya. De esta manera evitas que algo todavía útil se deseche. Mira esta lista de 5 cosas que debes pensar dos veces antes de comprarlas nuevas.

11. O consíguelos gratis

Con cierta frecuencia amigos y familiares tienen cosas que no utilizan e incluso permanecen olvidadas en un clóset de su casa, juntando polvo sin que nadie les saque provecho. Pregúntales y quizá estarán encantados de obsequiártelos o prestártelos por un tiempo. O quizá eres tú quien puede realizar este gesto de cooperación. Mira a tu alrededor y piensa en el amigo que recién se mudó a una nueva casa. Quizá él o ella necesiten ese librero que en la tuya está vacío.



¿Cómo liberar del plástico tu vida diaria?

Todo el plástico producido en el planeta sigue aquí. ¿Qué podemos hacer para dejar de contaminar los océanos y exponernos a un contaminante tan dañino como cotidiano?

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Hace algunas décadas hubiera sido absurdo siquiera pensar en comprar agua embotellada en una botella de plástico. Sin embargo, el ritmo de la tecnología y la necesidad de envasar, empacar y producir soluciones han hecho del plástico un material omnipresente, sin el cual nuestra vida como la conocemos sería muy diferente. ¿Pero cuánto plástico es demasiado?

Activistas contra el plástico como Beth Terry han llevado esa pregunta más lejos: no sólo hacia manifestaciones políticas y campañas de reciclaje y mejores prácticas industriales, sino al interior de sus propias vidas. Luego de bloguear al respecto durante años, Terry escribió un libro sobre sus experiencias para cambiar con pequeños hábitos su modo de vida. La pregunta es: ¿por qué como sociedad gastamos tanta energía y recursos en extraer hidrocarburos, refinarlos, transportarlos, transformarlos en plásticos, almacenarlos, venderlos, comprarlos y tirarlos cuando sólo podríamos lavar algo de vidrio y volver a usarlo?

“Nuestro uso del plástico no es sólo un problema global”, dice Terry, “es personal, a medida que aprendemos más sobre los efectos de los químicos que absorbemos al utilizar el plástico.” Estos químicos liberan sustancias en el agua que poco a poco van afectando nuestra calidad de vida. Algunos estudios relacionan la calidad del agua y la polución por plástico con distintos tipos de cáncer y problemas de fertilidad. Si a los animales marinos les afecta, una sociedad de plástico no puede estar hecha para durar. ¿Qué acciones puedes tomar para reducir tu nivel de uso de plástico desde hoy?

Apoyar negocios sustentables

No necesitas ser un inversionista para cambiar tu economía local. De hecho puede ser mucho más barato. Terry escribe: “Al contratar a personas de nuestra localidad para reparar las cosas que se descomponen en lugar de tirarlas y reemplazarlas, promovemos una economía basada en servicios en lugar de extraer recursos para producir más y más cosas… cambiar el modo en que gastamos nuestro dinero ayuda a crear una economía sustentable.”

Producir conciencia de la cantidad de plástico a tu alrededor

El plástico es maravilloso para almacenar comida, para mantener la sangre en los hospitales libre de contaminantes ambientales, y muchos de nuestros productos de uso cotidiano lo necesitan… pero no siempre. Tal vez una persona pidiendo papel en lugar de plástico en el supermercado no ayude a reducir la masa de contaminación por plástico en los océanos, pero alguien tiene que empezar.

Infórmate

Todo el plástico que se ha producido en el mundo aún está, en alguna parte, en el planeta. No vivimos en una burbuja: el mundo no se limita a nuestra casa solamente, y en el momento en que tiras esa bolsa de basura su contenido no desaparece, sino que va a dar a basureros a cielo abierto y, el plástico que es demasiado caro reutilizar, al mar. Muchos países comienzan a aplicar medidas de separación de residuos orgánicos e inorgánicos, pero esto no es suficiente: la solución vendrá de modificar nuestros hábitos más arraigados para que cosas como esta dejen de ocurrir.

[Plastic Free Lifestyle]



Tokelau: el primer territorio en obtener de la energía solar toda la electricidad que necesita

Las tres islas de Tokelau, parte de Nueva Zelanda, se han convertido en el primer territorio que cubre el 100% de sus necesidades eléctricas con energía solar.

Atafu, Nukunonu and Fakaofo son tres atolones que se encuentran entre Nueva Zelanda y Hawaii. Tienen una población de 1500 personas que viven de la agricultura. Y ahora se han convertido en el primer territorio en cubrir el 100% de sus necesidades eléctricas con energía solar.

Nueva Zelanda, que administra Tokelau, creyó en un proyecto que sustituye el uso del diésel por energía solar, y para ello invirtió $7 millones de dólares.

El comunicado oficial lo realizó Murray McCully, el Ministro de Relaciones Exteriores: “El Proyecto de Energía Renovable de Tokelau es un pionero en el mundo. Los tres atolones ahora tienen suficiente capacidad solar, en promedio, para cubrir sus necesidades eléctricas”.


“Hasta ahora, Tokelau había sido 100% dependiente en diésel para la generación de electricidad, con altos costos económicos y ambientales”, declaró.

Ahora, el objetivo de Tokelau es invertir el dinero que ya no se gasta en diésel para el bienestar social.

Tokelau se ha vuelto un ejemplo para el resto del mundo, junto con Suecia, que se ha deshecho de toda su basura e incluso debe importarla de Noruega para generar su energía eléctrica. Estos territorios son una clara muestra de los alcances que tiene una mentalidad ecológica. ¿Qué más se necesita para tomar acciones verdes?

 

[BBC]

 

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