Pago justo a los productores: arma tu súper de mercado solidario en la Ciudad de México

Haz tu canasta mensual con productores locales que venden directamente y que, además, se llevan una ganancia justa. Esta es una de las mejores cosas que le estan suediendo a México. Hagamos que suceda.

Los precios internacionales de los alimentos se basan en cálculos entre oferta y demanda, y las inminentes especulaciones. Pero hay temporadas en que los precios no necesariamente  reflejan los costos de producción, y en ocasiones son tan bajos que los productores no obtienen ganancias. En otras y contadas veces, los precios de venta son altos. La brújula de los mercados internacionales resulta, entonces, absurda, porque los consumidores pagamos precios altos por una escasez internacional (en el más puro de los casos) cuando en realidad hay productos locales que podrían pagarse a precios mucho más bajos, cercanos a su costo de producción, pero que simultáneamente generarían  ganancias dignas para los agricultores.

Una manera incipiente de hacer frente a los grandes consorcios, sobre todo a aquellos que venden las semillas, es comprar productos regionales que, sin intermediarios ni especulaciones de mercado, vendan los productos a un precio justo.

Te presentamos esta iniciativa: Mercados Alternativos de Consumo Solidario.  Si vives en la Ciudad o el Estado de México, podrás hacerte de productos directamente de los productores, generando una cadena sin fines de lucro donde se beneficia el agricultor, pero también el consumidor. La página electrónica desglosa una lista de productos más económicos que los ofrecidos en la mega corporación de Wallmart, solo para dimensionar que los productos adquiridos localmente pueden ser más accesibles y sanos, recordemos que la producción a pequeña escala prescinde del uso de plaguicidas, por ejemplo.

Puedes llenar tu canasta de huevo, frijol, arroz, azúcar, tortillas de harina, cacahuate, 16 frutas de temporada, 15 verduras y legumbres, y 7 variedades de quesos artesanales. El pre pedido digital sirve para hacer el vínculo directo, sobre demanda, con los agricultores. Es perfecto para una familia, o puedes compartir tu canasta con amigos o incluso, si veves solo, hacer una pequeña canasta semanal. Lo mínimo por pedido son $150 pesos, lo cual es batante menos de lo que uno gasta en un supermercado o incluso en un mercado sobre ruedas.

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A largo plazo se pretende que los consumidores y productores se formen como socios de la cooperativa, pero no es requisito ser socio para consumir. Se pretende eliminar cualquier efecto lucrativo y construir una gran red solidaria. Una forma de resistencia pacífica con el poder de nuestro bolsillo. México necesita esto.

Las grandes corporaciones tienen un poder limitado si nosotros marcamos el alto. Son poderosas pero no totalmente inesquivables. Esta es una iniciativa ciudadana que creemos es solo una poderosa red de muchas más que pueden formarse con la expansión de la conciencia y la solidaridad.

¡Aquí puedes explorar el proyecto y hacer tus compras!

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10 alimentos que necesitas retirar de tu dieta a la brevedad

Comida chatarra o junk food son productos que si bien pueden poseer sabores adictivos, son en realidad nocivos y tóxicos en un periodo a mediano y largo plazo.

Comida chatarra o junk food son productos que si bien pueden poseer sabores adictivos, son en realidad nocivos y tóxicos en un periodo a mediano y largo plazo. En la mayoría de las ocasiones, este tipo de productos se relacionan con condiciones crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Conoce 10 de estos alimentos que será prudente evitar: 

– Carne roja. 

De acuerdo con el director médico de Metabolic Health and Weight Managment de Henry Ford Health, la carne no es rica sólo en proteína, también en grasa saturada que incrementa los niveles de colesterol LDL –el malo–. Se ha relacionado con enfermedades cardíacas, así como con impactos negativos en el medio ambiente. 

 

– Carnes procesadas; tales como salchichas, tocino, entre otros. 

Son alimentos altos en grasas saturadas y sodios, los cuales tienden a incrementar la presión cardíaca con implicaciones negativas en la salud. Además poseen un vínculo con la presencia de cáncer, principalmente de intestinos y vesícula. 

– Granos refinados. 

Pan blanco, arroz blanco, harina blanca, pasta, cereales para el desayuno. Estos granos pierden su calidad fibrosa y valor nutricional, facilitando el riesgo de diabetes. 

 

– Jugo de uvas. 

 

El consumo de este jugo puede ser contraproducente con el de ciertos medicamentos; tales como los ansiolíticos, reductores de presión, antihistamínicos, entre otros. Además es promotor de piedras en la vesícula.

– Bebidas azucaradas y grasosas. 

Frapuccinos, malteadas, lattes, etcétera. No sólo contienen altos niveles de grasa, también de químicos adictivos que provocan numerosos malestares en un mediano plazo. 

– Atún. 

Este tipo de pescado posee altos niveles de mercurio y contaminantes como PBC y dioxinas. 

 

 

 

– Dulces. 

No se trata de un malestar que pueda desarrollarse en los dientes, corazón y cintura, también puede impactar en la salud del sistema cardíaco. 

– Comida frita. 

Este tipo de alimentos pueden crear acrilamida, un componente considerado como cancerígeno según la Organización de la Salud Mundial –OMS–…

 



Esta pintura creará energía solar en casas y edificios

Entre los programas que actualmente se encuentran formándose son los páneles solares que dan vida a una nueva generación de energía mediante la pintura.

En los últimos años, la energía ecosustentable no se ha convertido en una herramienta indispensable para la la transición hacia un bienestar ecológica. Una manera de lograrlo es el desarrollo de dispositivos y tecnologías inovadoras. 

Entre los programas que actualmente se encuentran formándose son los páneles solares que dan vida a una nueva generación de energía mediante la pintura. Este proyecto ha estado a cargo de un grupo de investigadores de Royal Melbourne Institute of Technology –RMIT–, el cual creó una pintura que puede ser usada para generar energía limpia. 

La pintura combina óxido de titanio y sulfuro de molibdeno sintético, la cual actúa como gel sílice que encapsula con productos protectores  la humedad. De acuerdo con el reporte de RMIT, el material absorbe tanto energía solar como humedad en el aire, separándolo después en moléculas de oxígeno y nitrógeno y resguardando el hidrógeno para en células semejantes a un pánel solar para brindar energía a un vehículo. 

En palabras de Torben Daeneke, el investigador principal, “la simple adición de un nuevo material puede convertir una pared de ladrillos en energía y producción de combustible.” Pese que actualmente no está disponible para la venta al público, se espera que alcance un precio accesible para el uso cotidiano en una variedad de climas, ambientes y humedades: “Cualquier lugar que tenga vapor acuático en el aire, incluyendo las remotas áreas de cuerpos de agua para que se pueda producir combustible.”

Puede ser usada para cualquier tipo de superficie, permitiendo que se transforme la pared en una estructura de productora de energía. Se trata de una tecnología con una tendencia innovadora hacia el cuidado del medio ambiente y del bienestar de la humanidad. 

 



Suecia, la próxima potencia en energías ecosustentables

Esta ley pretende comprometer la neutralidad de carbono para el 2021, convirtiéndolo en el único país con más de 1 millón de personas con el mismo objetivo ambicioso.

Desde 2018, la Ley del Clima en Suecia entrará en rigor planteando como metas que la política climática del gobierno en torno a los objetivos del Acuerdo de París. Este proyecto busca promover una ley de presupuesto así como un plan de acción de política climática para la consecución de sus objetivos climáticos cada cuatro años. 

Esta ley pretende comprometer la neutralidad de carbono para el 2021, convirtiéndolo en el único país con más de 1 millón de personas con el mismo objetivo ambicioso. En palabras de Gareth Redmond-King, jefe de clima y energía de World Wildlife Fund, “Con Donald Trump planeando retirarse del acuerdo de París, ahora más que nunca necesitamos que el resto del mundo aumente su contribución en la lucha contra el cambio climático. Es una victoria importante, no sólo para Suecia, sino para todos los que se preocupan por el futuro de nuestro medio ambiente.”

En los últimos años, Suecia ha ido eliminando el carbono de su suministro de energía. Desde la década de los 70, comenzó a construir una flota de reactores de energía nuclear; en la década de los 90, introdujo un impuesto sobre el carbono, que alentó un alejamiento de los combustibles fósiles; hasta ahora, que se comenzó a invertir más en energías renovables, como la eólica y solar. De hecho, actualmente sólo una cuarta parte de la energía de Suecia proviene de los combustibles fósiles, en comparación con las 4/5 partes en EE.UU. y Reino unido. 

Esta ley compromete al país a reducir sus emisiones absolutas de gases de efecto invernadero hasta en un 85 por ciento por debajo de los niveles de la década de los 90. Se planea compensar las emisiones invirtiendo en proyectos que contribuyan a reducir la contaminación en Suecia y en otros lugares.  



¿Por qué es importante favorecer el comercio justo al momento de elegir un producto?

Fortalecer a los pequeños productores es asegurar una producción más limpia, sana e incluyente: a nadie conviene que las transnacionales sean las únicas proveedoras y propietarias de nuestros productos

Las campanas del libre mercado resonaron con gran fuerza sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. Como si las libertades individuales culminaran y fueran equiparables con el libre mercado, los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y economistas como Milton Friedman y Friedrich von Hayek promovieron el neoliberalismo como una panacea y última corona de las libertades.

Sin embargo, como anunciaban algunos intelectuales como Wallerstein, el capitalismo del neoliberalismo sería insostenible porque la ambición por sí misma es desmedida y debe ser regulada (lejos del distanciamiento del Estado que promueve el neoliberalismo). Otro gran ingrediente del neoliberalismo que lo hace insostenible es que se inhumaniza, se vuelve abstracto. Estos supraelementos que son las corporaciones, que se desmenuzan en las bolsas de valores sin pertenecer aparentemente a nadie, hacen que la influencia de estas sea ubicua y a la vez de nadie. Una supraentidad a la que se obedece, se le teme, pero no se le conoce.

Mientras las especulaciones y el lobby en los sistemas políticos favorecen a ciertas empresas, el verdadero mercado, las personas de carne y hueso son dejadas atrás por la liberación de capitales que suelen beneficiar a pocos: los afortunados que saben jugar ese juego por cultura, ambición, perspicacia y en pocos casos, por el azar. Mientras los precios internacionales de los granos fluctúan, por ejemplo, en relación a los grandes productores del mundo, los campesinos locales deben adecuarse a estos cambios aunque estén completamente excluidos de esa dinámica.

Es decir, las reglas que rigen el libre mercado están verdaderamente lejanas a las economías locales a pequeña escala y el neoliberalismo promovido desde muchos gobiernos busca abarcarlo todo, llegar a los más mínimos y recónditos espacios para integrar su dinámica supuestamente buena para todos. Pero, en el caso mexicano, que adoptó las medidas de organismos internacionales como el Banco Mundial, la pobreza persiste desde hace 30 años en los mismos niveles (la mitad de la población), fenómeno que se repite en otros países igualmente endeudados con los organismos internacionales y enfrascados en la falta de oportunidades para sus habitantes, que siguen esperando las promesas del neoliberalismo.

Ante esto, hay quienes voltean a ver a lo pequeño; no los cambios radicales del sistema, sino eso que apenas se va abriendo paso en una sociedad: una mayor conciencia en numerosos aspectos, incluyendo el consumo. La economía solidaria o el comercio justo van creciendo paulatinamente, sin escándalos y con una fortaleza que viene de su legitimidad.

¿Qué es el comercio justo?

La economía solidaria o comercio justo es un tipo de economía: una forma de producción, consumo y distribución de la riqueza centrada en la valorización del ser humano y no en la priorización del capital.

Sus principales virtudes:

  • Garantizar a los productores y productoras un salario y unas condiciones laborales justas.
  • Asegurar que los niños y niñas no sean explotados; estos pueden ayudar a sus familias, pero en ningún momento se pondrá en riesgo su desarrollo y se asegurará su educación, descanso y el ocio propio de su edad.
  • Las organizaciones productoras deben destinar una parte de sus beneficios a las necesidades básicas de sus comunidades: sanidad, educación, agua, saneamiento y seguridad alimentaria. El comercio justo debe contribuir al desarrollo de toda la comunidad.
  • El funcionamiento de las organizaciones productoras debe estar basado en la participación y la democracia y velará por la igualdad entre hombres y mujeres.
  • Las relaciones comerciales se basarán en el diálogo, la transparencia y el respeto mutuo, asegurando que estas relaciones sean a largo plazo y garanticen el pago una vez formalizado el contrato.
  • La producción se realizará garantizando la protección del medio ambiente.
  • Los productos de comercio justo serán elaborados bajo normas de calidad.

 

¿Por qué favorecer el comercio justo?

Cuando compramos comercio justo solemos favorecer a los pequeños productores, que son justo los que producen en pequeñas escalas, lejos de los procesos industriales tan dañinos. Es decir, los productos de pequeñas cooperativas o campesinos suelen ser mucho más sanos porque, además, deben cumplir ciertos requerimientos de calidad. De esta manera ayudas a que los grandes consorcios no sean los únicos que venden alimentos, por ejemplo, sino que también exista un mercado alternativo que produce alimentos más sanos y desde técnicas tradicionales.

Uno de los grandes problemas del capitalismo neoliberal es que la repartición de la riqueza en la cadena de producción suele ser poco equitativa y más aún, cuando los precios están globalizados. De esta manera, los más marginados han creado con el comercio justo una forma de participar en el capitalismo desde un mercado más informado y consciente, que persigue intereses de justicia y responsabilidad social además de individuales.

Cabe advertir que no todos los productos etiquetados como comercio justo son realmente auténticos. Está probado, por ejemplo en el documental Oro negro, cómo cadenas como Starbucks, Procter & Gamble, Nestlé y Kraft, quienes controlan más de 50% del mercado de 80 mil millones de dólares que genera la industria del café, en realidad abusan de este tipo de conceptos y compran el café a minúsculos precios a los productores, pese a etiquetarse como comercio justo.

Como siempre, quizá la mejor forma de que puedas asegurarte de que el producto que compras sea realmente de comercio justo es que provenga de productores locales cercanos. Recuerda: mientras más se aproximen los productos a la producción a pequeña escala y cercana a tu comunidad, serán más auténticos.

 Twitter del autor: @anapauladelatd



Reducir el uso de automóviles beneficia las economías locales

Las personas que conducen menos dan menos dinero a corporaciones distantes y más dinero a la economía local, que es el futuro del bienestar urbano.

Estados Unidos es la potencia económica que es en gran medida porque cada localidad apoya a sus productores. Buy local es el lema que ha llevado a esta nación a tener una autonomía realmente efectiva. Y la nueva idea que ha surgido dentro de este método es que reducir el uso de automóviles, ya que casi siempre son exportados al igual que la gasolina, podría llevar a generar ahorros increíbles.

Un nuevo análisis llevado por CEOs for Cities encontró que si todas las personas en las 51 areas de metro redujeran su uso de automóvil por 1.5 kilómetros al día, EU en su totalidad podría ahorrar 31 mil millones al año. Lo importante de todo esto es que ese dinero probablemente se iría a un uso más productivo que el que tiene hoy, atado a la economía de combustible fosil.

“El dinero ahorrado en manejar menos tiene más posibilidad de ser gastado en la economía local, ayudando a negocios locales y creando empleos locales”, se lee en el reporte. “Ya que pocas áreas metropolitanas fabrican coches o gasolina (la mayoría importan ambos de otros países o naciones), el grueso del dinero que los consumidores locales gastan en comprar y operar autos inmediatamente deja la economía local. En contraste, otros gastos así como viviendas, servicios y entretenimiento tienen más probabilidad de quedarse en la economía local”.

El reporte, escrito por Joe Cortright, incluye por supuesto beneficios ambientales. 1.5 kilómetros ahorrados al día de traducen en 3 mil millones de galones de gasolina ahorrados por año, y 30 millones de toneladas menos de emisiones de carbón.

Si las ciudades desarrollan un plan de barrios cada vez más caminables y con más rutas para bicicletas, un inmenso dividendo ecológico estaría al alcance para usos mucho más productivos y con menos consecuencias para el planeta.

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