Deberán registrarse los perros y gatos mascotas en la Ciudad de México

Una nueva ley obligará el registro de mascotas, y la inserción de microchips inyectados, que contienen los datos de los animales y el dueño.

Las mascotas son alegría de muchos, y se convierten casi en parte de la familia. En países como México donde la mezquinidad con los animales se asoma en hábitos como las peleas de gallos, o las cada vez menos aceptadas corridas de toros, despaciosamente se va forjando una cultura de respeto a los animales.

Una nueva ley en la Ciudad de México “Ley de Protección a los animales”, además de sancionar a los comercios de mascotas que practiquen tratos crueles, ha sumado algunos ajustes que  buscan controlar el flujo mascotas en la ciudad. Los dueños de perros y gatos deberán registrar su animal ante la Secretaria de Salud D.F., e implantarles un micro chip con los datos, de la mascota, y su historial médico.

Los microchips se acoplarán con una vacuna. Si los propietarios abandonaran a sus mascotas, deberán pagar una multa equivalente a 96 dólares. La medida busca achicar la proliferación de perros y gatos callejeros, es una especie de artilugio que promueve la responsabilidad de los dueños. El registro deberá hacerse como parte del trámite en la compra de las mascotas, aunque no queda muy claro cómo se forzará a los dueños actuales a que consumen el registro.

La inserción de los microchips a los animales huele a un futuro de película algo siniestro, donde las autoridades mantienen un control absoluto sobre los individuos, aunque aparentemente el aparato no perjudica a los animales. Adoptar una mascota implica una responsabilidad vinculada a un tipo de lazo familiar: ellos son una decisión al igual que los hijos. Queda por verse si esta nueva ley cumple su cometido, pero la  atención en el tema, es ya un buen augurio.

 



Protege a las especies en peligro de extinción usando los derechos de los animales

Protejamos a la biodiversidad del planeta con la Declaración Universal de los Derechos de los Animales.

Habitamos un planeta en el que los seres humanos tenemos la posibilidad de interactuar con otros seres vivos, desde grandes mamíferos como las ballenas, hasta microscópicas especies que solo se pueden observar gracias a un lente especial. Las capacidades de los seres humanos han logrado que nuestra especie mantenga un control o domesticación sobre otros animales, sin embargo, esto representa una serie de responsabilidades por asegurar el bienestar y el trato ético a otros seres vivos.

Las personas tenemos el compromiso de proteger nuestros ecosistemas para seguir cohabitando en armonía con las diferentes especies de la Tierra. El respeto y el trato digno a los animales, también es una obligación que debemos ejercer como humanos. A nivel mundial, diversas organizaciones civiles trabajan para que sean reconocidos los derechos de los animales, debido a que muchos ordenamientos jurídicos no suelen considerar a especies no humanas como sujetos de derecho.

Uno de mayores esfuerzos por regular el comportamiento humano hacia otros seres vivos es la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, una normatividad que fue adoptada por la Liga Internacional de los Derechos del Animal en 1977 y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Este documento es de carácter no vinculante, es decir, que no es obligatorio su seguimiento. No obstante, miles de organismos a nivel internacional se han sumado a esta declaración y buscan que se logren sus objetivos.

La Declaración Universal de los Derechos de los Animales contiene una serie de artículos que destacan el respeto a la vida y existencia, la obligación del ser humano por preservar a todas las especies sin atribuirse el derecho de exterminación o explotación, la prohibición del maltrato o violencia a un animal, así como la censura al sufrimiento provocado por alguna actividad humana.

Además, estos derechos también abarcan la protección al ambiente natural, hogar de las diferentes especies del planeta, asimismo, a la libertad, reproducción y vida salvaje. En caso de fallecimiento, el cuerpo de un animal debe ser tratado con respeto y si se presenta la muerte de un gran número de animales debe considerarse un genocidio, es decir, un crimen contra la especie.

Algunos de los puntos que forman parte de esta declaración están sujetos a debates y análisis. En foros especializados aún se reflexiona sobre su aplicación o bien, se trabaja para perfeccionar cada punto con el fin adecuarse a las diferentes culturas en el planeta. Lo cierto es que esta iniciativa es una pauta para desarrollar diversas estrategias a favor de la conservación de las diferentes especies.

En nuestra cotidianeidad podemos realizar acciones que sean parte del respeto a los animales, por ejemplo, brindar cuidados y atención a nuestras mascotas, denunciar actos de crueldad o explotación a una especie y cuidar del medio ambiente para garantizar un hogar saludable a todos los habitantes de la Tierra.

Cuéntanos, ¿qué opinas sobre los derechos de los animales?

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



¿Sabes cómo los perros logran regresar a casa después de estar perdidos?

De acuerdo con los especialistas, los perros regresan a su dueño tras kilómetros de haberse perdido, pues la conexión entre ambos miembros es realmente poderoso

Se han sabido de increíbles historias donde las mascotas encuentran su camino a casa. Pareciera que 50 kilómetros –o más– no son suficientes para poner en práctica su increíble sentido del olfato o, quizá, su aprendizaje y llegar, victoriosos, al hogar en donde los esperan ilusionadamente.

Por un lado, las perros en la mayoría de los casos, han desarrollado su sentido del olfato al grado de seguir una línea directa del olor o rastro de un individuo hasta planificar un camino. Quizá sea el olor de este personal, entre los otros aromas del ambiente, que se mantenga en el aire que le permite trazar una ruta de regreso. Por otro lado, los gatos usan campos magnéticos como los pájaros para situar el norte y el sur de un lugar con el objetivo de llegar a su hogar.

De acuerdo con los especialistas, un factor determinante en su recurso de navegación es el temperamento del animal. Los perros regresan a su dueño tras kilómetros de haberse perdido, pues la conexión entre ambos miembros es realmente poderoso; mientras los gatos viajan a la misma distancia tratando de regresar al territorio que le es familiar.

Si bien hay todavía una larga lista de mascotas perdidas, cada vez más personas procuran rescatarlas del salvajismo de las calles. Dirán que, las mascotas, cuando logran por fin ser parte de una familia, sólo tenía que ser de ese modo.



Descubre por qué amamos tanto a las mascotas

Hay una teoría que sugiere que una mascota, tal como un perro, es un símbolo de la riqueza (financiera o emocional) del dueño.

Incontables investigaciones científicas han demostrado que la presencia de las mascotas en el hogar trae múltiples beneficios para la salud tanto física como emocional. Inclusive nuestros antepasados solían compartir su vida con animales como una muestra de la maternidad, una indicación de las cualidades de cuidado y empatía que una futura madre podía brindar.

Sin embargo, ¿por qué deseamos que estos animales se conviertan en nuestros compañeros de vida?

Hay una teoría que sugiere que una mascota, tal como un perro, es un símbolo de la riqueza (financiera o emocional) del dueño; ya que el cuidado implica que se goza de recursos extras para brindar atenciones a otros seres además de uno mismo.

Asimismo, James Serpell, profesor de Animal Ethics & Welfare de la Universidad de Pennsylvania, explica que además de la historia y la cultura, existe otro factor determinante en el deseo de las mascotas y se trata del instinto humano, “el cual solía usarse como un signo honesto de la habilidad de cuidar animales.” Por tanto, el cuidado animal cuenta con beneficios evolutivos, donde el ser humano está en una constante búsqueda de relaciones interpersonales; ya que “los humanos que no cuentan con un apoyo social son más vulnerables a enfermarse o  a contraer una infección.”

Serpell considera que la noción de una mascota puede sostenerse por el simple hecho de que las personas tienen este tipo de relaciones con los animales desde la antigüedad. Se trata de una atracción innata a los animales tiernos.

Sin embargo, esta teoría no se adecúa a las prácticas de algunas sociedades donde no acostumbran tener mascotas o que tratan cruentemente a los animales. Por esta razón, Harold Herzog, profesor de Psicología de la Western Carolina University en EE.UU., explica que estas diferencias muestras que las mascotas son meramente culturales:

Mantenemos a las mascotas porque otras personas lo hacen, porque es ‘socialmente contagioso’ […] Tenemos estas predisposiciones generales de sentirnos atraídos a cosas animadas – tenemos predisposiciones a encontrar a los cachorros y a los gatitos tiernos, pero un cachorro que sólo es tierno en EE.UU. puede ser considerado como comida en Corea del Sur, ¿entonces qué pasa ahí?

Para Herzog las mascotas entran en un ciclo de popularidad, donde, por ejemplo, un perro puede llegar a la cima y luego, casi inmediatamente, caer, y volver a subir en otro ciclo: “Por ejemplo, el bulldog inglés está pasando por un resurgimiento en popularidad, mientras que los perros sin arrugas ya no son tan populares. También ha habido un aumento en perros que fueron rescatados de albergues. Estas tendencias son similares a las tendencias de los ciclos de la moda.”

Cualquiera de ambas teorías explican que, sea una heredabilidad cultural o evolutiva, las mascotas son simplemente seres que merecen cuidados y cariños como cualquier otro ser. Por simplemente existir.



Estos ejemplos cotidianos muestran una relación telepática entre dueños y mascotas

Porque, más allá del condicionamiento y la rutina, la comunicación entre ambos miembros es genuinamente más sutil

La comunicación genuina entre mascotas y dueños es un hecho que derrite el corazón de muchos observadores. Se trata de una relación que sólo sus miembros se atreven a mandar, decodificar, interpretar y hasta expresar de múltiples maneras. 

Hay quienes consideran esta relación corporal como telepatía; por ejemplo, Rupert Sheldrake, biólogo de la Universidad de Cambridge. Él es uno de los pocos científicos con credenciales que se ha encargado de investigar la telepatía, en especial entre mascotas y dueños. 

Sus investigaciones han establecido que, en promedio, 48% de los dueños de perros y 33% de los dueños de gatos afirman haber experimentado una comunicación telepática con sus mascotas. Ejemplos como la anticipación de las mascotas a algunos fenómenos recurrentes como el regreso o la salida del dueño de casa, la excitación de las mascotas antes de que suene el teléfono o cuando apenas se ha pensado en alimentarlos o la súbita desaparición de algunos gatos antes de llevarlos al veterinario, son un hecho cotidiano.

Porque, más allá del condicionamiento y la rutina, la comunicación entre ambos miembros es genuinamente más sutil. Existen conexiones emocionales que vinculan a los campos sociales (los miembros de un grupo social) a pesar de la distancia o del rango de comunicación sensorial. Dichos campos mórficos son estas conexiones que proveen información sobre una dirección, como si se estuviera jalando al animal rumbo a casa (y eso explicaría por qué regresan al hogar  después de perderse). Gracias a este campo de información, basado en la emoción, el animal puede acceder a una distancia con mayor o menor resonancia. 

Así que, ¿qué es lo que te dice tu mascota sin usar palabras?



Necesitas saber esto antes de adoptar a una mascota

Una mascota necesita tiempo. Si no pasas tiempo con ellos, llamarán tu atención de otro modo

Quizá somos víctimas de tener un corazón de pollo, aquel que se vuelve chiquito a la hora de ver a un perro desorientado y sin dueño a la mitad de la calle. Deseamos acogerlo y adoptarlo. No obstante, pensamos en las implicaciones que en realidad puede tener: el tiempo para cuidarlo, el dinero para suplir sus necesidades y llevarlo al médico, entre otros. Por ello, te compartimos lo que debes saber antes de adoptar a una mascota:

Una mascota necesita tiempo. Si no pasas tiempo con ellos llamarán tu atención de otro modo, en la mayoría de las ocasiones a través de tus zapatos, ruidos incómodos, comportamiento agresivo, etc. Pasa tiempo con ellos cada día, ejercítate y camina, sal a tomar café con ellos. Asegúrate de que un perro sea compatible con tu estilo de vida.

Sus uñas necesitan ser cortadas, su pelaje cepillado, su cuerpo bañado. Prepárate para una plaga de pelos.

¿Eres alérgico a una mascota o a su pelaje?

Su salud… No sólo necesita ir al médico cuando está enfermo, sino también para revisiones regulares.

¿Tienes otras mascotas? Es prudente considerar qué acciones tomar para prevenir confrontaciones.

Estás comprometiéndote a reducir tu tiempo libre durante los próximos 10 a 15 años de tu vida.

Necesitas mantener una agenda disciplinada para establecer límites de comportamiento, desde la hora de la comida y los paseos hasta lo que está permitido dentro del hogar.

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