Este video revela el engañoso etiquetado de los alimentos en México

Un perspicaz experimento muestra cómo las etiquetas de los alimentos son indescifrables para los ciudadanos, y hasta para cualquier especialista.

Una mentira es cualquier intento expreso por ocultar la verdad. Si la información que debiera revelarnos una realidad es configurada para ser indescrifrable, se trata entonces de una mentira deliberada. México es el país con mayor obesidad en el mundo, y coincidentemente, es el país que más cantidades de refresco consume en todo el mundo. Los programas para paliar los altos grados de obesidad aún son ineficientes, y una de las políticas públicas más esenciales: que los consumidores conozcan las sustancias que ingieren con etiquetados reveladores, está fallando, aparentemente, con previa intención.

La Alianza por la Salud Alimentaria realizó una campaña crítica al etiquetado que el gobierno mexicano autorizó como una estrategia de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). La organización civil asegura que se autorizó un etiquetado frontal para los alimentos, que es confuso y engañoso. En un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), sólo el 1.8% de los estudiantes de nutrición pudo descifrar el contenido de las etiquetas.

Conoce este interesante experimento elaborado por La Alianza por la Salud Alimentaria, donde se reta a la población a comprender el etiquetado oficial. Además, te sorprenderá conocer la cantidad de azúcar que contiene un refresco común, y la manera en que los consumidores están lejos de dimensionar este dato con los etiquetados aprobados por el gobierno federal.



¿Dónde está el dinero asignado para los bebederos en las escuelas? Cuestionan organizaciones mexicanas al gobierno

Aún no hay información sobre cuántos bebederos han sido instalados aún cuando el dinero ha sido asignado.

Foto:www.chilango.com

Cuando se trata de encontrar los motivos por los cuáles la población mexicana, sobre todo en las últimas décadas, ha aumentado exponencialmente sus niveles de obesidad, las respuestas suelen apuntar a que se trata de un asunto cultural. Sin embargo, es muy curioso, pues el aumento alarmante de los niveles de obesidad justo coincide con el tiempo en que las fronteras han sido abiertas a la entrada masiva de comida chatarra.

Estudios apuntan cómo en México no solo es más barato comer chatarra que comida sana, también cómo la distribución de los productos hace que sea mucho más accesible conseguir una producto chatarra que uno sano…

Lo anterior es un indicador de que la cultura mucho se define por lo que hay disponible. Es decir, si las personas, quienes generalmente tienen poco tiempo libre, en sus tiempos de compra disponen mucho más fácilmente comida chatarra, esto perneará su cultura.

Lo anterior es altamente importante, y apunta a que es necesario volver accesibles los productos sanos para los habitantes. En parte por ello en la estrategia nacional contra la obesidad es importante para decenas de organizaciones civiles la incorporación de miles de bebederos a las escuelas públicas.

Los niños han ido en las últimas décadas acostumbrándose a beber bebidas azucaradas cuando tienen sed; lo que resulta fatal para su salud. Por ello es crucial que aumente la cultura del consumo gratuito de agua natural en las escuelas con los bebederos.

Este es el Cuestionamiento

En 2015 fueron asignados $1 mil 360 millones 87 mil 240 pesos para la instalación de bebederos en las escuelas. Sin embargo, la organización El Poder del Consumidor ha encontrado que es inexistente la información sobre el tema. Según el director general del Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (Inifed), para 2015 se tenía programada la instalación únicamente de 1 mil 500 bebederos. De estos, aún no se cuenta con información sobre cuántos han sido instalados y cuánto han costado.

Según un censo de 2013 del Cembe, en 2013, de 145 mil 427 escuelas públicas de nivel básico, solo el 18% tenía bebedores instalados. Es decir, aún faltaban 118 mil planteles por cubrir.

Ante la nula información organizaciones de la Alianza por la Salud Alimentaria cuestionan al gobierno. ¿Dónde está el dinero y los bebederos en las escuelas?

Si te suena, pregúntaselo tu también a Aurelio Nuño y a la SEP.



Descubre lo que dice la etiqueta de Coca-Cola y lo que debería de decir en México

ContraPeso, una alianza de organizaciones en contra de la obesidad hacen este interesante ejercicio.

Desde hace más de un año nuevas medidas para aminorar la obesidad y disminuir el consumo de comida chatarra se han aplicado en México. Sin embargo, los nuevos impuestos y sobre todo el nuevo etiquetado de estos productos ha sido calificado por organizaciones sociales como engañoso. 

Lo anterior principalmente porque las medidas nutricionales de las etiquetas no se hacen sobre la totalidad del producto sino por ciertos gramos, lo que resulta truculento para los lectores; también (y es algo grave) porque la medida tope de consumo de azúcar usada por el gobierno de México es de 18 cucharadas de azudas cuando las recomendadas por la OMS son 10. De esta manera las autoridades maximizan los estándares y pareciera que los productos son menos calóricos, por ejemplo. 

La alianza Plataforma Estratégica contra la Obesidad y Sobrepeso (ContraPeso) ha analizado una etiqueta de Coca-Cola de las que ahora circulan en sus productos, y elaborado una ilustración de cómo debiera ser en realidad la información que muestra. 

Curiosamente los resultados son demoladoramente distintos. Con este argumento puede cuestionarse definitivamente a la Cofrepis ¿son o no engañosas las etiquetas de la comida chatarra en México?

 EtiquetadoCoca

 



Un nuevo sitio te dice, verdaderamente, qué es lo que comen tus hijos en México

Las etiquetas de los productos son muy confusas, por ello, esta iniciativa informa a los mexicanos de lo que verdaderamente comen.

Muchas organizaciones civiles han denunciado cómo en México la supuesta lucha VS la obesidad fue secuestrada por las corporaciones. La Cofrepis, el órgano que en teoría cuida a los ciudadanos de los riesgos sanitarios, ha aprobado un etiquetado confuso que exime los prácticos semáforos nutricionales recomendados en los estándares internacionales, por ejemplo. 

Por ello, distintas organizaciones que forman la Alianza por la Salud Alimentaria, han creado un sitio para que los mexicanos revisen los productos industrializados que encuentran comúnmente y conozcan qué es lo que realmente están ingiriendo ellos y sus hijos, sobre todo en lo relativo al combo perverso del azúcar, sodio y grasas. 

El portal está dividido por secciones: refrescos y jugos, yogurts y leches saborizadas, pastelillos, galletas, cereales azucarados, chocolate y productos con chocolate y frituras. 

Es una iniciativa, que aprovechando el internet, busca acercar una información que el propio gobierno ha boicoteado. Un contundente intento por esparcir una cultura nutricional más enterada y paliar un escenario preocupante: si continúa la tendencia actual, 1 de cada 3 niños sufrirá de diabetes en su vida. 

En el siguiente enlace puedes recorrer el portal:

¿Hoy qué comieron tus Hijos?



Las corporaciones secuestraron la estrategia VS la obesidad en México por estos puntos

Unas 28 organizaciones te dicen porqué la industria ha ganado, al menos por ahora, la estrategia contra la obesidad.

Más de 28 organizaciones de la sociedad civil en México, integradas por la Alianza por la Salud Alimentaria, recién lanzaron el estudio “Contra la obesidad y la diabetes: una estrategia secuestrada”. En el documento exponen cómo es que las corporaciones han corrompido la estrategia contra la obesidad en el país, influyendo, por ejemplo, en un etiquetado tramposo. 

Las organizaciones han estado promoviendo los puntos por los cuáles la estrategia contra la obesidad está secuestrada haciendo más sencillo para la población identificar este fenómeno (estos son los puntos): 

  • Los “laxos” criterios nutricionales elaborados por la Cofepris han permitido que los alimentos con altos contenidos de azúcar, incluso, consigan el sello nutrimental que los catalogaría como productos saludables.
  • Se supone que al interior de las escuelas no debe venderse comida chatarra, sin embargo hasta el 60% de los directores desconocían que no puede venderse refrescos o bebidas azucaradas, botanas y pastelitos en los planteles.
  • Una buena manera de disminuir el consumo de refresco en las escuelas es con la instalación de bebederos, pero aunque la recaudación en 2014 por el impuesto a las bebidas azucaradas fue de más de 18 mil millones de pesos, sólo mil millones fueron autorizados para bebederos en escuelas públicas.
  • El gobierno federal también limitó la publicidad de comida chatarra en televisión y cines en horarios infantiles, pero, según la Alianza, “se trata de una regulación de excepciones”, puesto que se excluyen a otros medios como internet, teléfonos, teléfonos y juegos, área de entretenimiento para los niños y niñas.
  • Se recomendó ampliamente que el impuesto a las bebidas azucaradas debía ser al menos de 20% pero finalmente este quedó en 10%, lo que no mermó importantemente el consumo; sobre todo gracias a las campañas publicitarias como CocaCola. 
  • En México  se puede publicitar cualquier cereal que tenga 30 gramos o menor cantidad de azúcar por cada 100 gramos de producto. Este valor es seis veces más alto que lo recomendado. En tanto que en Dinamarca un cereal debe contener 15 gramos o menor cantidad de azúcar para ser publicitado.
  • Una de las trampas es que la industria optó por utilizar el término “azúcares totales”, lo que “oculta” la cantidad de azúcares añadidos



¿El diseño de las cocinas podría ser responsable de la obesidad?

Nuestros hábitos alimenticios están más influenciados por nuestro medio ambiente que por nuestro apetito o el significado afectivo de la comida.

La comida en el hogar puede convertirse en un símbolo de confort en momentos de alegría y crisis. Es el calor de la compañía a lo largo de la vida, como si se convirtiera en el recuerdo experimental del amor y apoyo. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el simbolismo de la comida se altera por el estilo de vida?

Dr. Brian Wansink, director de Food and Brand Lab en Cornell University, explica que nuestros hábitos alimenticios están más influenciados por nuestro medio ambiente que por nuestro apetito o el significado afectivo de la comida. De hecho, uno de los principales culpables es el diseño de las cocinas modernas, donde se instalan las televisiones cerca de la presencia de los alimentos. Es decir que, si hay más comida, los miembros de un hogar tienden a comer más.

Para él, una posible solución de los trastornos alimenticios, como la obesidad y el sobrepeso, es convertir la cocina en un lugar menos habitable, obligando a la familia (o a la persona) a sentarse sin el distractor de la televisión o gadgets electrónicos como los teléfonos inteligentes), así como a dosificar las proporciones de los alimentos. Esto permite que se desarrollen con mayor intimidad las relaciones interpersonales y se disminuya la incidencia de los trastornos antes mencionados.

En otras palabras, comer en el comedor (o en otra recámara diferente a la cocina) permite concientizar el proceso de la comida, evidenciando la diferencia entre comer lo suficiente y tragar en exceso:

Nadie come ya en el comedor. Siempre he sido enemigo del desayunador. Creo que es un verdadero problema para la salud. Tengo un comedor en otra recámara, y eso convierte el hecho de sentarse a comer en una decisión consciente. La familia come en familia, no simplemente devora.

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