Este jardín embotellado es tan autónomo que no se ha regado en más de 40 años

La vida encuentra su camino: un joven de 27 años plantó una semilla al interior de esta botella y aunque la última vez que regó el pequeño jardín fue hace más de 40 años, las plantas desarrollaron su propio equilibrio.

Una de las características que más nos sorprenden de la naturaleza es su equilibrio. Desde que el ser humano la estudia y la analiza, de inmediato resaltó el delicado balance de sus procesos, tanto de manera individual como en relación con el entorno. Sea porque de verdad es así o porque se trata de un concepto que le imputamos, los procesos naturales son en cierto modo perfectos, parte de un gran mecanismo que funciona como debe para asegurar su supervivencia.

Una modesta prueba de esto se encuentra en este singular jardín embotellado, el cual comenzó a germinar el Domingo de Pascua de 1960, cuando David Latimer, entonces con 27 años, plantó una semilla al interior del curioso recipiente. Ahora David es un anciano de 80 que hasta la fecha sigue sorprendido de que esa pequeña semilla se haya convertido en una especie de selva miniatura, exuberante y frondosa.

Pero lo más sorprendente de todo esto es que el hombre no riega la botella desde hace más de 40 años, siendo la última vez en 1972. A partir de entonces, el frasco se convirtió en un ecosistema autosustentable: la luz del sol alimenta a las plantas y del oxígeno resultante en la fontosíntesis, en combinación con los elementos del aire, se genera el agua que complementa sus requerimientos de vida. Por otro lado, las hojas que caducan y se marchitan caen al suelo y al acumularse mantienen el sustrato.

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En cierto modo se trata de una versión miniaturizada de la Tierra, de su equilibrio y el sentido de vida y existencia que le es inherente. Una lección que la naturaleza nos ofrece a cada momento.

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Si escuchas a una planta, ¿qué crees que te platique?

Gracias a este efecto de la flora, como es el del peyote y la ayahuasca, el cuerpo “habla” sin necesidad de las palabras pero de las sensaciones.

A diferencia del ser humano que usa el lenguaje verbal para comunicar sus sensaciones, pensamientos y concientizaciones, otros seres vivos aprenden a transmitir información a su propia manera. Por ejemplo, los perros ladran como un método de comunicar sus instintos; un bebé, el llanto como única vía de transmitir sus necesidades y sentimientos; una planta, sigue a los rayos del sol como medida de supervivencia. No obstante, ¿qué pasa con el resto de las plantas: realmente tienen un mensaje que transmitir?

Si bien hay plantas que proveen alimento y medicamento, algunas de ellas están tratando de comunicar sobre su historia ancestral y terrenal al poseer propiedades con el efecto de concientización sobre nuestros cuerpos. Gracias a este efecto de la flora, como es el del peyote y la ayahuasca, el cuerpo “habla” sin necesidad de las palabras pero de las sensaciones.

Dicen que los artistas poseen una sensibilidad más aguda cuando se trata de la comunicación entre las plantas y los humanos. Un ejemplo es Alex Grey o Luis Tamani, quienes han inmortalizado en cuadros las palabras de ríos, cascadas, plantas y animales de bosques y selvas.

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Tamani, por un lado, se encarga de pintar visiones ceremoniales de la comunicación entre humanos, plantas y animales. Se trata de una relación profunda, única y valiosa capaz de no sólo amplificar la presencia en el aquí y en el ahora, también de proveer beneficios terapéuticos en casos de trauma y adicción.

Es decir que cuando una planta habla, como el tulsi o la espirulina, nuestro sistema nervioso se calma a través de una infusión o un superalimento. No se trata de una relación esencial para nuestra supervivencia, también para la salud y bienestar tanto físico como emocional.



4 plantas que son perfectas para limpiar el aire de tu hogar

Quizá no lo sabías, pero el aire al interior de tu hogar suele estar más contaminado que el de fuera.

Generalmente solemos estar preocupados por la calidad del aire, pero en nuestro imaginario pensamos en el aire de los exteriores. Aún así, se ha comprobado cómo generalmente el aire al interior de un espacio está más contaminado que el de el exterior. Para lo anterior existen algunas plantas que son más combativas que otras en la limpieza del aire. Estas pueden, además de adornar tu casa, ser las perfectas aliadas para que tengas más tranquilidad respecto del oxígeno que respiras.

Aquí algunas opciones:

Gerbera: tiene unas increíbles flores que le darán una vida espectacular a tu hogar.  Además de hermosa, esta planta es perfecta para acoplarla en tu centro de lavado o en tu cuarto. Limpia químicos como el tricoloroetileno, que vienen en algunos limpiadores de ropa.

Palma de Bambu: suele verse increíble en los interiores por sus alargadas y espaciadas hojas. Esta planta es especialmente hábil para limpiar el formaldehído, el  benceno y el tricoloroetileno. 

Helecho de Boston: esta común y linda planta, que no te quitará mucho espacio, es perfecta para limpiar el formaldehído, considerado como un cancerígeno. 

Aloe Vera: esta magnífica planta para la piel, considerada por muchos como milagrosa, y que también tiene un lindo toque estético, limpiará tu casa de químicos como el benceno y el formaldehído.



5 consejos para que tu jardín ayude a combatir al cambio climático (aún más)

La proliferación de bacterias y microorganismos de la tierra es esencial para que tu jardín absorba más Co2.

Todos sabemos que las plantas limpian el aire absorbiendo el bióxido de carbono, y aunque por las noches expiran este mismo compuesto, es mayor su contribución para regenerar el ambiente. También conocemos los beneficios de crecer el número de espacios verdes, sobre todo en las ciudades, los cual mejora las temperaturas y la calidad del aire circundante. Sin embargo, hay ciertos consejos que pueden hacer que tú jardín o espacio verde contribuyan aún más a limpiar el aire,  y con ello reducir el cambio climático; recordemos que los cambios individuales, en suma, pueden hacer grandes diferencias. 

Sami Grover, experto en jardines, ha desarrollado en un artículo reciente una serie de consejos para que tu jardín pueda absorber mayor cantidad de CO2. Los siguientes tips pueden ser un paso notable en la contribución individual por el medio ambiente (también aumentarán tus conocimientos básicos sobre jardinería). 

1. Aplica siempre composta a tu jardín.

La composta no solo alimenta tus plantas, también crea un magnífico mundo de microorganismos y bacterias que absorben mucho más Co2 que el cultivo mismo.

2. No excaves.

En el mismo sentido que el anterior consejo, al cavar, haces que aquél submundo microscópico quede al descubierto y a expensas del oxígeno y la luz del sol, lo que merma la cantidad de Co2 que absorbería de no haber quedado al descubierto. 

3. Usa cubiertas de abonos naturales.

Si cubres el suelo con abonos naturales, como con una especie de cubierta, harás que los microorganismos y los nutrientes de la tierra se multipliquen. Además, esas capas pueden ser retiradas cuando el crecimiento de la planta lo necesite. 

4. Diversifica tus cultivos

Es muy curioso, pero en la naturaleza los cultivos nunca son homogéneos. Aún así, las personas parecemos empeñarnos en hacer de nuestros jardines un lienzo estético de pocas especies. Mientas más diversidad de alimentos y plantas cultives, mayor será tu aporte al consumo de Co2 y el mejoramiento de la temperatura. 

5. El césped no es tan buena idea

Los jardines de césped perfectamente podado son de hecho una invención criticada por los expertos. No suelen ser muy ecoamigables, por el gran uso de agua que requieren, y su contribución para limpiar el aire no es si quiera cercana a la de un jardín diversificado.



Una sola generación podría desaparecer estos milenarios (y maravillosos) ecosistemas

Los humanos han quemado, talado, intoxicado y destruido los tesoros de la naturaleza más rápido de lo que el planeta ha podido recuperarse

El mundo cuenta con espectaculares maravillas naturales, que incluyen desde bosques majestuosos hasta océanos infinitos. Estos ecosistemas han sobrevivido millones de años, creando la coexistencia de abundantes hábitats y numerosas especias.

No obstante, estos millones de años de historia podrían desaparecer en tan sólo unas décadas. Las razones ya son bien conocidas: la avaricia, el abuso del consumo de los recursos naturales y un solo culpable: nosotros.

Los humanos han quemado, talado, intoxicado y destruido los tesoros de la naturaleza más rápido de lo que el planeta ha podido recuperarse. Y a pesar de que la capacidad de resiliencia de este astro ha llegado a sus límites, la humanidad continua consumiendo los recursos naturales a niveles alarmantes.

Las consecuencias son evidentes: el cambio climático, la deforestación, la explotación de suelos, el consumo ilegal, las guerras. Todo esto está acabando con las maravillas del mundo, con esos lugares y animales que embellecen al planeta Tierra. Y en caso de que no se haga algo al respecto, probablemente en unas décadas estos sitios pasarán a la posteridad:

El Parque Nacional Everglades

Se convirtió en Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO desde 2010. Sin embargo, la contaminación y el flujo reducido de agua han puesto en peligro este hábitat.

La selva del Amazonas 

Es la selva tropical más grande el mundo, contando con una increíble biodiversidad y más de 30 millones de personas, incluyendo 350 grupos indígenas.

Cuenca del Congo

Es la segunda selva más grande del mundo, atravesando Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República del Congo, Guinea Ecuatorial y Gabón. Ha sufrido guerrillas, tráfico ilegal, industria y explotación del suelo de manera ilegal, etc. Esta área perdió 700 mil hectáreas de selva al año entre 2000 y 2010.

Monte Everest

El cambio climático ha provocado que 13% de los glaciares desaparezcan en los últimos 50 años. En consecuencia, avalanchas e inundaciones han amenazado al ecosistema dentro del cual se encuentra.

El Mar Muerto

A la altura del río Jordán, esta agua se utiliza para fines de agricultura y granjería. Ello produce abuso en la extracción de minerales que afectan al medio ambiente del Mar Muerto. Año con año, los niveles de este mar se reducen 90cm.

 



Crean una maceta inteligente que detecta las necesidades de cada planta

Sus sensores detectan si a la planta le hace falta agua, luz o fertilizante, y se encarga de regarla hasta por 1 mes

La tecnología está permeando cada aspecto de la vida humana, en ocasiones benéficamente y en otras con implicaciones nocivas. En el campo de la la jardinería, los avances tecnológicos han llegado a niveles insospechados, como lo prueba la nueva “maceta inteligente” desarrollada por la compañía francesa Parrot. 

La maceta fue expuesta recientemente en el Salón  Internacional de Electrónica de Las Vegas, y este año saldrá a la venta. Entre las facultades de esta maceta inteligente está el hecho de que cuenta con sensores que miden la luz, humedad, temperatura y el nivel de fertilizante para determinar si las plantas están recibiéndolos en cantidades adecuadas.

En caso de que la planta necesite mayores cantidades de las anteriores condiciones, la maceta envía al dueño notificaciones a través de una aplicación llamada Flower Power, disponible en aparatos móviles de Apple, Android y Windows.

La maceta también tiene la capacidad de almacenamiento de agua para regar la planta hasta por 1 mes; así, en este rubro, el dispositivo irriga automáticamente. 

La firma Parrot es conocida hasta hoy por la creación de drones y sistemas de comunicación que vigilan que los cultivos tengan suficiente fertilizante. La maceta inteligente es uno de los primeros avances tecnológicos de jardinería hechos para pequeña escala, en una búsqueda por también incentivar la creación de espacios verdes por parte de aquellas personas que no cuentan con el tiempo suficiente para cuidarlos. 

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