Día de la Tierra 2014: ciudades verdes

Este año, el Día de la Tierra se enfocará en las ciudades verdes y sustentables. Aquí puedes ver las actividades internacionales en torno al tema, y algunos consejos para ayudar desde tu hogar.

Hoy, finalmente, es el día de la Tierra. Hoy, más de mil millones de personas en 192 países –de Zimbabue a Albania y a Indonesia—toman acción para proteger al paneta.  Organizan demostraciones, plantan árboles, limpian sus comunidades, demandan energías renovables y mucho más. En pocas palabras, hoy es un día para sentir la Tierra.

El día de la Tierra de 2014 se enfocará en las ciudades verdes. Con inversiones es tecnología sustentable, políticas públicas limpias y un público educado y activo, podemos transformar nuestras ciudades y forjar un futuro sustentable y ligero. Nada es más poderoso que la acción colectiva de mil millones de personas.

Los retos ambientales de nuestros tiempos son demasiado grandes y demasiado urgentes para que nos quedemos quietos. Hagamos que suceda hoy. Puedes comenzar por implementar hábitos limpios en tu vida diaria. Puedes participar, por ejemplo:

Earth-Day3a) reduciendo la basura que produces;

b) plantando un huerto;

c) haciendo tus propios productos de limpieza;

d) ayudando al océano desde tu casa;

e) dejando de consumir productos de corporaciones dañinas para el planeta.

Aquí puedes consultar la historia y las inevitables paradojas detrás de esta demostración, que fue instituida por la ONU en 1992 para reflexionar sobre el efecto que nuestros hábitos tienen en el medio ambiente que nos acoge y recibe. Lo más importante de este día es que sea, sobre todo, un día ligero, un día que deje una huella mínima y sutil en la Madre Tierra y que nos sirva de detonante para preguntarnos sobre el efecto que nuestra existencia tiene en el mundo.

Estas son algunas de las actividades más importantes del día, a nivel internacional.



Detrás del desarrollo sustentable de la isla Holbox

La población local, académicos y diversas ONG ambientales reconocen que la biodiversidad de la isla está en riesgo debido a la modernización sustentable que le asecha.

Autora: Pacheco González María Fernanda

La isla Holbox, forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam (APFFYB), ubicada en el extremo norte del estado de Quintana Roo, decretada el 6 de junio de 1994 (CONANP, 2016). Es uno de los lugares en México con una gran belleza escénica, debido a la basta cantidad de biodiversidad que se alberga dentro de este territorio. Este sitio ha llamado la atención en los últimos años de muchos inversionistas nacionales y extranjeros, ya que representa una mina de oro verde para megaproyectos turísticos, los cuales pretenden ser amigables con el medio ambiente. Las principales actividades turísticas que se realizan en Holbox son; nado con el tiburón ballena, snorkel, pesca deportiva, bioluminiscencia, entre otras. Al ubicarnos dentro de un Área Natural Protegida (ANP) se deben de tomar ciertas medidas para la conservación de los ecosistemas marinos y terrestres, es por ello que es necesario ordenar el turismo, ya que como lo menciona López (2016) las actividades acuáticas recreativas son una de las principales amenazas para los recursos naturales.

Una de las cosas más relevantes del sitio es que han pasado 22 años desde su decreto y aún no cuenta con un programa de manejo, el cual se entiende como un instrumento rector de planeación, donde se regula la zonificación y estrategias de conservación que se llevaran a cabo dentro del ANP (Brañes, 2000). Esto preocupa a la población local, académicos y diversas ONG ambientales, ya que reconocen que la biodiversidad de la isla está en riesgo debido a la modernización sustentable que le asecha.

salvemos holbox

Desde los años 90´s México ha optado por el desarrollo sustentable, impulsado por presiones y financiamientos internacionales, el cual llega como una estrategia para incrementar la creación de empleos potenciando el desarrollo económico y social, lo cual pretende favorecer a las clases medias y bajas del país, preservando el medio ambiente y buscando resarcir la degradación ambiental (Palafox, 2016; González y Vázquez, 2016). Debido a ello, las ANP resultan ser el lugar idóneo para promover proyectos sustentables, integrando el ecoturismo como parte de la economía mexicana, fomentando actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza, generando el compromiso de cuidado y respeto hacia la biodiversidad (CONANP, 2016; González y Vázquez, 2016). Esto genero expansión turística dentro del estado de Quintana Roo (y otros más), lo cual coincide con que alrededor del 25 % de la superficie de este estado se encuentra bajo alguna modalidad de protección, existiendo 17 ANP a nivel federal (López, 2016).

Dada esta información previa, es pertinente reflexionar. Si, el turismo sustentable que se desarrolla dentro de las ANP, promete desarrollo económico y social además del cuidado del medio ambiente, ¿Por qué aún existe degradación de ecosistemas, pobreza y marginación dentro de las ANP?, en el caso particular de este trabajo, ¿Por qué se ha desatado movilización social dentro de APFFYB? O ¿Por qué existen campañas que refieren a la pronta protección al medio ambiente, como el caso de Salvemos Holbox?

salvemos holbox
www.sinembargo.mx

Bajo este contexto, las ANP ya no son solo, un territorio protegido el cual se debe conservar, sino, se convierten en territorios conflictivos, ya que se encuentran en disputa por diferentes actores, así la demanda que genera el ecoturismo dentro de las ANP, provoca que estas adquieran un sentido económico muy tentativo, convirtiéndose en mercancía. Todos quieren aprovechar ese recurso y muchas veces las comunidades originarias no son las beneficiadas por la “sustentabilidad”, lo que provoca crisis ecológica y política por la apropiación del uso y usufructo de los recursos naturales y culturales (Palafox, 2016).

Estudios desarrollados dentro de otras ANP muestran que en ocasiones el ecoturismo o turismo sustentable es impuesto a través de distintas políticas al interior de algunas comunidades, forzándolas a abandonar sus prácticas productivas, sustituyéndolas por prácticas turísticas (González y Vázquez, 2016). Incluso la construcción del espacio turístico implica un despojo de los recursos naturales para las comunidades rurales, desplazándolos de los lugares de vivienda o impidiéndoles el paso a determinados caminos o paso hacia las costas (Cañada, 2016) lo que provoca debilitamiento del tejido social (Cañada, 2016) y paralelamente, existe una afectación hacia los ecosistemas, como la destrucción de manglar y humedales, contaminación del agua, generación de residuos sólidos, por referir algunos en las zonas costeras (López, 2016).

Fuente: Animal Político

Entonces, las practicas del desarrollo sustentable no aseguran un reparto equitativo de los bienes, pues bien, actores poderosos dominan a la clase pobre a través de factores que permean las políticas destinadas a la preservación de la naturaleza (Palafox, 2016). En este sentido, los empleos creados por el turismo para las comunidades donde se desarrolla, “son habitualmente precarios y ocupan los niveles más bajos de la escala laboral” Palafox, 2016. Tal y como ocurre en el caso de Holbox, en donde los pobladores originarios son limpiadores, camareros, recepcionistas, con salarios bajos. Los cuales se han visto sometidos por el rápido crecimiento turístico que se ha desarrollado en la isla, en los últimos 20 años. Dentro de este periodo se observa a su vez un incremento de venta de ejidos y descontento de la población local, ya que las prácticas turísticas han salido de sus manos, llegando a actores externos, los cuales han aprovechado el recurso de la población, llevándose la mayor parte del beneficio,  generando ruptura ecológica y social.

Por un lado, el desarrollo del ecoturismo suponía una fortuna para los pobladores de Holbox, pero llego para arrasar con el capital social y natural que este presentaba. Se ha propuesto por algunos autores, los métodos de gobernanza ambiental, los cuales suponen nuevos procesos de participación en donde se presentan los intereses de todos los actores, los cuales evitaran problemas en las relaciones sociales que existen entorno a la producción, consumo y distribución de los recursos naturales, evitando que permeen las políticas destinadas a la preservación de la naturaleza.

En este sentido, se han realizado modificaciones en la política de conservación para incorporar opiniones, intereses y proyectos de los actores sociales locales, a través de mecanismos participativos (Martínez y Espejel, 2015; Barriga 2007) el desarrollo de una política de institución social, y que estos se involucren en los rubros de gestión, generando dentro de la visión de la sustentabilidad un enfoque participativo para los procesos de construcción como gestión.

Por ello se promueve la necesidad de estudios que evalúen las relaciones sociales dentro del APFFYB con relación de las políticas públicas que impulsan el desarrollo de megaproyectos ecoturísticos ya que para cumplir el objetivo de conservación es necesario el trabajo con la población local, siendo las comunidades actores indispensables (García-Frapolli, 2015).

En conclusión, podemos detenernos a pensar en un posible escenario, que muestre a un Holbox, en donde los manglares se conviertan en pequeños hoteles o palafitos, donde las calles en lugar de ser de arena sean de concreto, en donde la paz que genera estar a la orilla del mar se vea consumida por ruido de antros, bares y una gran masa de personas. Se ve un Holbox, un área natural protegida, cancunizada. Pasará de ser, de un área con gran belleza escénica a un sitio urbano, un lugar de paz y tranquilidad social a un sitio con robos e inseguridades. Esto, puede ser una realidad, si los proyectos “sustentables” no son regulados, no solo por instituciones de gobierno, sino por la comunidad que allí habita desde hace muchos años.

Si bien una de las propuestas para comenzar un cambio ante este escenario, es promover los métodos de gobernanza ambiental, hay que pensar en que complicaciones tendría, el intentar empatar intereses de todos los actores que se involucran sobre el aprovechamiento de un territorio y generar respuestas, pero sobre todo comenzar a tomar acción como un equipo interdisciplinario, antes de que el ecoturismo termine con lo que tanto promueve.



Día Internacional de la Madre Tierra: la historia y las paradojas detrás de esta celebración

Instituido en 1992 por la Organización de las Naciones Unidas, el Día Internacional de la Madre Tierra es una fecha para reflexionar sobre el efecto que nuestros hábitos y en general nuestra vida cotidiana tiene en el medio ambiente que nos acoge y nos recibe.

La preocupación explícita por nuestro entorno y, en general, el medio ambiente, se ha popularizado solo en las últimas décadas, en buena medida porque los hábitos y prácticas de nuestra vida cotidiana alcanzaron desde mediados del siglo XX un pico negativo en su efecto sobre la naturaleza y sus procesos. La vida industrializada que en el  siglo XIX se volvió ya irreversible, cobró años después la factura ambiental que, también esta, se adivinaba inevitable.

Un poco en respuesta a esto, en 1970 se instituyó en Estados Unidos el Día Tierra, un año después de que se registrara un devastador derrame petrolero en las costas de Santa Bárbara, California, con la consecuente protesta de activistas y en especial un senador de la época, Gaylord Nelson, que en compañía de ciudadanos y organizaciones realizó una intensa campaña en pro de la protección del medio ambiente.

Casi 20 años después, esta efeméride alcanzó dimensiones mundiales cunado la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el marco de una reunión sostenida en Rio de Janeiro en 1992, instituyó con beneplácito de las más de 100 naciones participantes, el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra.

Sin embargo, cabe hacer notar que estos sucesos, sin soslayar su valor institucional, en buena medida solo recogieron una amplia tradición común a casi todas las culturas del mundo, que encuentran en la Tierra el sustento original, la fuente primera de existencia, tanto en términos reales como simbólicos. A pesar de todos nuestros desarrollos tecnológicos, del grado de civilizaciones que, en otros sentidos, ha alcanzado la especie humana, la Tierra sigue siendo nuestro origen irrenunciable de subsistencia.

Esa, en buena medida, es la paradoja, pues el sistema de vida y pensamiento que impera en Occidente, el que nace de la cruza de la modernidad y el modo de vida capitalista, cuenta entre sus mecanismos esenciales la imposición de sus prácticas, con el consecuente barrido y suplantación de todas las que alguna vez existieron. Si, por ejemplo, una cultura adjetivada de “pre moderna”, creía que antes de alimentarse había que dar gracias al suelo donde creció la planta que se convirtió en el pan que nos llevamos a la boca, o aconsejaba cuidar el agua y lo que en ella arrojábamos pues, a fin de cuentas, todo vuelve a nosotros, la lógica instrumental de la modernidad sustituye dichas ideas “arcaicas” con procedimientos industriales con los que supuestamente una planta puede desarrollarse en cualesquiera condiciones o una porción de agua siempre puede purificarse.

Pero sabemos de sobra que esto no es absolutamente cierto. Las promesas de la modernidad distan mucho de estar cumplidas y, por el contrario, actualmente parecen pronósticos optimistas de quienes hace dos siglos confiaron todo en la pretendida capacidad ilimitada de la razón humana.

Tampoco se trata, claro, de regresar a esa edad idílica que, por esto mismo, también se antoja inexistente. Si acaso, el Día de la Tierra nos puede servir para reflexionar sobre la mejor manera de conjuntar saberes y técnicas, pensarlos y ejercerlos de manera tal que el impacto sobre nuestro entorno sea, en la medida de nuestro alcance, positivo. El Día de la Tierra nos puede servir para reflexionar sobre nuestro consumismo ―material pero quizá también espiritual―, sobre por qué al comprar unos tenis fomentamos el trabajo infantil en Asia, sobre la calidad de los alimentos que llevamos a nuestro cuerpo, sobre esa botella de agua que adquirimos diariamente o el vaso desechable del café que desayunamos cada mañana, sobre si entregamos nuestro dinero a los productores locales o a una trasnacional que los explota, sobre los ciclos en los que nuestra vida y nuestra sociedad comparten con la naturaleza y de los cuales formamos parte a veces sin que nos percatemos de ellos.

Un día, en suma, para preguntarnos sobre el efecto que nuestra existencia tiene en el mundo.

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La evolución terrestre: a 200 años de la Revolución Industrial (VIDEO)

Increíble video muestra los cambios que la Tierra ha sufrido por más de 200 años; desde la Revolución industrial hasta la actualidad.

Hace más de 200 años, la Tierra era un planeta semi virgen, vasto en fauna y flora. Tras la Revolución Industrial, comenzaron a surgir nuevas tecnologías que impulsaron la productividad del hombre, pero que también traerían sus repercusiones.

Este video, llamado “Welcome to Antrophocene”, muestra el avance y el crecimiento de las vías de comercio más usadas por las grandes empresas. La animación resalta por la excelsa estética que han formado (evocando a las redes neuronales del cerebro) las rutas marítimas y terrestres por toda la extensión de la Tierra.



Gisele Bündchen desnuda en el Día de la Tierra

Cubierta solamente por un ramaje, casi desnuda, la modelo Gisele Bünchen trata de crear conciencia en pro de la Tierra.

Cubierta solamente por hojas verdes, y  con un escenario detrás que parece ser la selva amazónica, la modelo brasileña fue fotografiada en honor al día de la Tierra. En diversas ocasiones la modelo ha mostrado su compromiso por mejorar el medio ambiente, y esta vez no fue la excepción. ” ¡Hoy es el Día de la Tierra! Nuestra salud depende de la salud del planeta. Cuidemos nuestra maravillosa casa”, dijo Gisele vía Twitter.

 

 

 

 



22 de abril: Día de la Tierra

Afortunadamente, las personas son cada vez más conscientes del daño que la Tierra sufre por diversos factores. En Ecoosfera, en celebración de este día, te compartimos 40 acciones en pro del medio ambiente.

Hoy, hace 42 años, un grupo de jóvenes de secundaria y preparatoria se reunió para expresar su preocupación acerca del deterioro del medo ambiente en Estados Unidos. Desde aquel 22 de abril se celebra el día de la Tierra. El senador Gaylord Nelson decide apoyar el movimiento juvenil. Con el paso de los años, esta efemérides se ha convertido en un acontecimiento importante en materia de educación y ecología.

Afortunadamente, gracias a los medios, pero en especial a internet, este día cobra cada vez más fuerza entre los ciudadanos del mundo. Campañas publicitarias, libros, revistas y organizaciones sin fines de lucro, están especializadas en la promoción de alternativas sustentables para vivir en armonía con el planeta, en mostrar el daño que distintas actividades del ser humano perjudican al medio ambiente, y en proponer medidas que reduzcan el deterioro del clima.

En Ecoosfera celebramos el día de la Tierra compartiendo contigo 40 acciones en beneficio del medio ambiente dándole click aquí

 

 

 

 

 

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