Detectan polen transgénico en miel de la península de Yucatán

De acuerdo con las investigadoras, Maricarmen Quirasco Baruch y Amanda Gálvez Mariscal, las abejas de la región colectan el polen de los cultivos GM, transportándolo al panal y afectando la calidad de miel en el mercado orgánico.

De acuerdo con un estudio de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la miel de abeja que se produce en la península de Yucatán, contiene polen de soya genéticamente modificada. Situación que ha generado rechazo en el mercado internacional.

De acuerdo con las investigadoras, Maricarmen Quirasco Baruch y Amanda Gálvez Mariscal, las abejas de la región colectan el polen de los cultivos GM, transportándolo al panal y afectando la calidad de miel en el mercado orgánico:

La presencia de soya transgénica no representa ningún problema de salud o ecológico, pero los apicultores nacionales sufren menoscabo económico, pues ya no pueden comercializar su mercancía como orgánica. Esto es terrible, porque es el tercer producto agropecuario que se exporta a Europa y con ello se boicotea el mercado mexicano.

El estudio explica que el problema se generó por dos principales situaciones: la primera, cuando el gobierno mexicano autorizó la siembra de más de 47 mil hectáreas de soya en la península, considerando que la planta era autopolinizable (provocando polen transgénico en la miel); y la segunda, que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) demandó que el producto con residuos de polen transgénicos, debería recibir una aprobación regulatoria antes de ser comercializada.

En consecuencia, la venta de la miel mexicana en países del continente americano es considerablemente menor al mismo producto de los países europeos, como Alemania. Es por ello que es necesario el cambio de las condiciones para la producción de miel con el fin de que sea considerada pura o libre de agentes genéticamente modificados.

De hecho, comentan las investigadoras, se ha detectado una cantidad significativa de polen de maíz en las mieles, agravando tanto la producción como la comercialización del producto endulzante: “Cualquier liberación de maíz GM en la zona traería peores consecuencias en la comercialización de la miel. Además, podemos asegurar que hay cada vez más soya y ese polen sí es transgénico.”



76% de la miel es falsa y tóxica para la salud, estudio confirma

En palabras del presidente de la Asociación Americana de Productores de Miel, Mark Jensen, “estas mieles fueron producidas de manera ilegal y se les ha quitado el polen para no poder rastrear su procedencia.”

Pese a que se ha promovido el uso de la miel para numerosos malestares, un estudio de la Universidad de Texas A&M demostró que el 76 por ciento de las mieles comercializadas son alteradas y ultrafinadas con el fin de eliminar las impurezas y el polen. Esto quiere decir que al convertir la miel en ultrafina, se eliminan también vitaminas, aminoácidos, minerales y propiedades tanto antibacterianas, antivirales como antifúngicas características de la miel. Es decir, la mayor parte de la mayor cantidad de miel que se vende está adulerada, por lo que no sólo pierde su calidad, también cuesta más caro.

En palabras del presidente de la Asociación Americana de Productores de Miel, Mark Jensen, “estas mieles fueron producidas de manera ilegal y se les ha quitado el polen para no poder rastrear su procedencia.”; por lo que en el mercado existe mayoritariamente mieles adulteradas, mezclas de miel con soluciones de glucosa y agua. Y es que la investigación de la Universidad de Texas A&M, lidereada por Vaughn Bryant, demostró que “una miel que no contenga en su composición no se puede considerar miel ya que pierde todas las propiedades nutritivas y saludables. Por esta razón se ha analizado la cantidad de polen para determinar la calidad de la miel sometida a examen.”

Según Bryant, en el caso de los pequeños comercios, el 76 por ciento de los productos no contienen polen; en los grandes almacenes, 77 por ciento; en farmacias y restaurantes de comida rápida, el 100 por ciento. De modo que la miel que se consume en estos sitios ha pasado por un proceso llamado “ultrafinado”, el cual consiste en calentar la miel a altas temperaturas, pasarla por filtros muy finos y adulterarla con agua para conseguir más cantidad para vender. A lo largo de estos filtros se queda el polen y con él, cada una de las propiedades nutritivas o curativas de la miel. En otras palabras, la miel pasa a ser un edulcorante.

Para distinguir si la miel es pura, es importante que:
 
– en el etiquetado no exista la palabra “glucosa”, “jarabe de glucosa” ni otro aditivo usado para estirar la miel y evitar que se soldifique;
– al poner una gota de miel sobre el pulgar, se mantiene ahí sin escurrir.
– si una cucharada de miel se cae al fondo de un vaso con agua, en vez de disolverse;
– se carameliza si se pone en un recipiente en el microondas, en lugar de convertirse en espuma llena de brubujas;

– se cristaliza o la masa se solidifica con el paso del tiempo, cuando la adulterada sigue siendo líquida como el primer día.

En caso que la miel esté alterada, se trata de un alimento tóxico para el consumo. De hecho, se sospecha que algunas de estas mieles ultrafinadas contienen antibióticos ilegales y están contaminados con metales pesados que pueden tener graves afectaciones para la salud. Por esta razón se recomienda consumir la miel que proviene de mercados locales de agricultores, en tiendas “naturistas” o cooperativas así como aquellas que están bajo la etiqueta de “productos orgánicos”.
 


Las semillas de Monsanto en tierras mayas

La negligencia gubernamental no sólo ha provocado el abandono del territorio forestal, también ha desplazado a las comunidades mayas por colonos extranjeros con maquinarias, venenos agrícolas y semillas transgénicas de Monsanto y Dupont.

Permisos de cultivos transgénicos, esquemas de agricultura industrial intensiva –agricultura por contrato–, deforestación, degradación de suelos y severos daños ambientales, peligro para el sustento de familias de escasos recursos que dependen de la producción de productos del bosque –madera, resinas, guano, pimienta, carbón, miel, etcétera–…  Estas son las principales afectaciones sobre ejidos, comunidades indígenas y la selva misma de la región maya. Los responsables: el gobierno federal. 

De acuerdo con la investigación de Raúl Benet, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM– y doctor en Desarrollo Rural por la UAM Xochimilco y de Ecología por la UNAM, diversas dependencias del gobierno federal ha promovido la siembra de organismos genéticamente modificados, dificultando el manejo sustentable del bosque en la región. De hecho, comenta que:

[L]a lentitud o franca negativa en la liberación de permisos que establezcan claras reglas para el manejo del bosque, aunada a interminables trámites y a todo tipo de trabas burocráticas de diversas dependencias para el aprovechamiento forestal, promueve ilegalidad, fomenta el cambio de uso de suelo forestal a agrícola y ganadero y propicia el abandono del territorio forestal.

Y es que esta negligencia gubernamental no sólo ha provocado el abandono del territorio forestal, también ha desplazado a las comunidades mayas por colonos extranjeros –conocidos como Menonitas– con maquinarias, venenos agrícolas y semillas transgénicas de Monsanto y Dupont. Según los integrantes de las comunidades indígenas en la Península de Yucatán, la agricultura industrial de soya transgénica ha provocado la desaparición de 35 mil hectáreas de selva y miles de apiarios; por ejemplo, entre 2005 y 2015, en Hopelchén se perdieron 59 mil hectáreas de selva a causa de los mismos cultivos industriales. 

Actualmente, la Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Frente a esto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación –SCJN– suspendió la autorización federal de que la Sagarpa pudiera realizar tales siembras, después de que las comunidades indígenas presentaran una inconformidad, y ordenó que se realiza una consulta a las comunidades indígenas sobre la siembra de soya transgénica. Sin embargo, las presiones de funcionarios federales sobre las comunidades indígenas continuaron, principalmente del Delegado de la Sagarpa en Campeche y de personeros de Monsanto, quienes usaron argumentos del Dr. Yuri Peña, promotor de tecnologías transgénicas y coordinador del Consejo Consultivo Científico de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados de la Sagarpa, como: “libérense de los miedos: los europeos, que no son gente tan educada como creemos, sino también ignorantes, tuvieron temor a la palabra transgénico y por eso los rechazaron. Pero ellos tienen mucha lana para pagar cosas orgánicas, nosotros no.”

siembra monsanto en yucatan

Pese a la pérdida de áreas verdes en México –alrededor de 200 mil hectáreas de bosque al año–, el gobierno mexicano continúa apoyando esquemas de agricultura industrial y ganadería extensiva y altamente tecnificada. Inclusive, menciona Benet, esto también ha impactado en otras actividades productivas de tipo orgánico como la apicultura: 

Por la naturaleza de la actividad apícola, en la que las abejas al libar el néctar toman el polen de las flores de las plantas aledañas a su colmena, la miel puede contaminarse con polen proveniente de plantas genéticamente modificadas si es que hay presencia de este tipo de cultivos en la zona en la que se encuentran las colmenas. Este polen transgénico puede desplazarse por decenas de kilómetros bajo determinadas condiciones climáticas y contaminar regiones distantes.

Cabe mencionar que la Península de Yucatán genera alrededor del 40 por ciento de la producción nacional de miel, el cual es prácticamente el 90 por ciento de la cantidad exportada. Por lo que la siembra de Organismos Genéticamente Modificados –OGM– en la región yucateca representa un riesgo significativo para las familias que dependen de esta actividad para su supervivencia. De hecho, el Supremo Tribunal de la Unión Europea del 6 de septiembre de 2011 falló en no comercializar productos de Yucatán que se elaboren a partir de OGM, como la miel que contenga trazas de polen transgénico. 

En conclusión, las trabas del gobierno federal frente al manejo forestal sustentable con el fin de promover tecnologías y modelos agropecuarios que perjudiciales tanto al medio ambiente como a las comunidades, sólo ha provocado que la biodiversidad del país se vaya mermando dejándonos sin herencia ni recuerdos. 

siembra monsanto en yucatan
La Jornada


TOP: 5 sencillas maneras de usar la miel como producto de belleza natural

Existen múltiples maneras de usar la miel como producto de belleza natural, por lo que te compartimos algunas opciones para consentir a tu piel.

De acuerdo con numerosos archivos históricos, Cleopatra solía usar la miel como único método para enaltecer su belleza natural. Este hecho intrigó a numerosos científicos, por lo que se lanzaron a estudiar las propiedades de la miel.

La miel, especialmente la cruda y sin pasteurizar, es un producto natural increíblemente versátil: contiene una increíble cantidad de antioxidantes que ayudan a reducir los efectos de la edad, como, por ejemplo, las arrugas; es un excelente antibacterial que funge como un tratamiento efectivo contra el acné; brinda cuidados a la piel para reducir la irritación y heridas, dejando el área sorprendentemente suave y limpia.

Existen múltiples maneras de usar la miel como producto de belleza natural, por lo que te compartimos algunas opciones para consentir a tu piel:

  • Como máscara humificadora. Tu piel se sentirá limpia y suave después de usar una máscara de miel. Lo único que necesitas hacer es verter una cucharada de miel en tus manos para expandirlas por tu rostro. Deja reposar el líquido sobre tu piel durante 30 minutos. Después enjuaga con agua caliente. Otra opción es combinar una cucharadita de mantequilla, una cucharadita de miel y una yema de huevo; aplica la mezcla sobre la piel y deja reposar durante 20 minutos antes de enjuagar con agua caliente.
  • Como un limpiador facial con miel. La miel es un desmaquillante efectivo, en especial cuando se mezcla con aceite. Combina la miel con aceite de coco para crear una mezcla fácil de esparcir. Coloca la mezcla sobre tu piel –evitando el área ocular– para limpiar el maquillaje. Enjuaga con agua caliente.
  • Exfoliante de miel y almendras. Combina dos cucharaditas de almendras en polvo y dos cucharaditas de miel. Coloca la mezcla sobre tu piel haciendo un movimiento circular con tus dedos. Enjuaga con agua caliente.
  • Tratamiento capilar con miel. Existen dos alternativas. La primera puedes combinar una cucharada de miel y 1/4 de agua caliente. Colócalo en tu cabello después de enjabonarte el champú. Deja reposar durante una hora y después enjuaga. La segunda es combinar 1 1/2 cucharaditas de miel con cinco tazas de agua caliente. Colócalo en el cabello y déjalo. Seca y peina tu cabello como usualmente lo haces.
  • Baño de miel y leche como el de Cleopatra. Combina 1/4 taza de miel con dos tazas de leche y unas cuantas gotas de aceite esencial. En la tina, vierte la mezcla con agua caliente y… relájate en ella.


Otra victoria: juez ratifica la suspensión del maíz transgénico en México

Monsanto interpuso un amparo que fue validado hace un mes, pero gracias a más de 20 organizaciones esta decisión fue revertida.

Foto:inecex.com.mx

Desde 2013, el colectivo Sin Maíz no hay País, entre otras organizaciones civiles, consiguieron un recurso legal para varar el cultivo del maíz transgénico. Naturalmente, este ha recibido casi un centenar de impugnaciones por parte de las empresas afectadas, como la impopular Monsanto.

Hace un mes, aproximadamente, un juez invalidó esta medida precautoria en lo que se resuelve el permiso en tribunales federales, sin embargo miembros de Acción Colectiva Maíz impugnaron la resolución y este 3 de noviembre se informó que un tribunal federal confirmó la suspensión provisional del cultivo de maíz transgénico.

El argumento del Tribunal consistió en que la ley ordena preservar la materia del juicio durante la tramitación de la apelación “puesto que si se siembran los transgénicos el daño sería irreversible”. Según René Sánchez Galindo, abogado del colectivo, en una declaración publicada por Sin Embargo.

En solo tres años, además de las 97 impugnaciones interpuestas por las corporaciones afectadas, han sido por ellas también solicitados 22 amparos, de los cuales 17 han sido resueltos en tribunales federales, todos ellos dando razón a la medida precautoria que aun sigue vigente para impedir la siembra del maíz transgénico.

Finalmente, en Abril de este año, se decidió que una autoridad federal será la que dictamine tajantemente si será permitido o no a largo plazo el cultivo de maíz transgénico en México. El argumento de las organizaciones ambientalistas en contra, es que esta práctica resultaría en la pérdida de la biodiversidad del maíz en el país, pues los cultivos transgénicos contaminan los campos circundantes. También, existe incertidumbre sobre los efectos de estos productos a la salud humana.



Apicultores mayas entregan 60 mil firmas a la Corte contra la agricultura de soya transgénica de Monsanto en México

En abril de 2014 fue descubierto cómo las abejas recolectan el polen transgénico y lo llevan a su miel; las comunidades se dedican a la producción de esta como orgánica.

 

En los estados mexicanos de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, las comunidades mayas de la zona han vivido durante siglos de la apicultura mayormente. Sin embargo, un permiso para sembrar soya transgénica comenzó a contaminar su miel orgánica, recordemos que los cultivos transgénicos suelen pernear otros cultivos y actividades productivas. En marzo de 2014, primero algunas comunidades consiguieron parar el permiso en todo su estado al argumentar que no fueron consultados para esta decisión y que esta daña el medio ambiente.

Después, en Yucatán también se consiguió obstaculizar en algunas zona la siembra de soya transgénica. Ahora, el tema ha llegado a la Suprema Corte de Justicia, quien decidirá esta semana si se mantiene el amparo interpuesto por las comunidades. Apicultores de estos tres estados, en compañía de activistas y organizaciones civiles como Greenpeace han entregado a la Corte 62 mil firmas recabadas por change.org para que se mantenga un sureste libre de transgénicos; a los cuales también está ligada la deforestación de una de las selvas que quedan de México: Hopelchén.

En la entrega de las firmas algunas de las intervenciones de los apicultores nos hablan de su situación y argumentos contra el cultivo transgénico de soya.

Quiero agradecerles a todos por apoyarnos y firmar la petición. Llevamos muchos años defendiendo nuestros derechos contra el permiso para la siembra de soya transgénica otorgado por la SAGARPA a Monsanto y esperamos que la Suprema Corte de Justicia nos apoye. Hace ya 19 meses que los apicultores de Campeche y Yucatán logramos que los jueces federales nos dieran la razón y cancelaran el permiso para la siembra de este cultivo porque nadie nos consultó y vulneraron nuestros derechos como pueblo maya. Desde entonces hemos visto cómo se deforestan nuestros bosques, cómo están secando las aguadas y hemos vuelto a ver a los jaguares cerca de los pueblos porque están huyendo de la quema de los bosques para volverlos plantaciones. Salvemos nuestra selva maya en Campeche, nuestra agricultura, nuestra apicultura, no queremos más deforestación ni contaminación”, exclamó Don Gustavo Huchín, apicultor que inició la petición “¿Qué pensarían si en su patio trasero estuvieran fumigando con avionetas? En mi pueblo casi todos viven de la apicultura y ahora vemos cómo se están muriendo de pronto las abejas y el gobierno no hace nada. Hemos sido testigos del aumento de las plantaciones de soya transgénica de grandes empresarios agrícolas que no son de nuestra región. También vemos cada vez más seguido a los aviones sobre nuestras tierras tirando tóxicos que están poniendo en peligro nuestra salud y la de nuestras abejas. Nosotros hemos cuidado y protegido nuestros ejidos y recursos naturales. Me preocupa el patrimonio que vamos a dejar a nuestros nietos”, compartió Angélica Ek, quien fuese autoridad tradicional maya y una de las demandantes en representación de su comunidad.

La autoridad encargada de los temas agrícolas en México expidió permisos de soya transgénica (actos reclamados) que afectan la actividad histórica del pueblo maya consistente en la apicultura y la meliponicultura, a través de la cual expresan el ejercicio de derechos fundamentales como son: identidad cultural, la autonomía, el territorio y el acceso a los recursos naturales tradicionalmente manejados. Las autoridades también ignoraron el principio precautorio porque la soya transgénica es tolerante al agroquímico glifosato, el cual fue incluido en la lista de posibles cancerígenos de la Organización Mundial de la Salud. Las nefastas consecuencias de las plantaciones de soya transgénica ya se observan en Argentina en donde los médicos han reportado los efectos negativos de las fumigaciones aéreas en la salud de la población local. La Suprema Corte de Justicia de la Nación debe reconocer el derecho a la consulta de las comunidades mayas y tiene la oportunidad de pronunciarse sobre la importancia del principio precautorio en relación con el derecho al medio ambiente sano”, señaló Jorge Fernández, abogado de la organización Indignación Promoción y defensa de los derechos humanos.

Acá 3 casos de éxitos ambientalistas y animalistas gracias al recabo de firmas en change.org

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