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Científicos mexicanos llaman a sociedad a sumarse a carta para prohibir el maíz transgénico

Monsanto se ha convertido en una de las empresas villanas más repudiadas de todos los tiempos. Una búsqueda descarada por patentar la alimentación mundial como un negocio voraz, sin importar las consecuencias a la salud, la han colocado como la reina malvada de la agroindustria. Cada vez más, miles de personas se unen al rechazo a esta marca que es demandada cada vez más recurrentemente en cientos de países.

Una de las peores afrentas de esta aborrecida empresa es el abuso que ejerce con millones de campesinos (una de las clases más desprotegidas en los países en desarrollo), al demandarlos cuando guardan parte de su cosecha para el año siguiente, pues se les busca cobrar las patentes. Monsanto ha intentado incluso patentar la carne de los animales que ingieren sus alimentos. También ha eliminado la publicación de importantes estudios sobre el nacimiento de tumores en ratas alimentadas con semillas de esta marca. Pero Monsanto no es la única, las empresas de los transgénicos han invadido el mercado sin que contemos con la certeza de que sus productos son sanos.

México es un país inmerso en la significación profunda del maíz para su cultura y es sede de cientos de especies de este alimento. Algunos grupos han logrado frenar por medio de amparos el cultivo de maíz transgénico con fines comerciales, pero esta medida es indefinida. La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad integrada por casi 800 científicos mexicanos ha elaborado una carta con el respaldo de todos ellos e invita a que la sociedad se sume a este esfuerzo. El documento será entregado al presidente Enrique Peña Nieto como presión colectiva para que el maíz transgénico sea prohibido definitivamente en el país.

Hoy que la globalización es más amplia que nunca, el poder de las empresas más grandes del mundo es internacional. La expansión de la conciencia sobre las implicaciones en los procesos y métodos de ciertas marcas es vital para eliminar los abusos de las enormes corporaciones. En México la vía legal ha logrado frenar la siembra comercial de maíz transgénico, pero aún  falta más exigencia para rechazar tajantemente los métodos transgénicos como país, al menos hasta que se tenga la certeza de sus implicaciones para la salud, tal y como lo han hecho Francia y Polonia .

Para firmar la carta da click aquí.

 

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