Estas fotografías te convencerán de que adoptar un perro es mucho mejor que comprarlo

¿Estás pensando en tener un perro para que acompañe tus días? Mira antes estas elocuentes imágenes de perros rescatados y después adoptados.

Los perros se encuentran entre los animales que más tiempo han acompañado al ser humano. Su domesticación se remonta a tiempos prehistóricos y ahora, con el paso de los siglos, ha adquirido formas muy especiales. Del pastoreo a la vigilancia, de la caza a la compañía, los perros son sin duda un elemento imprescindible de nuestra cultura y aun en  nuestra evolución como especie.

Esta importancia, sin embargo, a veces no se corresponde con el trato que les brindamos. En particular, por la práctica de compraventa que desde hace ya varias décadas es el método más usual para hacerse de un cachorro. Entonces existen criaderos en donde los animales son tratados como máquinas de producción, existe la idea del “pedigree” y de la superioridad de las razas, existe un trato diferenciado, perros abandonados y perros “sacrificados” cuando se convierte en un problema urbano y otras circunstancias y situaciones en las que casi siempre es el perro quien termina pagando los costos del descuido y la irresponsabilidad.

Hace un par de días, la organización Trio Animal Foundation, con sede en Chicago, dio a conocer estas imágenes que dan cuenta del enorme contraste entre un perro rescatado en un refugio y su estatus después, cuando una persona decidió adoptarlo y hacerlo parte de un hogar.

Las imágenes son elocuentes en sí mismas y quizá, si estás pensando en tener un perro como mascota, te convenzan de que adoptar es la mejor opción para ti pero sobre todo para alguien que siempre te agradecerá el haberlo hecho.

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Mira la emotiva reacción de un pit bull al ser adoptado

La excitación de Benny, luego de pasar un mes en un centro de adopción, es increíble.

Afortunadamente, en el mundo la adopción de animales abandonados o en situación de calle es cada vez más frecuente. Las redes sociales, como ejemplo, son un claro reflejo de esta beneficiosa tendencia. Cada vez hay más simpatizantes y partidarios de esta causa.

En California, el Carson Animal Care Center, ha publicado un video que se ha vuelto muy popular en internet con más de un millón de visitas. Benny, un pit bull de 8 meses, quien estuvo 4 semanas sin ser adoptado, al darse cuenta que será llevado, muestra una inusitada emoción. En las imágenes se ve a Benny tan feliz y confundido que apenas podía permanecer en pie.



Descifra la conducta de tus perros con estas pistas

Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

Los perros son increíblemente sinceros en sus movimientos. Sus saltos juguetones, la mirada vivaz y los mordiscos inofensivos, son simplemente una especie de energía positiva que remueve toda nostalgia, congoja o malestar tanto físico como emocional. Es como si sus movimientos, sus miradas y ladridos, revelaran un lenguaje –¿o un código?–, el cual, de acuerdo con Marc Bekoff, profesor de la Universidad de Colorado, implica una conducta primordialmente de… ¿dominación? 

El científico, tras estudiar la conducta animal en los últimos 40 años, encontró un patrón entre los perros, lobos y coyotes: el doblar sus patas delanteras y el de saltar uno encima del otro. Se sugirió entonces que esta respuesta en perros refuerza la conducta moral, donde ellos son capaces de experimentar un rango de emociones e, inclusive, de reconocer estas mismas emociones en otros caninos.

En especial cuando los perros doblan sus patas delanteras bajando la parte frontal, pues puede considerarse como una invitación a jugar. De modo que cuando veas a tu perro realizar esta posición hacia otros perros, quizá lo que está buscando es un compañero de juegos. No se trata de un acto de agresión, sino de una manera de transmitir que… quiere jugar.

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Otro ejemplo que implica una invitación a jugar es cuando el perro está dejando su vientre hacia el cielo. De hecho este acto puede significar más allá de un gesto de sumisión. Estudios realizados en la Universidad de Lethbridge y la Universidad de Sudáfrica demostraron que, aunque no todos los perros giraban, ninguno de los participantes lo hacía para exhibir sumisión ni disminuir el tiempo de los juegos. Parece ser que los 248 perros de la muestra simplemente lo hacían para facilitar el juego y la diversión 

El juego parecer ser realmente más importante en los caninos, pues, de acuerdo con un estudio realizado en 2008, los cachorros machos frecuentemente dejan que la hembra gane durante el juego –aún cuando él sea más grande y fuerte–. De hecho los machos se colocan inclusive en posiciones más vulnerables al ataque, dejando a las hembras la oportunidad de morderlas fácilmente. ¿La razón? Parece ser que crear un vínculo cercano entre sí ayuda al proceso del juego.

 Así que, quizá lo ideal es que dejemos a los animales disfrutar de su dinamismo nato, de lo que mejor pueden disfrutar: de sólo existir en su inocente jugueteo. ¿Por qué? Porque sólo son así. Sin más.

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¿Dónde y cómo comenzó la domesticación de los perros?

Se descubrió que los primeros domesticadores de perros habitaron en Asia central, un lugar entre Nepal y Mongolia.

Los perros, simpáticos y alegres, son seres de luz que transmiten energía positiva a sus dueños. Sin embargo, antes, hace aproximadamente 15 o 40 miles de años, no solía ser así. De acuerdo con algunos estudios genéticos, se sabe que los perros fueron domesticados primero por los lobos gris eurasiáticos; no obstante aún se desconoce cuándo y por qué estos caninos se convirtieron en el mejor amigo del hombre.

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Ahora, un estudio realizado por Cornell University, descubrió que los primeros domesticadores de perros habitaron en Asia central, un lugar entre Nepal y Mongolia. Esta costumbre se fue expandiendo primero por Asia oriental hasta recorrer el mundo entero. Lo interesante es que estos perros cuentan con una mayor diversidad genética, una mayor presencia geográfica y una mayor cantidad de camadas.

Si bien se desconoce las razones exactas para que haya sucedido esta domesticación, se especula que los humanos y los perros empezaron a interactuar entre sí mientras salían a cazar mamíferos de gran tamaño. Con el paso del tiempo los perros comenzaron a ser gradualmente domesticados con el paso de esas interacciones. Quizá esta sea la razón por la que los perros comenzaron a formar parte de la costumbre de caza de las familias acaudaladas en la antigüedad.

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¿Los perros son capaces de sentir emociones complejas?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social.

La película de Inside OutIntensamente, en español latino– nos demostró cuáles son las emociones básicas que cada ser humano experimenta a lo largo de su vida: alegría, tristeza, temor, desagrado e ira. Son algo natural. Podríamos decir que se experimentan de manera impulsiva. Sin embargo, existen otras, la combinación de estas básicas, que se vuelven realmente más complejas pues requieren de una consciencia emocional o afectiva. Es decir que, mientras que las emociones básicas suceden automáticamente –sin mucho procesamiento cognitivo–, las emociones complejas requieren de una toma de consciencia de sí mismo, tales como la vergüenza, la culpa y el orgullo. En otras palabras, requieren de una reflexión y una evaluación de uno mismo, las cuales son características intrínsecas del raciocinio del humano. Por lo que, ¿qué tan real es que las mascotas sean capaces de sentir vergüenza tras haber tenido una conducta reprochable?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social. Por ejemplo, cuando uno siente culpa se debe a una especie de reflexión acerca de la violación de una regla social –tuvimos que estar conscientes de esta regla para romperla y entonces sentirnos mal al respecto. Y ahora vemos a perros, en numerosos videos, sintiendo culpa por haber roto una regla social de conducta… Pero, ¿los perros son reflexivos y evaluadores de su propia conducta?

Entre los humanos, los niños empiezan a experimentar la empatía y otras emociones secundarias alrededor de los dos años –edad, la cual, se estima que es la habilidad mental de un perro. Esta conclusión permite comprender que si un perro mantiene la edad mental de un niño de dos años, significa que también mantiene las emociones. Por tanto, los perros tienen claramente emociones y puede ser que algunas de las que se encuentran en adultos humanos.

No obstante, los científicos se cuestionan si lo que realmente sienten los animales es culpa o miedo a una reprimenda. La evidencia de las emociones primarias, como el amor y la felicidad, es reconocida científicamente; pero apenas hay data empírica que afirma que también son capaces de experimentar emociones secundarias como celos y culpa. Por lo que, cuando un perro actúa con culpa, ¿es porque sabe que hizo algo mal o porque está esperando una consecuencia?

Sin darnos cuenta, quizá los animales –como seres sociales– cuenten también con toda una diversidad de emociones para mantener vínculos sociales. Sin embargo se necesita aún una serie de estudios científicos para comprobar que los animales cuentan con funciones cerebrales similares a los humanos, permitiéndonos sentir emociones complejas como la vergüenza, el orgullo y la culpa.

Scientific American explica que  los cerebros de los perros tienen regiones sensibles a la voz y que estas áreas neurológicas se parecen a las de los humanos. Al compartir estas zonas en ambas especies, procesan las voces y las emociones de manera similar. Ambos grupos responden con la misma intensidad de la actividad neuronal al escuchar voces que reflejan emociones positivas –como la risa: “Los perros y las personas, sin embargo, responden más intensamente a los sonidos de sus propias especies”. De modo que, sólo nos queda preguntarnos: ¿los perros son capaces de sentir vergüenza por comer la basura del basurero? Posiblemente. Quizá sólo sea una manera de neurotizar a los animales a manera de humanos… Y hasta que no se pruebe lo contrario, no hace ningún daño pensar que son seres emocionales.



El bello contraste del tiempo: imágenes de perros de pequeños y en su vejez (FOTOS)

La fotógrafa Amanda Jones ha captado durante veinte años la vida de decenas de caninos para mostrarnos la belleza de todas las etapas.

La cultura actual privilegia enormemente la juventud. Casi cualquier publicidad que encuentres, la cual por cierto marca en buena parte las aspiraciones de la sociedad, está enmarcada en los privilegios de la juventud.

Una persona no joven en esta sociedad va perdiendo interés colectivo; la sabiduría reconocida ancestralmente en la vejes ha sido sustituida por la aparente información nueva, relevante, disruptiva: nuestros viejos, los cuales seremos algún día, son relegados.

Lo anterior de alguna manera pasa con los animales también. Admiramos la juventud en los animales; su vigorosidad o capacidades y energía. Pero ¿y qué hay de la belleza del paso del tiempo?

La fotógrafa Amanda Jones, consciente de todo lo anterior, desde hace 20 años ha retratado el paso del tiempo en la vida de distintos perros, y su trabajo ha sido documentado en el libro Dog Years: Faithful Friends Then & Now. Las fotos, silenciosamente, nos dan una linda lección sobre la superficialidad de nuestra época; en la que hemos perdido la capacidad de si quiera echarle un ojo a la belleza de la huella del tiempo…

Cooper: 2 y 10 años

young-dog-old-years-book-amanda-jones-2 Corbet: 2 y 11 años

young-dog-old-years-book-amanda-jones-3Lily: 8 meses y 15 años

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Maddy: 5 y 10 años

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Maddy y Ellie: 7 y 6 años; 14 y 13 años

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Rufus: 6 meses y 13 años

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[Boredpanda]

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