Cómo las heces de las ballenas están salvando al océano

Al enriquecer al mar con hierro liberado por su sistema digestivo, los cachalotes están retardando los efectos del calentamiento global en el Antártico.

Sabemos que el calentamiento global es una realidad, pero aún hay demasiadas cosas por saber sobre sus causas y efectos. En especial hay una que seguramente no has conocido hasta ahora: las heces de los cachalotes están ayudando a alentar el proceso de calentamiento del Océano Antártico.

El descubrimiento fue gracias a un equipo de científicos australianos basados en la Universidad Flinders. Después de llevar a cabo varios estudios, reportaron que las ballenas ayudan a incrementar los niveles de hierro en la aguas antárticas (que son deficientes de hierro).

Gracias a que los cachalotes buscan a sus presas en las profundidades y encuentran, por ejemplo, calamares gigantes, y luego defecan heces líquidas ricas en hierro cerca de la superficie, estimulan la producción primaria y regresan el carbón a las aguas profundas.

El hierro es importantísimo para la vida marina, y los océanos polares son cruciales para ayudar a regular los niveles atmosféricos de CO2. Así que el sistema digestivo de las ballenas está ayudando a que criaturas diminutas vivan y se reproduzcan, lo cual en turno mantiene balanceado al ecosistema de océano, que puede reciclar el carbón en el suelo marino.

Así, la matanza de ballenas no sólo es una tragedia para la especie, sino que impacta a todo el ecosistema oceánico, que es, muy seguramente, lo que puede acabar con el mundo antes que nada. Esta es una razón más para parar de una vez por todas los asesinatos a esta especie maravillosa que deambula por los mares del mundo.



Descubre por qué una ballena se encuentra nadando en las aguas de Nueva York

“Las ballenas han encontrado un camino para alimentarse, aquí, cerca de Nueva York, en vez de nadar hasta Massachusetts y Maine.”

En el tercer fin de semana de noviembre apareció nadando una ballena en las aguas del barrio niuyorquino de Upper West Side, en Manhattan. Dio la impresión que este cetáceo estuviera haciendo una visita a la isla de la Libertad, el puente George-Washington y otros sitios al norte hacia el puerto de Manhattan. 

Realmente, esta ballena no era la única aventurándose en toda la región; sino había otras que se encontraban sumergidas en las aguas. Parece ser que en los últimos años, el ecosistema acuático de esta zona ha mejorado la calidad de las aguas, influyendo en el crecimiento de su biodiversidad tanto animal como vegetal

De hecho, de acuerdo con Paul Sierswerda, el presidente de Gotham Whale, una asociación encargada de observar y cuidar la vida marina de los alrededores de la ciudad, aseguró que este acontecimiento es sorprendente ya que las ballenas no suelen aventurarse cerca de la megalópolis: “Las ballenas han encontrado un camino para alimentarse, aquí, cerca de Nueva York, en vez de nadar hasta Massachusetts y Maine.

Sin embargo, la zona no está libre de peligro: los barcos que navegan por ahí pueden tener accidentes con las ballenas, llegando a lastimar gravemente al animal y causando grandes impactos en la biodiversidad. Desgraciadamente, esto podría provocar que las ballenas se queden atrapadas por ahí quedándose imposibilitadas para comunicarse con otras que ronden por la región. 

 

 

 



7 actividades cotidianas que destrozan al océano

De acuerdo con la organización World Oceans Today, existen ciertas actividades que, sin darnos cuenta, deterioran el estado crítico de los océanos.

Cada ser vivo está relacionado con el océano, aquel cuerpo acuoso que se formó después de una colisión de asteroides gigantes cubiertos de hielo hace 130 millones de años. Los océanos son fuente de vida de cada ecosistema del planeta; desgraciadamente, el Atlántico, Índico, Pacífico, Ártico y Antártico, han ido perdiendo su vitalidad y fortaleza.

La contaminación, el abuso por parte del humano hacia los frutos de la naturaleza, la extinción de miles de especies, el excesivo uso de químicos en todo tipo de productos, etcétera. Estas prácticas tan cotidianas han deteriorado, poco a poco, varios espacios de los océanos del planeta; convirtiéndonos así en los culpables de la situación.

De acuerdo con la organización World Oceans Today, existen ciertas actividades que, sin darnos cuenta, deterioran el estado crítico de los océanos. Por ejemplo:

Conducir.

Cada vez que un coche va sobre la marcha, libera emisiones de carbón por toda la atmósfera; los océanos absorben un cuarto de esas emisiones del dióxido de carbono. En consecuencia, los niveles de pH se reducen, desprotegiendo a organismos como las almejas, ostras, corales, plancton, entre otros. Cuando estos seres marinos mueren, el ecosistema resiente un fuerte cambio del que es difícil reponerse. Para prevenir esa situación, puedes empezar a caminar o a andar en bici cuando te dirijas hacia la escuela o al trabajo.

Comprar mariscos.

Resulta ser que no hay tanto animales marítimos como llegamos a creer. El exceso de la pesca se debe a la combinación entre las prácticas insostenibles por parte de los comerciantes de pescado, y el colapso de los sistemas de arrecifes. Si hacemos caso omiso a esta situación, para el 2048  la tasa de mortalidad de varias especies subacuáticas podría aumentar de manera significativa.  ¿Qué se puede hacer? Utiliza una guía que te ayude a consumir comida sustentable de mariscos. Pregunta acerca de las prácticas de pesca que apoyen a la sustentabilidad de la vida marítima.

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El uso de pesticidas y fertilizantes.

Más de 50 millones de kilos de pesticidas y fertilizantes químicos, son utilizados alrededor del mundo. Los cuales terminan en los ríos, lagos y océanos, provocando que las algas mueran  y de descompongan, absorbiendo el oxígeno y creando “zonas muertas”. Y eso no es todo, los peces (así como otras especies) ingieren estos químicos, enfermándolos y… ¿qué crees? Tú consumes ese animal enfermo. La solución es sencilla, mantén tu jardín lo más orgánico posible.

Pedir para llevar.

Cuando pides algún alimento para llevar, lo normal es que te ofrezcan los restos de la comida en bolsas de plástico, las cuales pueden degradarse cada 500 años. Y no sólo eso, liberan el tóxico de bisfenol A en el agua, poniendo en peligro a la vida marítima (y básicamente, a toda la vida del planeta). Las soluciones varían desde usar una botella reutilizable (no de plástico), hasta usar bolsas biodegradables o contenedores reutilizables.

Uso incorrecto de bloqueadores,

como por ejemplo: colocártelo e inmediatamente adentrarte al océano. El bloqueador es un químico, cuyo principal ingrediente es el benzofenona 2, que causa el blanqueamiento de los corales, cambiando su ADN y matando a los corales más jóvenes. Por consiguiente, cuando te apliques un bloqueador, asegúrate no adentrarte al océano durante 2 horas y después de haber sudado. Además, es recomendable usar una gorra, un paraguas y reciclar aquellas botellas de plástico del bloqueado.

Tomar algún recuerdo del mar.

Cuando tomas una caminata por la playa, seguramente guardas alguna concha como souvenir. Sin embargo, cada vez que lo haces (junto con otros miles de turistas), la playa se erosiona y la biodiversidad se reduce, ya que los cangrejos, los peces pequeños y las algas dependen de las conchas para sobrevivir.

Leer el artículo y creer que el apoyo es suficiente.

Para ayudar a la biodiversidad de los océanos, involúcrate a una comunidad o a una organización; realiza voluntariados en tus próximas vacaciones. Lo que hagas, recuerda que las decisiones que tomas, por más pequeñas que sean, pueden sumarse a un impacto positivo para el ecosistema. 



8 razones para nunca ir a SeaWorld

Gracias al acceso a información, hoy en día nos podemos enterar de las atrocidades que hace SeaWorld para dar shows con orcas y ganar millones. Estas son 8 razones para nunca, nunca regresar allí.

1. Muertes prematuras

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Las orcas salvajes tienen una esperanza promedio de vida de 30 a 50 años; su máximo estimado es de 70 años para las hembras y 100 para los machos.  EL promedio de vida de orcas en cautiverio es de sólo 9 años, y las orcas de SeaWorld rara vez llegan al promedio de 30 años de sus familiares libres.

 

2. Son ballenas asesinas, ¿o no?

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En el océano, a pesar de haber compartido el océano con los humanos por siglos, sólo ha habido un reporte confiable de una orca lastimando a un ser humano. En cautiverio, debido al estrés involucrado, las orcas han atacado y matado a tres humanos desde 1993 y muchos más han sido heridos.

 

3. Aletas dorsales colapsadas

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Todos los machos en cautiverio tienen las aletas dorsales colapsadas, probablemente porque no tienen espacio para nadar libremente y son alimentadas con pescados muertos, lo cual no es natural para ellas. SeaWorld apunta que esta condición es común, mas sin embargo en el océano rara vez se ve una situación así, de no ser porque el cetáceo está herido o enfermo.

 

4. Tanques

Orca tank at SeaWorld San Diego, 2011.

SeaWorld confina a ballenas que a menudo viajan 160 km al día en el océano, así que, para ellas, el tanque es equivalente una tina de baño. Tendría que nadar la circunferencia de la alberca principal 1,900 veces en un día para nadar la misma distancia.

 

5. Peleas

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Las orcas que no son compatibles son forzadas a vivir juntas en pequeñas albercas. La ansiedad resultante y la tensión causada causan peleas entre ellas. En libertad, las orcas tienen fuertes vínculos sociales que duran toda la vida, sus reglas sociales prohíben la violencia seria entre ellas, y cuando ocurren peleas, encuentran espacio para huir. En cautiverio no hay a donde irse, lo cual resulta en heridas y muerte.

 

6. Dieta de cerdo y huesos de vaca

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En cautiverio, las orcas no pueden pescar y obtener agua de sus presas, así que SeaWorld les da gelatina, una sustancia que no es natural para ellas, en un intento de hidratarlas. Una orca puede llegar a comer 40 kg de gelatina, proveniente de huesos de vaca y del cerdo, lo cual atenta para su salud en general y probablemente tiene que ver con su promedio cortísimo de vida.

 

7. Se rompen los dientes para tratar de escapar

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Las orcas en cautiverio muerden barras de hierro y de concreto como resultado del estrés, la ansiedad, el aburrimiento, y a veces para tratar de salir de sus claustrofóbicos tanques. Al hacer esto se rompen los dientes y los cuidadores tienen que curarlos sin anestesia.

 

8. Asuntos de familia

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Las orcas son animales sociales que viven en grupos estables de 10 a 15 cetáceos. En algunos grupos, las crías se quedan con sus madres para siempre. En cautiverio, las orcas son forzadas a vivir con orcas de otras unidades familiares que hablan un lenguaje completamente distinto que ellas, y constantemente las mueven a distintos sitios para que se reproduzcan y den presentaciones.

Las orcas sufren mental y físicamente sólo para llenar los bolsillos de SeaWorld. Pero todos podemos ayudarlas. La capacidad de ello está en nuestras manos con el lanzamiento del documental Blackfish, y una demanda reciente en contra de SeaWorld. Únete a la lucha contra la crueldad al no ir a este establecimiento nunca más.

 

También en Ecoosfera: ¿De dónde sacan los delfines con los que nadas en Playa del Carmen y Cancún?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



La Corte Internacional ordena a Japón detener su matanza anual de ballenas

La conservación de la ballena se anota una victoria importante contra la matanza y captura de los cetáceos por parte de Japón, país que hasta ahora estaba autorizado para matar anualmente 900 de estos mamíferos marinos.

En una decisión histórica que ha sido celebrada por miles de ambientalistas y millones de personas, la Corte Internacional de Justicia ordenó a Japón una suspensión a la matanza de ballenas. A pesar de que en 1986 se había decretado una prohibición contra esta práctica, Japón había logrado cobijarse alegando que utilizaba las ballenas como objeto de investigación científica, lo cual, a pesar de lo dudoso de su argumento, le permitía cazar un cierto número de cetáceos cada año. Desde 2010 el gobierno australiano había denunciado que buena parte de las ballenas terminaba en el mercado y no en el laboratorio, pero no fue hasta ahora cuando se activó la suspensión.

Peter Tomka, quien preside la corte en la Haya, determinó que Japón no acreditó las pruebas necesarias para validar su matanza de ballenas en aguas de la Antártida –bajo el programa llamado Jarpa II–, y por lo tanto está obligado a suspender inmediatamente dicha actividad.

La evidencia no establece que el diseño y la implementación de este programa sean razonables en relación a lograr sus supuestos objetivos (científicos). La corte concluye que los permisos especiales concedidos a Japón para la matanza, captura y procesamiento de ballenas bajo el programa Jarpa II no se están aplicando con fines científicos.

Hasta ahora Japón estaba autorizado para matar 850 ballenas de minke común (Balaenoptera acutorostrata), también conocida como ballena enana, y 50 ballenas de aleta (Balaenoptera physalus), a pesar de que esta última especie se encuentra en peligro de extinción.

 



Impactantes imágenes de buques japoneses a la caza de ballenas en una zona protegida de la Antártida

Con esta denuncia gráfica, la organización Sea Shepherd dio a conocer la lamentable caza de ballenas perpetrada en un santuario protegido de Japón.

La caza de ballenas es, por desgracia, una práctica que año con año continúa repitiéndose sin que al parecer ni gobiernos ni instituciones internacionales puedan o quieran impedirlo. A pesar de la importancia de estos animales para su ecosistema y del peligro constate en que se encuentran por diversas actividades humanas, a esto se agrega su persecución cruel y su muerte no menos dolorosa.

Para denunciar, una vez más, esta situación, la organización Sea Shepherd dio a conocer estas impactantes imágenes, tomadas el martes pasado, del barco Nisshin Maru, en cuya cubierta descubrieron tres cadáveres de ballenas cazadas nada menos que en las aguas del Santuario ballenero Austral, un área supuestamente protegida que se encuentra en las inmediaciones de la Antártida y en la cual la caza de estos cetáceos fue prohibida desde 1994.

De acuerdo con el testimonio de Sea Shepherd, además del Nisshin Maru, otros cuatro buques japoneses se encontraban en la zona, pero ante la vista del helicópeto de la organización, se vieron forzados a detener el arponeo y emprender la retirada.

Los barcos se encontraban en una franja entre el dominio de Nueva Zelanda y aguas internacionales, por lo que el gobierno de dicho país oceánico, que en numerosas ocasiones ha solicitado al de Japón que impida estas operaciones, no pudo hacer nada al respecto. Además, parece que los buques pudieron internarse en la zona y capturar a las ballenas alegando propósitos de “investigación científica”.

Por su parte, el ministro de asuntos exteriores de Japón aseguró que dicha “investigación” no fue “ni una violación ni un abuso de los huecos en la convención internacional”.

Bob Brown, director de Sea Shepherd Australia, declaró, ante las imágenes obtenidas, que “no hay nada científico en esto: es una carnicería”.

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