A sólo 4 años del catastrófico derrame petrolero, British Petroleum vuelve al Golfo de México

Las secuelas por el derramamiento de petróleo en el Golfo de México aún son tangibles, solamente un año y medio perduró la veda que impedía al consorcio explorar petróleo en esta zona.

El petróleo, ese viscoso líquido convertido en el oro de la era industrial, ha ido cobrando sus costos, esencialmente, por las emisiones de carbono lanzadas a la atmósfera al ser consumido como combustible. Si echamos un vistazo a nuestra casa, nos sorprenderá la cantidad de productos que están formados a base de petróleo: casi todo artículo sintético es elaborado con  este fluido.

Llevamos poco más de un siglo empleando el petróleo en procesos industriales, y pese al corto periodo ha iniciado una crisis ambiental evidente. Si bien la percepción colectiva sobre el petróleo es cada vez más negativa, en gran medida por el padecimiento de los ciudadanos a la contaminación en las ciudades, las empresas petroleras persisten en sus proyecciones de  extracción. Países como Estados Unidos, Noruega y Canadá quieren explotar el petróleo en Alaska. En contraparte, múltiples naciones se han comprometido a reducir sus emisiones de CO2 en los próximos años.

En un escenario en el que el petróleo adquiere cada vez peor fama, el derrame petrolero del 2010, en el Golfo de México, pervive hoy en el imaginario social. Sus repercusiones a cuatro años del incidente, según Green Peace, persistirán por décadas.

Aún con la gran cobertura mundial del accidente y la crítica constante por parte de organizaciones internacionales -que cada vez cobran más peso como Green Peace- se ha revelado que British Petroleum (BP), la empresa responsable del derramamiento de petróleo en 2010, invertirá 41 millones de dólares en derechos para explorar y extraer petróleo en el Golfo de México.

Cuando ocurrió el derrame, BP fue impedida para adquirir cualquier contrato en la zona por 16 meses, una infracción que aparece ridícula en comparación con los daños causados al ambiente. Aparentemente los consorcios petroleros internacionales se erigen como enemigos colectivos, y quizá lo positivo es que al menos el adversario está ubicado. Las revoluciones han demostrado ser utópicas, pero en las nuevas luchas sociales, gracias a la información, sabremos hacia dónde dirigir la presión general.



Derrame de 3 000 barriles de petróleo en el Amazonas de Perú

Desgraciadamente esta no es la primera vez que la selva peruana se ve amenazada por la explotación de hidrocarburos, pues desde el 2011 se han registrado al menos 20 estados de emergencia como resultado de fallas en las tuberías del Oleoducto Norperuano.

Más de 3 000 barriles de petróleo –alrededor de 477 000 litros– de Petro-Perú se derramaron sobre los ríos de la amazonia peruviano, lo cual provocó la emisión de estado de emergencia en seis comunidades indígenas ubicadas en el distrito de Morona, provincia del Datem del Marañón, en la región de Loreto. 

De acuerdo con los representantes de las comunidades indígenas atribuyeron el derrame a la falta de mantenimiento del Oleoducto Norperuano, desencadenando dos accidentes que han contaminado al menos 30 km del río Chiriaco y el río Marañón. Pese a que la zona posee grandes bloques de bosque tropical intacto, los científicos encuentran imposible calcular el impacto real del derrame. 

En palabras del biólogo de la conservación del Instituto de Investigaciones Ecológicas, en Sao Paulo, Brasil, Clinton Jenkins, “La amazonia peruana es tremendamente compleja y diversa, pero es una parte del mundo de la que no sabemos mucho […] Conocer los impactos biológicos es difícil porque tenemos muy poca información de lo que hay ahí, para empezar.”

Desgraciadamente esta no es la primera vez que la selva peruana se ve amenazada por la explotación de hidrocarburos, pues desde el 2011 se han registrado al menos 20 estados de emergencia como resultado de fallas en las tuberías del Oleoducto Norperuano. Al tratarse de un problema sistémico, los derrames ocurren de manera regular “y las repercusiones no van a desaparecer fácilmente.”

Ahora, según el ministro de Ambiente, Manual Pulgar-Vidal, restaurar la flora y fauna de las áreas afectadas demorará un año; sin embargo, la realidad es que situaciones como esta tienden a destruir paisajes naturales por completo, alterando procesos básicos en las plantas y, por tanto, en la fauna. Y una vez que el petróleo llegue a la zona más baja de Loreto, donde hay grandes extensiones de palamares, se liberaría una cantidad significativa de dióxido de carbono hacia la atmósfera. 

Muchos habitantes de la región son cazados por las comunidades indígenas que viven en aislamiento voluntario, por lo que ahora es muy probable que no tengan peces ni animales terrestres para alimentarse, ni agua dulce para beber. Algunos de ellos han comenzado a enfermarse, sufriendo de dolor de cabeza, vómitos, diarrea y ronchas, dermatitis alérgica, faringitis, bronquitis y gastroenteritis. 

 

 

 

 



Greenpeace sospecha de un derrame petrolero en México: las autoridades no han permitido sobrevolar el área

Según Pemex, en la reciente explosión no hubieron derrames, pero una fotografía satelital dice lo contrario

A inicios de abril de este año una explosión en la plataforma petrolera Abkatun Alpha de Pemex, en la Sonda de Campeche, México, fue registrada. En el accidente desafortunadamente murió una persona y hubieron siete heridos. 

Greenpeace tuvo acceso un día después a una fotografía satelital que revela una mancha petrolera de alrededor de 4 km en las zonas adyacentes a la estructura. El equipo de la organización intentó conseguir un permiso para sobrevolar la zona pero las autoridades mexicanas sospechosamente lo han impedido. 

Según un comunicado de Greenpeace, Carlos de Regules Ruiz-Funes, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA), reconoció la existencia de una mancha de hidrocarburo “de por lo menos 4 kilómetros de extensión y de pocos milímetros de espesor” producto del desastre en la plataforma Abkatun Alpha, esto en contradicción con lo que Pemex aseguró desde el día del accidente cuando afirmó que se previno el derrame de hidrocarburo por el incendio en la plataforma.

Por ahora la organización está presionando para que se transparente la información del accidente por parte de las autoridades mexicanas por ser un tema de interés público. En pocas semanas está por cumplirse el 5º aniversario del funesto derrame en el Golfo de México, para la organización este es un fulminante recordatorio de lo descabellado que es seguir con una lógica de exploración y explotación de los hidrocarburos.



Nuevo derrame en el río Sonora: el gobierno no se pone de acuerdo en si es tóxico

Ante el nuevo derrame las autoridades estatales y federales, así como Grupo México, han emitido comunicados con versiones contrarias

En el último mes, ciudadanos de México fueron víctimas de los derrames simultáneos de ácidos o petróleo en ríos del estado de Sonora, Nuevo León, Tabasco y Durango. Esta sincronía de sucesos trágicos son sólo una alerta de las consecuencias que la avalada Reforma Energética en este país puede generar: fracking y catástrofes ecológicas, entre otros.

Y a pesar de la evidencia irrefutable de las consecuencias nocivas del derrame, tanto las autoridades estatales y federales como Grupo México (GMéxico) se han encargado de emitir comunicados con versiones contrarias en menos de 24 horas. ¿Las consecuencias? Sonora se encuentra sumida en un estado de confusión neurótica.

Primero, la Unidad Estatal de Protección Civil (UEPC) alertó que los municipios aledaños al río Bacanuchi se verían afectados por un segundo derrame tóxico de Buenavista del Cobre (una mina de Grupo México). Segundo, pocas horas después de ese comunicado, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) afirmó que el derramamiento del pasado 18 de septiembre estuvo compuesto por agua de lluvia y elementos ferrosos, los cuales están “debajo de las normas de riesgo para la salud”. Tercero, la Protección Civil estatal se encargó de emitir otra alerta de prevención binacional, derivada de una posible contaminación con desechos tóxicos de la minera Buenavista del Cobre, alarmando a las autoridades de Estados Unidos. Cuarto, Grupo México realizó un informe a la Bolsa Mexicana de Valores acerca de la falsedad del segundo derrame de “solución de sulfato de cobre acidulado en ninguno de los represos en Buenavista del Cobre”, además de que explican que el agua rojiza encontrada en ríos San Pedro, Bacanuchi y Sonora se derivan del arrastre de agua pluvial y que no ponen en riesgo a las personas.

Mientras tanto el Gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, quien no termina de clarificar (ni justificar) la existencia de la presa en su propiedad, afianza el acuerdo institucional entre Grupo México y la gobernación de este estado para continuar trabajando “en equipo”. Concluyó que él ve la buena voluntad de Grupo México, quien continúa buscando medidas que prevengan nuevas contingencias ambientales.  

¿Y los afectados de la región? Dicen que apenas se emitirán los primeros cheques…

Fotografía principal: Red Política



4 ríos de México sufren las consecuencias de derrames de químicos en pocos días (IMÁGENES)

Provocando enfermedades y poca disponibilidad de agua, los contaminantes derramados, entre ellos hierro, cobre, cadmio, plomo, arsénico y petróleo, afectaron a más de 24 mil personas

Como una sincronía de sucesos que alertan del peligro de la avalada Reforma Energética en México (que promueve el fracking) algunas tragedias ecológicas se han sucedido casi simultáneamente. En cuestión de días, cuatro ríos  fueron contaminados por el derrame de ácidos o petróleo. Los químicos vertidos han generado daños ecológicos que afectaron a ríos en el estado de Sonora y en Nuevo León, Tabasco y Durango. 

Los contaminantes derramados, entre ellos hierro, cobre, cadmio, plomo, arsénico y petróleo, afectaron a más de 24 mil personas. El desbordamiento de ácidos se considera sólo la punta del iceberg, ya que detrás de estas catástrofes ecológicas se encuentran las empresas más grandes del sector industrial a nivel internacional, como Grupo México y Pemex. 

De acuerdo con autoridades locales, los derrames fueron provocados por una toma clandestina en los oleoductos, así como por las pésimas condiciones de las instalaciones de Grupo México. De modo que el incidente será imputable: los responsables deberán  pagar una sanción (aunque irrisoria en el caso de Grupo México, pues no representa ni 1% de sus ganancias trimestrales). ¿Esto es suficiente para compensar la vida destrozada?

Fotografías: CNN

 

 

 

 



Lo que las nutrias nos pueden enseñar sobre los derrames petroleros

25 años después del derrame Exxon Valdez, uno de los peores accidentes petroleros de la historia, el ecosistema natural de la zona sigue luchando por recuperarse y por reclamar el espacio como suyo.

En 1989 un buque petrolero de Exxon Valdez derramó 30,000,000 galones de petróleo en Prince William Sound, Alaska. El estrecho era el de hogar de miles de nutrias marinas y presumía un ecosistema diverso; sin embargo todo cambió después del derrame —los voluntarios de emergencia recuperaron más de mil cadáveres de mamíferos marinos y se estima que cerca de 3,000 nutrias murieron de inmediato.

Todavía una década después las nutrias se negaban a regresar a las zonas que habían sido afectadas por el derrame. Un estudio federal que siguió la recuperación del ecosistema después del suceso, determinó que las nutrias no podrían sobrevivir en la zona aun si aparentemente ya no había residuos en la superficie porque el fondo del mar estaba cubierto con un sedimento nocivo. Es en el fondo donde se encuentran las almejas que las nutrias consumen.

Además de poner en peligro el alimento de las nutrias, el derramé las afecto directamente al cubrirlas con petróleo. El pelaje de las nutrias es grueso e aislante, una vez que el pelaje está cubierto de petróleo pierde sus propiedades y no las protege del frío del agua; además, una nutria cubierta de una sustancia nociva debe acicalarse y, al hacerlo, consume la misma sustancia.

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De acuerdo al estudio no fue sino hasta el 2009 que la población de nutrias alcanzó el número que tenía antes del derrame. “Una de las lecciones que podemos aprender de esto es que los efectos crónicos del petróleo en el medio ambiente pueden persistir por décadas”, apuntó la autora principal de estudio, Brenda Ballachey.

Este  descuido, nos recuerda exactamente cuan nocivo puede ser el petróleo y nos advierte que debemos cambiar los métodos de extracción y mejorar la manera en que lo transportamos.

 

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