¿Quiénes son los verdaderos dueños de la comida orgánica?

Philip H. Howard, profesor en el Departamento de sustentabilidad de la comunidad en el estado de Michigan, realizó un infograma para explicar rápidamente la verdadera estructura de la industria de la comida orgánica.

Cuando decidimos consumir alimentos orgánicos, empezamos a informarnos acerca de todo lo que implica este tipo de comida: sus beneficios, sus puntos débiles, el impacto ambiental y social, hasta dónde conseguirlos. Razón por la cual, en Ecoosfera decidimos compartirte esa información para que tomes una decisión consciente para el cuidado de tu cuerpo y del medio ambiente.

Todo el movimiento de la comida orgánica surgió en la década de los 40, como reacción de algunos pequeños grupos independientes en contra de la “revolución verde”, la industrialización de la producción agrícula que consistía en cultivar una sola especie de granos en un terreno durante todo el año, aplicándole grandes cantidades de agua, fertilizantes, pesticidas y herbicidas. Razón por la cual, el alimento orgánico se empezó a producir bajo métodos naturales, evitando así los plaguicidas o fertilizantes artificiales.

En la actualidad, la agricultura orgánica tiene un gran peso en el mundo; incluso ahora, diversos países han intentando comercializar este tipo de alimentos bajo ciertas leyes especiales. Entre ellos se encuentran Japón, EE.UU., Canadá y la Unión Europea. No obstante, las compañías independientes que procesaban la comida orgánica han ido desapareciendo. Por ejemplo, en 1995, había alrededor de 81 empresas estadounidenses dedicadas a este rubro; en la actualidad, sólo 15.

¿Qué sucedió entonces? De manera sigilosa pero ambiciosamente, las compañías más fuertes de la industria de la comida han ido abarcando estas pequeñas empresas de alimentos orgánicos. Empresas tipo Coca Cola, Hershey o Bimbo, han adquirido las firmas de esas empresas pequeñas; provocando entonces que el proceso de la agricultura 100% orgánica no se cumpla del todo.

Como observamos en el infográfico de Philip H. Howard, Coca Cola adquirió el 10% de la empresa Green Mountain Coffee, mientras que Pan Bimbo (de México) compró Canadá Bread de Maple Leaf Foods. Kellogs se encargó de absorber pequeñas empresas como Kashi o Morningstar Farms; y Pepsi, Naked Juice.

Entonces, una vez que estemos conscientes de estas constantes amenazas, en las cuales la industria de la comida intenta dominar el mercado mundial, podemos optar por ciertas alternativas. Por ejemplo, en vez de comprar la despensa en compañías grandes de alimentos orgánicos, escoger granjas o locales de artesanos independientes. Al final, y como dicen por ahí, “el que busca, encuentra”.



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



La agricultura biodinámica, una técnica de cultivo que beneficia la tierra

El alemán Rudolf Steiner propuso a inicios del siglo pasado una agricultura denominada biodinámica, la cual trata a las granjas como organismos complejos.

 En 1924 un grupo de agricultores alemanes notaron que sus tierras perdían fertilidad y los suelos se encontraban desgastados. Ante el problema solicitaron alternativas a la academia de su país, por lo que se llevaron a cabo un conjunto de conferencias lideradas por Rudolf Steiner, padre de la agricultura biodinámica, la cual, concibe a las granjas  como organismos complejos cuya dinámica natural incluye a los animales y al hombre.

La agricultura biodinámica se basa en nueve tipos de preparados inventados por Steiner, que a la fecha han comprobado tener efectos en la estructura del suelo y en los microorganismos, mejorando la fertilidad del suelo e incrementando su biodiversidad. Este revolucionario pensador creía que estos preparados transferían poderes sobrenaturales terrestres y fuerzas cósmicas al suelo. La rareza de estos es innegable, se dividían en dos tipos: los preparados para la preparación del suelo y los utilizados para la preparación y aplicación de composta.

Este tipo de siembra toma en cuenta un calendario de cultivo basado en el movimiento de los astros. Para la preparación del campo por ejemplo Steiner propuso el llamado cuerno de abonar, basado en una mezcla de tierra negra preparada al llenar el cuerno de una vaca que se entierra en la tierra en otoño para dejarlo descomponer durante el invierno y recuperarse para su uso la siguiente primavera. En este cuerno se añade además cuarzo molido en polvo preparado.

Actualmente esta técnica se utiliza en más de 50 países y cuenta con una agencia de certificación para sus productos denominada “Demeter International” (en alusión a la diosa griega de la agricultura). Los métodos del agrocultivo biodinámico profundizan en la interconexión de los componentes de los sistemas incluyendo al humano como parte de este. Se trata de una concepción filosóficamente sensible sobre la agricultura, que incluso nos remite a una especie de proceso de purificación alquímica, que empata perfectamente con un nuevo pensamiento acerca de la unidad de la materia y la vida.

 



Por descontento ciudadano, legisladores se retractan de favorecer a las refresqueras en México

Los diputados votaron disminuir un 50% el impuesto de 1 peso por cada litro, pero los senadores revocaron este intento considerado un evidente impulso por favorecer a la industria.

Foto:huffingtonpost.es

La semana pasada el descontento ciudadano, sobre todo en redes sociales, se hizo notable cuando los diputados aprobaron disminuir los impuestos a las bebidas azucaradas en México. Por primera vez, en el último año, había descendido hasta un 6% el consumo de refrescos y bebidas azucaradas en el país, y ello como resultado de un impuesto especial de 1 peso aplicado por cada  litro .

Muchas personas argumentan que este tipo de medidas en realidad no hacen un impacto significativo en la venta y compra de alimentos, sin embargo, las cifras apuntan a que, por primera vez en décadas, no solo dejó de crecer sostenidamente la venta, disminuyó también el consumo.

Por ello, organizaciones sociales como la Alianza por la Salud Alimentaria iniciaron una campaña en contra de la medida para disminuir los impuestos a estas bebida, aprobada sobre todo por diputados del PAN y del PRI. Finalmente, aún pese al enorme poder de estas transnacionales, los senadores decidieron no modificar los impuestos.

Cuando se trata de corporaciones tan poderosas, es muy difícil aplicar medidas en contra de sus ventas, dado el gran poder que tienen y el lobby que hacen con los políticos. Hace un año que comenzó a aplicarse la medida, muchos se sorprendieron, e incluso el impuesto ha sido aplaudido por diarios como The New York Times.

Los argumentos para reducir el impuesto eran en realidad muy débiles, como el del prirista Estefan Chidiac. Según él, al reducir los impuestos, las corporaciones encontrarían incentivos para desarrollar bebidas menos azucaradas.

Desde su implementación se ha demostrado que el impuesto ha tenido un efecto positivo en el consumo de bebidas azucaradas, logrando una disminución en el consumo de estas bebidas en un 6% en promedio en los hogares mexicanos y llegando hasta 12% en diciembre 2014. Según Inegi, el impuesto disminuyó el consumo en alrededor del 7%, ya que indica que el crecimiento anual en estas bebidas venía siendo de 3.4% y se presentó una reducción de 3.8%. – apunta un comunicado de la Alianza por la Salud Alimentaria.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 



Ciencia y drama: los alimentos que han sido demonizados en los últimos años

El azúcar, el aceite de oliva, la carne, los transgénicos: todos ellos condenados por la ciencia reciente, pero ¿qué hacer ante la información que nos depara a la desconfianza a todos los alimentos?

Foto: stellar-therapy.com

¿Has sentido que no queda más por comer? Los alimentos inmiscuidos en la cadena de la producción y agricultura industrial están inmersos en el uso de agroquímicos, conservadores, sabores artificiales, ¿Qué hacer?

“Primero fue el azúcar. Y el mundo abrazó la sacarina. Pero luego la sacarina se reveló dañina y apareció la estevia. El aceite de oliva, saludable por el tipo de grasas que posee, fue una vez demonizado hasta que el de girasol le sustituyó como enemigo mortal.” Así comienza un interesante artículo reciente de El País.

Este texto devela una premisa que muy pocos medios tocan. Y es que, es verdad, pareciera que hay tendencias según la información científica en boga. Tampoco es tan extraño, cada vez vamos a ir descubriendo lo que es mejor para el organismo; y la información irá tumbando algunos mitos por otros… lo nocivo es que quizá se siembre una desesperanza respecto a la alimentación en general.

Fernando Rivera, de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), nos comparte una noción básica: más allá de cada uno de los ingredientes, lo que importa más es la mixtura final que integra tu dieta. En el informe reciente de la OMS donde las carnes procesadas se catalogan como cancerígenas la recomendación es comer solamente dos veces por semana este producto, no necesariamente causar la  demonización por completo del mismo.

El equilibrio, como siempre, pareciera la mejor respuesta:

“No son tan importantes los alimentos concretos, que siempre deben ser de calidad y lo más frescos posibles, sino el patrón alimentario [la dieta]” apunta María Ballesteros, nutricionista y vocal de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Cómo averiguar si tu producto es orgánico en dos minutos

Existe un estándar de la industria, que aunque no está dirigido directamente a los consumidores, es un indicador que puede revelarte datos importantes.

Cuando vas a un mercado de trato directo con los granjeros locales es mucho más sencillo que te asegures de que tus productos son orgánicos. Pero si estás inmiscuido como la mayoría de nosotros en la vida citadina y quizá tu sitio de compra más accesible es el supermercado, entonces ello se complica.

La especialista en mercado verde, Melissa Breyer, ha desglosado para TreeHugger una fórmula de lo más sencilla para que descubras qué productos del supermercado son orgánicos.

La fórmula, además, puede funcionar en muchas partes del mundo, pues se trata de un estándar internacional que no depende de los gobiernos nacionales. En realidad este código que nos invita Breyer a revisar, no está dirigido a los consumidores, sino a la misma industria (lo que quizá lo hace más seguro. Existe una fórmula para enterarte si el producto que buscas es realmente orgánico y es la siguiente:

Debes ubicar el PLU (Price Look Up) que obedece a un sistema global estandarizado por la Federación Internacional para Productos Estandarizados (IFPS por sus siglas en inglés). Sus códigos son de 5 dígitos y ha sido empleado desde 1990.

Si la serie comienza con un 9, entonces es un indicador de que el producto es orgánico.

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