Palau, isla del Pacífico, prohíbe la pesca para convertirse en una zona de santuario marino

Palau, antiguo frente entre las tropas imperiales de Japón y la marina de EE.UU, va ahora a la vanguardia en la renovación del contacto con la naturaleza.

¿Dónde se encuentra Palau?

Se trata de un conjunto de islas al oeste Océano Pacífico, en un área de 459 km2, y una población total de 20 000 personas  Tiene como fronteras marítimas a Indonesia, Filipinas y los Estados Federales de Micronesia. Su capital es Ngerulmud, en el estado Melekeok.

¿Qué intenta hacer al prohibir la pesca?

Hace un par de días, su presidente, Tommy Remengesau Jr., declaró que la pesca quedaba completamente descartada de su potencial económico. Eso significa que 321.87 km2 área marítima estará dedicada al 100% a ser un santuario marino. ¡Se trata de un espacio similar al tamaño de Francia!

En su declaración, menciona que se tomó esta decisión porque:

No teníamos otra opción: el océano es nuestro modo de vivir. Es nuestra vida, nuestra cultura, nuestra economía. Yo siempre digo que la economía es nuestro ambiente, y nuestro ambiente es nuestra economía. De seguro se preguntarán por qué, por qué estamos haciendo esto. Tiene un verdadero sentido para nuestra sustentabilidad, para nuestras personas, para nuestras islas como nación, y para nuestra comunidad. Puedo decir que en mi generación, he visto cómo varios cardúmenes van disminuyendo, he visto cómo el tamaño físico de los peces se ha reducido. Esto va más allá de la pérdida económica de empresas o de otros países: estamos hablando de la vida, de lo que diezmará si no tomamos una acción responsable.

Por consiguiente, Palau pretende promocionar ecoturismo (por ejemplo, el buceo y el snorkel), como un potencial económico alternativo a la pesca. Y para conseguirlo, Tommy Remengesau Jr., considera la posibilidad de utilizar vigilancia aérea para el control de la pesca.



Por qué apostar por el turismo puede hacernos perder

Es necesario reflexionar sobre si los CIP han producido los efectos esperados para con base en los errores replantear mejores planes de gestión.

Autora: Velázquez Mendoza S. Carolina

Apostar por el turismo puede hacernos perder. Así lo viven los habitantes de Xcalak y Mahahual, quienes cuentan con características que todo turista desea: arena blanca, mar, sol, tranquilidad y arrecifes increíbles en los que puedes bucear. Pero a pesar de tod eso, las comunidades no logran obtener los recursos necesarios para subsistir (Neveu, 2013; Laursen, 2017).  Fue a finales de los años sesenta cuando comenzó la planificación para crear en México polos de desarrollo turístico que atrajeran inversión e impulsar el crecimiento económico en zonas aisladas del país (Espinosa-Coria, 2012). Estos polos, se nombraron Centros Integralmente Planeados (CIP) y fueron administrados por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) (Dávila, 2014; Tulio y Santamaría, 2015). Así en 1974 inició la construcción de Cancún e Ixtapa, después en 1976 se construyeron Los Cabos seguido de Huatulco y Loreto (Tulio y Santamaría, 2015).  

Décadas después de la construcción del primer CIP, analizaré en este ensayo si estos sitios fueron planeados con un enfoque integral, particularmente Xcalak y Mahahual, al sur del estado de Quintana Roo.

Al ver el éxito económico obtenido por Cancún, cuya derrama en 2015 representó 50% del total generado por el sector turístico a nivel nacional (Blanco, 2016), en el 2000 se dieron a conocer los ambiciosos planes de desarrollo en la llamada Gran Costa Maya, que abarca desde los límites de la Reserva de Sian Ka’an hasta la frontera con Belice. Los planes originales contemplaban la construcción de un campo de golf, marinas y alrededor de 15,000 cuartos de hotel (Vázquez, 2012). El proyecto se catalogó como inviable (Vázquez, 2012), pero a pesar de esto, en 2013 el gobierno de Quintana Roo consideró en el Plan Nacional de Desarrollo un relanzamiento y mejoramiento del CIP (Varillas, 2013).

En Mahahual se construyó un gran centro turístico que incluye un puerto de cruceros, un parque acuático, hoteles, plazas comerciales, viviendas y un delfinario (Imagen 1). Sin embargo, debido a la baja ocupación turística por la poca y mal aceptada promoción del sitio (Argüelles, 2014), los centros turísticos obtienen menos ganancias en comparación con el capital que se invirtió; algunos incluso se encuentran completamente abandonados (Sánchez, 2015; Fernández, 2015). Los centros de entretenimiento prometían crecimiento económico a los pobladores de Mahahual, el cual era más que necesario después del paso del huracán Dean, el cual destrozó más de un millón de hectáreas de áreas forestales, y causó enormes pérdidas económicas (Islebe et al., 2009). Pero dichas construcciones están alejadas del poblado y la mayoría son compañías transnacionales.

Además, los complejos turísticos tienen un arreglo tal que el turista no tiene la necesidad de buscar opciones alternativas que ofrecen los comerciantes locales a un par de kilómetros de distancia (Sánchez, 2015; Miranda, 2013). Mahahual, como parte del Caribe mexicano, se caracteriza por compartir una gran extensión del arrecife mesoamericano. Esta gran barrera arrecifal requiere aguas claras, cálidas, niveles mínimos de salinidad y poca profundidad para mantener su asociación con las algas zooxantelas, las cuales son esenciales para el buen funcionamiento delecosistema (Alvarado et al., 2004). El arrecife provee hábitats indispensables para la alimentación, anidación y crianza de muchas especies de flora y fauna de importancia comercial, como la langosta, el caracol y el mero en quienes se concentra el mayor esfuerzo pesquero en Quintana Roo (Isidro, 2004), los arrecifes hermatípicos también albergan especies amenazadas y en peligro de extinción como las tortugas caguama, carey y laúd, el mero del Caribe e incluso las mismas especies de corales formadoras de arrecifes como el coral negro (Padilla, 2001; Ardisson et al., 2011).

Así como los arrecifes contienen una inigualable riqueza, también son sumamente frágiles (Kramer et al., 2015). El anclaje de los cruceros, si se hace de manera imprudente, puede dañar hasta 200 m 2 de fondo marino, incluyendo el arrecife (Burke y Maidens, 2005). Los cruceros son una fuente importante de contaminación. Generan un promedio de 8 tn. de agua aceitosa de sentina y 1 tn. de basura diaria (Burke y Maidens, 2005). Aunado a los desechos que pueden generar los cruceros en Mahahual, los pobladores deben lidiar con la enorme cantidad de basura natural e industrial que recala en sus playas, ya que en esta zona confluyen diversas corrientes marinas que traen consigo desechos de todas partes del mundo. Incluso se han identificado plásticos procedentes de Grecia, y hasta de Indonesia y China (SIPSE, 2016).

Por otro lado, en Xcalak al convertirse en parque nacional con intenciones de proteger el ecosistema evitando los grandes desarrollos urbanos, ocurrió una transición. Los pobladores fueron de las actividades pesqueras al turismo, ya que era más redituable y con menor esfuerzo (Campos, 2004). Sin embargo, al igual que en Mahahual la inversión para la infraestructura cayó en manos de empresarios extranjeros, por ejemplo, el centrode buceo, posee más de 30 permisos para embarcaciones mientras que las cooperativas locales sólo tienen 3 (Laursen, 2017). La falta de apoyo a la comunidad ha impedido el crecimiento socioeconómico, lo que se refleja en las pocas ganancias obtenidas de Xcalak en comparación con San Pedro, la isla vecina de Belice, considerada de los mejores destinos turísticos del mundo (Neveu, 2013).  

Es claro que en Xcalak y Mahahual el CIP Gran Costa Maya no funcionó del todo bien. La inclusión de los pobladores en la toma de decisiones y en la obtención de beneficios ha dejado mucho que desear. Pero no sólo en estas localidades, el patrón se repite en la mayoría de los polos de desarrollo turístico, en donde si bien en algunos casos se ha notado un incremento en el bienestar económico, también han surgido conflictos socioambientales que reflejan poco éxito en la gestión (Mendoza et al., 2011). En principio la gestión integrada de áreas litorales debe asegurar el desarrollo y bienestar humano a través de la protección y conservación de los ecosistemas (Pérez-Cayeiro, 2014). En coincidencia, los CIP, tienen como objetivo principal el desarrollo regional (Espinosa-Coria, 2012). Pero se ha optado por asegurar el crecimiento económico a costa de los ecosistemas y de las comunidades. Fonatur ha impulsado el turismo extranjero, con idea de que dejan mayores ganancias para México. Sin embargo, un alto porcentaje de turistas extranjeros realizan viajes todo incluido, por lo que el avión y los hoteles los contratan con empresas extranjeras, dejando al país una mínima derrama económica e incumpliendo así el objetivo de contribuir al desarrollo regional, ya que no hay flujos económicos entre turistas y pobladores (López, 2006).

Los CIP del país no se adecuan a las características esenciales de una gestión integrada ya que no cumplen sus objetivos principales. Esto ocurre en muchas partes del territorio, en la Riviera Maya se dan casos de desplazamiento, falta de empleo bien remunerado, discriminación, tala ilegal y falta de servicios básicos, lo que incluso ha derivado en problemas de salud pública (Acuña y Medina, 2017).  

Es necesario reflexionar sobre si los CIP han producido los efectos esperados para con base en los errores replantear mejores planes de gestión. Una gestión que tome en consideración todas las variables del sistema evitaría la exclusión de los habitantes y se podrían incluso desarrollar métodos de aplicación de normas, de monitoreo constante del sitio y de la efectividad de la administración con ayuda de indicadores como los propuestos por Heileman (2009) adecuándose a la realidad de las comunidades adaptándose un enfoque proactivo en la gestión integral de las costas mexicanas.



¿Por qué el turismo no sostenible es un problema para las Áreas Naturales Protegidas?

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos.

Autor: Jaime del Carmen de Jesús

En México la actividad turística, ya sea de índole local o internacional, realizada dentro de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) representa un importante problema ambiental, económico y social, debido al inconmensurable impacto que genera dentro de las mismas. En los últimos años, la globalización y el aumento del ingreso disponible han hecho del turismo una de las actividades más grandes y de más rápido crecimiento (UNCTAD, 2013), pues de acuerdo con ciertas estimaciones, en 2011 en solo este sector, se generó el 5 % del producto interno bruto (PIB) en el mundo y alrededor del 6 % y 7 % de los espacios de trabajo en todo el globo (OMT, 2012 en UNCTAD, 2013). Estos datos muestran que la actividad turística es de gran importancia, principalmente en términos económicos.

En el presente ensayo se examina el concepto de turismo sostenible, la importancia que tiene esta actividad para nuestro país, enfocándose principalmente en el turismo practicado dentro de las ANP, en los beneficios que conlleva, pero cuestionando a su vez, la eficacia de las estrategias y programas generados para su correcta gestión, los cuales por su “inadecuado” o “nulo” uso han llevado a la degradación de los ambientes que en un principio se buscaban preservar, se concluye haciendo mención de una Reserva Estatal, la cual, es un claro ejemplo de esta problemática, de las causas que la han y están llevando a tal condición y de los puntos que habría que emplear o mejorar para evitar un “turismo no sostenible” en esta u otras áreas protegidas.

En la actualidad, el turismo, así como sus diversas vertientes consideradas como “ambientalmente amigables” son visualizadas como una solución de gran potencial para incluir la conservación del entorno natural junto al desarrollo local (Durand, 2014). Coincidiendo con Barrera y Bahamondes (2012), sin lugar a dudas esta actividad representa una alternativa que favorece enormemente al desarrollo social y económico, al ser una de las actividades humanas más intensas y lucrativas, por lo que se prevé que, en un futuro cercano, sea el turismo la actividad más importante del mundo, consiguiendo superar incluso al petróleo (Morillo, 2007 en Barrera y Bahamondes, 2012). Reig y Coenders (2002), mencionan que los turistas o “viajeros” suelen elegir el lugar turístico de acuerdo a sus preferencias, por lo que las razones que los llevan a escoger entre uno u otro lugar turístico depende de varios factores, mismos que en la actualidad dependen de variables claramente ambientales, esta relación, entre el turismo y la reconsideración de conceptos ecológicos o la convivencia con el entorno natural, que a su vez sustentan los recursos turísticos, son el fomento de la idea del “Turismo Sostenible”.

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos (Delgado, 2004 en Barrera y Bahamondes, 2012) y generando a su vez un mayor bienestar social. El turismo sostenible por lo general suele llevarse a cabo en las áreas naturales (Turismo Responsable, 2010 en Barrera y Bahamondes, 2012), áreas en las que el consumo de los recursos puede ser consuntivo o no consuntivo (Merino, 2006), en México la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) presentó para el manejo y gestión del turismo sostenible la “Estrategia Nacional para un Desarrollo Sustentable del Turismo y la Recreación en las Áreas Naturales Protegidas de México” así como el “Programa de turismo en Áreas Protegidas 2006-2012”.

La primera, tiene como propósito principal fomentar el desarrollo sustentable en comunidades asentadas en las ANP, en las zonas de influencia y en otras áreas con alguna modalidad de conservación, así como la identificación de las acciones necesarias para abordar la amenaza que representa el turismo, mitigando su impacto y aprovechando las oportunidades que produce para lograr la conservación en las áreas protegidas (AP). La segunda, tiene como objetivo primordial que el turismo favorezca a la conservación y desarrollo sustentable de las AP de carácter federal, así como de algunas otras áreas que poseen diferentes modalidades de conservación, convirtiéndose en una alternativa económica que beneficie a las comunidades y usuarios locales a través del control y mitigación de impactos turísticos y de un desarrollo sustentable del turismo.

Ambas, tanto el programa como la estrategia buscan fomentar el desarrollo sustentable en las comunidades establecidas dentro y en las inmediaciones de las ANP, lo cual supondría un buen uso y manejo de los recursos naturales, en otras palabras, una correcta “gestión”, sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos. Estos documentos no siempre son llevados a la práctica o en el mejor de los casos lo son, pero no de manera adecuada, lo que supone muchas veces la nula obtención de resultados positivos, que beneficie tanto al ambiente como a las comunidades y demás involucrados. El otro problema lo mencionaba hace mucho Hardin (1968) en su trabajo “La tragedia de los comunes” exponiendo como ejemplo a los parques nacionales, instancia en la que se muestra la forma en la que trabaja la tragedia de los recursos comunes, pues estos espacios al encontrarse abiertos para todos y sin ningún límite (mientras que su extensión si posee una extensión delimitada), ocasiona que los valores que los visitantes buscan sean erosionados.

Entonces ¿qué deberíamos hacer? La Reserva Ecológica Rio Pancho Poza, ubicada en el municipio de Altotonga, Ver., es un mero ejemplo de estos problemas. Derivado de la poca intervención por parte de las instancias de gobierno, que no integran e implementan formalmente el uso de la estrategia o plan de turismo antes mencionados, así como de las esporádicas campañas por parte de asociaciones civiles para la restauración y conservación del área, hoy en día esta ANP se encuentra seriamente alterada, pues aunque la zona posee potencial para la actividad turística, el poco interés mostrado por las autoridades en todos los niveles por manejar tanto al área como a los turistas apropiadamente ha propiciado el continuo deterioro de los recursos naturales (perdida de flora y fauna, contaminación, deforestación etc.).

En su momento la resolución de Hardin ante estos problemas fue simple, “hay que dejar de tratar a los parques como recursos comunes…”, hay que venderlos como propiedad privada, o asignando derechos de entrada en base a méritos o estándares.

Por último, debo decir que no puedo estar más en desacuerdo con las medidas anteriores, pues estos problemas derivados del inadecuado manejo turístico en las ANP y que afecta al ambiente y a nosotros mismos, posee una resolución aún más simple. El turismo sostenible puede ser posible si se maneja tanto a los recursos naturales como humanos correctamente, involucrando todos los sectores que de alguna u otra forma dependen o se involucran con las ANP, implementando las estrategias y planes turísticos de manera continua y ordenada, sin dejar de lado los objetivos e intereses de cada sector involucrado en el manejo de las AP; ambiental, económico y social.



5 actividades turísticas que deberás evitar en tus próximas vacaciones

Basta con tener consciencia sobre las actividades turísticas que no deberían continuar realizándose, para justamente evitarlas durante nuestros viajes.

Viajar es una de las actividades con mayor retroalimentación que facilita el crecimiento tanto emocional como psíquico, así como el desarrollo económico de los sitios turísticos que se visitan. Se trata de un apoyo mutuo que impacta positivamente en el viajero, los anfitriones e incluso el medio ambiente del destino que se está descubriendo; por eso es indispensable viajar de manera inteligente, responsable y sustentable. 

Una manera de hacerlo es mediante el ecoturismo, una tendencia que invita a realizar un turismo de manera responsable con el planeta y, en caso de ser necesario, con las comunidades que se encuentran en mayor contacto con su naturaleza. Poco a poco el ecoturismo ha ido ganando posicionamiento en la industria de los viajes; sin embargo, aún no es suficiente. Se requiere el apoyo del viajero para continuar fomentando el cuidado hacia el medio ambiente.

Basta con tener consciencia sobre las actividades turísticas que no deberían continuar realizándose, para justamente evitarlas durante nuestros viajes. A continuación te compartimos cinco actividades del turismo que no deberías hacer pues están relacionadas con abuso animal: 

– Las presentaciones con animales acuáticos como delfines, focas o ballenas –y mucho menos nadar con ellos–.

La mayoría de estos animales de la vida salvaje se encuentran en cautiverio, provocando la separación de sus grupos familiares y las constantes emociones de angustia y estrés. Esto genera que pierdan su habilidad de nadar largas distancias, se enfermen y reduzcan su esperanza de vida. 

– Montarse sobre el lomo de un elefante.

Es una de las actividades turísticas más populares en Tailandia y Vietnam, pese a ser una acción cargada de crueldad. En palabras de Humane Society, “La crueldad puede no ser evidente para los espectadores, ya que en muchas ocasiones ocurre detrás de los escenarios y en diversas formas – mediante el uso de métodos de entrenamiento abusivos; privándolos de contacto social con otros elefantes; condiciones denigrantes para sus patas, provocando artritis y otras enfermedades.” Los elefantes cautivos que los turistas cabalgan no son animales domesticados que siguen los deseos de los humanos; sino son animales que fueron abusados para volverse sumisos ante los humanos. En vez de ir a una cabalgada de elefantes, existen santuarios de elefantes en donde se encuentran varios ejemplares rescatados de esta crueldad. 

– Comprar souvenirs de coral.

Los arrecifes de coral implican 1/4 de la biodiversidad del ocean, fungiendo como un escudo contra las tormentas. Desafortunadamente la mina de los corales está afectando la salud de esta especie marina. Mineros marítimos extraen el coral de los océanos para usarlo como cemento para carreteras, joyería o rocas para acuarios. Esto provoca la degradación de los sistemas de arrecifes que provee vida al ecosistema marítimo y fungen como fuente de comida y economía para las comunidades locales. El hecho de que esté en venta no significa que proviene de fuentes legales. 

– Consumir bebidas con serpientes.

El vino o tequila de serpiente es una novedad fascinante; sin embargo es un problema para las cobras, una especie animal en peligro de extinción. Esta tradición se ha extendido durante siglos en Asia y alcanzado tierras latinas, encontrándose envuelta en actividades de crueldad animal: una serpiente puede tardar meses en morir en la botella, lo cual ha provocado numerosos accidentes posteriores a abrir la botella. 

 – Comer sopa de tiburón.

Habrá que agradecer a la antigua película de Jaws –1975– por producir una imagen ficticia de los tiburones como especies desalmadas y asesinas. Pero la realidad es que los tiburones son responsables de quizá una persona al año, mientras que los humanos son responsables de la muerte de 100 millones de tiburones al año. La pesca de tiburones se realiza principalmente por barcos asiáticos, los cuales venden sus ganancias a restaurantes que producen una sopa con el animal. En asia, la sopa de tiburón es considerada una delicia popular pese a no poseer ningún valor nutricional ni sabor significativo. 



Turismo no sostenible en Áreas Naturales Protegidas

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos.

Autor: Jaime del Carmen de Jesús

En México la actividad turística, ya sea de índole local o internacional, realizada dentro de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) representa un importante problema ambiental, económico y social, debido al inconmensurable impacto que genera dentro de las mismas. En los últimos años, la globalización y el aumento del ingreso disponible han hecho del turismo una de las actividades más grandes y de más rápido crecimiento (UNCTAD, 2013), pues de acuerdo con ciertas estimaciones, en 2011 en solo este sector, se generó el 5 % del producto interno bruto (PIB) en el mundo y alrededor del 6 % y 7 % de los espacios de trabajo en todo el globo (OMT, 2012 en UNCTAD, 2013). Estos datos muestran que la actividad turística es de gran importancia, principalmente en términos económicos.

En el presente ensayo se examina el concepto de turismo sostenible, la importancia que tiene esta actividad para nuestro país, enfocándose principalmente en el turismo practicado dentro de las ANP, en los beneficios que conlleva, pero cuestionando a su vez, la eficacia de las estrategias y programas generados para su correcta gestión, los cuales por su “inadecuado” o “nulo” uso han llevado a la degradación de los ambientes que en un principio se buscaban preservar, se concluye haciendo mención de una Reserva Estatal, la cual, es un claro ejemplo de esta problemática, de las causas que la han y están llevando a tal condición y de los puntos que habría que emplear o mejorar para evitar un “turismo no sostenible” en esta u otras áreas protegidas.

En la actualidad, el turismo, así como sus diversas vertientes consideradas como “ambientalmente amigables” son visualizadas como una solución de gran potencial para incluir la conservación del entorno natural junto al desarrollo local (Durand, 2014). Coincidiendo con Barrera y Bahamondes (2012), sin lugar a dudas esta actividad representa una alternativa que favorece enormemente al desarrollo social y económico, al ser una de las actividades humanas más intensas y lucrativas, por lo que se prevé que, en un futuro cercano, sea el turismo la actividad más importante del mundo, consiguiendo superar incluso al petróleo (Morillo, 2007 en Barrera y Bahamondes, 2012). Reig y Coenders (2002), mencionan que los turistas o “viajeros” suelen elegir el lugar turístico de acuerdo a sus preferencias, por lo que las razones que los llevan a escoger entre uno u otro lugar turístico depende de varios factores, mismos que en la actualidad dependen de variables claramente ambientales, esta relación, entre el turismo y la reconsideración de conceptos ecológicos o la convivencia con el entorno natural, que a su vez sustentan los recursos turísticos, son el fomento de la idea del “Turismo Sostenible”.

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos (Delgado, 2004 en Barrera y Bahamondes, 2012) y generando a su vez un mayor bienestar social. El turismo sostenible por lo general suele llevarse a cabo en las áreas naturales (Turismo Responsable, 2010 en Barrera y Bahamondes, 2012), áreas en las que el consumo de los recursos puede ser consuntivo o no consuntivo (Merino, 2006), en México la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) presentó para el manejo y gestión del turismo sostenible la “Estrategia Nacional para un Desarrollo Sustentable del Turismo y la Recreación en las Áreas Naturales Protegidas de México” así como el “Programa de turismo en Áreas Protegidas 2006-2012”.

La primera, tiene como propósito principal fomentar el desarrollo sustentable en comunidades asentadas en las ANP, en las zonas de influencia y en otras áreas con alguna modalidad de conservación, así como la identificación de las acciones necesarias para abordar la amenaza que representa el turismo, mitigando su impacto y aprovechando las oportunidades que produce para lograr la conservación en las áreas protegidas (AP). La segunda, tiene como objetivo primordial que el turismo favorezca a la conservación y desarrollo sustentable de las AP de carácter federal, así como de algunas otras áreas que poseen diferentes modalidades de conservación, convirtiéndose en una alternativa económica que beneficie a las comunidades y usuarios locales a través del control y mitigación de impactos turísticos y de un desarrollo sustentable del turismo.

Ambas, tanto el programa como la estrategia buscan fomentar el desarrollo sustentable en las comunidades establecidas dentro y en las inmediaciones de las ANP, lo cual supondría un buen uso y manejo de los recursos naturales, en otras palabras, una correcta “gestión”, sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos. Estos documentos no siempre son llevados a la práctica o en el mejor de los casos lo son, pero no de manera adecuada, lo que supone muchas veces la nula obtención de resultados positivos, que beneficie tanto al ambiente como a las comunidades y demás involucrados. El otro problema lo mencionaba hace mucho Hardin (1968) en su trabajo “La tragedia de los comunes” exponiendo como ejemplo a los parques nacionales, instancia en la que se muestra la forma en la que trabaja la tragedia de los recursos comunes, pues estos espacios al encontrarse abiertos para todos y sin ningún límite (mientras que su extensión si posee una extensión delimitada), ocasiona que los valores que los visitantes buscan sean erosionados.

Entonces ¿qué deberíamos hacer? La Reserva Ecológica Rio Pancho Poza, ubicada en el municipio de Altotonga, Ver., es un mero ejemplo de estos problemas. Derivado de la poca intervención por parte de las instancias de gobierno, que no integran e implementan formalmente el uso de la estrategia o plan de turismo antes mencionados, así como de las esporádicas campañas por parte de asociaciones civiles para la restauración y conservación del área, hoy en día esta ANP se encuentra seriamente alterada, pues aunque la zona posee potencial para la actividad turística, el poco interés mostrado por las autoridades en todos los niveles por manejar tanto al área como a los turistas apropiadamente ha propiciado el continuo deterioro de los recursos naturales (perdida de flora y fauna, contaminación, deforestación etc.). En su momento la resolución de Hardin ante estos problemas fue simple, “hay que dejar de tratar a los parques como recursos comunes…”, hay que venderlos como propiedad privada, o asignando derechos de entrada en base a méritos o estándares.

Por último, debo decir que no puedo estar más en desacuerdo con las medidas anteriores, pues estos problemas derivados del inadecuado manejo turístico en las ANP y que afecta al ambiente y a nosotros mismos, posee una resolución aún más simple. El turismo sostenible puede ser posible si se maneja tanto a los recursos naturales como humanos correctamente, involucrando todos los sectores que de alguna u otra forma dependen o se involucran con las ANP, implementando las estrategias y planes turísticos de manera continua y ordenada, sin dejar de lado los objetivos e intereses de cada sector involucrado en el manejo de las AP; ambiental, económico y social.

 



¿Qué significa que el 2017 ser el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo?

El 2017 será el año para promover el turismo internacional sostenible en función de tres pilares de la sostenibilidad: económico, social y del medio ambiente.

En 2015, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas –ONU– declaró que el 2017 sería el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo; es decir el año para promover el turismo de manera consciente y responsable en función del desarrollo sostenible, los vínculos estrechos con otros sectores y la capacidad de crear empleos y oportunidades comerciales. 

Es decir que los Estados miembros empezarán a emplear medidas sostenibles en el ámbito del turismo, con el fin de entender la “riqueza del patrimonio de las diversas civilizaciones y de que se aprecien los valores inherentes de las diferentes culturas para contribuir a la paz en el mundo“; así como para “ampliar la contribución del sector del turismo a los tres pilares de la sostenibilidad: económico, social y del medio ambiente.” De esta manera la ONU pretende reconocer la importancia del turismo internacional sostenible para el desarrollo para:  

– una mejor comprensión entre los pueblos,

– una mayor consciencia de la riqueza del patrimonio de las diversas civilizaciones,

– una mejor apreciación de los valores inherentes de las diversas culturas,

– el fortalecimiento de la paz en el mundo.

– erradicar la pobreza, 

proteger el medio ambiente

– y mejorar la calidad de vida. 


Comenzará la incidencia del turismo y desarrollo sostenible con la colaboración de los gobiernos, las organizaciones internacionales y regionales, así como los esfuerzos de la Organización Mundial del Turismo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica para promover el ecoturismo y el turismo sostenible en todo el mundo. De hecho se ha buscado promocionar aspectos del turismo sostenible como el ecoturismo, la erradicación de la pobreza con el consumo local y la protección del medio ambiente; principalmente en países en desarrollo como Centroamérica. 

Retomando el ejemplo del ecoturismo, se trata de una actividad que evoca un turismo cuidador del medio ambiente; sin embargo, en los últimos años se ha tornado en moda y tendencia que, al contrario de sus objetivos iniciales, contamina por simulación y ola de lucro. Para saber si el ecoturismo es fiel a sus ideales, Megan Wood, autora del libro Ecotourism: Principles, Practices and Policies for Sustainability, posee las siguientes cualidades:

– Contribuye a la conservación de la biodiversidad.

Sostiene el bienestar de la población local.

– Incluye una experiencia de aprendizaje / interpretación.

– Involucra la acción responsable por parte de turistas y de la industria turística.

– Es ofrecido primordialmente a grupos pequeños por pequeñas empresas.

– Requiere el consumo más bajo posible de recursos no renovables.

– Enfatiza la participación local, propiedad y oportunidad de negocios para la población rural.

 

Para conocer más al respecto, te recomendamos ¿Cuáles son los requisitos para hablar de un verdadero ecoturismo?

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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