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Un rancho lechero totalmente orgánico en México

Cada vez más, los consumidores adquirimos conciencia sobre la importancia del cuidado de los procesos naturales, tal y como se han desarrollado por miles de años. La producción masiva que inició desde inicios del siglo pasado, cuando los criterios del mercado empezaron a ser únicamente financieros, es cuestionada ahora por miles de personas, no únicamente en cuanto a motivos éticos (aunque afortunadamente hay algo de eso), sino también porque el planeta exige cambios urgentes en nuestra forma de consumo, o de lo contrario no será sostenible nuestra vida en el planeta.

De esta manera, la conjunción de una mayor conciencia en el cuidado de nuestra salud, mayores niveles de aceptación sobre la necesidad de cuidar el bienestar de la naturaleza, y la necesidad de un urgente cambio de paradigma que elimine la idea del crecimiento económico como fin prioritario de los países, ha originado que poco a poco nuestras exigencias de consumo comiencen a cambiar.

Un ejemplo de este cambio paradigmático es el rancho La Hondonada, situado en el estado mexicano de Querétaro, en el municipio de Colón; es una suerte que a nivel municipal (en el que generalmente están más arraigadas las tradiciones productivas) se esté gestando una propuesta que incluye el cuidado a la salud humana, pero también el de los animales y vegetales de manera integral desde los procesos de producción.

La Hondonada está compuesta por 300 hectáreas de terreno en donde las vacas, vaquillas y becerras yacen tranquilamente en praderas limpias que se asemejan bastante a su hábitat natural; estas praderas son regadas mediante goteo subterráneo para generar ahorro de agua; en el lugar crecen cinco especies de pasto y, además, cuentan con sus propias máquinas procesadoras de gas metano, proveniente de los desechos fecales de las vacas, el cual puede servir como un tipo de combustible para producir energía.

Aunque el rancho utiliza la tecnología de ordeña eléctrica, sus dueños se aseguran de que las vacas vivan sin el menor estrés posible, tanto, que incluso encienden música clásica durante la ordeña, pues aseguran que  esto les produce un estado de mayor tranquilidad. Recordemos que está comprobado que el estrés al que son sometidos los animales que comes cuando mueren o son criados, finalmente termina de alguna forma en tu organismo.

El proyecto es interesante, es urgente que los productores de alimento en el país consideren la importancia de la producción orgánica, como un aliciente de congruencia mínima con su responsabilidad social en la generación de alimentos y que, además, se correspondan con la tendencia global, en la que lo más sencillo, aparentemente, que es el consumo de nuestra comida, puede hacer una diferencia en la conservación del planeta y de nuestra salud propia.

Aquí puedes encontrar más información sobre el rancho, además, hay recorridos disponibles para cualquier interesado.

Con información de www.veoverde.com

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