Close

Radiografía del encanto de la roca caliza

“Si constituye ese paisaje que nosotros, los inconstantes,
nunca dejamos de añorar, es sobre todo
porque se disuelve en agua”.
 

-Fragmento de “En homenaje a la piedra caliza” de W.H. Auden

La caliza es una roca que se forma en los mares cálidos y poco profundos, y todos la hemos visto, al menos en fotografía. De ella está formado el “Banco de las Bahamas”, sobre el cual se esculpen las deslumbrantes dunas ultramarinas o gran parte de la cavernosa península de Yucatán, en México. Es gracias a la caliza que existen estalactitas y estalagmitas, cuevas y túneles por donde discurren las corrientes secretas submarinas. A primera vista su composición geológica quizá no es un tema atractivo para quien no se dedique a su estudio. Pero para cualquier persona que le guste la poesía, los paisajes marinos o la inspección imaginaria de las cosas, la caliza es una joya.

p-12377-gnsDos procesos contribuyen a su formación: el de origen químico, que es cuando el carbonato de calcio se disuelve en aguas cargadas de CO2 ; y el de origen biológico, que es cuando se acumulan esqueletos de criaturas marinas diminutas en cantidades tales que llegan a constituir sedimentos que son el origen de la gran mayoría de las calizas existentes. El segundo proceso es el que nos incumbe.

Imaginemos que Atenas, por ejemplo, la ciudad blanca de los dioses, está edificada sobre un cementerio de 270 metros de altura de puros esqueletos de crustáceos, corales y foraminíferos que se fueron acumulando con las eras para surgir del océano. Pocas ciudades tienen la suerte, o más bien el encanto, de estar levantadas sobre una roca de reliquias y microfósiles que almacenan la historia de las criaturas de los mares. Cuando se calcina, la caliza se vuelve cal. Cuando se cristaliza con calor y presión, se vuelve mármol. Atenas, entonces, no sólo descansa sobre ella, sino que también está habitada por estatuas de deidades y héroes hechas de ella.

Después de entender la microscopía de la caliza, pensar en ella es al mismo escuchar el crujir de cientos de esqueletos diminutos apelmazándose unos con otros en un sedimento blanco y poroso. Quizá eso es suficiente para dedicarle varias ocasiones de la tarde, o incluso sueños. Pero también está es poema de W.H. Auden, “In Praise of Limestone” [“En homenaje a la piedra Caliza”].

La naturaleza quebradiza y disolvente de esta roca, que permite que el agua se encharque o se convierta en una cascada que fluye a través de los resquebrajamientos es motivo de metáfora. Auden extendió esta metáfora para representar las formas de las personalidades, éticas e imaginaciones de niños y hombres que, como él, crecieron en un paisaje compuesto de ésta. La caliza, para Auden, es una formación erótica y un pozo, digámoslo así, para la alegoría. En su poema, la continuidad de estas formas naturales cavadas por el tiempo y por el agua se vuelven íconos de salvación y laberintos por los que el lector tiene que encontrar su propio camino. Todo esto es la caliza.

“Cuando intento imaginar un amor perfecto
o la vida que vendrá, lo que oigo es el murmullo
de corrientes subterráneas; lo que veo, un paisaje de piedra caliza”.

Ver Más
Close