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Puedes encontrar lo mejor de la comida chatarra (el sabor) en alimentos saludables

Algo tiene el sabor de la llamada comida chatarra que nos encanta. Tal vez es, o no, esa mezcla entre sabores agridulces y salados, pero lo cierto es que el precio que pagamos por ellos es alto. Este tipo de comida contiene grandes cantidades de ingredientes dañinos para la salud, por ejemplo la sacarosa, por la cual tenemos una predilección genética. También, son producidos con potenciadores artificiales de sabor, como el glutamato monosódico, el cual provoca la sensación de querer consumir más comida con un sabor similar, generando una especie de insatisfacción inagotable.

La comida chatarra nació a inicios del siglo pasado, ligada estrechamente al surgimiento de la comida rápida, cuya filosofía privilegia lo comercial e inmediato, en contraste con la salud y el cuidado en la preparación de los alimentos. Es importante recalcar que la comida chatarra contiene altos niveles de grasa, sal, condimentos y azúcares, los cuales aumentan el apetito y la sed, traduciéndose en un mayor consumo, y por lo tanto en beneficios para el mercado.

Desde hace algunas décadas la comida chatarra ha sido controversial por sus altos contenidos calóricos y sus repercusiones negativas en la salud. Esta tendencia se ha acentuado con la popularización de la obesidad, que ha alcanzado cifras alarmantes en muchos países. Lo anterior se ha convertido incluso en un problema de salud pública, debido a los elevados costos que implica esta problemática.

Las  marcas fabricantes de este tipo de productos, en un esfuerzo por crear opciones más nutritivas pero igual de comercializables, han lanzado al mercado productos horneados, los cuales tienen menos calorías, reduciendo así los niveles de grasas. Sin embargo,  a la fecha no han logrado consolidarse en el gusto de los consumidores. Pero ¿por qué si las grandes compañías conocen los sabores preferidos por la mayoría, no han desarrollado un producto que tenga estas características gustativas, pero que la calidad y la cantidad de sus componentes sean saludables?

Al reconocer que las opciones de este tipo de alimentos son limitadas, creé un proyecto de una botana horneada y saludable, con sabor a queso, hecha a base de harina de avena y maíz. El resultado es delicioso y además, escasas botanas están realizadas a base de avena. Lo mejor es que este tipo de experimentos pueden realizarse en casa, con un poco de tiempo y disposición.

Es urgente imaginar productos que utilicen ingredientes que además de satisfacer un antojo, provean de un verdadero beneficio nutricional al organismo. Para esto, también debemos comenzar, como consumidores responsables, a comprar productos que indiquen a las marcas que deseamos tener una oferta más sana. La demanda es quizá nuestro principal poder como consumidores, no es necesario deshacernos de los deliciosos sabores chatarra, sino de imitarlos en opciones realmente saludables.

Autora: Ana Karina Salazar – Nutriologa / karisa004@hotmail.com

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