Plastic Bank: recolectando el desecho de plástico para hacer impresiones en 3D

Plastic Bank ha tenido una de las mejores ideas de los tiempos: convertir el plástico en una especie de moneda que sirve como material para las impresoras 3D.

El plástico, que alguna vez fue considerado un material milagroso, se salió de las manos del mundo. Ahora lo tratamos como un desecho sin importancia y ha llegado a ser parte de la alimentación de aves y de la composición del océano. El mundo, por donde se vea, está cubierto de material de petróleo. Pero ¿qué pasaría si todo ese desperdicio pudiera ser usado como un tipo de moneda, y utilizado para reducir la pobreza?

Esa es la idea detrás de Plastic Bank, y es una de las mejores ideas que se han tenido al respecto hasta la fecha. Esta compañía hace un llamado a recolectar el plástico y usarlo como material para las impresoras 3D. La empresa quiere construir centros de recolección alrededor del mundo, sobre todo en lugares donde existe abundancia del material y pobreza extrema, y en conjunción con impresoras 3D convertir el desecho en herramientas y oportunidades para la educación. Su misión es quitar el desecho de plástico del terreno, los océanos y los ductos de agua mientras ayudan a la gente a ascender de la pobreza hacia la vida empresarial.

De acuerdo a ellos, si el valor real del plástico pudiera ser percibido, se volvería demasiado valioso como para tirarlo y demasiado valioso como para dejarlo flotando en el océano, y podría ser considerado como un recurso en lugar de un producto desechable.

Plastic Bank lanzó su proyecto a crowdfunding y juntó más de $20, 000 dólares con los cuales abrirán su proyecto piloto en Lima, Perú, en febrero de 2014. El siguiente video explica la técnica que usarán en su formidable proyecto (en inglés).



Francia prohibe la venta de platos, vasos, cubiertos y bolsas de plástico

Francia pretende asegurar que todos los platos, vasos y cubiertos vendidos en el país europeo provengan de fuentes biológicas y puedan usarse en la composta.

Si somos conscientes de impactos negativos del plástico y unicel, es muy probable que intentemos disminuir su consumo a la hora de comprar la despensa y otros menesteres; sin embargo, existen alimentos en los puestos de cada esquina, como jugos, atole, tortas y chilaquiles, o restos de los platillos en los restaurantes cuyos contenedores resultan ser de estos compuestos dañinos para el medio ambiente. Esto podría afectar en un periodo a largo plazo tanto a la higiene de las ciudades como al bienestar de los ecosistemas en la naturaleza. 

Frente a esto, es indispensable realizar una serie de medidas que reduzcan la contaminación. Como ejemplo, se centran los esfuerzos de Francia al prohibir el uso de vasos, platos y cubiertos de plástico. Inclusive, las máquinas expendedoras de café ya no darán vasos de plástico. Se trata de una nueva ley que entró en vigor en el mes de agosto, dando pauta a los productores hasta el 2020 para asegurar que todos los platos, vasos y cubiertos vendidos en el país europeo provengan de fuentes biológicas y puedan usarse en la composta. 

Esta medida fue la respuesta a la conferencia sobre el cambio climático que tuvo lugar en París, logrando como resultado que Francia comience un frente a favor del medio ambiente y cuidados ecológicos. Se espera que, de alguna manera, la ley francesa se convierta en un ejemplo para otros países para reducir el consumo de energía, desperdicio y plástico de la industria procesadora de plástico. 

No obstante, existen oponentes: fabricantes de empaques europeos, como Pack2Go Europe, que se oponen a esta medida ecológica, pues consideran que afectará a los consumidores y violará las normas de la Unión Europea del libre movimiento de bienes. Se piensa incluso seguir luchando contra ella. Según Eamonn Bates, secretario general de la empresa, “Estamos exhortando a la Comisión Europea a que haga lo correcto y tome acción legal contra Francia por violar la ley europea. Si ellos no lo hacen, nosotros lo haremos.”

En México, por ejemplo, se requieren de esfuerzos tanto del consumidor – por ejemplo, llevar sus propios contenedores a la hora de comprar un jugo o un desayuno–,  como de iniciativas gubernamentales que limiten la venta de productos de plástico y unicel en diferentes puntos de distribución. 

 



Conoce el contenedor flotante que limpia el océano

Construido a partir de plástico reciclado almacena grandes cantidades de desechos, e incluso petróleo o detergentes en el agua.

Uno de los más tristes indicadores de nuestra ambiciosa manera de vida, en la que el consumismo pareciera ser la máxima, es el nivel de contaminación en los océanos. Existen sobre todo algunos puntos donde las corrientes marítimas hacen confluir grandes cantidades de basura, sobre todo de engorroso plástico, y donde se forman literales islas de desechos…

Las iniciativas para limpiar el océano son cada vez más, y dos australianos, Andrew Turton y Pete Ceglinski, han creado Seabin, un contenedor flotante hecho de plástico reciclado que va recolectando basura en el agua.

Este colecta botellas, papel, e incluso líquidos como petróleo, combustible o detergente que está en el mar.

Una de las metas es hacer Seabin a partir de nuestro plástico y simultáneamente capturar más, es un efecto dominó. (…) La secunda meta es crear un mundo donde no necesitemos de Seabin.

Sus Seabin son hechos por sus creadores desde casa, y en 2016 lanzarán los primeros prototipos, que de hecho, han sido probados ya en su efectividad. Para que este proyecto tenga más alcance puedes apoyarlo en Indiegogo y obtener más información del mismo en seabinproject.com.

[boredpanda]



La historia de una cuchara de plástico es la historia del mundo (VIDEO)

Un video de Greenpeace hace una inteligente relación entre lo micro con lo macro: la historia del mundo en tu cuchara desechable.

En ocasiones olvidamos ver la foto completa de la realidad. Por que podemos pensar en micro; ver solo por nuestra familia, amigos, profesión, pero cuando pensamos la realidad más macro es casi imposible no pensar en las implicaciones de los actos individuales en el mundo, y acuérdate que tú influyes al mundo, (¿estás listo para aceptar esa responsabilidad?).

Por ello, cada acto, el de usar por ejemplo un objeto desechable es la historia del mundo en sí. Este video es una muestra de ello, y nos hace un recordatorio para ver la foto completa, por que solo así quizá podremos entender la trascendencia de cualquier aparentemente simple decisión.

Así como los objetos son símbolos, nuestra relación con ellos son significados. El recorrido de este video simplemente nos muestra la relación final al momento de hacer cosas a veces sin un significado: devolvamos pues significado hasta a los pequeños actos como el decidir usar (o mejor no) una cuchara desechable al pensar su relación con el mundo.

Twitter de la autora: @anapauladelat



¿Volverías a tirar basura al mar o la calle después de ver este video?

Aún si estás en una ciudad, tu basura pude viajar a espacios impensables y causar un sufrimiento intolerable a los animales.

La basura que arrojas fuera de su lugar es capaz de recorrer inesperados parajes y kilómetros sin que tengas la menor idea… Cuando alguien tira, por ejemplo, desechos en las calles de la capital de Chiapas, México, está documentado cómo la lluvia puede arrastrarlos a sitios como el emblemático Cañón del Sumidero. Así, la basura recorre más de 5 km, luego esa agua en algún punto también desembocará en el mar.

Sabemos que la mayoría de los desechos no orgánicos no son biodegradables. Prácticamente cada lata, plástico o vidrio que no es tratado tardará cientos de años en desintegrarse; pero no es solo este fenómeno el peor, sino su tránsito en el que puede mermar la vida de numerosos seres vivientes.

Un video que ha recorrido a internet se ha viralizado, advertimos que es un poco crudo, pero quizá ver este tipo de cosas sean las que nos orillen a jamás arrojar basura fuera de su lugar, sea donde nos encontremos.



Razones irrefutables para evitar los productos de plástico (y sus alternativas)

En los últimos años, varias investigaciones científicas demostraron que el plástico tiene altos niveles de químicos dañinos, entre ellos el bisfenol A (BPA, por sus siglas en inglés) y la phthalates

Botellas, latas, bolsas, contenedores, anillos de plástico para latas, platos y cubiertos de plástico o unicel, tapas, popotes, envoltorios de comida, restos de cigarros y colillas son sólo algunos de los productos usados regularmente y que contaminan irremediablemente el medio ambiente.

Estos productos de plástico tardan alrededor de 100 años en deshacerse, degradarse y eliminarse; en consecuencia, la vida silvestre se ve afectada por su uso masivo.

Las partículas de plástico contienen compuestos tóxicos, los cuales animales como el plancton, insectos, aves y ganado consumen día a día, afectando a los humanos en cuanto comen alguno de estos animales. O inclusive, la misma fauna se encuentra constantemente atrapada dentro de estos productos, provocando su muerte en el intento de escape. En consecuencia, el uso masivo de plástico envenena la cadena alimenticia y así, al medio ambiente.

En los últimos años, varias investigaciones científicas demostraron que el plástico tiene altos niveles de químicos dañinos, entre ellos el bisfenol A (BPA, por sus siglas en inglés) y la phthalates. Estos elementos provocan afectaciones endócrinas al mimetizar el estrógeno; las consecuencias son evidentes: cáncer, asma, hiperactividad, obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Además, el plástico y la espuma de poliestireno se acumula en diferentes zonas naturales, desde el mar y desiertos hasta en espacios abiertos a donde el viento se encarga de trasladar la basura. En consecuencia, estos productos tóxicos se han esparcido a lo largo y ancho del mundo, afectando irremediablemente su statu quo.

Para evitar la degradación del planeta, puedes reducir el uso de plástico con estas nueve sencillas prácticas:

          Usa contenedores y vasos de vidrio y de acero inoxidable.

Evita comprar agua embotellada.

Mantén siempre cerca de ti (en tu escritorio o coche) una bolsa con cubiertos de metal o madera.

Compra juguetes de material reciclado o de madera.

Utiliza platos de cerámica o biodegradables.

Reutiliza los botes o jarras de vidrio.

Empieza a usar bolsas de tela en vez de bolsas de plástico.

Haz una composta con los residuos orgánicos.

Compra productos empaquetados en vidrio.

Fotografía principal: Paul Williams

 

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