Una Tierra alterada: imágenes del impacto humano en los paisajes del mundo

A través de elocuentes fotografías este libro, por el foto-periodista Peter Essick, nos muestra exactamente como hemos cambiado el mundo.

Peter Essick

El libro Our Beautiful, Fragile World, de Peter Essick es una serie de fotos del medio ambiente que el fotoperiodista tomó cuando trabajaba para National Geographic. Las imágenes abarcan todo: desde ciudades contaminadas como Los Ángeles hasta los lugares del planeta que más han sufrido las consecuencias del cambio climático como el Ártico, así como lugares que solían estar habitados pero que la naturaleza ha reclamado nuevamente.

El fotógrafo confiesa que la razón por la que se embarcó en esta misión para capturar al mundo era exponer la velocidad del cambio en algunos lugares, “Nuestro mundo natural está constantemente cambiando. Estos paisajes se destacan por la velocidad y el grado del cambio. Después de ver las imágenes, es imposible no preguntarse: ¿cómo podemos mejorar?” Algunas de las consecuencias de los cambios, apunta Erick, se pueden ver en el Círculo Polar Antártico,  donde los cambios climáticos han causado los mayores cambios, causando más tormentas de nieve. Los pingüinos ya no pueden anidar ahí y se están marchando.

Las fotos nos llevan de la mano por “paisajes alterados, desde los más prístinos hasta aquellos que han sido completamente transformados”.

Con cierta frecuencia olvidamos que nuestra cómoda pero insustentable forma de vida afecta más a aquellos que no tienen las herramientas para adaptarse al cambio y a la destrucción de las regiones más ricas del planeta.



Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



La posible vida extraterrestre podría verse afectada por el cambio climático, estudio

El efecto invernadero es un fenómeno que impide la vida y que, además, afecta el clima de otros planetas.

Considerando que absolutamente todo está unido no resulta extraño que lo que ocurre en un planeta puede afectar al universo (y viceversa). Un nuevo estudio publicado por journal Nature Communications ha encontrado que para conocer las probabilidades de vida en un planeta, no solo es necesario calcular la posibilidad de agua en él, midiendo la distancia entre la estrella en la que orbita, también calculando su nivel de efecto invernadero.

El mismo estudio apunta a que cuando el dióxido de carbono alcanza 1500 partes por millón en la atmósfera el clima del planeta comienza a ser inestable. Para que esto sucediera en la Tierra falta mucho, habríamos de quemar aún más de todas las reservas de hidrocarburos que existen. Ello, aún resulta muy lejano. Sin embargo sería catastrófico para la vida en cualquier planeta y este efecto podría influenciar a los planetas vecinos.

Así, un aumento importe en la cantidad de dióxido de carbono podría ser tan letal como el acercamiento de los planetas del universo a sus propios soles. Este estudio ha arrojado pistas importantes en la búsqueda de la vida extraterrestre, con un nuevo indicador por tomar en cuenta. Una imprescindible para la vida.

[Space.com]



La marcha contra el cambio climático en México llegará este domingo al senado

Es la movilización más grande jamás hecha para presionar a las potencias mundiales a transitar a las energías limpias.

El año pasado salieron a las calles de todo el mundo al menos 700 mil personas en una marcha sin precedentes contra el cambio climático mundial. Estas suelen darse en el marco de cumbres climáticas donde participan los países más poderosos del mundo (en gran parte los más responsables de las emisiones de carbono a la atmósfera).

Ahora, este 29 de noviembre en París se hará la siguiente Cumbre sobre el Cambio Climático. Conjuntamente organizaciones internacionales del tamaño de Avaaz o Greenpeace están organizando una marcha global. Hasta ahora ha sido confirmada la participación en ciudades como Londres, Sao Paulo, Berlín, París, Roma, Amsterdam, Tokio y Sidney.

En  México gracias a Greenpeace, Cáritas, Alianza Mexicana contra el Fracking y más, las marchas han sido convocadas en ciudades como Chihuahua; Monterrey; Culiacán; Puebla; Xalapa; Guadalajara; Irapuato y León, Guanajuato; Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Por eso es importante esta marcha: en México y en el mundo más que una transición, lo que tenemos que hacer es una revolución energética. Se trata de un cambio drástico. Un giro de 180 de donde estamos hoy adonde queremos ir en términos de generación de energía. Ojalá la ciudadanía pueda destinar un par de horas en alguna de las ciudades del país para expresar de manera pacífica la exigencia de tener un 100 por ciento de energía a partir de fuentes renovables para 2050″ concluye Gustavo Ampugnani de Greepeace para SinEmbargo.

El objetivo de la cumbre es impedir el aumento de la temperatura global más de 2 grados, lo que causaría una inestabilidad en el planeta que repercutiría en, desde catástrofes climáticas hasta el peligro de loa soberanía alimentario. Quizá, si hubiese un tema primordial en la agenda activista de todos, habría de ser este…

Puedes encontrar la marcha en tu ciudad acá.

También registrarte para llevar el registro global del movimiento acá.



La mayor marcha mundial contra el cambio climático será este 29 de noviembre

El año pasado salieron a la calle hasta 700 mil personas para exigir energías limpias.

Foto: aipazcomun.org

Todos, siendo consumidores, tenemos el poder de hacer cambios políticos a partir de nuestras opciones de compra y estilo de vida. Si cada vez menos personas usan los automóviles, si cada individuo va cultivando en casa sus alimentos, si son consumidos cada vez menos los productos de las corporaciones que maltratan el medio ambiente…entonces el panorama pudiera cambiar. Pero siendo honestos, mientras los políticos continúen apostando por la explotación de los hidrocarburos, entonces el cambio es mucho más complejo.

El próximo diciembre, en París será celebrada la Cumbre sobre el Cambio Climático. El año pasado la comunidad de Avaaz, una de las plataformas ciudadanas en línea más grande del mundo, consiguió sacar a la calles a más de 700 mil personas para exigir energías limpias.

Muchos han sostenido que el cambio individual es esencial para cambiar un sistema que está afectando el equilibrio del planeta, pero también lo es la presión mediática y ciudadana y ello puede alcanzarse con la manifestación de millones de personas.

Este 29 de noviembre, días antes de que sea celebrada la Cumbre en París, Avaaz está organizando la marcha más grande hasta ahora en contra del cambio climático. En decenas de países esta marcha se hará, pero donde estés, puedes organizar tú también una manifestación con la siguiente guía . No quedes fuera, el cambio debe hacerse también desde una enérgica movilización de un “NO MAS” a las decisiones políticas a favor de los hidrocarburos y de  unas cuantas corporaciones que continúan liderando esta agenda.

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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