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Por qué es imprescindible que vivamos con menos (infográfico)

Cada vez más personas tienen más cosas y más espacio para cosas que para ellos mismos. ¿Será posible un regreso al minimalismo?

Todo parece indicar que tener menos cosas equivale a sentirse mejor. En todo caso, existe evidencia científica que señala los nocivos efectos sociales y psicológicos del consumo desmedido. Procurar experiencias por sobre pertenencias también, según este otro estudio, es un bálsamo para nuestras vidas y, en general, simplificar nuestra relación con lo material, parece una sabia recomendación.

Un par de consejos para empezar:  

Date cuenta

Analiza qué emociones te genera, más allá del efímero estado endorfínico, el adquirir y acumular cosas. ¿Te reditúa a mediano plazo? Piensa en qué ocurre alrededor de muchos de esos objetos. 

Cambio de hábitos

No se trata de volverte un asceta o trascender el “mundo material”. Es muy probable que tengas un buen margen para reducir tu cantidad de pertenencias y simplemente tienes que dejar ir las muchas que seguramente son no solo dispensables, sino que tampoco te generan menos felicidad y tranquilidad, que preocupaciones y ansiedad. d

El infográfico “Living with less” (Vivir con menos)

El siguiente infográfico (ENG), resume bastante bien las consecuencias tanto anímicas como ambientales del consumismo extremo. Está basado en y dirigido a las personas de Estados Unidos, pero en mayor o menos medida todos podemos identificarnos con él. Es un sencillo esquema que nos recuerda que las consecuencias son mucho mayores que los placeres inmediatos que nos dan las cosas y sugiere cómo simplificar nuestras vidas materiales:

 

La conversión minimalista:

Paso 1: Pasamos años trabajando para pagar la hipoteca, comprar autos más nuevos, más dispositivos, mejor ropa. Todo ello nos deja con montones de cosas.

Paso 2: Limpiar, mudarse o sólo tratar de liberar un poco de espacio. Nos damos cuenta no sólo de que las compras previas no nos han traído significado, sino que de hecho nos han distraído de lo que realmente importa.

Cómo sucede esto:

En nuestros hogares ocupamos tres veces más espacio por persona (comparado con 1950).

Compras:

Pasamos demasiado tiempo llenando el espacio con cosas, lo cual después lleva muchísimo tiempo de darles mantenimiento, repararlas, renovarlas, reemplazarlas… lo cual nos deja viviendo absolutamente para las cosas.

A partir de ello habría que pensar qué es mejor para nosotros. Entre más consumamos, más cosas tenemos y más ansiedad generamos. En lugar de preocuparnos por las cosas podríamos invertir ese tiempo en nuestra familia y otras actividades que nos nutran como personas, es decir, en experiencias memorables o gratificantes.

Por cierto, el consumismo, también genera dióxido de carbono, toneladas y toneladas de dióxido de carbono. Quizá, concluye el infográfico, sin tantos aparatos de moda y cosas empaquetadas e instantáneas podamos pasar tiempo con nuestro perro, gato, hijos, amigos… y quizá una cerveza.

LivingWithLessInfographic

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