Por qué es imprescindible que vivamos con menos (infográfico)

Cada vez más personas tienen más cosas y más espacio para cosas que para ellos mismos. ¿Será posible un regreso al minimalismo?

El siguiente infográfico, aunque en inglés, resume bastante bien las consecuencias tanto anímicas como ambientales del consumismo extremo. Está basado en y dirigido a las personas de Estados Unidos, pero en mayor o menos medida todos podemos identificarnos con él. Es un sencillo esquema que nos recuerda que las consecuancias son mucho mayores que los placeres inmediatos que nos dan las cosas.

En resumen, el infográfico dice lo siguiente:

La conversión minimalista:

Paso uno:

Pasamos años trabajando para pagar la hipoteca, comprar autos más nuevos, más dispositivos, mejor ropa. Todo ello nos deja con torres y torres de cosas.

Paso dos:

Limpiar, mudarse o sólo tratar de liberar un poco de espacio. Nos damos cuenta no sólo de que las compras previas no nos han traído significado, sino que de hecho nos han distraído de lo que realmente importa.

Cómo sucede esto:

En nuestros hogares ocupamos tres veces más espacio por persona (comparado con 1950).

Compras:

Pasamos demasiado tiempo llenando el espacio con cosas, lo cual después lleva muchísimo tiempo de darles mantenimiento. Lo cual nos deja viviendo absolutamente para las cosas.

A partir de ello habría que pensar qué es mejor para nosotros. Entre más consumamos, más cosas tenemos y más ansiedad generamos. En lugar de preocuparnos por las cosas podríamos invertir ese tiempo en nuestra familia y otras actividades que nos nutran como personas.

El consumismo, también, genera dióxido de carbono. Toneladas y toneladas de dióxido de carbono. Quizá, concluye el infográfico, sin tantos aparatos de moda y cosas empaquetadas e instantáneas podamos pasar tiempo con nuestro perro, gato, hijos, amigos… y quizá una cerveza.

LivingWithLessInfographic



¿Cuántos productos consumirás a lo largo de tu vida? (LISTA)

Ser consciente de lo que se consume y desecha implica una serie de pequeñas decisiones día con día, ¿beber café en vaso de unicel?, ¿reutilizar o no el papel?, ¿qué envoltura utilizar para envolver un regalo?

Todos los días consumimos, ya sea alimentos, ropa, tecnología, papelería, agua o cualquier otro artículo que nos resulte necesario para sobrevivir. El planeta nos brinda todos estos elementos con la materia prima para transformarlos a nuestra utilidad.

Sin embargo, actualmente se consumen recursos naturales más rápido de lo que se pueden volver a generar y se desechan residuos más rápido de lo que pueden ser degradados. Se calcula que actualmente el medio ambiente tarda 18 meses en recuperarse de lo que los humanos gastan y desechan en un año.

Ser consciente de lo que se consume y desecha implica una serie de pequeñas decisiones día con día, ¿beber café en vaso de unicel?, ¿reutilizar o no el papel?, ¿qué envoltura utilizar para envolver un regalo?, etc.

A lo largo de toda una vida habremos consumido una gran lista de productos naturales y manufacturados, mismos que se traducen en enormes cantidades de residuos, por ejemplo, se calcula que en México existen 65,000,000 de teléfonos celulares y cada año se desechan 15,000,000 de los mismos.

Para hacernos una idea de cuánto consume una persona en toda su existencia, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) hizo el cálculo promedio de una vida de 65 años.

Los resultados son los siguientes:

* 13,345 huevos

* 5,272 manzanas

* 400 cremas

* 5,800 pañales

* 4,280 barras de pan

* 15 cerdos

* 845 latas de alimentos

* 190 shampoos

* 78 cepillos de dientes

* 35 geles para el cabello

* 270 desodorantes

* 2,450 periódicos

* 16 teléfonos celulares

* 1,200 pollos

* 7,550 litros de leche

* 10,866 zanahorias

* 276 pastas de dientes

* 5.6 bronceadores

* 21 borregos

* 4 vacas

* 4,500 litros de cerveza

* 5,600 litros de refrescos de cola

* 4,000 rollos de papel higiénico

* 11,000 toallas sanitarias o tampones

* 10,000 barras de chocolate

A cada habitante del planeta nos corresponde un promedio de 1.8 hectáreas para satisfacer nuestras necesidades, el equivalente a 2.5 canchas de fútbol, sin embargo, actualmente cada persona consume 2.7 hectáreas, es decir, 3.6 canchas.

Sin duda, estas cifras nos hacen considerar integrar prácticas a favor del consumo responsable que pueden resultar muy sencillas como consumir productos locales, frutas de temporada y elegir productos ecoamigables. Con pequeñas acciones se pueden resultar grandes resultados. Y tú ¿cuánto consumes?

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



¿Por qué es importante favorecer el comercio justo al momento de elegir un producto?

Fortalecer a los pequeños productores es asegurar una producción más limpia, sana e incluyente: a nadie conviene que las transnacionales sean las únicas proveedoras y propietarias de nuestros productos

Las campanas del libre mercado resonaron con gran fuerza sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. Como si las libertades individuales culminaran y fueran equiparables con el libre mercado, los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y economistas como Milton Friedman y Friedrich von Hayek promovieron el neoliberalismo como una panacea y última corona de las libertades.

Sin embargo, como anunciaban algunos intelectuales como Wallerstein, el capitalismo del neoliberalismo sería insostenible porque la ambición por sí misma es desmedida y debe ser regulada (lejos del distanciamiento del Estado que promueve el neoliberalismo). Otro gran ingrediente del neoliberalismo que lo hace insostenible es que se inhumaniza, se vuelve abstracto. Estos supraelementos que son las corporaciones, que se desmenuzan en las bolsas de valores sin pertenecer aparentemente a nadie, hacen que la influencia de estas sea ubicua y a la vez de nadie. Una supraentidad a la que se obedece, se le teme, pero no se le conoce.

Mientras las especulaciones y el lobby en los sistemas políticos favorecen a ciertas empresas, el verdadero mercado, las personas de carne y hueso son dejadas atrás por la liberación de capitales que suelen beneficiar a pocos: los afortunados que saben jugar ese juego por cultura, ambición, perspicacia y en pocos casos, por el azar. Mientras los precios internacionales de los granos fluctúan, por ejemplo, en relación a los grandes productores del mundo, los campesinos locales deben adecuarse a estos cambios aunque estén completamente excluidos de esa dinámica.

Es decir, las reglas que rigen el libre mercado están verdaderamente lejanas a las economías locales a pequeña escala y el neoliberalismo promovido desde muchos gobiernos busca abarcarlo todo, llegar a los más mínimos y recónditos espacios para integrar su dinámica supuestamente buena para todos. Pero, en el caso mexicano, que adoptó las medidas de organismos internacionales como el Banco Mundial, la pobreza persiste desde hace 30 años en los mismos niveles (la mitad de la población), fenómeno que se repite en otros países igualmente endeudados con los organismos internacionales y enfrascados en la falta de oportunidades para sus habitantes, que siguen esperando las promesas del neoliberalismo.

Ante esto, hay quienes voltean a ver a lo pequeño; no los cambios radicales del sistema, sino eso que apenas se va abriendo paso en una sociedad: una mayor conciencia en numerosos aspectos, incluyendo el consumo. La economía solidaria o el comercio justo van creciendo paulatinamente, sin escándalos y con una fortaleza que viene de su legitimidad.

¿Qué es el comercio justo?

La economía solidaria o comercio justo es un tipo de economía: una forma de producción, consumo y distribución de la riqueza centrada en la valorización del ser humano y no en la priorización del capital.

Sus principales virtudes:

  • Garantizar a los productores y productoras un salario y unas condiciones laborales justas.
  • Asegurar que los niños y niñas no sean explotados; estos pueden ayudar a sus familias, pero en ningún momento se pondrá en riesgo su desarrollo y se asegurará su educación, descanso y el ocio propio de su edad.
  • Las organizaciones productoras deben destinar una parte de sus beneficios a las necesidades básicas de sus comunidades: sanidad, educación, agua, saneamiento y seguridad alimentaria. El comercio justo debe contribuir al desarrollo de toda la comunidad.
  • El funcionamiento de las organizaciones productoras debe estar basado en la participación y la democracia y velará por la igualdad entre hombres y mujeres.
  • Las relaciones comerciales se basarán en el diálogo, la transparencia y el respeto mutuo, asegurando que estas relaciones sean a largo plazo y garanticen el pago una vez formalizado el contrato.
  • La producción se realizará garantizando la protección del medio ambiente.
  • Los productos de comercio justo serán elaborados bajo normas de calidad.

 

¿Por qué favorecer el comercio justo?

Cuando compramos comercio justo solemos favorecer a los pequeños productores, que son justo los que producen en pequeñas escalas, lejos de los procesos industriales tan dañinos. Es decir, los productos de pequeñas cooperativas o campesinos suelen ser mucho más sanos porque, además, deben cumplir ciertos requerimientos de calidad. De esta manera ayudas a que los grandes consorcios no sean los únicos que venden alimentos, por ejemplo, sino que también exista un mercado alternativo que produce alimentos más sanos y desde técnicas tradicionales.

Uno de los grandes problemas del capitalismo neoliberal es que la repartición de la riqueza en la cadena de producción suele ser poco equitativa y más aún, cuando los precios están globalizados. De esta manera, los más marginados han creado con el comercio justo una forma de participar en el capitalismo desde un mercado más informado y consciente, que persigue intereses de justicia y responsabilidad social además de individuales.

Cabe advertir que no todos los productos etiquetados como comercio justo son realmente auténticos. Está probado, por ejemplo en el documental Oro negro, cómo cadenas como Starbucks, Procter & Gamble, Nestlé y Kraft, quienes controlan más de 50% del mercado de 80 mil millones de dólares que genera la industria del café, en realidad abusan de este tipo de conceptos y compran el café a minúsculos precios a los productores, pese a etiquetarse como comercio justo.

Como siempre, quizá la mejor forma de que puedas asegurarte de que el producto que compras sea realmente de comercio justo es que provenga de productores locales cercanos. Recuerda: mientras más se aproximen los productos a la producción a pequeña escala y cercana a tu comunidad, serán más auténticos.

 Twitter del autor: @anapauladelatd



El lado oscuro de los supermercados: los secretos del consumismo

Utilizando técnicas de psicología y de marketing, los especialistas del tema analizan y ejecutan programas diseñados para influir en el comportamiento voluntario del target.

La tendencia inmoderada a adquirir bienes materiales ha alterado los principios básicos de la naturaleza. El consumismo desplazó al ser humano como el centro de todo bienestar social, y en su lugar condecoró a los intereses físicos y económicos.

Se innovaron ciencias con el fin de estudiar las demandas de los consumidores, de incrementar las ventas de las empresas interesadas. Utilizando técnicas de psicología y de marketing, los especialistas del tema analizan y ejecutan programas diseñados para influir en el comportamiento voluntario del target. Les compartimos algunas de los recursos mercadotécnicos que utilizan los supermercados: 

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  • Refuerzan la asociación del color rojo con descuentos. Este color se asocia con el estímulo placentero de ahorrar dinero, razón por la cual estamos inclinados a comprar en tiendas de autoservicio que cuenten con muchos anuncios de este aspecto.
  • Los carros de la tienda son más grandes de lo que realmente necesitamos comprar. Por ello, cuando vemos que no está tan lleno, tendemos a consumir más.
  • Colocan la fruta y la verdura al inicio del recorrido, ya que genera cierta sensación positiva y confortable al entrar al establecimiento. Además, científicos creen que existe la tendencia a comprar productos precocinados al adquirir comida saludable desde el principio.
  • Generan confusión al comparar precios por kilo, unidad, paquete, cuarto, gramos, etcétera. Aun cuando muestren los precios de un producto de la competencia, en muchas ocasiones la unidad realmente varía (y por lo tanto, ahí el engaño).
  • Procuran aparentar que las frutas y verduras son productos frescos. Para lograrlo, cuidan desde la forma de colocarlas hasta rociarlas con agua fresca. El objetivo es engendrar una sensación de cuidado y salud.
  • Provocan la sensación de hambre. Tanto el aroma de comida recién preparada como la visión de los productos activan los crepúsculos sensoriales, suscitando el hambre y la propensión a compras compulsivas.
  • Los productos están tan dispersos que, al recorrer pasillo por pasillo, fomenta el consumo de otros artículos (que ni se tenía pensado llevar).
  • Los productos de las repisas de la derecha son más caros que los de la izquierda.
  • Los productos más caros están siempre a una altura fácil de encontrar a la vista; por lo que, los artículos que les gustan a los niños, están a su altura.
  • Con las supuestas promociones, hacen pensar que sus productos son más baratos (cuando no lo son).
  • Sugieren, de manera subliminal, los condimentos para diferentes tipos de comida. Por ejemplo, los refrescos y las papas fritas siempre están uno a lado del otro.
  • Venden la carne y el pescado con fondos blancos, para que se vean más frescos.
  • Los productos adquieren una mejor presentación para que consumas más. Incluso, los promocionales implicarán que las personas que lo compren, son de un rango social o económico, serán apreciados por los demás y por lo tanto serán felices.
  • Las paredes de los supermercados siempre son de colores cálidos, generando una sensación de bienestar y comodidad; y por consiguiente, puedas pasar más tiempo comprando.
  • Eso también incluye en la música tranquila o alegre. Algunos experimentos han demostrado que escuchar música francesa en el área de vinos, incrementa la venta de vinos franceses.
  • Ubican artículos en la caja para incitar las compras impulsivas y “de último momento”. Por ejemplo, pilas, desodorantes, rastrillos y ¡hasta dulces!



TOP: 9 formas de generar menos basura en tu vida cotidiana

El problema de la basura en el mundo está ligado indisociablemente con nuestros hábitos cotidianos, por eso en Ecoosfera te compartimos 9 consejos para contribuir a solucionarlo.

Como sabemos bien, la basura es uno de los grandes problemas de la vida civilizada. Desde el momento en que la especie humana se separó ya irremediablemente de la naturaleza, su modo de vida generó residuos que si bien en un principio todavía guardan cierto equilibrio con el entorno, conforme se tecnificó su cotidianidad esta misma situación se volvió insostenible.

A continuación compartimos 11 maneras para que, con tus acciones cotidianas, contribuyas a reducir este problema.

1. Lleva a casa menos empaques

En tus compras procura reducir los empaques de las cosas que adquieres. Puedes usar bolsas de reuso, moldes plásticos también reutilizables, cajas de cartón o algún otro objeto que te permita reducir aquello que finalmente terminará en la basura.

2. Recurre a la composta

composta

Las partes no comestibles de frutas y verduras, los restos del café o del té, las flores marchitas, cascarones de huevo y otras cosas que resultan de tu vida diaria no tienen por qué terminar desechadas. Con un recipiente a modo y el cuidado adecuado puedes elaborar una composta casera que después encontrará utilidad, por ejemplo, como abono de tus plantas. También puedes recurrir a programas de composta locales que sin duda recibirán tus residuos orgánicos.

3. Recicla

El reciclaje es una de las formas más efectivas de convertir la basura en algo útil. Puedes separar tus desechos por material y después llevarlos a un depósito, donde además recibirás algo de dinero a cambio.

4. Reusa

Ese frasco de mermelada que está a punto de terminarse puede servir para alguna otra cosa: para guardar objetos, sembrar una planta o algo más que haga falta en tu rutina diaria. Antes de tirar algo piensa si quizá puede tener otro uso.

5. Reflexiona antes de comprar

Algunos productos están decididamente diseñados para convertirse en basura. ¿Por qué no llevar tu taza a la cafetería donde todas las mañanas compras tu café? Si así lo haces, habrás evitado tirar un vaso de cartón. Igualmente puedes hacer una mezcla de vinagre y agua para limpiar los vidrios y espejos de tu hogar y así no tener que, eventualmente, deshacerte de la botella de ese limpiador que adquieres en el supermercado. O tener servilletas de tela y pañuelos en vez de desechables de papel.

6. Gasta en productos de calidad

Regularmente los productos más baratos son también los que menos duran, desde un pantalón hasta un electrónico. Es posible que gastes más, pero a largo plazo comprobarás los beneficios.

7. Coopera

Este esfuerzo no tiene por qué ser individual. Por el contrario, es mucho mejor cuando más personas contribuyen. Busca la ayuda de tus amigos y vecinos, tal vez algunos de ellos compartan tu preocupación por el problema de la basura, además de que puede ser el inicio de otros proyectos comunitarios.

zapatos

8. Repara

Si algo se descompone, es posible que tenga reparación. Aunque en nuestra época se ha asentado, lamentablemente, una dinámica social y económica basada en el desecho, el hábito de la reparación permite romper con este ciclo. Además, en muchos casos reparar extiende la vida útil de los objetos.

9. Compra usado, vende usado, dona lo usado

En algunas situaciones conviene más comprar algo usado en vez de algo nuevo. También hay cosas que aun sirven y que si bien puedes pensar en arrojarlas al bote de la basura, también podrías venderlas en una tienda de segunda mano o, mejor aún, donarlas a quien todavía puede servirse de ellas.

También en Ecoosfera: La sociedad del desperdicio: 11 datos increíbles sobre la basura

[MNN]

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