¿Existe la comunicación arbórea? Sobre los complejos lazos del reino vegetal

En este genial video animado, la profesora Suzanne Simard nos explica la interconexión entre los árboles en un bosque.

En el video, la Profesora Simard de la Universidad de British Columbia, relata la manera en que un árbol individual se relaciona con aquellos que lo rodean, así como las diferentes redes que permiten que todos los árboles sobrevivan. Según Simard, la interconexión de estos asegura la supervivencia de la mayoría ya que, al contrario de lo que creía Darwin, no se trata de la supervivencia del más apto, sino de la supervivencia de la mayoría mediante el apoyo de los demás. Quizá lo más sorprendente del video, y del trabajo de Simard, es que la comunicación sucede a través del fungi y de las raíces de los árboles, de manera similar a como las neuronas son responsables de la comunicación en el cerebro humano.

“Encontramos que el fungi conecta una planta a otra” explica Simard, mientras más nos alejemos del árbol encontraremos las raíces que participan en este intercambio. El fungi se alimenta del carbón de las raíces, que a la vez es pasado de un árbol al otro (1:39), dependiendo de quién lo necesite.

Simard también explica que hay “Árboles Madre”, es decir, árboles muy viejos (el que ella nos enseña tiene unos 500 años) que tienen una red enorme a su alrededor, fungen como un hub que domina y se relaciona con todos los árboles que lo rodean, aunque estos sean de otra especie.

“Es un sistema complejo con muchas partes diferentes. Todas ellas trabajan juntas: el fungi trabaja con el árbol. Funciona como nuestro cerebro, en nuestro cerebro tenemos redes neuronales, tenemos neuronas y axones, y todas están físicamente conectadas, pero también están metafísicamente conectadas porque envían mensajes de un lado para el otro, aprenden una de la otra, funcionan como el ecosistema de un bosque. En un bosque el trabajo conjunto entre un árbol y el fungi da mucha estructura que se ve reflejada en la diversidad de especies […] y esa diversidad es la que hace que el bosque sea resistente.”

A pesar de que el video explora las múltiples fortalezas de un bosque, una comunidad que es capaz de resistir desastres naturales como incendios y tormentas, concluye que la compleja interconexión entre los diversos árboles no se ha podido adaptar a una de sus mayores amenazas: el ser humano. Explica que en vez de respetar a los bosques, y especialmente a los árboles madre, estos son talados, ignorando el legado que estos pueden dejar a los otros árboles. Después de morir, los árboles madre continúan contribuyendo a la comunidad, pasando nutrientes a aquellos que los rodean.

Aquí el video, que además de ser interesante y educativo, es hermoso:



Los árboles también hacen relaciones sociales: Peter Wohlleben

Este experto en bosques ha escrito un libro donde cuenta sus hermosos descubrimientos.

Foto: Gordon Welters para The New York Times

Peter Wohlleben ha sido un guardabosques en Alemania desde 1987. Su historia es especial porque su amor por los árboles lo llevó a escribir un best seller que ha vendido más 320 mil copias: “La vida secreta de los árboles: lo que sienten, cómo se comunican- Descubrimientos de un mundo secreto”, y ha sido traducido para 19 países.

Lo peculiar de su libro, además de recurrir a datos científicos en concordancia con sus propias observaciones, es que Wohlleben ha echado mano de un lenguaje popular, con conceptos como “los árboles hablan” en vez de “los árboles se comunican”.

Wohlleben escribió este libro para que miráramos hacia los árboles de manera distinta. Para despertar una empatía que despertase en nuestra imaginación lo que verdaderamente ocurre en su mundo.

En los últimos años estudios científicos publicados han divulgado cómo es que los árboles se comunican, cuidan entre ellos e incluso mantienen un intercambio de energía, según las necesidades de cada uno, y Wohlleben lo ha probado personalmente.

Cuando inició sus labores como guardabosques encontró que es mejor dejar que los árboles crezcan “salvajemente” con el espacio intermedio que ellos mismos eligen. Con el tiempo fue dándose cuenta de que la interconexión entre ellos era mucho más estrecha de lo que creía.

Están muy interconectados, tanto en la manera en que dejan pasar con sus copas la luz adecuada, como en sus raíces. De hecho, cuando un árbol muere es muy probable que su vecino también lo haga.

Wohlleben narra que los árboles hacen conexiones sociales importantes. Forman vínculos afectivos y de alguna manera tienen parentescos. “Actúan mucho más como una comunidad que como individuos”.

[New York Times]



Descubre los asombrosos e insólitos beneficios de abrazar a un árbol y a su energía revitalizadora

Los árboles brindan no sólo oxigeno y madera, también una importante fuente de energía sanadora que interactúa entre sí.

Numerosos estudios han demostrado que la naturaleza es un factor determinante en la salud de las personas. Sin marcar una diferencia contundente, la naturaleza brinda una especie de alivio a enfermedades tanto físicas como psicoemocionales; se trata realmente de un proceso en el que se regresa a la fuente del espíritu para renovarse.

Si bien no es sólo de entrar en contacto con espacios verdes, también de volvernos conscientes de las propiedad energéticas que los árboles y plantas proveen. Los árboles brindan no sólo oxigeno y madera, también una importante fuente de energía sanadora que interactúa entre sí.

treehug

En su libro Blinded by Science, Matthew Silverstone comprobó que la energía vibracional de los árboles y plantas brindan una serie de beneficios a la salud de los humanos. Por ejemplo, los árboles poseen energía de grounding permitiendo usar la fuerza para extenderla positivamente hacia los demás. Es decir, un árbol cuando se toca –o se abraza– tiene una vibración única que afecta nuestro cuerpo en maneras maravillosas al entrar en contacto con energía de vida de la naturaleza.

Como mencionamos con anterioridad, no se trata sólo de ver árboles para sentirse bien; si no de conllevar un vínculo de cuidado, en donde se permiten crecer tal cuales son. Esto permitirá recibir toda la fuerza y estabilidad que el cuerpo encarna. Envía energía positiva al agradecerle –verbal o mental– nutrir la tierra; planta un árbol para continuar con el ciclo positivo; ten plantas en tu trabajo u hogar; disfruta de más actividades en el exterior.

[Fractal Enlightment]



Rupert Sheldrake y los campos de información que unen a todos los seres vivos

El excepcional trabajo de hombre sugiere que la para acceder a la gran memoria colectiva es necesario volver a sentir la naturaleza en toda su envergadura.

El biólogo británico Rupert Sheldrake (1942) ha rebasado las fronteras convencionales de la ciencia para investigar fenómenos que van más allá de lo ordinario, pero siempre con gran rigor. Después de estudiar en Cambridge viajó a la India donde la tradición espiritual influenció de manera contundente su forma de pensar. A principios de los 80, Sheldrake desarrolló unas de las más novedosas y posiblemente revolucionarias teorías científicas de los últimos 50 años: la teoría de la resonancia mórfica.

Sheldrake describe la capacidad de autoorganización de sistemas biológicos y esboza un mecanismo, la resonancia mórfica, a través del cual es posible que miembros de una especie compartan información a distancia –esto es una causación formativa en una teoría de campos.
La aportación fundamental de Sheldrake es llevar la noción de un campo (en este caso compuesto de información), un concepto de la física, a la biología. Este campo es una especie de memoria colectiva bidireccional entre un individuo y su especie: cada conducta alimenta a este campo que a su vez alimenta los patrones conductuales de un individuo, tejiendo una memoria dinámica en la naturaleza. De esta forma, todos los hombres o todas las medusas, por mencionar sólo dos especies, están siendo afectados por los actos de todos los hombres y todas las medusas que jamás han existido.

La resonancia mórfica es un principio de memoria en la naturaleza. Todo lo similar dentro de un sistema autoorganizado será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado, y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por lo que sucede en el presente. Es una memoria en la naturaleza basada en la similitud, y se aplica a átomos, moléculas, cristales, organismos vivos, animales, plantas, cerebros, sociedades y, también, planetas y galaxias. Así que es un principio de memoria y hábito en la naturaleza.
La teoría de Sheldrake implica que en la naturaleza todos los siglos son un solo presente –el tiempo en su instancia actual es un cúmulo resonante de todos los instantes pasados que confluyen para in-formarlo. De esta forma no sólo no nos podemos separar de la historia, sino tampoco nos podemos separar de nuestra especie y a última consecuencia no nos podemos separar de todos los seres que han existido en el planeta, ya que cada uno es parte de nosotros: su información sigue ocurriendo y programa, en menor o mayor medida, nuestros hábitos. De aquí surge una responsabilidad insoslayable –no sólo en lo que hacemos, sino en lo que pensamos, ya que todo, según Sheldrake, contribuye al campo morfogenético colectivo.

Un aspecto importante de la resonancia mórfica es que estamos interconectados con otros miembros de un grupo social. Los grupos sociales también tienen campos mórficos, por ejemplo una parvada de aves, un cardumen de peces o una colonia de hormigas. Los individuos dentro de un grupo social más grande y los mismos  grupos sociales más grandes tienen su propio campo mórfico, sus patrones de organización. Lo mismo aplica para los humanos.

Lo que haces, lo que dices y lo que piensas puede influir a otra persona por resonancia mórfica. Así que somos más responsables de nuestras acciones, palabras y pensamientos bajo este principio que lo seríamos de otra forma. No hay un filtro inmoral en la resonancia mórfica, lo que significa que debemos ser más cuidadosos de lo que estamos pensando si es que nos importa el efecto que tenemos en los demás.

Sheldrake, además, es uno de los pocos científicos que se han atrevido a estudiar fenómenos considerados como paranormales, generalmente deslegitimadas por la academia, como ocurre con la telepatía . Sus estudios de telepatía animal, telepatía telefónica y “la sensación de ser observados”, sugieren que este fenómeno ocurre comúnmente y debe ser reevaluado dentro del canon científico.



Plantas sensoriales: tienen 15 sentidos más que los nuestros

El neurobiólgo Stefano Mancuso narra cómo el reino vegetal accede a mundos completamente ajenos a nuestros sentidos.

 Foto:plantas.facilisimo.com

En los últimos años numerosos estudios científicos han ido develando cómo es que el reino vegetal es una inminente fuente de perfección y complejidad. Las plantas son capaces de comunicarse para alertar del peligro a otras que incluso vivan a kilómetros. También producen sustancias específicas para provocar algunos efectos en el cerebro de los insectos; por ejemplo, que las recuerden para polinizarlas.

Nosotros que acostumbrados estamos en pensar a los sentidos solo en el universo de los nuestros: olfato, gusto, vista.. quizá ignoramos que existen algunos inefables e inalcanzables para nuestra especie en el mundo de las plantas.

Así nos lo recuerda Stefano Mancuso fundador y director de el Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal en entrevista para La Vanguardia.

De acuerdo con este investigador las plantas tienen 15 sentidos más que nosotros pues tienen capacidades suprasensoriales comparadas a las nuestras. Pueden percibir los cambios eléctricos, el campo magnético, el gradiente químico, la presencia de patógenos… También perciben las gradaciones de la luz y las vibraciones sonoras, las moléculas químicos e incluso tiene tacto “basta ver en cámara rápida como es que palpa una planta trepadora”.

Sus capacidades van más allá aún. Este investigador explica cómo es que envían mensajes de peligro:

Si un insecto se le está comiendo las hojas, la planta produce al instante determinadas moléculas que se difunden kilómetros y que avisan de que hay un ataque en curso.

¿Tienen además empatía?

Mancuso recuerda un impactante estudio hecho en Canadá que demostró cómo es que “Se aisló a un gran abeto del acceso al agua, y los abetos de alrededor le pasaron sus nutrientes durante años para que no muriera.”

Todo lo anterior  hace que ellas sean capaces de percibir dimensiones a las que nosotros no accedemos, muchas intangibles, que llevan quizá mensajes mucho más profundos a los que somos ajenos; ignorantes desde nuestros limitados 5 sentidos.



Los 14 árboles más sanadores al abrazarlos según el Tao

La energía que emana cada tipo de árbol tiene numerosos efectos en tu bienestar.

Intuitivamente, sabemos que los árboles son poderosos, que ejercen una influencia especial en nosotros y un cierto drala (el espíritu de las cosas en el budismo tibetano, que es el espíritu de todas las cosas). Los árboles han sido usados como metáforas a lo largo de la historia por su esencia protectora y maternal. Y esta tradición no es solo una expresión poética de la parte estética y sensible del ser humano; filosofías como la taoísta han ahondado en esta esencia.

En los libros del Tao llamados Mantak Chia y Maneewan Chia se llegó a conclusiones energéticas sobre los distintos árboles y su capacidad sanadora. Por ejemplo, que los árboles grandes contienen naturalmente más energía, pero otras menos obvias como el que entre los árboles más poderosos se encuentran aquellos que crecen junto al agua corriente.

El sitio Ecoportal hace un interesante recuento de los árboles, que según ciertas tradiciones, conservan propiedades más sanadoras según los principios de la energía Chi (la fuerza vital que anima las formas del universo),  o Jing (el flujo vital en nuestro organismo humano). Recuerda que está comprobado, en general, que el contacto incluso con un espacio verde urbano es benéfico para tu salud.

 

1. Pinos: los grandes son los mejores para sanar. Los pinos irradian especialmente mucha energía Chi:lo cual nutre la sangre, fortalece el sistema nervioso y contribuye a prolongar la vida. Son los árboles inmortales, y han tenido una gran veneración en la cultura china y japonesa.

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 Foto: uchile.cl

 

2. Cipreses: reducen el calor y nutren la energía Yin.

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 Foto:medicina21.com

 

3.Sauces: liberar la humedad excesiva en el cuerpo, reducir la tensión sanguínea y fortalecer el aparato urinario y la vejiga.

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Foto:http://3.bp.blogspot.com

 

4. Olmos: tranquilizan la mente y fortalecen el estómago.

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5. Arces: persiguen vientos mal sanos (un concepto en el taoísmo cuando designa a la energía Chi como afectada) y mitigan el dolor.

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6. Acacias Blancas: disminuye el calor interno y equilibra la temperatura del corazón.

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7. Higueras de Bengalas: limpian el corazón y ayudan a eliminar la humedad del cuerpo.

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 Foto:spanish.alibaba.com

 

8. Canelos: para la salud del corazón y el abdomen.

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Foto:fmdos.cl

 

9. Abetos:  eliminar cardenales, a reducir la hinchazón y a curar los huesos rotos más rápido.

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 Foto:acelgas.com

 

10. Espinos: mejoran la digestión y reducen la presión sanguínea.

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11. Abedules: eliminar el calor y la humedad del cuerpo para desintoxicarlo.

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12. Ciruelos: estómago, páncreas y tranquiliza la mente.

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 Foto: conotrorollo.com

 

13. Higueras: para el sistema digestivo y la temperatura del cuerpo.

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14. Ginkgos: mejoran la salud urinaria.

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Foto: kwanten.home.xs4all.nl

 

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