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Estas son las personas que realmente alimentan el mundo

Cuando se trata de alimentar al mundo, el sector empresarial agrícola sigue vendiendo las mismas “soluciones” que de hecho bloquean el acceso a alimentos sanos y sostenibles. Operaciones industriales masivas, cosechas genéticamente modificadas, mono-cosechas altas en pesticidas y los llamados “acuerdos de comercio libre” insisten en que produzcamos más alimento (con sus semillas y petroquímicos) para el millón de personas que cada año quedan hambrientas. Sin embargo, en los países donde empresas agropecuarias han tomado control de las semillas, el ganado, el mercado y los precios, los vertederos de basura están repletos de desperdicio de alimento.

En este tema es importante no olvidar que en la primavera de 2013 Monsanto acaparó los titulares cuando su trigo genéticamente modificado, MON71800, que no fue aprobado para producción o consumición, fue encontrado creciendo en el campo de un agricultor. Y sin embargo más allá de toda esta evidencia, en junio se les entregó a los ejecutivos de Monsanto y Syngenta el premio 2013 World Food Prize.

“Estas semillas controladas corporativamente son tanto destructivas como innecesarias”, apunta el comité de alianza de alimento de EU. “Están destruyendo la diversidad de plantas y dejando sin trabajo a millones de agricultores. ¿Cómo es posible que sean honorados por luchar contra el hambre?”

Ante esto, en  la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, en su Reseña Agropecuaria de 2013 titulada Despierte antes de que sea muy tarde: has agricultura realmente sostenible para la seguridad alimentaria en el cambio climático se decretó que “el mundo necesita un cambio paradigmático en el desarrollo agrícola de una “revolución verde” a un método de “intensificación ecológica””.

La buena noticia es que hay un creciente número de movimientos agrícolas, pescadores, trabajadores y consumidores que están creando soluciones concretas a la pobreza y el hambre.

Los honorarios del premio 2013 de Soberanía Alimentaria  de el sur de la India, el País Vasco, Mali, Brasil y Haití luchan por terminar con el despojo de recursos, por cultivar cosechas tradicionales y defender a sus comunidades de la explotación de las corporaciones multinacionales.

Esto es sólo el comienzo de el movimiento quizá más relevante de nuestro siglo. Nos carga de responsabilidad a todos para participar en esta lucha en la medida que podamos, y continuar con la defensa de la agricultura campesina y la agroecología como una manera de producir alimentos sostenibles y libres de químicos accesibles para todos. Comenzar por tener un huerto doméstico (aunque sea pequeño, en nuestra cocina) en una gran manera de participar.

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