Pierden las refresqueras: en México diputados aprueban impuestos a refrescos

Esta tarde el pleno cameral votará para establecer si el impuesto a los “alimentos no sanos” se cobrará.

Entre los muchos cambios incluidos en la reforma fiscal de México, el más afortunado parece ser aquel que busca cobrar un impuesto a las bebidas gaseosas y comida chatarra con altos valores calóricos. Este cambio busca limitar la cantidad de alimentos “no saludables” que consume la población mexicana, que actualmente tiene un altísimo índice de obesidad y diabetes que, según la alianza por la salud alimentaria, ha causado el colapso del sistema de salud pública en el país.

Hoy, la Cámara de Diputados del país aprobó un impuesto especial de 5% a alimentos de comida chatarra, además de una cuota de un peso por litro a bebidas gaseosas, hoy en la tarde se hará el voto.

José Isabel Trejo Reyes, presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, confirmó que la comisión ha aprobado un impuesto especial de 5% a alimentos no básicos con alta densidad calórica, (o sea, comida chatarra), así como una cuota especial a bebidas azucaradas con saborizantes. El debate que gira en torno a esta reforma ha sido controversial ya que las grandes televisoras del país velan más por sus intereses económicos que por la salud de sus televidentes.

Hoy por la tarde estos cambios serán votados por el pleno de la cámara.



¿Cómo hacer tu propia bebida casera de electrolitos?

Las bebidas energetizantes no son tan elaboradas como parecieran; en casa puedes hacerles la competencia, y más sanamente.

Los electrolitos son esas sustancias que tu cuerpo usa para que las células lleven impulsos eléctricos a otras células. El magnesio, sodio, fosfato, potasio, cloruro, etc., son electrolitos, y son especialmente necesarios al momento y después de hacer ejercicio.

Como recordarás, en la década de los 90 las bebidas de electrolitos se volvieron muy populares, sin duda, la más conocida, Gatorade. Sin embargo, estos líquidos no dejan de ser procesados y de tener endulzantes refinados, por ejemplo. Por ello, una mejor opción es hacer tus propias bebidas de electrolitos caseras (y a mucho menor precio) para mantener el balance en tu cuerpo durante periodos de ejercicio.

El sitio everydayroots comparte una utilísima receta para que te hagas tu bebida casera de electrolitos:

Ingredientes:

1/4 de taza de jugo de limón

1/4 de taza de jugo de lima

De 1 1/2 a 2 tazas de agua natural (depende de qué tanto quieras diluir el sabor de los cítricos).

1/8 de cuchara tetera de sal de mar

2 cucharadas de azúcar natural o de miel

Instrucciones:

Pon todo lo anterior en una licuadora y licúa hasta que la miel haya sido disuelta. O bien, coloca en una jarra y mezcla tú mismo el líquido. Finalmente tómalo con o son hielos y disfruta.



Di adiós a las bebidas energéticas: estimúlate naturalmente con estos 6 hacks

La cafeína, taurina y azúcares que contienen las bebidas energéticas pueden tener muchas consecuencias negativas, mejor prueba con uno de estos métodos naturales para sentirte mejor.

Según estudios consumir de una a tres bebidas energéticas al día podría causar serios problemas cardíacos, de presión sanguínea y hasta podrían afectar nuestros hábitos de sueño. Muchos pensamos que es mejor beber una bebida con altos niveles de azúcar y otros compuestos que estar cansados, sin embargo, consumir estos productos puede ser muy nocivo y no nos ayudan a confrontar el verdadero problema.

Si quieres dejar atrás este tipo de bebidas, te recomendamos algunas maneras de llenar tu vida de energía. Aquí te compartimos algunas de ellas:

  1. Desayuna: según un estudio publicado en 1999, las personas que comen desayunos altos en fibra y carbohidratos se mantienen más alerta que aquellos que no desayunan.
  2. Bebe agua: empieza tu día con un vaso de agua, esto mantendrá a tus células hidratas y además estimulará tu sistema digestivo.
  3. Ejercítate: quizá no tengas ganas de hacer ejercicio cuando más cansado te sientas, pero las endorfinas y el movimiento te harán sentir mejor y fortalecerán tu sistema inmune.
  4. Continúa bebiendo agua: estar bien hidratado cambia todo, con solo tomar suficiente agua te sentirás mucho mejor en términos energéticos y físicos. Si no te gusta tomar agua busca una alternativa natural, como té o agua con limón.
  5. Come más salmón: los ácidos del omega 3 son ideales para la producción de energía, la circulación sanguínea y la salud cardíaca.
  6. Come chocolate oscuro: Si te sientes cansado puede que a tu cuerpo le haga falta hierro. El hierro ayuda a transportar el oxígeno alrededor del cuerpo, lo cual ayuda con muchos procesos celulares y a la producción de células rojas. 

Estos hábitos pueden mejorar tu vida de muchas maneras, pero lo mejor es que son fáciles de llevar a cabo. Si quieres cuidar te cuerpo debes nutrirlo todos los días, las bebidas procesadas solo te llenarán de energía por poco tiempo y después te harán sentir peor. 



Otra razón para que dejes de consumir refresco…

De acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total.

Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. 

Varios investigadores han tratado de encontrar las verdaderas razones de esta epidemia metabólica: el sedentarismo, una dieta alta en calorías vacías, horarios y proporciones inestables de los alimentos, etcétera. Uno de los encargados de esas investigación es Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, quien explica que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

Desgraciadamente, a donde dirijamos nuestra mirada, encontramos la presencia casi omnipresente de este condimento dulzón. Está en alimentos naturales como las frutas; pero también en los deliciosos panecillos, pasteles, frutas en almíbar, refrescos y demás gustos culposos. 

Entonces, si el azúcar se encuentra en alimentos benéficos para la salud… ¿por qué entonces puede causar tanto daño? 

En las etiquetas de nutrición, el azúcar es sólo azúcar. Pero cuando el cuerpo empieza a metabolizar este producto, se distinguen dos tipos de moléculas: la glucosa, la cual ofrece energía al cuerpo; y la fructosa, que sólo puede ser procesada en el hígado y se encuentra asociada con la diabetes tipo 2 y la obesidad. 

El problema se presenta cuando consumimos más fructosa de la que deberíamos al ingerir alimentos como aquellos panecillos, pasteles,  refrescos y demás. A diferencia de la glucosa, que funciona para energizar al cuerpo, la fructosa se convierte en grasa y aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes y problemas cardiovasculares. 

En el caso de los refrescos, de acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total como VitaminWater, Pepsi, Coca Cola, Sprite, Dr. Pepper, Arizona, entre otros. Mientras que bebidas como Red Bull, CapriSun, Snapple y la Coca Cola de México, no contaban con niveles altos de fructosa. 

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Cooptando la crítica: Coca Cola crea Instituto para la Salud y Bienestar de México

Las mega corporaciones suelen cooptar la crítica con programas filantrópicos, mientras su daño persiste.

 

Beber refrescos es nocivo para la salud, y aunque pareciera una obviedad, no lo es. Apenas hace pocos años comenzó a revelarse la descomunal cantidad de azúcar que tienen estos productos, 1 cucharada de azúcar por cada 50 ml. México, según cifras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura), en el 2013 alcanzó el primer lugar en obesidad en el mundo, con un porcentaje del 32.8% de adultos con este problema. Según la Alianza por la Salud Alimentaria, también uno de cada tres niños es obeso.

El mismo año México se convirtió en el primer consumidor de refrescos del mundo. La relación entre obesidad y consumo de refresco está estrechamente ligada por la cantidad de azúcar de las bebidas. En este sentido, Coca Cola es la marca preferida en este país, según estudios de mercado, el 78% la prefiere.  Aunado al consumo masivo de refresco en México,  no hay suficiente información para que la gente dimensione lo que está ingiriendo, a pesar de medidas como el aumento de impuestos a los refrescos. La especificación hasta hoy en el etiquetado está basado en engañosas porciones que hacen creer que lo que se consume es poco.

En todo este contexto se anunció que Coca Cola creará el Instituto de Bebidas para la Salud y el Bienestar. El objetivo de la institución es detonar y expandir la ciencia, un espacio para la publicación de estudios de la academia, y otros sectores sobre temas sobre  salud, hidratación y bienestar.

“Queremos llegar a ser un referente social; gestionar información donde los expertos den a conocer sus trabajos y nosotros les demos difusión; desarrollar programas en función de la comunidad científica, para mejorar la nutrición y la salud de la población”, explicó el directivo del proyecto Torres y Gutiérrez Rubio.

El caso tiene dos vertientes polémicas. Si Coca Cola promociona y vincula información científica sobre salud, se trata de una evidente estrategia mercadológica para mejorar su imagen, una viejo anzuelo marketinguero para cooptar la crítica. Pero lo más controversial es el hecho de que una empresa avale información científica, que pueda justificar sus productos. El mundo de la ciencia no debe ser aprobado, o curado, por un consorcio con intereses específicos, como la expansión de sus utilidades. Ciencia y mercado son dos vertientes que habrían de permanecer independientes, un beneficio colectivo fundamental.

 



Las grandes televisoras de México VS la salud de sus televidentes

Aparentemente, y con tal de seguir facturándole a las grandes refresqueras, Televisa, TV Azteca, y Milenio, quieren que sigamos ahogados en bebidas gaseosas.

Durante las últimas décadas los grandes medios de comunicación han presenciado el gradual derrumbe de su credibilidad. Más allá de una cuestionable ética periodística o de sombrías agendas detrás de su labor informativa y de entretenimiento, tal vez el principal detonante de este fenómeno radica en que hemos comprobado que sus intereses económicos y su potencial influencia cultural, están por encima de cualquier otro factor, comenzando por el bienestar y desarrollo de su público.

Recientemente en México, la organización civil Alianza por la Salud Alimentaria lanzó una campaña que aboga por aumentar los impuestos a las refresqueras (compañías que producen y comercializan bebidas gaseosas), y utilizar ese excedente recaudado para instalar bebederos de agua en todas las escuelas del país. Se trata de una iniciativa que apunta a la construcción de una cultura alimentaria saludable –y para comprender la pertinencia de su propuesta, hay que recordar que México es tanto el país que más refresco consume a nivel mundial, per capita, como, casualmente, el primer lugar en obesidad (32.8% de su población registra sobrepeso).

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El debate se da en torno a una reforma fiscal que contempla el incremento de un 10% en el impuesto a bebidas de este tipo,pero la iniciativa puja por que este porcentaje se duplique. Una de las principales líneas de acción de la campaña –por cierto financiada por el alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg–, era adquirir espacios publicitarios a las mayores cadenas televisivas del país, para difundir masivamente un comercial denunciando las consecuencias que conlleva el consumo habitual de este tipo de bebidas. Sin embargo, la iniciativa se topó con una barrera: las televisoras se negaron a transmitir el comercial, presumiblemente para proteger los intereses de las refresqueras –que sin duda deben incluirse entre sus más jugosos compradores de tiempo aire.

Al respecto, el presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), Agustín Ramírez, advirtió que las televisoras están atentando contra un derecho fundamental de los mexicanos, el estar informados:

¿Cómo tomar una decisión por parte de la población de un tema tan relevante de salud pública, si la población no tiene posibilidades de conocer otros puntos de vista?  […] La mayor parte de la población influida por el duopolio televisivo que tiene una penetración mayor a 90% de los hogares sólo recibe información proveniente de la agresiva campaña de la industria refresquera contra esta política pública y contra la evidencia científica, sin tener acceso a la información proveniente desde el interés público”, dijo Agustín Ramírez.

El problema aquí, más allá de la falta de ética que la negativa de estas empresas puede implicar, es que aparentemente una vez más los grandes medios, en este caso Televisa y TV Azteca, con Milenio acompañándolos en esta ocasión, reiteran ese mensaje que a fin de cuentas justifica nuestra tajante desconfianza en ellos: el negocio está muy por encima del bien de sus audiencias. Esto a pesar de que nosotros encarnamos esa abstracción conocida como rating, activo que por cierto ellos comercializan –es decir, no se contentan con demostrar pocos escrúpulos, sino que ni siquiera tienen la mínima visión que exigiría cuidar a su mayor activo.

En una sociedad ‘sana’ esto sería inverosímil. De hecho me gusta imaginar un escenario en el que ante una campaña como esta, los grandes medios no solo no se negarán a transmitirla por temor a perjudicar a sus opulentos clientes, en cambio le estarían ofreciendo espacios gratuitos para difundir su mensaje. Por otro lado, y regresando a la realidad, este tipo de situaciones representan valiosas oportunidades para que los grandes consorcios mediáticos de México, o de cualquier otro país, se reivindiquen frente a su sociedad, demostrándonos así una nueva política: el bienestar de la población, de su público, como un valor a defender –o, al menos, como una prioridad estratégica.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

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