Las grandes televisoras de México VS la salud de sus televidentes

Aparentemente, y con tal de seguir facturándole a las grandes refresqueras, Televisa, TV Azteca, y Milenio, quieren que sigamos ahogados en bebidas gaseosas.

Durante las últimas décadas los grandes medios de comunicación han presenciado el gradual derrumbe de su credibilidad. Más allá de una cuestionable ética periodística o de sombrías agendas detrás de su labor informativa y de entretenimiento, tal vez el principal detonante de este fenómeno radica en que hemos comprobado que sus intereses económicos y su potencial influencia cultural, están por encima de cualquier otro factor, comenzando por el bienestar y desarrollo de su público.

Recientemente en México, la organización civil Alianza por la Salud Alimentaria lanzó una campaña que aboga por aumentar los impuestos a las refresqueras (compañías que producen y comercializan bebidas gaseosas), y utilizar ese excedente recaudado para instalar bebederos de agua en todas las escuelas del país. Se trata de una iniciativa que apunta a la construcción de una cultura alimentaria saludable –y para comprender la pertinencia de su propuesta, hay que recordar que México es tanto el país que más refresco consume a nivel mundial, per capita, como, casualmente, el primer lugar en obesidad (32.8% de su población registra sobrepeso).

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El debate se da en torno a una reforma fiscal que contempla el incremento de un 10% en el impuesto a bebidas de este tipo,pero la iniciativa puja por que este porcentaje se duplique. Una de las principales líneas de acción de la campaña –por cierto financiada por el alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg–, era adquirir espacios publicitarios a las mayores cadenas televisivas del país, para difundir masivamente un comercial denunciando las consecuencias que conlleva el consumo habitual de este tipo de bebidas. Sin embargo, la iniciativa se topó con una barrera: las televisoras se negaron a transmitir el comercial, presumiblemente para proteger los intereses de las refresqueras –que sin duda deben incluirse entre sus más jugosos compradores de tiempo aire.

Al respecto, el presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), Agustín Ramírez, advirtió que las televisoras están atentando contra un derecho fundamental de los mexicanos, el estar informados:

¿Cómo tomar una decisión por parte de la población de un tema tan relevante de salud pública, si la población no tiene posibilidades de conocer otros puntos de vista?  […] La mayor parte de la población influida por el duopolio televisivo que tiene una penetración mayor a 90% de los hogares sólo recibe información proveniente de la agresiva campaña de la industria refresquera contra esta política pública y contra la evidencia científica, sin tener acceso a la información proveniente desde el interés público”, dijo Agustín Ramírez.

El problema aquí, más allá de la falta de ética que la negativa de estas empresas puede implicar, es que aparentemente una vez más los grandes medios, en este caso Televisa y TV Azteca, con Milenio acompañándolos en esta ocasión, reiteran ese mensaje que a fin de cuentas justifica nuestra tajante desconfianza en ellos: el negocio está muy por encima del bien de sus audiencias. Esto a pesar de que nosotros encarnamos esa abstracción conocida como rating, activo que por cierto ellos comercializan –es decir, no se contentan con demostrar pocos escrúpulos, sino que ni siquiera tienen la mínima visión que exigiría cuidar a su mayor activo.

En una sociedad ‘sana’ esto sería inverosímil. De hecho me gusta imaginar un escenario en el que ante una campaña como esta, los grandes medios no solo no se negarán a transmitirla por temor a perjudicar a sus opulentos clientes, en cambio le estarían ofreciendo espacios gratuitos para difundir su mensaje. Por otro lado, y regresando a la realidad, este tipo de situaciones representan valiosas oportunidades para que los grandes consorcios mediáticos de México, o de cualquier otro país, se reivindiquen frente a su sociedad, demostrándonos así una nueva política: el bienestar de la población, de su público, como un valor a defender –o, al menos, como una prioridad estratégica.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis



Un nuevo sitio te dice, verdaderamente, qué es lo que comen tus hijos en México

Las etiquetas de los productos son muy confusas, por ello, esta iniciativa informa a los mexicanos de lo que verdaderamente comen.

Muchas organizaciones civiles han denunciado cómo en México la supuesta lucha VS la obesidad fue secuestrada por las corporaciones. La Cofrepis, el órgano que en teoría cuida a los ciudadanos de los riesgos sanitarios, ha aprobado un etiquetado confuso que exime los prácticos semáforos nutricionales recomendados en los estándares internacionales, por ejemplo. 

Por ello, distintas organizaciones que forman la Alianza por la Salud Alimentaria, han creado un sitio para que los mexicanos revisen los productos industrializados que encuentran comúnmente y conozcan qué es lo que realmente están ingiriendo ellos y sus hijos, sobre todo en lo relativo al combo perverso del azúcar, sodio y grasas. 

El portal está dividido por secciones: refrescos y jugos, yogurts y leches saborizadas, pastelillos, galletas, cereales azucarados, chocolate y productos con chocolate y frituras. 

Es una iniciativa, que aprovechando el internet, busca acercar una información que el propio gobierno ha boicoteado. Un contundente intento por esparcir una cultura nutricional más enterada y paliar un escenario preocupante: si continúa la tendencia actual, 1 de cada 3 niños sufrirá de diabetes en su vida. 

En el siguiente enlace puedes recorrer el portal:

¿Hoy qué comieron tus Hijos?



Nuevos estudios exhiben la toxicidad de algunos transgénicos que ya se venden en México

Algunas líneas transgénicas aprobadas son tolerantes al tóxico glifosato; también resisten el glufosinato, y el 2,4D, un conocido cancerígeno.

En México hasta hoy se han aprobado hasta 135 líneas de transgénicos para consumo humano. Miles de los productos importados, sobre todo de Estados Unidos, están elaborados a base de transgénicos (mayormente los que contienen soya, algodón y maíz). 

Hasta hoy, también en México son importadas anualmente hasta 10 millones de toneladas de maíz de Estados Unidos, y no se sabe con exactitud la cantidad, que de ellas, son transgénicos. Sumado a lo anterior, en México es inexistente una legislación que obligue a las empresas a etiquetar la presencia de transgénicos cuando los contienen. 

Según una investigación presentada recientemente por la Alianza por la Salud Alimentaria, integrada por organizaciones como Semillas de Vida y El Poder del Consumidor, algunas líneas de transgénicos aprobadas por la Cofepris son tolerantes a herbicidas como el glifosato, el cual es tóxico para la salud humana y está presente en alimentos que los mexicanos consumen a diario. Además del glifosato, también otros transgénicos son tolerantes a otros tóxicos. En una rueda de prensa, la Alianza exhibió los siguientes datos y exigió al gobierno que, como ocurre en unos 61 países, al menos en México sea obligatorio el etiquetado que advierta de la presencia de transgénicos. 

•Casi nueve de cada 10 de las líneas transgénicas en el mercado son tolerantes al herbicida “Faena” (“Round-up”, en inglés), cuyo componente activo es el glifosato.

•Los herbicidas son mezclas de sustancias químicas que se asperjan masivamente y son diseñados para matar a las hierbas. El glifosato es el principio activo del herbicida más usado en México, que es el llamado “Faena”. Los químicos de los herbicidas y surfactantes penetran a las plantas y NO se pueden lavar. Los granos (trigo y maíz) y oleagionosas (soya) importados de Estados Unidos tienen concentraciones muy elevadas de glifosato. El Faena es producido por Monsanto productor de las principales variedades de transgénicos. Hasta hace un poco más de 20 años en que no había transgénicos, los herbicidas se asperjaban en los campos antes de la siembra, y los cultivos muy raramente estaban en contacto con estos tóxicos. Pero en las plantas transgénicas tolerantes al Faena (“RoundUp-Ready”) se asperja el tóxico directamente en los cultivos. Los cultivos transgénicos tolerantes sobreviven con altas concentraciones de estos tóxicos. Entonces, los alimentos que se derivan de estos cultivos transgénicos tienen glifosato y otros tóxicos asociados.

•Los estudios científicos han demostrado que el glifosato es un disrruptor endócrino, puede causar daño hepático y renal, causa malformaciones y otros daños en animales experimentales. Se asocia con una mayor incidencia de malformaciones en bebés de madres rociadas o que viven cerca de siembras de transgénicos en Argentina y otros países. Se ha asociado con mayores alteraciones celulares y genéticas en trabajadores en plantíos de soya transgénica en Brasil. En Sudamérica se ha reportado un aumento en incidencia de enfermedades renales, hepáticas y cáncer en zonas cercanas a siembras de transgénicos a partir de que fueron introducidos.

•El glifosato se acumula en el agua, suelo y en aereosoles; puede llegar al agua que tomamos.

•Se ha detectado glifosato en orina y sangre, y en la leche materna. Las personas que presentan este químico en altos niveles están más propensos a enfermedades.



Serán tramposas las nuevas etiquetas de los alimentos en México (conoce por qué)

La medida calcula los porcentajes de azúcar partiendo de que requieres 18 cucharadas diarias, cuando las máximas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud son apenas 10

En poco tiempo cambiarán los etiquetados de los alimentos en México por nuevas disposiciones de ley y de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), pero algunas organizaciones sociales como la Alianza por la Salud Alimentaria están en contra de cómo quedarán las etiquetas.

Como consumidores, uno de nuestros más profundos derechos es la información: no podemos decidir cabalmente si ignoramos de dónde vienen nuestros alimentos, bajo qué condiciones se producen y sobre todo, qué contienen.

Recientemente Ecuador adoptó algunas medidas para transparentar el mercado de los alimentos con un sencillo semáforo que indica si el producto es alto o bajo en distintas índoles como grasas, sal o azúcar. Así, las personas pueden hacerse una idea mucho más clara de lo que tomarán y sus implicaciones generales: podría decirse que cualquier contenido alto en los tres anteriores ingredientes será nocivo.

En México un nuevo etiquetado desarrollado por la COFEPRIS circulará muy pronto, pero este es fraudulento, según la Alianza por la Salud Alimentaria, primordialmente porque hay una trampa muy notable en el tema del azúcar, que no es menor (este país es el primero en obesidad infantil en el mundo y el segundo en obesidad en adultos). El etiquetado te dirá los gramos de azúcar que consumirás pero siguiendo el referente de que necesitas 90gr de azúcar diarios, equivalente a 18 cucharadas cafeteras, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es un máximo tolerable de 10 cucharadas cafeteras.

La Alianza por la Salud Alimentaria hizo además un experimento en el que de entre 122 entrevistados sólo tres estudiantes de nutrición pudieron entender cabalmente el nuevo etiquetado, lo que augura una mayor dificultad para el consumidor promedio. Los etiquetados que saldrán próximamente fueron elaborados por los funcionarios de la COFEPRIS Juan Leonardo Menes Solís, Patricio Caso Prado y Mariana Ramírez Aguilar, dos abogados y una epidemióloga y ambientalista (lejanos al tema de la nutrición).

La Alianza por la Salud Alimentaria busca revertir el etiquetado que saldrá próximamente y que pareciera favorecer a los consorcios que emplean más azúcar en sus productos: la industria de la chatarra.

Si te suena, presiona a la COFEPRIS aquí, para que apliquen el semáforo nutricional para conocer el contenido de los productos en México.

 



¿Sabes qué contiene realmente el néctar de manzana del Valle?

Aunque parece jugo y lo anuncian como natural, el néctar de manzana clarificado del Valle es todo menos bueno para tu salud.

En México se han tomado algunos pasos para concientizar al consumidor en términos de qué ingiere y por qué debe o no comprar ciertos productos. Es cierto que la mayoría de nosotros sabemos que los refrescos tienen altísimas cantidades de azúcar, calorías innecesarias para nuestra dieta y cuyo consumo puede causar serios problemas como diabetes y obesidad. Por otro lado, existen otras bebidas que podrían parecer alternativas más sanas, naturales y bajas en azúcares, sin embargo, una rápida evaluación de sus contenidos nos demuestra que en realidad no son mejores que una gaseosa.

En ese último grupo aparentemente sano, se encuentran los jugos y néctares comerciales. Sin duda alguna, muchos de nosotros nos dejamos llevar por la idea de que estos productos utilizan ingredientes naturales y, por ende, son buenos para nuestra salud. Lamentablemente, esto no es así. En promedio, un jugo o néctar comercial contiene la misma cantidad de azúcar que un refresco, es decir, unas nueve cucharadas cafeteras de azúcar por taza y media de líquido. Una sola porción equivale al 200% de azúcar máxima tolerada por un adulto.

A continuación se expone una breve radiografía de un néctar de manzana clarificado marca del Valle:

Azúcar: 45 gramos por botella de 413 mililitros. De acuerdo a la Asociación Americana del Corazón, esta cantidad rebasa por 2 a 4 cucharadas la cantidad recomendada para un adulto al día. Es tres veces la cantidad de azúcar recomendada para un niño.

Sodio: 25 miligramos.

Colorantes: no se mencionan en la etiqueta, sin embargo, los ingredientes incluyen un “concentrado del Valle sabor manzana”.

Los ingredientes dejan mucho que desear: Jugo de manzana concentrado (50%), agua, azúcares y “concentrado del Valle sabor manzana”, que podría ser cualquier cosa. Ahora, es importante prestar particular atención al hecho de que la etiqueta dice “azúcares”, ya que de acuerdo a la Norma Oficial de Etiquetado, “azúcar” describe que el contenido contiene sacarosa o azúcar de caña, mientras que “azúcares” se puede referir a glucosa, dextrosa o endulzantes artificiales como jarabes.

Entonces, ¿sabes qué contiene un néctar comercial? El etiquetado, que se mantiene un poco engañoso; sin embargo, podemos inferir que el contenido de azúcares (endulzantes artificiales) lo convierte en una amenaza innecesaria para tu salud. No se trata de un poco de azúcar adicional todos los días, sino de una sola bebida que duplica la cantidad de azúcares que consumes todos los días o triplica la cantidad que consume un niño.

Lo mejor que puedes hacer si quieres cuidar de tu salud es beber agua. Si realmente te apetece algo dulce, puedes preparar tus propias bebidas frutales con bastante agua y endulzarlas con azúcar mascabado o stevia. Lamentablemente, con un eslogan que dice: “Diversión que nutre” y con publicidad que parece estar dirigida a niños, lo que anuncia esta marca y lo que ofrece son dos cosas muy diferentes. 

Para más información al respecto puedes consultar El poder del consumidor



Otra razón para que dejes de consumir refresco…

De acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total.

Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. 

Varios investigadores han tratado de encontrar las verdaderas razones de esta epidemia metabólica: el sedentarismo, una dieta alta en calorías vacías, horarios y proporciones inestables de los alimentos, etcétera. Uno de los encargados de esas investigación es Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, quien explica que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

Desgraciadamente, a donde dirijamos nuestra mirada, encontramos la presencia casi omnipresente de este condimento dulzón. Está en alimentos naturales como las frutas; pero también en los deliciosos panecillos, pasteles, frutas en almíbar, refrescos y demás gustos culposos. 

Entonces, si el azúcar se encuentra en alimentos benéficos para la salud… ¿por qué entonces puede causar tanto daño? 

En las etiquetas de nutrición, el azúcar es sólo azúcar. Pero cuando el cuerpo empieza a metabolizar este producto, se distinguen dos tipos de moléculas: la glucosa, la cual ofrece energía al cuerpo; y la fructosa, que sólo puede ser procesada en el hígado y se encuentra asociada con la diabetes tipo 2 y la obesidad. 

El problema se presenta cuando consumimos más fructosa de la que deberíamos al ingerir alimentos como aquellos panecillos, pasteles,  refrescos y demás. A diferencia de la glucosa, que funciona para energizar al cuerpo, la fructosa se convierte en grasa y aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes y problemas cardiovasculares. 

En el caso de los refrescos, de acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total como VitaminWater, Pepsi, Coca Cola, Sprite, Dr. Pepper, Arizona, entre otros. Mientras que bebidas como Red Bull, CapriSun, Snapple y la Coca Cola de México, no contaban con niveles altos de fructosa. 

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