Las consecuencias del uso de agroquímicos de Monsanto en Argentina (VIDEO)

Estudios hechos en Argentina demuestran que aquellos expuestos a los fertilizantes químicos de la trasnacional corren un riesgo más alto de padecer cáncer y otros padecimientos.

En el 2010 un estudio epidemiológico en la provincia de Santa Fe, Argentina arrojó desconcertantes resultados: los habitantes de la región tienen más probabilidades de desarrollar cáncer, el índice es entre dos y cuatro veces más alto que el promedio nacional (estos incluyen cáncer de mama, próstata y pulmón) así como un índice más alto de desórdenes tiroideos y respiratorios. Según una exhaustiva investigación de The Associated Press (AP) estos se han ligado al uso de agroquímicos Monsanto en la región.

Argentina es el tercer productor de soya en el mundo, pero los agroquímicos utilizados para cultivarla han tenido un impacto negativo en la salud de aquellos que viven cerca de las tierras de cultivos. La nota de Associated Press documenta decenas de casos en los que los fertilizantes, pesticidas y herbicidas de la trasnacional han afectado a miles de habitantes en la Provincia de Santa Fe.

“Después de que su recién nacido murió por un fallo renal, Sofía Gatica presentó una denuncia que llevó a la primera condena a causa del  rocío ilegal [de agroquímicos] en Argentina. Sin embargo la sentencia llegó demasiado tarde para sus 5,300 vecinos en el Anexo de Ituzaingo. Ahí un estudio llevado a cabo por el gobierno encontró niveles alarmantes de contaminación por agroquímicos en el suelo y el agua potable, y un 80% de los niños tenían rastros de pesticida en la sangre” reporta AP.

Otros casos citados en el artículo de AP incluyen a un trabajador agrícola que nunca recibió una capacitación para usar los químicos de manera segura y que ahora sufre sinfín de padecimientos debilitantes.

La respuesta de Monsanto deja mucho que desear: “Si se les está dando un mal uso a los pesticidas en Argentina, entonces por el bien de todos —el público, el gobierno, los agricultores, y Monsanto, mal uso debe cesar”.

El año pasado el periodista y activista argentino Oscar Di Vincensi  fue bañado con pesticidas cuando se paró enfrente de casa de un amigo, en la mano tenía un fallo emitido por el gobierno prohibiendo el uso de pesticidas a menos de mil metros de distancia de la casa. Claramente ni el fallo ni la acción de Di Vincensi fueron tomados en cuenta.

En Argentina una tonelada de soya se vende en $500 dólares y los agricultores la plantan en donde pueden. Monsanto no da seguimiento alguno a la utilización de químicos peligrosos y se lava las manos de los daños —y los gobiernos hacen algo similar. La producción masiva de alimentos es completamente insustentable. Para revertir este terrible paradigma debemos comprar productos orgánicos, cuidar nuestro cuerpo y al planeta.

 



ONU habla sobre pesticidas: “Catastróficos para el ambiente, salud humana y la sociedad”

De acuerdo con un reporte realizado por la Organización de las Naciones Unidas –ONU–, los pesticidas conllevan a “consecuencias catastróficas”.

En las últimas décadas, numerosas asociaciones civiles de diversas partes del mundo han buscado maneras de reducir uso de pesticidas en granjas productoras, apelando las consecuencias sobre la salud tanto de los humanos, los animales y el medio ambiente. Si bien algunas han conseguido incluso la prohibición total en los campos agricultores de ciertas regiones, otras continúan en juicios legales para frenar por completo su consumo. Y durante años, organizaciones internacionales enfocadas en la romoción de la salud han permanecido en silencio. Hasta ahora. 

De acuerdo con un reporte realizado por la Organización de las Naciones Unidas –ONU–, los pesticidas conllevan a “consecuencias catastróficas”. La idea principal de esta organización ha sido desmitificar que los productos químicos contribuyen al crecimiento rápido de los alimentos agricultores, dejando en claro que la culpa reside en las corporaciones globales de manufacturas y en su “sistema de evasión de daños”, sus “tácticas agresivas y antiéticas de mercadotecnia” y el vacío negro de los gobiernos que “han obstruído las reformas y las restricciones sobre los pesticidas en el mundo.” Ahí mismo se agrega que los pesticidas tienen “impactos catastróficos en el medio ambiente, la salud humana y la sociedad en su globalidad”, incluyendo un estimado de 200 000 muertes anuales por envenamiento relacionado con su uso. Los especialistas y autores del reporte han concluido con que “es tiempo de crear un proceso transitivo a nivel mundial para una comida y una producción agrícola más saludables.”

Hilal Elver, especialista de la ONU y coautora del reporte, explicó que, por un lado, la población mundial rondará por los 9 miles de millones para el 2050, provocando una crisis importante de abastecimiento de alimentos y agua. Por otro lado, el argumento de la industria de los pesticidas es que sus productos no sólo protegen los campos agrícolas, también aceleran el crecimiento de los alimentos; sin embargo, la investigación de Elver ha demostrado que se trata de un mito: “Usar más pesticidas no tiene nada ver con eliminar la hambrina en el mundo. De acuerdo con la Organización de Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas –FAO–, somos capaces de alimentar 9 miles de millones de personas en la actualidad. La producción está definitivamente en crecimiento, pero el problema es la pobreza, la desigualdad y la distribución.”

Es decir que la mayoría de los pesticidas son usados en los campos agrícolas, como en los del aceite de palma y soya, por comodidad y no realmente por necesidad humanitaria. Elver argumenta en el reporte: “Las corporaciones no están lidiando con la hambruna, están lidiando con una mayor actividad agricultora a grandes escalas.”

Y esto trae como consecuencia el consumo masivo de productos tóxicos. En palabras de Baskut Tunkat, especialista en tóxicos y coautor del reporte, “Investigación científica confirman los efectos negativos de los pesticidas, relacionándose directamente con enfermedades humanas o condiciones o daños a los ecosistemas. Se trata de un reto que se ha exacerbado por una evasión sistemática, promovido por la industria agroquímica, por la magnitud del daño infligido por estos químicos, y por tácticas de mercadotecnia agresivas y antiéticas.”

Ambos autores concuerdan con un mismo evento: “El poder de las corporaciones sobre el gobierno y la comunidad científica es extremadamente importante. Para lidiar con los pesticidas, se tiene que lidiar con las compañías […]. Ellos dirán, por supuesto, que no es verdad, pero también está el testimonio de las personas.” Además, es importante mencionar que “mientras que los consumidores de los países desarrollados se encuentran mejor protegidos por los pesticidas, los trabajadores en granjes no lo están. Tan sólo en EE.UU., el 90 por ciento de los granjeros son indocumentados que no poseen protección legal ni seguridad social, por lo que se encuentran en una situación de riesgo frente al uso de pesticida.”

Este reporte levantó ya una controversia: por ejemplo, el vocero de Crop Protection Association –representante de los pesticidas en Reino Unido– mencionó que “el que digan que es un mito que los granjeros necesitan pesticidas para combatir la hambruna de 7 miles de millones de personas, no amerita el escrutinio. […] La FAO de la ONU ha sido claro en esto –los campos sin protección provocarían que los granjeros pierdan más del 80 por ciento de las cosechas infectadas por insectos, bacterias y enfermedades.”

Sin embargo, ¿qué dice el reporte al respecto? Es verdad que las plantas requieren de cuidados para las situaciones de riesgo, pero ¿tendría que ser a expensas de la salud de los consumidores? “La exposición crónica de los pesticidas se han vinculado con enfermedades como cáncer, Alzheimer y Parkinson, complicaciones hormonales, desórdenes de desarrollo e infertilidad. […] Por ejemplo, un estudio reciente en China indica que la contaminación de pesticidas provocó que el 20 por ciento de la tierra se volviera infertil.” Y no sólo eso, “la industria agroquímica culpa al consumidor por los impactos de los pesticidas peligrosos; pese a que la responsabilidad reside principalmente en el manufacturador del pesticida.”

 

 

 



Monsanto patenta una flor que nunca pueda marchitarse

Al bloquear la hormona, dopando el agua de jarrón con ARN, Monsanto está alterando el flujo de la naturaleza.

Foto: http://21tubaroes.blogspot.mx/

Monsanto, esta compañía asociada con una serie de problemas ecológicos, económicos y de salud, ha lanzado la propuesta de crear unas flores que, una vez cortadas, puedan mantenerse por más tiempo. Para evitar que las flores se marchiten, la empresa de agroquímicos ha desarrollado un método que consiste en modificar temporalmente la función de ciertos genes vinculados con el envejecimiento de las plantas –moléculas ARN– y así bloquear la capacidad de las flores frescas de producir gas etileno. 

La multinacional explica que el gas etileno, la hormona de crecimiento natural, hace que las manzanas se pudran y los pétalos de las rosas se caigan,y  acelera la maduración de la fruta recolectada en un estado inmaduro, como de jitomates y plátanos. De manera que al bloquear la hormona, dopando el agua de jarrón con ARN, Monsanto está alterando el flujo de la naturaleza.

Con este descubrimiento, Monsanto piensa embotellar moléculas que consigan que las plantas florezcan, y, a su vez, utilizar aerosoles génicos que sean capaces de matar insectos como las hormigas coloradas y los alticinos. Para la empresa multinacional, “el esfuerzo floral representa un trabajo de detección temprana por equipos que han intentado identificar nuevas aplicaciones agrícolas para el ARN.”

Para el fotógrafo Mathieu Asselin, cuyo proyecto Monsanto: A PhotographicInvestigation podrás verlo dándole click aquí, explica cómo los lugares en los que Monsanto ha aplicado sus productos, han sido destrozados por su toxicidad: 

La parte más escalofriante es que, aún en la actualidad, no tenemos todavía una idea clara acerca de cómo los problemas de salud de la población van a evolucionar, y mucho menos se conocen los efectos que tendrán en las generaciones del futuro. Y este es un patrón que en las etapas tempranas se han repetido con los OGM. Es simplemente que no sabemos cuáles serán las consecuencias de la manipulación genética a largo plazo o a mediano plazo. […] Pero Monsanto va un paso antes al modificar genéticamente las semillas como el maíz, el algodón, la caña, alfalfa, soya, para que sean resistentes al Roundup (cultivos tolerantes al glifosato) llamado Roundup Ready Seeds. Las consecuencias en humanos se han mostrado en lugares como Argentina, donde gran parte de la población que vive cerca de estos cultivos rociados con estos herbicidas han desarrollado diferentes tipos de problemas de salud, entre ellos malformaciones de los recién nacidos similares a los niños en Vietnam contaminados con Dioxin (el químico más poderoso que ha sido creado por el hombre, y el componente principal del Agent Orange). […] Como pueden ver, muchos de los productos de Monsanto se construyeron en lo que llamé una cascada de fracasos exitosos. La comercialización de estas fallas ha tenido una estrategia exitosa de trabajo para esta empresa estadounidense. 



Bayer oferta 62 mil millones de dólares para comprar Monsanto

En caso que la compra se concretara, se convertiría en un monopolio de semillas transgénicas y por tanto, en un mayor precio de las mismas.

Desde la semana pasada, la empresa alemana Bayer ofertó 62 mil millones de dólares para comprar a Monsanto, uno de los abastecedores de agroquímicos más grande del mundo. En caso que la compra se concretara, se convertiría en un monopolio de semillas transgénicas y por tanto, en un mayor precio de las mismas. 

De acuerdo con el anuncio de la Deutsche Welle, esta oferta se dio mientras que las acciones Bayer tenían una pérdida del ocho por ciento. Por lo que esta oferta implica 122 dólares por acción, 37 por ciento por arriba del precio de las acciones de Monsanto antes de la semana pasada. 

Sin embargo, la Comisión Europea –CE–, órgano ejecutivo de la Unión Europea, considera que esta oferta entra en conflicto con la ampliación hasta el 2025 de la autorización para el uso del glifosato en los países miembros de la UE –sustancia la cual se ha asociado con enfermedades principalmente cancerígenas, pese a la nueva declaración de la OMS que puedes leer aquí–. 

Por su lado, Dirk Zimmermann, experto de Greenpeace, declaró que Monsanto “representa la personificación del mal en la agricultura industrializada”, pues además, la excesiva concentración en el mercado se traduciría en una menor diversidad y mayores precios de las semillas. 

 

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¿Por qué los hongos podrían ser la solución para la frenar la extinción de las abejas?

El mismo investigador que descubrió el mejor pesticida natural, ha descubierto ahora que los hongos refuerzan el sistema inmunológico de las abejas.

Foto: mapio.net

Sabemos que en los reinos de la biología, el fungi es uno aparte. Uno que es como un gran universo que descubrir, comprender, admirar. Uno de sus más férreos amantes, el micólogo Paul Stamets, en el 2006 sorprendió al mundo de la biotecnología con sus estudios a partir de un hongo que podría ser el mejor pesticida de todos los tiempos, y uno natural.

Este hongo es tan efectivo que podría hacer la competencia a las grandes compañías de biotecnología caracterizadas por sus práctica antiéticas como Monsanto. Este mismo investigador ha encontrado con el soporte del National Institutes of Health de Estados Unidos que algunos hongos son capaces de fortalecer altamente el sistema inmunológico de las abejas.

Como buen micólogo, en su propio jardín, Paul Stamets crece distintos tipos de hongos y comenzó a observar cómo las abejas comían el micelio, los hongos que crecen en las raíces y troncos de los árboles. Esto llamó su atención y comenzó a estudiar el efecto de algunos hongos en las abejas. Encontró que estos pueden mejorar el sistema inmunológico y desinhibir los efectos tóxicos que generan algunos pesticidas en las abejas, los cuales, se cree, son los responsables del colapso de las abejas.

Junto con el etomólogo Steve Sheppard ahora están haciendo estudios sobre cómo pueden usarse los efectos de los hongos en el aumento de la población de las abejas, sin las cuales, por cierto, prescindiríamos de alimentos. Están ahora probando con distintos extractos de hongos proveídos por Fungi Perfecti.

Un hongo que especialmente está probando sus efectos positivos en el sistema inmunológico de las abejas es el Metarhizium anisopliae. Este podría ser uno de los mejores aliados para evitar la extinción de las imprescindibles abejas.

[ewao]

 



¿Es este el espeluznante legado de Monsanto? (FOTOS)

Y pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales para detener las consecuencias devastadoras, los productos de Monsanto continúan fabricándose y expandiéndose por el mundo

Monsanto, nombre que se ha relacionado con numerosos problemas ambientales, enfermedades y mutaciones, es una empresa estadounidense que se especializa en biotecnología agrícola. Desde 1901, sus productos, principalmente sus químicos y alimentos genéticamente modificados, han impactado tanto en el medio ambiente como en el bienestar humano y animal.

Entre los productos de Monsanto con mayor polémica e impacto ambiental en el mundo es el plástico con base en fibras sintéticas y poliuretano, pues estudios han demostrado que es un factor desencadenante de enfermedades como el cáncer y de destrucciones de hábitats naturales. Inclusive, de acuerdo con varias investigaciones, los habitantes cercanos a los campos con herbicidas de Monsanto, son actualmente víctimas de diferentes tipos de cáncer, desordenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, etcétera.   

Y pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales para detener las consecuencias devastadoras, los productos de Monsanto continúan fabricándose y expandiéndose por el mundo; tales como Dioxin, Glifosato, PCB, entre los más conocidos.

Como un llamado de consciencia, el fotógrafo Mathieu Asselin logró documentar la historia controversial de Monsanto: sus fotografías han capturado durante cinco años los paisajes destrozados por la toxicidad de esta empresa. En su proyecto Monsanto: A Photographic Investigation, el autor expone lugares como Anniston (Alabama, Estados Unidos), Sauget (Illinois, EE.UU.) y Argentina, así como anuncios antiguos, memorias y recortes de periódicos denunciando sus venenos: 

La parte más escalofriante es que, aún en la actualidad, no tenemos todavía una idea clara acerca de cómo los problemas de salud de la población van a evolucionar, y mucho menos se conocen los efectos que tendrán en las generaciones del futuro. Y este es un patrón que en las etapas tempranas se han repetido con los OGM. Es simplemente que no sabemos cuáles serán las consecuencias de la manipulación genética a largo plazo o a mediano plazo. […] Pero Monsanto va un paso antes al modificar genéticamente las semillas como el maíz, el algodón, la caña, alfalfa, soya, para que sean resistentes al Roundup (cultivos tolerantes al glifosato) llamado Roundup Ready Seeds. Las consecuencias en humanos se han mostrado en lugares como Argentina, donde gran parte de la población que vive cerca de estos cultivos rociados con estos herbicidas han desarrollado diferentes tipos de problemas de salud, entre ellos malformaciones de los recién nacidos similares a los niños en Vietnam contaminados con Dioxin (el químico más poderoso que ha sido creado por el hombre, y el componente principal del Agent Orange). […] Como pueden ver, muchos de los productos de Monsanto se construyeron en lo que llamé una cascada de fracasos exitosos. La comercialización de estas fallas ha tenido una estrategia exitosa de trabajo para esta empresa estadounidense. 

Primeras semillas de OGM de Monsanto, 1996 Poca River, West Virginia Poca River, West Virginia 2012 Poca River Basin, 2012 Lee Roy Muck, sobreviviente de cáncer Amber Beller sosteniendo fotografías de su madre, quien fue víctima de cáncer como un númer anormal de otros habitantes en Poca River Antigua fábrica de Monsanto, 1936 Heather Bowser, nació con deformaciones ante la exposición prenatal del Agent Orange de Monsanto

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