Primer contacto occidental con una tribu perdida en la selva de Perú

El primer contacto con miembros de la tribu Mashco-Piro fue captado en video. Sus zonas de caza se han visto afectadas por la urbanización, por lo que se cree que esto los hace buscar contacto con pueblos occidentalizados.

La comunidad de los Mashco-Piro son una de las tribus más aisladas del planeta. Con una población estimada en menos de mil habitantes, los Mashco-Piro son una de las 15 “tribus perdidas” en la zona del Amazonas que corresponde a Perú; fue por ello que los pobladores de la comunidad Yine se sorprendieron cuando decenas de Mashco-Piro salieron de la selva y trataron de hacer contacto con ellos.

El grupo de activistas locales AIDESEP filmó uno de los encuentros en video en la zona de Las Piedras, en el suroeste del Amazonas. En él pueden verse a miembros de la tribu, de todas las edades, tratando de cruzar el río. El encuentro tuvo lugar durante tres días, y a decir de los intérpretes, los Mashco-Piro explicaron en una lengua 2/3 comprensible para los Yine que necesitaban comida, cuerdas y machetes.

La situación fue tensa porque los Yine, por orden del gobierno peruano, no pueden permitir que las “tribus perdidas” salgan de la selva: el sistema inmunológico de estas poblaciones nunca se ha enfrentado a las enfermedades que han diezmado por siglos a los pobladores de Europa, Asia y América, por lo que el riesgo de una epidemia es sumamente alto y podría ser fatal para su forma de vida.

Según miembros de la AIDESEP, el desarrollo urbano de Perú ha hecho que las zonas de caza de los Mashco-Piro se hayan visto afectadas; además, también son afectados por las frecuentes exploraciones de vehículos aéreos que sobrevuelan la zona a baja altura buscando petróleo y yacimientos de gas natural. Se estima que entre 12 y 15 mil personas viven en la selva al este de los Andes.

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Conoce al escuadrón de élite que busca detener la destrucción del Amazonas

Pese al riesgo que implica el ambientalismo en América Latina, sus actores y activos sobreviven aún en el corazón de la Amazonía.

“Pero esto es una guerra y las guerras pueden abrirte los ojos para que veas lo que se debe hacer”.

No hay quizá nada más infeccioso y peligroso que el conocimiento. Principalmente en una población que se encuentra en constante riesgo del abuso, chantaje y discriminación por sus orígenes raciales, estilos de vida, creencias, religión, orientación sexual, etcétera. En el momento en que el saber alcanza a estas poblaciones y provocan la toma de consciencia sobre las injusticias que experimentan, las acciones de autodefensa y autocuidado surten efecto. 

Un ejemplo de esta lucha contra la ignorancia es el activismo ambiental, cuyos actores se dedican a generar consciencia a las poblaciones en riesgo –principalmente comunidades indígenas– para defender sus derechos y la biodiversidad del planeta en el que habitan. Sin embargo el ambientalismo se ha vuelto peligroso. Saqueos, secuestros, asesinatos, son sólo algunos de los saldos que enfrentan los activistas ambientales. 

Pese al riesgo que implica el ambientalismo en América Latina, sus actores y activos sobreviven aún en el corazón de la Amazonía. Un ejemplo de esta lucha es un escuadrón considerado como una de las unidades élite de lucha más temidas de América Latina, y que actualmente se encuentra en la vanguardia de la lucha de Brasil para detener la destrucción del Amazonas. El Grupo de Inspección Especializado –GEF, por sus siglas en portugués–. 

No se trata de un escuadrón de fuerzas armadas, sino de fuerzas cargadas de conocimiento: uno de sus miembros trabajó más de una década como activista para una organización sin fines de lucro; otro, estudió oceanografía del Ártico en Alemania; y su comandante, fue profesor de ciencias de preparatoria. Roberto Cabral, el comandante del escuadrón a quien le dispararon en el 2015 mientras perseguía a tiradores que destruían los árboles de la zona, explica para New York Times América Latina, “En el universo de actividades ilegales en la Amazonía hay deforestación, extracción de oro, caza de animales salvajes para su consumo, explotación forestal clandestina y contrabando de animales. Queríamos combatir estas actividades con la mente y el cuerpo en el terreno.”

El GEF suele patrullar en helicópteros, usando imágenes satelitales e inteligencia, para detectar deforestación y minería ilegal. Pero no es suficiente aún, se necesitan refuerzos y todo el apoyo que se pueda obtener: “La deforestación está aumentando nuevamente en la Amazonía brasileña; ascendió al 29 por ciento entre agosto de 2015 y julio de 2016. Casi 809.371 hectáreas de selva fueron destruidas durante ese periodo, según cálculos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales en Brasil.”

Mauricia Brichta, el oceanógrafo especializado en el estudio de las algas árticas en el Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marina en Alemania, asegura que se debe “ver el Amazonas desde arriba para saber cuánto se ha devastado”. Años antes, Britcha era amo de casa en Yakarta y Nueva York, mientras su exesposa trabajaba como diplomática para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. 

 

 

 

 

Para los activistas ambientales, una de las principales razones que han causado el renacimiento de la deforestación en Brasil tiene que ver con esfuerzos para reducir el poder de Ibama: “se trata de un paralelo con los planes del gobierno de Trump de reformar la Agencia de Protección Ambiental. Desde 2013, el presupuesto de Ibama se ha reducido en cerca del 46 por ciento.” Por tanto las fuerzas para luchar contra la tala y minería ilegal deben aumentar, aunque sea teniendo un rifle en las manos. En palabras de uno de los miembros del GEF, exactivista ambiental: “Nunca soñé que tendría un rifle en mis manos para defender la Amazonía. Pero esto es una guerra y las guerras pueden abrirte los ojos para que veas lo que se debe hacer.”

*1) y 2) Lalo de Almeida de New York Times 



Con tecnología, la tribu Ka’apor está defendiendo el Amazonas

Por su propia iniciativa y ayuda de organizaciones están instalando cámaras y sensores, llevando un registro permanente.

Cuando el Estado no actúa, la revolución parece provenir de la acción organizada de los ciudadanos, y muchos capítulos están comprobando esto.

En una región del Amazonas, en el estado de Maranhão, miembros de la tribu Ka’apor están protegiendo, por sí mismos, la zona de la deforestación ilegal. Hace dos años Greenpeace presentó una investigación en la que devela cómo el sector maderero está plagado de corrupción, y  cómo los criminales en los bosques amazónicos son ayudados por los documentos falsificados; y así la madera lavada se abre paso en los mercados mundiales.

Los Ka’apor habían ya lanzado una alarma de auxilio para cuidar la selva… Ahora esta tribu lleva ya meses cuidando, con ayuda de tecnología proporcionada por Greenpeace, esta zona: con cámaras y sensores de movimiento y temperatura para detectar la invasión de madereros ilegales. La tribu, así, está llevando un registro del movimiento y capturan datos concretos sobre la actividad forestal.

Según afirma Marina Lacorte, activista amazónica de Greenpeace Brasil. “Si el pueblo Ka’apor están protegiendo su territorio con sus propios recursos y poco apoyo tecnológico, ¿por qué el gobierno de Brasil no es capaz de hacer lo mismo?”, agrega.

 [Sinembargo]



La deforestación en tiempo real: un mapa que protege los bosques del mundo

Global Forest Watch es un sitio web que rastrea la deforestación del planeta en tiempo real, un esfuerzo activista que combina tecnología de punta con ecología para proteger las zonas más vulnerables del planeta.

Muchas veces, cuando los gobiernos se percatan de la deforestación a causa de la tala ilegal es demasiado tarde, el bosque en esa zona ya no existe. Por esta razón el World Resources Institute (WRI) creó un sitio web que rastrea —en tiempo real— la deforestación del planeta, con la esperanza de poder trabajar con gobiernos para prevenirla. Así Global Forest Watch (GFW) se ha convertido en la más relevante herramienta para los eco-activistas del mundo, permitiéndoles saber exactamente qué bosques peligran. El sitio web fue lanzado el 20 de febrero de 2014.

El concepto del que parte GFW, es un mapa publicado el año pasado por Matt Hansen, un geógrafo de la Universidad de Maryland, quién creó el primer mapa Landsat de la deforestación global el año pasado. Después de ver el mapa el WRI y Google (con otros 40 socios) decidieron unirse al esfuerzo de Matt para crear un mapa interactivo y comprensible al alcance de todas las personas. El video resume su esfuerzo:

Andrew Steer, CEO del World Resources Institute explica: “Los trabajos, alimentos, y agua limpia de más de medio billón de personas dependen de [los bosques]. Más de la mitad de toda la diversidad terrestre habita en ellos”.

El sitio web también funciona como un suerte de red social ya que permite que los usuarios suban información, compartan historias y avisen a otros sobre actividades que podrían llevar a la deforestación —o al contrario, sobre esfuerzos de conservación.

En los últimos 13 años, cada minuto se han talado zonas boscosas que equivalen a 50 canchas de fútbol —una cifra que sin duda a la mayoría de las personas les costará visualizar. Afortunadamente, este mapa interactivo nos permite ver exactamente qué zonas peligran y advierte a los gobiernos y activistas cuando deben actuar.

También en Ecoosfera: Video muestra cómo la minería ilegal está devastando la Amazonia



“Antes de que desaparezcan”, imágenes de grupos étnicos próximos a la extinción

“Before They Pass Away” es el nuevo libro del fotógrafo Jimmy Nelson. En el se encuentran algunas de las fotos más encantadoras de las pocas tribus étnicas que aún existen en el planeta. Antes de que desaparezcan.

Al margen de que la civilización moderna está acabando con casi todos los territorios no-civilizados del planeta, aún queda mucha belleza en lo salvaje. Desde la montañas de Mongolia al desierto de Namibia, en las profundidades del bosque de Papúa Nueva Guinea y las selvas de Ecuador, personas viven en comunidades tan remotas que no han sido tocadas por la civilización occidental. En su monumental libro “Before They Pass Away” (Antes de que desaparezcan), el fotógrafo británico Jimmy Nelson viaja a estos lugares con la esperanza de inmortalizar a las últimas tribus auténticas del planeta antes de que desparezcan (porque casi seguramente, lo harán).

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En el proceso también nos muestra cuántas cosas hemos perdido en el camino hacia la  modernización y nos confronta con lo más humano de nuestra humanidad. Con un mundo donde hay mucho más pureza de la que la mayoría de nosotros hemos visto junta.

Sus fotografías, es verdad, tienden al romanticismo y al punto de vista icónico. Pero, quizá por lo mismo, funcionan como catalizadores de reflexión y discusión. Estos grupos étnicos no deben desaparecer y abandonar su cultura al mundo moderno (como otras ya lo han hecho). Tienen una riqueza que nosotros perdimos hace mucho tiempo. Estas tribus, aunque no tengamos que estar personalmente interesadas en ellas, representan una individualidad y un balance que ya no tenemos. En conjunto, este libro es un gran recordatorio de las maravillas de la Tierra y al mismo tiempo es un disparador de asombro, algo que también hemos olvidado sentir.

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Las recién desubiertas especies de la selva amazónica (FOTOS)

En la selva amazónica aún hay muchas especies exóticas y hermosas que el hombre nunca ha visto, y algunas de ellas ya están en peligro de extinción por la tala excesiva y la contaminación.

En los últimos cuatro años de han descubierto al menos 441 especies nuevas en la selva amazónica. Los descubrimientos, realizados del 2010 al 2013, incluyen a un mono que ronrronea como gato, una lagartija con patrones de fuego y la hermosa flor de la pasión “espagueti”.

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