¿Por qué un Estado informado y participativo podrá salvar a la biodiversidad de México?

Uno de los ecosistemas más importantes es el Sistema Arrecifal Veracruzano (SAV) el cual nos ofrece diversos servicios ambientales protegiéndonos contra los vientos y los huracanes.

El Estado de Veracruz ha enfrentado diversos conflictos ambientales en los últimos años debido a las actividades productivas que se desarrollan en el territorio (Rodriguez 2006). Como consecuencia se ha visto un impacto ambiental en sus ecosistemas.

Uno de los ecosistemas más importantes es el Sistema Arrecifal Veracruzano (SAV) el cual nos ofrece diversos servicios ambientales protegiéndonos contra los vientos y los huracanes. En el reporte de un área natural protegida amenazada del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) se puede concluir como el SAV se ha visto amenazado por un mal manejo de las autoridades permitiendo llevarse a cabo diversas actividades que han ocasionado un deterioro dentro de la poligonal. Algunas actividades que han ocasionado un daño son la sobrepesca, el turismo, la contaminación, la extracción de coral para material de construcción, e inclusive se ha visto amenazado por la artesanía, siendo un atractivo turístico en el Puerto, la cual utiliza  diferentes especies como corales blandos y duros, moluscos, crustáceos y otros grupos de animales. 

La gran amenaza que está enfrentando hoy en día el SAV es la ampliación del Puerto de Veracruz. Desde hace varios años diversas organizaciones como el CEMDA y la Asociación Interamericana de Derecho Ambiental (AIDA) se han manifestado para que este proyecto no se lleve a cabo y así poder salvaguardar este ecosistema, pero ¿cómo vamos a defender algo de lo que no estamos enterados? ¿Cuántos realmente conocen la importancia del Sistema Arrecifal Veracruzano? Y ¿Cuántos de nosotros estamos enterados de las amenazas por las que ha pasado? Debemos de saber que los arrecifes de coral son uno de los ecosistemas más diversos y complejos en la Tierra (Hernández y Vives, 2002). Éstos  empiezan a formarse cuando un pólipo se adhiere a una roca del lecho marino dividiéndose en miles de clones, se crean colonias gracias a la estructura calcacea de los pólipos que se conectan entre sí y cuando las colonias van creciendo estas se agrupan formándose arrecifes (National Geographic 2010).

La importancia de los arrecifes de coral reside en los servicios ambientales que brinde, otorgándoles una importancia ecológica, social y económica (AIDA 2015). Los servicios ambientales son las condiciones y procesos naturales de los ecosistemas por medio de los cuales cuáles el hombre obtiene algún tipo de beneficio (Cortina et al 2007).

Los servicios ambientales se pueden dividir en cuatro clases (MEA 2005):

– Servicios de suministro: son los productos obtenidos de los ecosistemas como el alimento.

– Servicios de regulación: son obtenidos mediante diversos procesos de los ecosistemas. Por ejemplo, sirven como amortiguamiento a los efectos negativos de los eventos hidrometeorologicos extremos.

– Servicios culturales: son los beneficios no materiales obtenidos de los ecosistemas. Por ejemplo, el valor científico que tienen diversos ecosistemas llevándose a cabo diversas investigaciones en el área o el valor recreativo que tienen algunos ecosistemas permitiendo diversas actividades.

– Servicios de soporte: mantienen los procesos de los ecosistemas permitiendo la provisión del resto de los servicios como el mantenimiento de la biodiversidad (Inecol 2010).

Como se observa, podemos obtener diversos beneficios a través de los ecosistemas, por ejemplo la industria turística se beneficia a través de los servicios culturales ya que dentro de ellos se encuentra un valor recreativo permitiendo de esta manera el ecoturismo. Analizándolo de esta manera son más importantes de lo que pensamos, como ciudadanos debemos generar una conciencia ambiental para preservarlos y protegerlos de las diversas amenazas que enfrentan hoy en día.

Una vez entendido lo importante que es un sistema arrecifal por los diversos servicios que nos ofrecen, debemos hacernos la pregunta ¿es necesario que el desarrollo de una ciudad implique un gran impacto ambiental sobre uno de sus ecosistemas? La respuesta es fácil y sencilla: no. Al permitir estos tipos de proyectos nos estamos olvidando del desarrollo sostenible que de acuerdo con la Declaración de Río de 1992: “el derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones tanto presentes como futuras, es imposible considerarse de forma aislada ya que la protección al medio ambiente es parte integrante del proceso de desarrollo” (Principio 3 y 4 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992). La Comisión Oceanográfica Intergubernamental nos informa que un aspecto fundamental del desarrollo sostenible es un medio ambiente sano y productivo ya que los ecosistemas que presentan buena salud y un funcionamiento óptimo brindan un mayor potencial de maximación a largo plazo de los beneficios sociales y económicos.

Retomando el caso del SAV, es necesario informarnos sobre la amenaza que está enfrentando, de qué manera está siendo afectado y con ello qué consecuencias se generarán en la ciudad, ya que al generar un impacto ambiental dentro del arrecife se puede generar una perdida en los servicios que nos ofrecen y estos son diversos, por ejemplo: los arrecifes nos proporcionan alimento, funcionan como barreras contra los impactos del cambio climático, generan beneficios para el turismo debido a su gran belleza (AIDA 2015), la flora y fauna que viven dentro de los arrecifes son proveedoras de sustancias útiles en farmacología (Romeu 1995).

Sin duda una comunidad informada toma mejores decisiones, es tiempo de tomar responsabilidad en estas problemáticas. La exigencia del cumplimiento de la normatividad ambiental requiere que esta sociedad sea activa y participante (Carmona, s.f). Un ejemplo claro es Cabo en Pulmo, un sistema arrecifal ubicado en el Golfo de California que se ha encontrado amenazado por diversos proyectos pero que gracias al esfuerzo de las comunidades aledañas en conjunto con diversas asociaciones civiles, académicos y científicos han logrado salvaguardar este parque nacional con resultados exitosos ya que el área se ha recuperado de la sobrepesca permitiendo el regreso de especies migratorias como el tiburón ballena y las tortugas marinas (Cabo Pulmo vivo, s.f).

Es esencial que la comunidad se involucre en las problemáticas ambientales, a fin de generar conciencia y con ello ser responsable de las decisiones que se tomen en el territorio. Debemos convertirnos en ciudadanos ambientales, es decir, aquellos voluntarios comprometidos a aprender acerca del ambiente para poder involucrarse por medio de la acción generando soluciones a favor del desarrollo sin descuidar el enfoque ambiental (Mrazek 1992, citado en Gaudiano 2003).

En conclusión, para poder convertirnos en esos ciudadanos ambientales necesitamos generar nociones de aprendizaje y de participación y sólo lo lograremos comprometiéndonos a informarnos sobre los problemas ambientales, sus causas y sus posibles soluciones para saber cómo actuar. Necesitamos crear un sentido de pertenencia a través de las diversas prácticas sociales y culturales. (García 1995, citado en Gaudiano 2003). Debemos asumir un compromiso con el bienestar común, necesitamos desempeñar un rol de protección al medio ambiente exigiendo el cumplimiento de nuestros derechos ambientales mediante el acceso a la información, uso de herramientas legales y a través de la participación en la toma de decisiones.



¿Por qué es importante favorecer el comercio justo al momento de elegir un producto?

Fortalecer a los pequeños productores es asegurar una producción más limpia, sana e incluyente: a nadie conviene que las transnacionales sean las únicas proveedoras y propietarias de nuestros productos

Las campanas del libre mercado resonaron con gran fuerza sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. Como si las libertades individuales culminaran y fueran equiparables con el libre mercado, los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y economistas como Milton Friedman y Friedrich von Hayek promovieron el neoliberalismo como una panacea y última corona de las libertades.

Sin embargo, como anunciaban algunos intelectuales como Wallerstein, el capitalismo del neoliberalismo sería insostenible porque la ambición por sí misma es desmedida y debe ser regulada (lejos del distanciamiento del Estado que promueve el neoliberalismo). Otro gran ingrediente del neoliberalismo que lo hace insostenible es que se inhumaniza, se vuelve abstracto. Estos supraelementos que son las corporaciones, que se desmenuzan en las bolsas de valores sin pertenecer aparentemente a nadie, hacen que la influencia de estas sea ubicua y a la vez de nadie. Una supraentidad a la que se obedece, se le teme, pero no se le conoce.

Mientras las especulaciones y el lobby en los sistemas políticos favorecen a ciertas empresas, el verdadero mercado, las personas de carne y hueso son dejadas atrás por la liberación de capitales que suelen beneficiar a pocos: los afortunados que saben jugar ese juego por cultura, ambición, perspicacia y en pocos casos, por el azar. Mientras los precios internacionales de los granos fluctúan, por ejemplo, en relación a los grandes productores del mundo, los campesinos locales deben adecuarse a estos cambios aunque estén completamente excluidos de esa dinámica.

Es decir, las reglas que rigen el libre mercado están verdaderamente lejanas a las economías locales a pequeña escala y el neoliberalismo promovido desde muchos gobiernos busca abarcarlo todo, llegar a los más mínimos y recónditos espacios para integrar su dinámica supuestamente buena para todos. Pero, en el caso mexicano, que adoptó las medidas de organismos internacionales como el Banco Mundial, la pobreza persiste desde hace 30 años en los mismos niveles (la mitad de la población), fenómeno que se repite en otros países igualmente endeudados con los organismos internacionales y enfrascados en la falta de oportunidades para sus habitantes, que siguen esperando las promesas del neoliberalismo.

Ante esto, hay quienes voltean a ver a lo pequeño; no los cambios radicales del sistema, sino eso que apenas se va abriendo paso en una sociedad: una mayor conciencia en numerosos aspectos, incluyendo el consumo. La economía solidaria o el comercio justo van creciendo paulatinamente, sin escándalos y con una fortaleza que viene de su legitimidad.

¿Qué es el comercio justo?

La economía solidaria o comercio justo es un tipo de economía: una forma de producción, consumo y distribución de la riqueza centrada en la valorización del ser humano y no en la priorización del capital.

Sus principales virtudes:

  • Garantizar a los productores y productoras un salario y unas condiciones laborales justas.
  • Asegurar que los niños y niñas no sean explotados; estos pueden ayudar a sus familias, pero en ningún momento se pondrá en riesgo su desarrollo y se asegurará su educación, descanso y el ocio propio de su edad.
  • Las organizaciones productoras deben destinar una parte de sus beneficios a las necesidades básicas de sus comunidades: sanidad, educación, agua, saneamiento y seguridad alimentaria. El comercio justo debe contribuir al desarrollo de toda la comunidad.
  • El funcionamiento de las organizaciones productoras debe estar basado en la participación y la democracia y velará por la igualdad entre hombres y mujeres.
  • Las relaciones comerciales se basarán en el diálogo, la transparencia y el respeto mutuo, asegurando que estas relaciones sean a largo plazo y garanticen el pago una vez formalizado el contrato.
  • La producción se realizará garantizando la protección del medio ambiente.
  • Los productos de comercio justo serán elaborados bajo normas de calidad.

 

¿Por qué favorecer el comercio justo?

Cuando compramos comercio justo solemos favorecer a los pequeños productores, que son justo los que producen en pequeñas escalas, lejos de los procesos industriales tan dañinos. Es decir, los productos de pequeñas cooperativas o campesinos suelen ser mucho más sanos porque, además, deben cumplir ciertos requerimientos de calidad. De esta manera ayudas a que los grandes consorcios no sean los únicos que venden alimentos, por ejemplo, sino que también exista un mercado alternativo que produce alimentos más sanos y desde técnicas tradicionales.

Uno de los grandes problemas del capitalismo neoliberal es que la repartición de la riqueza en la cadena de producción suele ser poco equitativa y más aún, cuando los precios están globalizados. De esta manera, los más marginados han creado con el comercio justo una forma de participar en el capitalismo desde un mercado más informado y consciente, que persigue intereses de justicia y responsabilidad social además de individuales.

Cabe advertir que no todos los productos etiquetados como comercio justo son realmente auténticos. Está probado, por ejemplo en el documental Oro negro, cómo cadenas como Starbucks, Procter & Gamble, Nestlé y Kraft, quienes controlan más de 50% del mercado de 80 mil millones de dólares que genera la industria del café, en realidad abusan de este tipo de conceptos y compran el café a minúsculos precios a los productores, pese a etiquetarse como comercio justo.

Como siempre, quizá la mejor forma de que puedas asegurarte de que el producto que compras sea realmente de comercio justo es que provenga de productores locales cercanos. Recuerda: mientras más se aproximen los productos a la producción a pequeña escala y cercana a tu comunidad, serán más auténticos.

 Twitter del autor: @anapauladelatd



Por qué es imprescindible que vivamos con menos (infográfico)

Cada vez más personas tienen más cosas y más espacio para cosas que para ellos mismos. ¿Será posible un regreso al minimalismo?

El siguiente infográfico, aunque en inglés, resume bastante bien las consecuencias tanto anímicas como ambientales del consumismo extremo. Está basado en y dirigido a las personas de Estados Unidos, pero en mayor o menos medida todos podemos identificarnos con él. Es un sencillo esquema que nos recuerda que las consecuancias son mucho mayores que los placeres inmediatos que nos dan las cosas.

En resumen, el infográfico dice lo siguiente:

La conversión minimalista:

Paso uno:

Pasamos años trabajando para pagar la hipoteca, comprar autos más nuevos, más dispositivos, mejor ropa. Todo ello nos deja con torres y torres de cosas.

Paso dos:

Limpiar, mudarse o sólo tratar de liberar un poco de espacio. Nos damos cuenta no sólo de que las compras previas no nos han traído significado, sino que de hecho nos han distraído de lo que realmente importa.

Cómo sucede esto:

En nuestros hogares ocupamos tres veces más espacio por persona (comparado con 1950).

Compras:

Pasamos demasiado tiempo llenando el espacio con cosas, lo cual después lleva muchísimo tiempo de darles mantenimiento. Lo cual nos deja viviendo absolutamente para las cosas.

A partir de ello habría que pensar qué es mejor para nosotros. Entre más consumamos, más cosas tenemos y más ansiedad generamos. En lugar de preocuparnos por las cosas podríamos invertir ese tiempo en nuestra familia y otras actividades que nos nutran como personas.

El consumismo, también, genera dióxido de carbono. Toneladas y toneladas de dióxido de carbono. Quizá, concluye el infográfico, sin tantos aparatos de moda y cosas empaquetadas e instantáneas podamos pasar tiempo con nuestro perro, gato, hijos, amigos… y quizá una cerveza.

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Tribu ecuatoriana dispuesta a morir peleando para preservar la selva del Amazonas

Una comunidad quechua de sólo 400 habitantes, en la isla Sani, en Ecuador, está dispuesta a resistir pasiva o agresivamente a las compañías petroleras, con tal de defender 700 millones de m2 de tierra virgen y, con ello, la flora y fauna del Amazonas.

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Una comunidad quechua de sólo 400 habitantes, en la isla Sani, Ecuador, está dispuesta a resistir a como dé lugar a las compañías petroleras, con tal de defender 700 millones de m2 de tierra virgen y, con ello, la flora y fauna del Amazonas.

El parque nacional Yasuni es uno de los lugares con mayor biodiversidad en la Tierra, y se encuentra en riesgo debido a las presiones económicas globales relacionadas al comercio del petróleo.

Es por ello que los miembros de la comunidad quieren preservar este terreno intacto, pues les preocupa el impacto a largo plazo que provocaría la explotación de esta tierra. El secretario Klider Gualinga, dice que más del 80% de los habitantes están en contra del trato con la firma Petroamazonas. Sin embargo una minoría ha caído en la tentación de las compensaciones económicas que ésta ofrece. Por ejemplo, promete una nueva escuela, becas universitarias, seguros de salud y compensaciones de $40 dólares por hectárea.

En este momento, los miembros de la comunidad siguen en una batalla legal para detener a Petroamazonas. Los está asesorando Mari Muench, una mujer originaria de Londres, casada con el chamán de la tribu, Patricio Jipa.

El problema es que si los intereses de la comunidad no son respetados una vez más, los habitantes están dispuestos a tomar acciones más agresivas. Lo lamentable es que se trata de personas que utilizaban cerbatanas hace dos generaciones.

“Si hay una pelea física, es seguro que terminará trágicamente”, dice Jipa, “Podemos morir defendiendo nuestra selva. Preferimos la resistencia pasiva, pero puede que no sea posible. Nosotros no comenzaremos el conflicto, pero trataremos de bloquearlos y entonces ya veremos qué pasa”.

“Me hace sentir triste y enojado. Triste porque no estamos preparados para combatir a un gobierno. Y enojado porque crecimos para ser guerreros y tenemos un espíritu que nos exige defendernos. Si las leyes se respetaran, ganaríamos. Pero nuestros abogados les han enviado cartas y ni siquiera nos han hablado en Quito”.

Para leer la carta de Patricio Jipa, en la que detalla la situación, visita esta página de Ecoosfera.

O para contactarlo, su correo es: patricio@sanilodge.co.uk

[TheGuardian]

 



Mercados gratis: alternativas ante el capitalismo

Los mercados realmente gratis son espacios para unir a las comunidades y vecindarios, además son una opción ante el capitalismo: aquí todos pueden dar y tomar objetos útiles y sin intercambio de dinero.

Un mercado realmente gratis (RRFM: Really Really Free Market) es una organización donde todos pueden donar objetos que ya han entrado en desuso en nuestras casas pero que alguien más puede aprovechar y, a cambio, tomar algo que necesite para su hogar, completamente gratis. Es una comunidad donde se promueve el reciclaje, la convivencia entre los vecinos, y el espíritu colectivo. Es una alternativa al capitalismo, pues se trata de un evento 100% no lucrativo.

Existen por lo menos 50 mercados gratis alrededor del mundo. Aquí les compartimos unos tips para implementar uno en su vecindario:

Arma un grupo coordinador. Invita a tus vecinos y amigos más participativos, creativos y que sepas que pueden comprometerse con el proyecto. Repartan las responsabilidades.

Escojan un lugar permanente. Un parque, un mercado, un espacio neutral y público. No debe haber problema con el permiso pues no están vendiendo nada, mientras no molesten a los vecinos, por ejemplo, con música a volumen alto.

Escojan un día regular. Una o dos veces al mes, el primer o último domingo de cada mes, un día que sea fácil de recordar.

Promociónense. Creen una pancarta atractiva, grande, legible. Anúnciense con volantes, de boca a boca, en medios electrónicos; consulten si una estación local de radio les permite anunciarse. En cada venta dejen un cuaderno para que se anoten los que quieran recibir boletines o participar en el grupo de organizadores.

Lluvia de ideas de objetos. Revisen clósets, armarios, desvanes. Pregunten a conocidos en el trabajo y las escuelas. Pregunten trabajos que se van a mudar o traspasar, en escuelas a final de semestre. Recuerden que hay que evitar que suene a caridad, uno de los aspectos más importantes es que se trata de compartir.

Busquen talentos. Inviten a quien sepa tocar la guitarra, contar historias, bailar, a un instructor de yoga, un caricaturista, un poeta, a todos los que tengan un talento y quieran compartirlo.

Aparten lo que no es para regalar. Hay que ahorrarse accidentes bochornosos.

Tengan listo un plan para lo que sobre. Pueden regresar los objetos a sus casas a un  o bien llevarlos a un centro de beneficencia.

Recuerden pasarla bien. La idea es promover que los regalos son una alternativa deseable.

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