El ópalo precioso que parece un paisaje submarino

Este ópalo de Óregon es una de las muestras más espectaculares de la belleza de los cristales y minerales. Si lo miras a contra luz parece un pequeño acuario o una miniatura del fondo del mar.

Sabemos que las especies de la naturaleza, vivas o inertes, se replican aquí y allá en una suerte de conversación en la cual se mezclan las identidades y una flor puede parecer un mono, la niebla puede parecer el mar y un insecto puede parecer una hoja. Este cristal de ópalo no es la excepción. Como muchos ópalos, esta preciosa piedra presenta un vasto espectro de colores, pero lo que lo separa de otros es su arrebatador efecto visual. Si lo pones a contra luz se ve como un paisaje del fondo del mar con toda clase de corales y algas marinas. Hay una cualidad en esta piedra que la hace parecer un acuario de bolsillo.

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 Los ópalos son conocidos por cambiar de color y de opacidad dependiendo de si están secos o mojados. Por lo general cuando los mojas su color base se vuelve extremadamente claro y brillante, pero esto cambia en la medida que se van secando. Este cristal en particular es un tipo muy raro de ópalo de Oregón mostrado en su estado seco. Así los espectadores pueden verlo como realmente es sin ninguna sorpresa futura. El vendedor de esta piedra apunta: “Este material tiene propiedades que pueden ser inmensamente resaltadas cuando se sumerge en el agua, pero yo no creo que eso represente precisamente el ópalo que se ofrece”.

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En Rusia, un volcán en erupción se encontró con un cometa (FOTOS)

Cambiando el ángulo con un lente de 35mm, la imagen consiguió precisar la sorprendente iluminación de la lava durante el proceso en que la niebla inundaba el espacio.

Los habitantes de Kamchatka, al este de Rusia, fueron testigos de fenómenos naturales y astronómicos congeniándose entre sí: a mitad de una erupción volcánica apareció un cometa que deslumbraba los cielos. Se trata de una maravilla natural que muy pocos han logrado capturar en cuestiones de segundos, como lo hizo el fotógrafo de Tomas vdW Photography al embarcar un camión Kamaz visitando la región. 

Cambiando el ángulo con un lente de 35mm, la imagen consiguió precisar la sorprendente iluminación de la lava durante el proceso en que la niebla inundaba el espacio. De alguna manera, estos 15 segundos lograron ser perfectos para el paisaje del invierno ruso debajo de los cometas. Un fenómeno único en la vida, y este es el testigo que lo evidencia: 

 



Hipnotizantes minerales que podrían decorar tu hogar (FOTOS)

Hay quienes dicen que guardar este tipo de químicos solidificados cerca de sí, proveen numerosos beneficios energéticos para equilibrar la estructura atómica tanto del cuerpo como del medio ambiente.

Entre las maravillas de la naturaleza encontramos las hipnotizantes figuras de los minerales. Son estructuras cristalinas que poseen una complejidad química que influye desde su origen abiogenético –es decir, que no resulta de la actividad de organismos vivos– hasta en su orden atómico. Y es que, a diferencia de las rocas, los minerales poseen una composición química muy específica, resultando en más de 4 900 tipos de minerales en el mundo. 

Hay quienes dicen que guardar este tipo de químicos solidificados cerca de sí, proveen numerosos beneficios energéticos para equilibrar la estructura atómica tanto del cuerpo como del medio ambiente. Pues la base de los componentes minerales son ocho elementos básicos en la Tierra: oxígeno, aluminio, hierro, magnesio, calcio, sodio, potasio y silicio. Cada uno de ellos, en medidas adecuadas, ejerce el óptimo funcionamiento biopsicosocial del flujo energético de la civilización. 

A continuación te compartimos algunas de los minerales que seguramente te fascinarán tener cerca de ti: 

*Dale click en la imagen para verla en pantalla completa.



Esta es la hipnótica y psicodélica mina de Rusia (FOTOS)

Actualmente sólo una pequeña parte de la mina tiene fines industriales, por lo que el resto del sitio está conformado por túneles hipnóticos que son accesibles al público –aunque no se permite fotografiar–.

En la ciudad de Yekaterinburg, en Rusia, hay una mina de sal abandonada. Se trata de un lugar naturalmente psicodélico, pues tanto sus cuevas como corredores están cubiertos de patrones coloridos e hipnotizantes. Gracias al mineral carnalita, un cloruro de magnesio y potasio hidratado, la mina ha adquirido colores vibrantes entre amarillo cobre, azul o morado. 

Actualmente sólo una pequeña parte de la mina tiene fines industriales, por lo que el resto del sitio está conformado por túneles hipnóticos que son accesibles al público –aunque no se permite fotografiar–. La mayoría de los visitantes se quedan anonadados, por lo que explican que la sensación de estar ahí es indescriptible pues se pierde la noción del tiempo y el aire es muy seco. El aire parece estar siempre lleno de pequeñas partículas de sal, por lo que siempre se queda la sensación de sed. 

Se trata de un laberinto natural que impacta al momento de vivirlo, ahí, en la inmediatez: 

[TimeWheel]

 



El viaje al fondo de unas desconocidas cuevas

Lucía Treviño nos cuenta las maravillosas sensaciones inmersas en los milenarios cenotes y cuevas mayas.

Foto: wishbird

Una camioneta va por la carretera Federal 307 de Tulum hacia Cancún, por detrás del parque Kantun Chi. A los 40 km se detiene, da vuelta en “u” y toma una desviación de terracería envuelta en manglar, son tres kilómetros de verde que te quiero verde hasta que no hay más por avanzar. Una pequeña solitaria palapa es la antesala de una desconocida serie de cuevas. Aquí, Mario –el guía, dueño, descubridor de las cuevas– abre un gran contenedor de plástico para repartir unos trajes de neopreno. La expedición comienza: todos cruzan hacia la frontera desconocida por el gran arco de piedra.

Cavidades a desniveles, unas dentro de otras sobre-entre-bajo-dentro de otras formas de piedra. La iniciación: un ritual hacia el descubrimiento, poco a poco la luz del sol va disminuyendo hasta volverse un punto y desaparecer. Ahora la única iluminación surge de linternas y lámparas sumergibles que se repartieron a las diez personas que van haciendose parte del paisaje lunar.

Tonos oscuros de azules y grises, negros y blancos, ámbar, estalactitas, estalagmitas, estalactitas besando a estalagmitas se extienden a lo largo de los túneles de piedra, de las paredes de piedra, de las piedras que se hilan a más piedras creando una espiral. La posibilidad de ser microscópicos en un camino entre huecos de aire frío y del agua que afila las piedras.

El grupo camina hasta tener que nadar y alcanzar un pedacito de tierra firme, arena movediza, arcilla y barro. Una linterna alumbra una estalactita gris, otra se dirige hacia una cavidad rojiza, una más sigue el contorno del agua, otra capta el vuelo de un murciélago. Una voz pregunta –¿A cuántos metros por debajo de la tierra estamos? ¿Es posible ahogarse?– Otra voz asegura que estamos respirando menos aire, y una (voz) más interrumpe sorprendida “increíble”, y el cuestionamiento que surge del miedo se esfuma porque el encuentro supera cualquier expectativa.

Para realizar el cruce entre cuevas es necesario nadar y flotar hasta alcanzar el pequeño borde de arena que se forma por debajo del agua, un delicado y diminuto estrecho de Bering. Hay una cueva amarilla que tiene una cavidad muy honda, un azul entre turquesa y marino. Dos personas saltan desde una piedra, otra persona escala para brincar de más alto y así llegar más hondo. La exploración de la Tierra desde dentro de ella, sentirla respirar pausadamente.

Se dice que los mayas solían hacer sacrificios humanos en los cenotes y las cuevas, que hace 13 mil años estas cuevas no tenían agua y estaban habitadas por nuestros antepasados, por eso se siente una atracción grávida que coquetea con tu cuerpo (y alma) y que es posible encontrar visiones etéreas.

El registro de la experiencia es tardío, se va esculpiendo gotita a gota como cae el agua de las estalactitas a las estalagmitas esculpiendo el paisaje de piedra.

En una de las cavernas rojas, que contenía una peculiar profundidad, una persona se aventuró a recorrerla con una lámpara sumergiéndose y nadando hasta donde le era posible llegar. Desde la orilla donde quedó el resto del grupo se vislumbraba la cabecita (de la persona) circulando entre el agua y las estalactitas. La linterna iba de un fondo azul turquesa a un fondo azul marino, la cabecita volvió con el resto del grupo para expresar “qué (chingado) miedo, es demasiada belleza”. También suelen asegurar que el sumergirte entre cavernas es  terapéutico, ya que estás abocado al descubrimiento de cada detalle del presente desconocido. Por ello se vuelve difícil desarrollar la ficción que genera el miedo. Sin embargo, hay personas que no logran desconectarse (de ese miedo) y deben volver a la superficie antes de que la ansiedad los lleve a sentirse asfixiados.

En un punto del trayecto el grupo realizó el experimento y a coro contó hasta tres para apagar sus lámparas y quedar en silencio. El negro y el silencio que siguió fue indescriptiblemente nítido. Un silencio de agua donde la contemplación plantea la premisa de darle espacio al espacio, de no perturbarlo (casi) ni con tus pensamientos; un bosque de piedra que te lleva al presente nato, ya que todo es “lo desconocido”, nada “existe” hasta que lo vas descubriendo.

Transcurrieron cuatro horas y media donde cada detalle te enrolaba a una particularidad que se abría en una más y otra más, podías sumergirte más profundo, explorar más lejos, detenerte más tiempo entre las formaciones de ámbar, azufre, arcilla, roca caliza y arena… una superficie debajo de la superficie en la que siempre has vivido.

Se cierra el ciclo. El grupo regresa al comienzo para emerger a la superficie, volviendo a la conocida realidad del ser humano, a los rayos de un sol que va atardeciendo y a la camioneta. El recuerdo te mantiene vulnerablemente maravillado pensando que todo fue un sueño, un sueño alojado en lo profundo de una imaginación fuera (o por debajo) de este mundo.

Twitter de la autora: @luciatciula



Estos son los minerales más sublimes que jamás hayas visto (FOTOS)

Minerales que hacen unas formas, colores y submundos ensoñadores.

Todos en algún momento de pequeños jugamos a encontrar una piedra u objeto único, hermoso, con poderes mágicos y una belleza alucinante. Si no los hallábamos, al menos imaginábamos que algún objeto cumplía con estas características pero quizá nuestra imaginación nunca llegó tan alto como a la belleza de algunos minerales reales. 

Miles de minerales enclavados en las minas más recónditas hacen los diseños más sublimes que haya trazado la naturaleza. Con patrones y geometrías imposibles y nutridos submundos al interior de las piedras son los perfectos escenarios para la la fascinación. 

Te presentamos algunas de las piedras más increíbles que parecen venir de un planeta de fantasía:

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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