Es posible que los perros sufran de estrés y depresión

Los perros de dueños que pasan mucho tiempo fuera de casa, generalmente sufren de estrés.

Los perros cuyos dueños se encuentran fuera de casa mucho tiempo demuestran signos de estrés como caminar en círculos o de un lado a otro, aullar, defecar e incluso lastimarse a sí mismos.

El Dr. John Bradshaw,  explicó que debido a que los perros están entrenados para interactuar con humanos, se angustian mucho durante las horas de trabajo de los dueños.

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“Los perros tienen un vínculo muy fuerte con los humanos. Es posible entrenar a un perro para que entienda todos tus gestos, pero esperamos que entiendan cuando decimos ‘voy a salir, relájate, muerde un hueso, regresaré pronto’ y no lo entienden.”

[The Telegraph]



Sobre la telepática comunicación entre las mascotas y su dueño

Para empezar a comunicarnos telepáticamente con los animales, es necesaria una preparación energética y una conexión afectiva con los animales.

Pensar en este fenómeno inmaterial, en el que dos individuos son capaces de comunicarse a través de los pensamientos, aún encontrándose a distancia y sin intervención de agentes físicos como las oralidad, puede parecer inverosímil o algo que surge en una dimensión holística. No obstante, de acuerdo con la teoría del entrelazamiento cuántico, investigado primero por Albert Einstein y recientemente comprobado por un grupo de investigadores del National Institute of Standards and Technology –NIST–, es posible este fenómeno metafísico. 

La teoría del entrelazamiento cuántico, o comúnmente conocido como Spooky Action at a Distance, describe el curioso comportamiento de pequeñas partículas de materia y luz. Einstein creía que dos partículas físicamente separadas estaban “entrelazadas” a través de propiedades correlacionadas, con valores inciertos hasta el momento de sus mediciones. 

Esto ha permitido extrapolar esta teoría en términos de la comunicación telepática entre dos personas, y hay quienes aseguran que también es aplicable entre especies –humanos y animales–. Se trata de alguna manera de un puente entre especies de la naturaleza, cuya principal base es la intuición de un diálogo por metamensajes entre los participantes y el medio ambiente. Y dado que se trata de un tipo de comunicación, significa que todo ser vivo capaz de codificar, transmitir y decodificar información, puede aprender a hacerlo. 

 A través de la conexión con la vida y la naturaleza, es posible comprender y honrar la comunicación interespecial.  Este tipo de intercambio de información es una oportunidad única para aprender, clarificar y sanar: “incrementamos la comprensión mutua para poder desarrollar soluciones frente a los problemas de vínculos y compañía.” Hay quienes lo llaman comunicación psíquica de los animales, confiriendo la capacidad de comunicar a todos los animales a través de la intuición: “El lenguaje universal de la telepatía nos permite usar nuestra intuición natural y las habilidades para comunicarnos con otras especies.”

comunicacion telepatica entre humanos y animales
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Para empezar a comunicarnos telepáticamente con los animales, es necesaria una preparación energética y una conexión afectiva con los animales. Sólo así la información que se recibe puede ser decodificada en pensamientos, ideas, palabras, imágenes, sensaciones en el cuerpo, sonidos en la mente, emociones, conocimientos, etcétera. Y es que los pensamientos y emociones tienen también una consecuencia energética electromagnética que puede ser percibida, recibida intencionalmente a través de la conexión entre mente y cuerpo: “Como una comunicación interespecial es un fenómeno energético, que ocurre sin importar la cercanía física de ambas partes. Es una forma de comunicarse a distancia que no necesita la presencia de un otro.”

Anatole France solía decir que hasta el momento en que se ama a un animal, el alma de una persona se despierta. La comunicación con los animales necesita, en tanto, una cercanía tanto física como emocional –inclusive espiritual–; pues se trata de una puerta que recibe mensajes de lenguajes que desconocemos y aún así somos capaces de decodificar a nuestro lenguaje y entendimiento. Gracias a ello, la conexión sensorial y profunda entre ambos miembros ha permitido gozar de numerosos beneficios; como la disminución del abuso hacia los animales, el uso de este vínculo como apoyo de un tratamiento psiquiátrico o psicológico para personas con algún trastorno mental, físico e incluso presos, etcétera. 

Cuando la mascota o el animal está fuertemente vinculada con el dueño, entonces el vínculo persiste aún cuando ambos miembros están separados de sí –y esa es la base de la comunicación telepática–. Y esto es lo que permite la fortaleza de un sistema inmunológico y un bienestar emocional para ambos; pues, sin exagerar, esta comunicación telepática es capaz de salvar vidas. 



¿Los perros son capaces de sentir emociones complejas?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social.

La película de Inside OutIntensamente, en español latino– nos demostró cuáles son las emociones básicas que cada ser humano experimenta a lo largo de su vida: alegría, tristeza, temor, desagrado e ira. Son algo natural. Podríamos decir que se experimentan de manera impulsiva. Sin embargo, existen otras, la combinación de estas básicas, que se vuelven realmente más complejas pues requieren de una consciencia emocional o afectiva. Es decir que, mientras que las emociones básicas suceden automáticamente –sin mucho procesamiento cognitivo–, las emociones complejas requieren de una toma de consciencia de sí mismo, tales como la vergüenza, la culpa y el orgullo. En otras palabras, requieren de una reflexión y una evaluación de uno mismo, las cuales son características intrínsecas del raciocinio del humano. Por lo que, ¿qué tan real es que las mascotas sean capaces de sentir vergüenza tras haber tenido una conducta reprochable?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social. Por ejemplo, cuando uno siente culpa se debe a una especie de reflexión acerca de la violación de una regla social –tuvimos que estar conscientes de esta regla para romperla y entonces sentirnos mal al respecto. Y ahora vemos a perros, en numerosos videos, sintiendo culpa por haber roto una regla social de conducta… Pero, ¿los perros son reflexivos y evaluadores de su propia conducta?

Entre los humanos, los niños empiezan a experimentar la empatía y otras emociones secundarias alrededor de los dos años –edad, la cual, se estima que es la habilidad mental de un perro. Esta conclusión permite comprender que si un perro mantiene la edad mental de un niño de dos años, significa que también mantiene las emociones. Por tanto, los perros tienen claramente emociones y puede ser que algunas de las que se encuentran en adultos humanos.

No obstante, los científicos se cuestionan si lo que realmente sienten los animales es culpa o miedo a una reprimenda. La evidencia de las emociones primarias, como el amor y la felicidad, es reconocida científicamente; pero apenas hay data empírica que afirma que también son capaces de experimentar emociones secundarias como celos y culpa. Por lo que, cuando un perro actúa con culpa, ¿es porque sabe que hizo algo mal o porque está esperando una consecuencia?

Sin darnos cuenta, quizá los animales –como seres sociales– cuenten también con toda una diversidad de emociones para mantener vínculos sociales. Sin embargo se necesita aún una serie de estudios científicos para comprobar que los animales cuentan con funciones cerebrales similares a los humanos, permitiéndonos sentir emociones complejas como la vergüenza, el orgullo y la culpa.

Scientific American explica que  los cerebros de los perros tienen regiones sensibles a la voz y que estas áreas neurológicas se parecen a las de los humanos. Al compartir estas zonas en ambas especies, procesan las voces y las emociones de manera similar. Ambos grupos responden con la misma intensidad de la actividad neuronal al escuchar voces que reflejan emociones positivas –como la risa: “Los perros y las personas, sin embargo, responden más intensamente a los sonidos de sus propias especies”. De modo que, sólo nos queda preguntarnos: ¿los perros son capaces de sentir vergüenza por comer la basura del basurero? Posiblemente. Quizá sólo sea una manera de neurotizar a los animales a manera de humanos… Y hasta que no se pruebe lo contrario, no hace ningún daño pensar que son seres emocionales.



El bello contraste del tiempo: imágenes de perros de pequeños y en su vejez (FOTOS)

La fotógrafa Amanda Jones ha captado durante veinte años la vida de decenas de caninos para mostrarnos la belleza de todas las etapas.

La cultura actual privilegia enormemente la juventud. Casi cualquier publicidad que encuentres, la cual por cierto marca en buena parte las aspiraciones de la sociedad, está enmarcada en los privilegios de la juventud.

Una persona no joven en esta sociedad va perdiendo interés colectivo; la sabiduría reconocida ancestralmente en la vejes ha sido sustituida por la aparente información nueva, relevante, disruptiva: nuestros viejos, los cuales seremos algún día, son relegados.

Lo anterior de alguna manera pasa con los animales también. Admiramos la juventud en los animales; su vigorosidad o capacidades y energía. Pero ¿y qué hay de la belleza del paso del tiempo?

La fotógrafa Amanda Jones, consciente de todo lo anterior, desde hace 20 años ha retratado el paso del tiempo en la vida de distintos perros, y su trabajo ha sido documentado en el libro Dog Years: Faithful Friends Then & Now. Las fotos, silenciosamente, nos dan una linda lección sobre la superficialidad de nuestra época; en la que hemos perdido la capacidad de si quiera echarle un ojo a la belleza de la huella del tiempo…

Cooper: 2 y 10 años

young-dog-old-years-book-amanda-jones-2 Corbet: 2 y 11 años

young-dog-old-years-book-amanda-jones-3Lily: 8 meses y 15 años

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Maddy: 5 y 10 años

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Maddy y Ellie: 7 y 6 años; 14 y 13 años

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Rufus: 6 meses y 13 años

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[Boredpanda]



Mira al perro que ha sorprendido a internet aprendiendo a decir “mamá” (VIDEO)

Un poco de risa, los momentos de apego y felicidad nata.

En internet circula toda una serie de videos acerca de las mascotas y sus hazañas: perros saltando eufóricos sobre pilas de hojas secas o gatos aventando un vaso de agua sólo porque sí. Estos videos, publicados por los dueños de las mascotas, pretenden brindar momentos de risa y alegría, haciéndonos recordar que a pesar de todo las crisis ambientales y humanas, existen cosas por las que vale la pena lucha. La risa, los momentos de apego y felicidad nata.

Por esto, en Ecoosfera decidimos compartirles un video que, seguramente, les recordará la belleza de la humanidad:

Cuando una madre en Utah, en EE.UU., decide enseñarle a su hijo la palabra “mamá” al ofrecerle un poco de comida… Sin embargo, nunca se contempló que Patch, el shepherd australiano a lado del niño, también estaría en esa valiosa lección; ya que fue el segundo quien aprendió a decir “mamá” antes que el humano:

 



Conoce por qué tu perro se pone tan feliz al verte

Estudios comprueban que su amor por ti va más allá de sus necesidades básicas de supervivencia.

Siendo el dueño de tu perro estás a cargo de su bienestar, y tu mascota lo sabes. Sin embargo, no solo porque tú provees su comida se pone tan contento al verte, como podría creerse. En realidad, ha sido comprobado cómo los perros son capaces de sentir amor; también ha sido probado recientemente cómo los perros de alguna manera te ven como parte de su familia.

Siendo descendientes de los lobos, en el estudio de los perros, muchas veces estos primeros son el referente más cercano para estudiar a tu mascota, y quizá la característica más importante que diferencia a estas especies en su relación con los humanos es su capacidad social. Aunque parezca inverosímil, los lobos temen mucho más a los humanos, por ello son menos capaces de convivir con ellos. Por su parte, los perros sienten una afinidad con nuestra especie.

En un interesante artículo de io9, distintos expertos explican cómo es que los perros tienen la capacidad de diferenciar a los humanos de su propia raza; y también, las reacciones neuronales de los mismos son muy similares a las que experimentan cuando ven a a algún miembro de su familia.

Es decir, los perros no solo conocen que somos distintos de ellos, sino que, en esa diferencia, experimentan un apego más allá del de la pura supervivencia con nosotros.

Cuando sales de casa tu perro vive una falta de tu compañía y la resiente como si tuviese memoria emocional al momento de verte; algo así como lo que nos pasa a los humanos cuando vemos a un ser querido. Es por ello, que además de asociar tu presencia con actividades de recompensa, como comer o un paseo, tu perro se pone tan exquisitamente feliz al verte.

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