¿Cuánto paga Nestlé por 1 litro de agua y en cuánto la vende a sus consumidores?

Tribunal en Canadá revoca acuerdo entre Nestlé y el gobierno local que exentaba de restricciones a la compañía en sus operaciones de extracción de agua; un revés jurídico que sin embargo lesiona apenas sus privilegios en esta industria.

Hace unos días, el Tribunal de Evaluación del Medio Ambiente de Ontario (Ontario Environmental Review Tribunal) desestimó una moción que pretendía aprobar un acuerdo entre Nestlé y el gobierno de la provincia que exentaba a la empresa de restricciones en sus operaciones de extracción de agua en el condado de Wellington. La instancia jurídica concluyó que dicha propuesta “no era consistente” ni con las leyes de Ontario ni con el interés público, por lo cual determinó su improcedencia.

El proceso jurídico comenzó desde hace un año, cuando el gobierno de Ontario estableció que Nestlé tendría prohibido extraer agua de un manantial a 80 km de Toronto durante la temporada de sequía. Ante este impedimento, la trasnacional de origen suizo apeló la decisión ante el Tribunal de Evaluación del Medio Ambiente de Ontario y al mismo tiempo, mientras este deliberaba, cabildeó con el ministro del país un acuerdo que invalidaba las medidas impuestas por el gobierno local. Una vez conseguido esto, intentó retractarse de su apelación, pero al final el Tribunal le dio cabida y, más importante, determinó que el acuerdo con el ministro era inválido.

Cabe resaltar que según las regulaciones estipuladas por las autoridades de Ontario, Nestlé paga al gobierno local 3.71 dólares estadounidenses por cada 1.13 millones de litros que extrae al día (o $0.00000371 dólares por litro), sin duda un costo obscenamente ridículo para la empresa, tanto por el precio en que después vende cada litro, como por el hecho de que se trata del recurso más vital de cuantos disponemos en el planeta.

Todavía no hay una fecha para la siguiente audiencia en la que Nestlé buscará que se le restituyan los privilegios perdidos.

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[The Globe and Mail]



Nestlé se apropió de los manantiales del Iztlaccíhuatl, y estas son las consecuencias:

Esto genera una desigual distribución de privilegio para las ciudades y negligencia al campo.

El volcán de Iztaccíhuatl, cargada de historia y cultura indígena, es ahora amenazada por el consorcio trasnacional de Nestlé Waters. Esta empresa de origen suizo se apropió de estos manantiales para la venta de aguas embotelladas, provocando que los campesinos y ejidos del municipio de Tlahuapan tengan prohibido el consumo humano y uso agrícola de estas aguas.

El agua se extrae de los acuíferos más importantes del país localizados en el Eje Neovolcánico Transversal, principalmente en la región del Balsas –en el estado de Puebla–. Cabe mencionar que para el estado de Puebla, estas fuentes superficiales son fundamentales al ser escasas para el dominio público con valor social, económico y ambiental. En palabras de Alejandra Meza Velarde, colaboradora de La Jornada, “Este dato es significativo, toda vez que los crecientes conflictos y la disputa por el líquido se centran en el espacio geográfico del área del Izta-Popo.”

Los recursos hidrológicos de Tlahuapan, principalmente los que nacen de la Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, confieren papeles indispensables en la región más densamente poblada de la República. La recarga de estos acuíferos abastecen buena parte de la zona Metropolitana de la ciudad de México, del Valle de Chalco, del Valle de Puebla-Tlaxcala y del Valle Cuautla-Cuernavaca. Desgraciadamente, 16 de los 40 pozos de la zona son los manantiales apropiados por Nestlé.

Dado que la captación del agua no sólo depende de la simple precipitación, también del manejo campesino de bosques y suelos. Sin embargo, sus comunidades se enfrentan a una insuficiente disponibilidad de agua por la veda permanente, ya que el suministro de agua privilegia a las ciudades, a las embotelladoras de la región y a las empresas como la automotriz Volkswagen.

En 2007, el consorcio obtuvo del gobierno federal una nueva concesión en la comunidad de Santa Cruz Otlatla del municipio de Tlahuapan, donde radica la planta de Nestlé, para incrementar la extracción de agua del acuífero. En palabras del especialista César Solís Gómez: “sólo con este último manantial de un volumen de 500 mil metros cúbicos al año, se pudieran regar alrededor de diez mil hectáreas o abastecer de agua potable a diez mil habitantes, una cuarta parte de la población total del municipio de Tlahuapan.”

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Esto ha provocado la irrupción del derecho humana al agua, provocando tensiones y conflictos que producen las políticas de acceso, abasto y control. Las acciones de privatización del agua condicionan a las sociedades rurales que ven reducidas sus posibilidades de servirse del agua para el desarrollo comunitario y el consumo familiar.  Esto genera una desigual distribución de privilegio para las ciudades y negligencia al campo.

Don Vicente García Guzmán, ex tesorero del comisariado ejidal de Santa Cruz Moxolahuac, expresó: “Si producimos agua, las comunidades de abajo nos deben de pagar. ¿Por qué a ellos sí les dan permisos para abrir pozos y a nosotros, que producimos el agua, no? El agua nace en la comunidad y ahora ¡ya no se tienen derechos! ¡Necesitamos agua […] urge para nuestra población! Los beneficiados son los de abajo. Aquí trabajamos y allá ¿que hacen? Aquí no quieren que perforemos un pozo. ¿Quién hizo la veda del agua?”

El mundo se enfrenta a una serie de problemas de escasez por sobreexplotación, pérdida de suelos, contaminación, efecto invernadero, alteraciones climáticas, entre otros:  “Los considerables fenómenos hídricos en el planeta vislumbran un momento histórico de crisis del agua enlazado con las maneras como el ser humano se ha relacionado con el entorno natural, en particular con el proceso económico de degradación de la naturaleza.”



Después de leer esto, no volverás a beber un vaso de agua que dejaste toda la noche a lado de tu cama

Un vaso de agua que se queda a la intemperie en temperatura ambiente, pasa por un proceso de invasión de microorganismos a lo largo de la noche.

Tras una larga sesión de sueño, cuando el cuerpo utiliza las reservas de agua para mantenerse hidratado, lo más recomendable es beber un vaso de agua casi al momento de despertarse. Para ello, antes de levantarnos, sólo estiramos nuestro brazo hacia la mesa de noche y tomamos el vaso de agua que, preventivamente, colocamos la noche anterior. Sin embargo, ¿has notado que esa agua tiene un sabor diferente?

De acuerdo con el Dr. Kellogg Schwab, director de Johns Hopkins University Water Institute, este vaso de agua que se queda a la intemperie en temperatura ambiente, pasa por un proceso de invasión de microorganismos a lo largo de la noche. Si bien el agua tratada contiene cloro que controla la presencia de estas pequeñas comunidades, a temperatura ambiente éstas empiezan a multiplicarse rápidamente. Así que, sin importar si se trata de agua limpia ni de un vaso limpio, uno está bebiendo una mezcla de gérmenes en ese líquido incoloro. Eso sin mencionar el polvo del ambiente que pudo caer en el vaso a lo largo de esas horas.

Sin embargo, esto no es lo único que provoca la fiesta de gérmenes habitando en nuestro vaso de agua (ni que tenga un sabor un poco menos refrescante). Podríamos decir que uno de los factores principales es el dióxido de carbono: tras doce horas sin haber tapado el agua, el agua empieza a mezclarse con el dióxido de carbono del aire, lo que provoca que disminuya su pH y, en consecuencia, su sabor. Aunque, sigue siendo bebible (salvo por los gérmenes que nadan a e nuestra bebida matutina). 

En cuanto a las botellas de agua hechas con plástico que se quedan bajo los rayos solares dentro de un automóvil, lo ideal es alejarse de ellas. Las botellas de plástico contienen BPA (el químico  tóxico interruptor del funcionamiento óptimo de las hormonas), el cual se libera con el calor del sol. Esto significa que, aunque lo laves y lo reutilices, el BPA continúa en la estructura de la botella, provocando consecuencias fuertes en la salud.

 



Conocida periodista y activista revela cómo Nestlé busca privatizar el agua

En un video, Peter Brabeck, director ejecutivo de Nestlé, nos revela la verdadera filosofía detrás de esta corporación.

Abby Martin es una periodista independiente y activista estadounidense. En los últimos años ha sumado popularidad, pues creó entre otros proyectos su propio medio que promueve el periodismo ciudadano: Media Roots. En un capítulo reciente Martin describe cuál es la filosofía de Nestlé, que de por sí goza de una pésima reputación, respecto del agua. 

La periodista nos muestra una declaración de Peter Brabeck, director ejecutivo de Nestlé, quien argumenta que el agua debe responder a los criterios del mercado por tratarse de un alimento. Es decir, lo equipara, aún con su carácter único, a cualquier producto de la línea de alimentación; lo separa de su naturaleza como un derecho humano limitado y único, imprescindible para la supervivencia… 

Esta visión es la que ha permeado a muchas agendas políticas del mundo, entre ellas la de México.

“El agua es un producto comestible como cualquier otro, debe tener valor de mercado” dice Brabeck entre otros cuestionables argumentos. 

 Aquí puedes ver este video.

 

 


Así es el negocio redondo del agua embotellada en México

El agua embotellada daña el medio ambiente y es un negocio fructífero para grandes corporaciones.

Hace un año la noticia de que México se convertía en el primer consumidor de agua embotellada en el mundo sorprendió a muchos (sobre todo por los niveles de pobreza de la población, casi la mitad).  

Unos años antes, la información sobre cómo el consumo del agua embotellada es dañino para el planeta también inundó la red. Una de las principales afectaciones de este consumo es la sobreexplotación de los mantos acuíferos del planeta por parte de empresas transnacionales a precios irracionales en comparación con las ganancias de venta de estas empresas. 

En un reciente artículo para Sinembargo, la reportera Daniela Barragán desglosa cómo es que el negocio del agua embotellada en México comenzó a ser una mina de oro, sobre todo desde los años 90, mayormente para estas cuatro empresas: Coca-Cola, Nestlé, Pepsico y Danone.

Las ventajas

Estas grandes corporaciones obtienen la mejor agua (generalmente la subterránea) a precios ínfimos, pues según expertos como Alejandro Calvillo del Poder del Consumidor, suelen venderla en un precio de hasta 5000% más de lo que la compran al Estado. Además, las concesiones que suelen darles son prolongadas. Es decir, hacen un nutritivo negocio con un recurso nacional casi regalado. 

Las cifras

México es el principal consumidor de agua embotellada en el mundo con 234 litros por persona al año. Acapara el 46% de la distribución total de todo Latinoamérica seguido de Brasil y Argentina. 

Danone, Coca Cola y Pepsico tienen el 82 por ciento del valor del mercado en términos de ventas totales.

Sólo el 15 por ciento de los desechos de PET se recicla, el resto va a la basura y tiene procesos de degradación que duran hasta 100 años.

“Coca-Cola Femsa paga 2 mil 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año, y tan sólo en 2007 tuvo ganancias por 32 mil 500 millones de pesos.” Alejandro Calvillo. 

Según organizaciones sociales como la Red Ambiental Mexicana o la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, la nueva ley de Aguas que propone el presidente actual de México, Enrique Peña Nieto, favorecería aún más este tipo de concesiones al sector privado, por sobre el derecho humano al agua. Por ello  proponen firmar para presionar para que, por primera vez en décadas, el agua no pueda ser un recurso con el que las empresas hacen un negocio, sino más bien un derecho real. 



Activistas cierran planta de Nestlé en California por lucrar con el agua en tiempos de sequía

Cuatro años de sequía han llevado a California a los niveles más críticos de falta de agua.

En California este año se ha registrado la peor sequía en mucho tiempo. Luego de 4 años de muy poca afluencia pluvial  y la raquítica temporada nevada los niveles de agua son más críticos que nunca. 

En este contexto, aún cuando suele ser indignante en la normalidad cómo algunas empresas como Nestlé o Coca-Cola lucran con el agua del subsuelo y la pagan a precios ínfimos, en tiempos de crisis de agua esta condición es aún más atroz. 

En este periodo de sequía ha nacido un grupo de activistas contra  el uso lucrativo del agua de mantos acuíferos por parte de Nestlé llamado “Alianza Crunch Nestlé” en una obvia alegoría a uno de los slogans de la marca, y como una metáfora.

Esta semana miembros de esta alianza se presentaron  a las cinco de la mañana es una de las plantas de Nestlé con linternas para impedir la apertura del sitio. La policía no impidió la protesta y esperan generar más conciencia en la población para que presionen por la prohibición del lucro por parte de las empresas embotelladoras de agua cuando haya problemas de abasto como en este momento. 

 Los emblemas de la protesta

We got to fight for our water,” “Nestlé, stop it, water not for profit,” and “¿Agua Para Quien? Para Nuestra Gente.”

El actvista Mauro Oliveira argumenta para algunos medios:

“La entera idea del agua embotellada va en contra de los conceptos milenarios de las culturas indígenas del agua como sagrada. Acuíferos de 20 mil años de antigüedad pertenecen a las siguientes generaciones y no tenemos derecho a explotarlos por intereses de las corporaciones”.

El colectivo de activistas ha estado pidiendo información al Estado sobre cuánta agua está explotando Nestlé en este momento, aunque todavía no han recibido una respuesta contundente.

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