Los peligros (que no te han dicho) de tomar refresco de dieta

Contrario al sentido común y a lo que nos han hecho creer las compañías refresqueras, la soda de dieta, entre otras cosas, también causa aumento de peso.

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Un nuevo estudio conducido por Pudue University ha encontrado que los endulzantes artificiales en la soda de dieta pueden causar aumento de peso, síndrome metabólico, diabetes y enfermedades del corazón.

Además, el estudio también encontró que los endulzantes artificiales en los refrescos pueden interferir con la respuesta normal de tu cuerpo al azúcar, desregulando los niveles normales de azúcar en la sangre incluso más que el refresco regular.

Esto es porque el azúcar falsa engaña a tu cuerpo a pensar que estas tomando calorías asociadas con el sabor dulce. Pero eso significa que el cuerpo no sabe cómo procesar el azúcar regular; y deja de liberar la hormona que controla el azúcar en la sangre y la presión arterial.

Susan Swithers, autora del estudio de Purdue, declaró que a los consumidores de refresco no siempre se les dan los hechos correctos acerca de las consecuencias de tomar refrescos de dieta. “No es raro que a la gente les lleguen mensajes de que los productos artificialmente endulzados son sanos, les ayudará a perder peso o a prevenir el aumento de peso”, dijo Swithers. “Los datos que respaldan tales declaraciones no son muy fuertes, y aunque parezca sentido común pensar que los refrescos de dieta no son tan problemáticos como los refrescos regulares, el sentido común no siempre está bien”.

[The Daily Beast]



Los mexicanos también son los mayores consumidores de pastelillos (además de refrescos)

Coca Cola y Bimbo han inundado dramáticamente los hábitos de los consumidores mexicanos.

En México 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso, y 1 de cada 3 niños también sufre algún tipo de obesidad. Si revisamos los hábitos alimenticios de los mexicanos entonces encontramos que esta sociedad es la mayor consumidora de refresco en el mundo, con 163 litros de bebidas azucaradas al año. Sin embargo, la epidemia de obesidad no viene solo de un hábito tan común como la ingesta de refresco o del uso nocivo de alimentos fritos; uno de los mayores enemigos de la obesidad mexicana es que su sociedad también es la mayor consumidora de panecillos en el mundo. 

Aunado a lo anterior, México no solo es el principal consumidor de refrescos y panecillos en el mundo, sino que su relación de consumo con los segundos lugares del están muy distantes entre sí. Según un análisis que hace el activista Alejandro Calvillo en un artículo reciente, si México es el principal consumidor de pastelillos en el mundo, los belgas, que ocupan el 2º lugar, consumen casi 100% menos. 

En el caso del refresco, México rebasa en 30% el consumo total de refresco del segundo lugar: Estados Unidos. En este escenario, las marcas Bimbo, la panificadora más grande del mundo, y Coca-Cola, una de las compañías más poderosas del planeta, son las responsables de este consumo en México, y en buena medida de la obesidad. 

Calvillo apunta a que si bien las empresas argumentan que sus productos son solo para alimentación esporádica, y que ellos no son responsables de las decisiones de los consumidores, también es cierto que las maquinarias en que invierten: en etiquetados engañosos (gracias a cabildeo político) campañas estratosféricas de publicidad y lúgubres  alianzas: en una promoción reciente “si compra usted una Coca Cola con tapa verde tendrá un descuento de 3 pesos en productos Bimbo, en pastelillos” han abonado notablemente a afianzar su poder en el país.

Bimbo y Coca Cola juntos tienen un red de distribución que superan el millón de puntos de venta en México. ¿En qué medida los consumidores están indefensos contra el poder que ejercen estas corporaciones? ¿La publicidad ha sustituido la labor nutricional educativa? México es el principal consumidor de refrescos y pastelillos. ¿Qué dice ello sobre las mismas corporaciones?



Los alimentos que debes evitar si sufres de estos males

Para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales

La salud es un tema complejo. Consideramos que una buena salud se genera debido a la ausencia de una enfermedad, cuando en realidad se trata del resultado positivo de prácticas constantes en relación con el cuerpo, el pensamiento, las emociones y el espíritu. 

De modo que, para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales. Según Melissa Breyer, editora de Modern Mother Nature, es importante tomar en consideración la dieta que necesita tu cuerpo para mantenerse en su óptimo funcionamiento. Así que escucha a tu cuerpo y enfócate en cuidarlo adecuadamente a través de la comida:

Consume menos alimentos con margarina si tienes altos niveles de colesterol. Escoge alternativas más saludables libres de grasas trans, las cuales aumentan los niveles de colesterol malo (LDL), reduciendo el colesterol bueno (HDL). Por ejemplo, mantequilla o aceite de oliva.

En caso de que quieras bajar de peso olvídate de los endulzantes artificiales, ya que inducen el aumento de niveles de glucosa (y por lo tanto, el incremento del peso) en el cuerpo. Además, estos productos se encuentran relacionados con la contaminación de la vida marina.

Si quieres regular tu sistema hormonal, evita consumir productos enlatados. No todos los productos cuentan con el certificado de higiene libre de Bisfenol A(BPA), un estrógeno sintético que altera el sistema hormonal. El BPA  se asocia con enfermedades como la infertilidad, el cáncer de mama, obesidad, diabetes, pubertad precoz y cambios conductuales, entre otros.

Reduce el consumo de azúcar dejando de comprar cereales comerciales. La mayoría de los cereales comerciales, tales como los de Kellogg’s, contienen 56% de azúcar en su peso. Ahora imagínate consumir un tazón de estos cereales a diario.

Si estás preocupado por los alimentos genéticamente modificados, procura evitar productos derivados de la soya y el maíz. En su lugar, busca productos que tengan el certificado libre de cualquier alteración genética.

Elimina los pescados si estás preocupado por el mercurio, el cual es una neurotoxina que puede afectar tanto al cerebro como al sistema nervioso en caso de una exposición constante.

Si te gusta la comida limpia, entonces olvídate de la comida chatarra, rápida o procesada. La mayoría de este tipo de alimentos cuenta con altos niveles de alteraciones genéticas, así como de químicos que pueden afectar al cuerpo. Además fomentan un gran riesgo de contaminación en todo el medio ambiente.

No bebas refresco si tienes diabetes.

Busca manzanas orgánicas en caso de que quieras productos libres de pesticidas (conocidos como principales cancerígenos).



Baja 10% la venta de refrescos por los nuevos impuestos en México (pese a estrategias publicitarias)

En un año la disminución en el consumo es notable, aun cuando algunas marcas han implementado ingeniosas estrategias de marketing

Por primera vez, después de muchos años en auge, cayeron las ventas de los refrescos y las bebidas azucaradas en México. Este país es el principal consumidor de refrescos y también el más obeso del mundo, tanto en el nivel infantil como adulto.

El año pasado fueron etiquetados nuevos impuestos a las bebidas azucaradas y al refresco; también se bloqueó la publicitación de comida chatarra en horarios para niños (aunque algunas marcas lograron colarse tramposamente, pese a no ser nutritivas). En este contexto, han emergido los primeros resultados de ventas. 

Afortunadamente, en un año cayeron 10% las ventas de refrescos, desde el inicio de la aplicación de los nuevos impuestos (aproximadamente de 1 peso por litro). Esto pese a las estrategias de marketing altamente afectivas implementadas por Coca-Cola (principal refresco ingerido en México), que desde julio ha incrustado nombres de personas a sus latas para generar un vínculo emocional con los consumidores. Según la propia marca: “Las reacciones positivas de la gente nos han dejado impactados, pues más allá de un nombre en un empaque hecho especialmente para ellos, se han creado motivos para compartir momentos de felicidad con quiénes más quieren” (declaración de José Luis Basauri, director de marca de Coca-Cola México para El Financiero).

En una reciente encuesta hecha por la Alianza por la Salud Alimentaria se develó también que 52% de los mexicanos considera que consume menos refresco y 16% de los padres señala que sus hijos casi nunca los consumen, 9% más que el año pasado. Al parecer, los nuevos impuestos están impactando positivamente en la disminución del consumo en bebidas chatarra; ahora, las organizaciones como la antes mencionada buscarán que parte de los nuevos impuestos sean destinados verdaderamente a la implementación de bebederos en las escuelas de todo el país.



¿Sabes qué contiene realmente el néctar de manzana del Valle?

Aunque parece jugo y lo anuncian como natural, el néctar de manzana clarificado del Valle es todo menos bueno para tu salud.

En México se han tomado algunos pasos para concientizar al consumidor en términos de qué ingiere y por qué debe o no comprar ciertos productos. Es cierto que la mayoría de nosotros sabemos que los refrescos tienen altísimas cantidades de azúcar, calorías innecesarias para nuestra dieta y cuyo consumo puede causar serios problemas como diabetes y obesidad. Por otro lado, existen otras bebidas que podrían parecer alternativas más sanas, naturales y bajas en azúcares, sin embargo, una rápida evaluación de sus contenidos nos demuestra que en realidad no son mejores que una gaseosa.

En ese último grupo aparentemente sano, se encuentran los jugos y néctares comerciales. Sin duda alguna, muchos de nosotros nos dejamos llevar por la idea de que estos productos utilizan ingredientes naturales y, por ende, son buenos para nuestra salud. Lamentablemente, esto no es así. En promedio, un jugo o néctar comercial contiene la misma cantidad de azúcar que un refresco, es decir, unas nueve cucharadas cafeteras de azúcar por taza y media de líquido. Una sola porción equivale al 200% de azúcar máxima tolerada por un adulto.

A continuación se expone una breve radiografía de un néctar de manzana clarificado marca del Valle:

Azúcar: 45 gramos por botella de 413 mililitros. De acuerdo a la Asociación Americana del Corazón, esta cantidad rebasa por 2 a 4 cucharadas la cantidad recomendada para un adulto al día. Es tres veces la cantidad de azúcar recomendada para un niño.

Sodio: 25 miligramos.

Colorantes: no se mencionan en la etiqueta, sin embargo, los ingredientes incluyen un “concentrado del Valle sabor manzana”.

Los ingredientes dejan mucho que desear: Jugo de manzana concentrado (50%), agua, azúcares y “concentrado del Valle sabor manzana”, que podría ser cualquier cosa. Ahora, es importante prestar particular atención al hecho de que la etiqueta dice “azúcares”, ya que de acuerdo a la Norma Oficial de Etiquetado, “azúcar” describe que el contenido contiene sacarosa o azúcar de caña, mientras que “azúcares” se puede referir a glucosa, dextrosa o endulzantes artificiales como jarabes.

Entonces, ¿sabes qué contiene un néctar comercial? El etiquetado, que se mantiene un poco engañoso; sin embargo, podemos inferir que el contenido de azúcares (endulzantes artificiales) lo convierte en una amenaza innecesaria para tu salud. No se trata de un poco de azúcar adicional todos los días, sino de una sola bebida que duplica la cantidad de azúcares que consumes todos los días o triplica la cantidad que consume un niño.

Lo mejor que puedes hacer si quieres cuidar de tu salud es beber agua. Si realmente te apetece algo dulce, puedes preparar tus propias bebidas frutales con bastante agua y endulzarlas con azúcar mascabado o stevia. Lamentablemente, con un eslogan que dice: “Diversión que nutre” y con publicidad que parece estar dirigida a niños, lo que anuncia esta marca y lo que ofrece son dos cosas muy diferentes. 

Para más información al respecto puedes consultar El poder del consumidor



Otra razón para que dejes de consumir refresco…

De acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total.

Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. 

Varios investigadores han tratado de encontrar las verdaderas razones de esta epidemia metabólica: el sedentarismo, una dieta alta en calorías vacías, horarios y proporciones inestables de los alimentos, etcétera. Uno de los encargados de esas investigación es Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, quien explica que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

Desgraciadamente, a donde dirijamos nuestra mirada, encontramos la presencia casi omnipresente de este condimento dulzón. Está en alimentos naturales como las frutas; pero también en los deliciosos panecillos, pasteles, frutas en almíbar, refrescos y demás gustos culposos. 

Entonces, si el azúcar se encuentra en alimentos benéficos para la salud… ¿por qué entonces puede causar tanto daño? 

En las etiquetas de nutrición, el azúcar es sólo azúcar. Pero cuando el cuerpo empieza a metabolizar este producto, se distinguen dos tipos de moléculas: la glucosa, la cual ofrece energía al cuerpo; y la fructosa, que sólo puede ser procesada en el hígado y se encuentra asociada con la diabetes tipo 2 y la obesidad. 

El problema se presenta cuando consumimos más fructosa de la que deberíamos al ingerir alimentos como aquellos panecillos, pasteles,  refrescos y demás. A diferencia de la glucosa, que funciona para energizar al cuerpo, la fructosa se convierte en grasa y aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes y problemas cardiovasculares. 

En el caso de los refrescos, de acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total como VitaminWater, Pepsi, Coca Cola, Sprite, Dr. Pepper, Arizona, entre otros. Mientras que bebidas como Red Bull, CapriSun, Snapple y la Coca Cola de México, no contaban con niveles altos de fructosa. 

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