La desertificación del paisaje urbano en Dubai (una reflexión sobre las ciudades fantasmas posmodernas) (FOTOS)

El desierto árabe ha albergado ciudades desde hace miles de años, pero por primera vez en la historia parece que las ciudades emulan al desierto: ciudades vacías, añadiendo desierto al desierto.

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Imágenes satelitales provenientes de fuentes como Google Maps o el satélite Landsat de la NASA nos muestran cómo la acción del ser humano sobre su entorno cambia dramáticamente el ambiente, modificando las condiciones de vida que durante siglos permanecieron constantes o en ciclos más largos de evolución, transformándolos radicalmente en pocos años.

Lo anterior se aplica muy bien a las imágenes que muestran el cambio en la urbanización de la ciudad de Dubai, en los Emiratos Árabes durante las últimas cuatro décadas. Este shock en el cambio del paisaje ha inspirado al fotógrafo Matthias Heiderich a retratar las desiertas calles de Dubai, con su ausencia de paseantes y vida peatonal, para mostrar el desperdicio y los excesos de una sociedad que desertifica lo que toca.

Los proyectos de construcción son sumamente ambiciosos y aparecen, flores de concreto, por todas partes donde llega la vista. A pesar de que Dubai es hogar de dos millones de habitantes y Abu Dhabi de 600 mil más, el vacío en las calles y la construcción constante de nuevos edificios es un recordatorio de lo que podría ser una ciudad del futuro, una ciudad que probablemente aún no conocemos, donde el objetivo es simplemente seguir construyendo ciudades ciegamente; ciudades desiertas que parecen ser pueblos fantasma en la línea de producción petrolera que inunda la ciudad árabe.

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[Co.Exist]



Una realidad (oscuramente) posible: las distópicas imágenes de Kerbow (FOTOS)

El futuro del planeta depende de nuestras decisiones industriales. Estas imágenes muestran espectacularmente uno de los futuros posibles si no corregimos nuestras acciones presentes

Michael Kerbow es un artista basado en San Francisco que tiene una visión bastante perturbadora, pero no por ello menos brillante, del futuro de este mundo. Sus obras en óleo a gran escala presentan paisajes pesadillescos, surreales, donde la industria y el progreso han crecido desmedidamente, sin regulación o cuidado por el medio ambiente.

En sus palabras:

Mi trabajo explora la manera en que nos involucramos con nuestro alrededor y las posibles consecuencias que nuestras acciones tienen en el mundo en que vivimos. Por medio de mi trabajo intento cuestionar la racionalidad de nuestras decisiones, y tratar de revelar la dicotomía que puede existir entre lo que queremos y lo que manifestamos. Recientemente, mi trabajo se ha enfocado en los mecanismos que dan fuerza a nuestra sociedad y examina cómo pueden influenciar la construcción de un futuro posible.



Sandwich Me In: el restaurante sustentable que no genera desperdicios

Para lograrlo, el dueño realiza ciertas prácticas, como el compostaje, el reciclaje y el reuso, con el fin de generar un impacto ambiental.

Ubicado al norte de Chicago, EE.UU., Sandwich Me In es un restaurante popular por sus prácticas proambientales. Desde su abertura, en 2012, el lugar ha generado únicamente 30 litros de basura, la cual es creada, en su mayoría, por los mismos clientes.

Sandwich Me In comenzó cuando Justin Vraney, el dueño, abrió un local sustentable con un equipo de cocina de segunda mano, sillas y mesas restauradas; produciendo su propia energía renovable; y cocinando con alimentos originalmente locales. Para lograrlo, Vraney realiza ciertas prácticas, como el compostaje, el reciclaje y el reuso, con el fin de generar un impacto ambiental.

De hecho, la basura es reciclada por completo: mientras que una parte es recogida por un artista quien realiza esculturas, la otra parte es enviada a granjas en Wisconsin para alimentar a las gallinas, cuyos huevos son empleados para el restaurante. En cuanto a la electricidad, el restaurante funciona a través de energía eólica; mientras que el aceite es reciclado en maquinarias que funcionan con bio-diesel.

Por el otro lado, de acuerdo con Vraney, el 98% de la comida es casera, incluyendo las bebidas. Por lo que todos los ingredientes se obtienen de granjas locales: “Queremos mostrarle a la gente que existe comida con buen sabor, que puede encontrarse a la vuelta de la esquina y que puede reducir su impacto en el medio ambiente.”

En caso que se les ocurra una iniciativa similar y quieran informarse más a fondo, les compartimos un cortometraje de Sandwich Me In, The Garbageless Restaurant, producido por NationSwell:



Programa contra la obesidad en Dubái paga oro por cada kilo de peso perdido

El creciente problema del sobrepeso en esta ciudad inmensamente rica, ha llevado al gobierno a tomar medidas drásticas para solucionarlo.

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Dubái es una de las ciudades más prosperas económicamente en el mundo gracias a su enorme reserva de petróleo, sin embargo, no todo es perfecto en esta ciudad de los Emiratos Árabes Unidos. Con el rápido desarrollo de la economía local, el porcentaje de la población con sobrepeso ha crecido rápidamente en los últimos veinte años, y ahora afecta a más de la mitad de la población. Para lidiar con dicho problema, el gobierno ha ideado un sistema para motivarlos a bajar de peso —por cada kilo que estos pierdan, se les dará un gramo de oro.

Parece ser que la misma riqueza que llevó a la popularización de restaurantes y zonas de comida rápida en centros comerciales, ahora es utilizada como incentivo para lograr que sus habitantes alcancen un peso más sano. Los participantes fueron pesados por primera vez el 19 de julio, y tendrán un mes para bajar todo el peso que puedan.

Los problemas del sistema son evidentes, y seguramente en vez de incitar a los ciudadanos a bajar de peso al seguir un estilo de vida sano (dieta y ejercicio), algunos participantes recurrirán a métodos cuestionables (si es que se toman la molestia de participar). Según el Philips Healthcare, menos del 25% de los individuos con sobrepeso están conscientes de que tienen un problema, por lo que la iniciativa está obviando la raíz del problema, las personas no están conscientes de su sobrepeso. Otro problema con la iniciativa es que el Producto Interno Bruto por persona en el país es de $45,000 dólares, por lo que un poco de oro puede no ser un verdadero incentivo para ellos.

Este sistema, que sin duda alguna fallará a largo plazo, nos invita a reflexionar sobre los actuales problemas del sistema capitalista, donde unos cuantos tienen en exceso —al grado que se les tiene que recompensar por limitar su gula, mientras que 800 millones de personas sufren de hambre o malnutrición en el mundo.

[Fast Co.Exist]



¿Quién decide lo que comes? La industria alimentaria está secuestrada

Elegir lo que comemos es nuestro derecho como consumidores; entérate de las compañías que aglomeran la mayor participación de mercado y determinan las políticas de lo que consumimos.

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(Haz clic en este enlace para ampliar la imagen)

La consolidación de los grandes productores de comida durante el siglo XX les permite hoy en día el tener un gran poder dentro de las discusiones de nuevas leyes, así como ser la única fuente de ciertos tipos de alimentos consumidos al menos en Estados Unidos.

Se estima que uno de cada tres dólares que se gastan en comida en ese país pasa por Wal-Mart; en las supertiendas, productores como Monsanto, Tyson, Nestlé, Kraft, Cargill o McDonald’s tienen un mercado seguro que suma miles de millones de dólares al año. Son ellos los que tienen la última palabra en la política alimentaria. Hoy en día, las leyes le permiten a estas empresas hacer pasar intereses comerciales por intereses políticos a expensas de los consumidores y de la idea misma de democracia.

Las 10 compañías más grandes de comida rápida controlan el 47% de todo el mercado. Juntas, estas industrias pueden modificar brutalmente las economías locales: el fin de las tiendas de abarrotes y de las microeconomías de autoconsumo.

Los ejemplos pueden extenderse a todas las industrias: apenas cuatro compañías gigantescas procesan el 80% de la carne de res, y solamente cuatro distribuidores alimentan el 50% de las tiendas donde se compra carne. Pero la realidad es que la industria de la comida gastó unos $40 millones de dólares al año cabildeando con el gobierno federal en 2011; y la industria biotecnológica (dentro del rubro donde opera con toda impunidad Monsanto) ha gastando más de $500 millones de dólares en campañas y contribuciones políticas desde 1999.

A raíz de esto fue que la “Ley Monsanto” (que exime a los productores de diferenciar la comida genéticamente modificada de la no modificada a través de etiquetas) aprobada recientemente haya abierto camino para dos leyes que el presidente Obama aprobará el próximo verano, el Trans-Pacific Partnership y el Transatlantic Free Trade Agreement, acuerdos comerciales que benefician primero los intereses corporativos y financieros que los de los consumidores.

Probablemente la resistencia de las microeconomías no derrote al gigante corporativo, pero al menos en nuestra vida diaria podemos elegir conscientemente aquello que queremos comer y aquello que no, sabiendo que hay alimentos que no hacen bien ni a nuestro cuerpo ni a la economía macro.

[AlterNet]



Dragon Mart Cancún: la destrucción del monstruo chino llegó a México

El “Dragon Mart” es el segundo proyecto de China más grande del mundo después de Dubái, con una inversión inicial de aproximadamente 200 millones de dólares.

Dragon Mart es el segundo proyecto de China más grande del mundo después de Dubái, con una inversión inicial de aproximadamente 200 millones de dólares que contempla la creación del Centro de Distribución de Productos Chinos, (MDCCC por sus siglas en inglés), que se encargará de movilizar mercancía china por todo Latinoamérica.

Ubicado a tres kilómetros de la costa, a 18 km del sur de Cancún, nueve km del aeropuerto y a 11 km del Municipio de Puerto Morelos, del que formará parte. Se desarrollará en un perímetro de 100 hectáreas; del millón de metros cuadrados, 255 mil están destinados a GFA, 100 mil al área comercial, 90 mil para un hotel y edificios de departamentos, 20 mil para viviendas y 45 mil metros cuadrados para área de almacenamiento. Buscando ser la apunta de lanza para los productos chinos, de dudosa calidad, en Latinoamérica.

Todo esto al amparo del tráfico de influencias de empresarios panistas ligados a la Presidencia de la República y al despojo simulado por parte de empresarios y políticos locales de cientos de hectáreas a ejidatarios del municipio de Puerto Morelos y una futura devastación del mangle y el arrecife ante la previsible ampliación del muelle para recibir cargueros multimodales.

Y si fuera poco el daño causado al ecosistema, se espera en principio, la llegada de más 2 mil 500 comerciantes chinos que vivirán dentro del complejo Dragon Mart; la experiencia indica que con el paso de los años traerán a familiares, esposas e hijos, lo que desembocará en un núcleo poblacional de aproximadamente 100 mil chinos, que conformarán el primer barrio chino del Caribe mexicano, similar al barrio Chino del D.F en México, o al barrio Chino de Los Ángeles, California, cuyas principales características son la endogamia y resistencia a integrarse a la cultura anfitriona, causando una mancha cultural que podría afectar las tradiciones y creencias nacionales de la zona.

Las bases del proyecto oriental fueron establecidas por el ex gobernador Félix González Canto, que datan del año 2007 cuando terrenos, propiedad del gobierno de Quintana Roo, fueron expropiados y vendidos al proyecto. Fue hasta el 22 de marzo de 2011 cuando quedó firmado el acuerdo legalmente por el ahora senador priista González Canto y el presidente de Chinamex y Dragon Mart Cancún, Hao Feng.

Y aunque el proyecto debió estar terminado a finales de este año, apenas iniciaron su construcción en septiembre y quedará terminado en diciembre del 2013. Una de las razones, según involucrados en el proyecto Dragon Mart, es que el representante de la mega empresa era el empresario chino-mexicano, Zhen Li Ye Gon, procesado en Estados Unidos por la fabricación de drogas sintéticas, por lo que su destino judicial provocó que se retrasaran acuerdos y permisos.

“Voces Unidas de Puerto Morelos” busca revocar licencias a Dragon Mart

Vecinos de puerto Morelos, apoyados por cinco agrupaciones ambientalistas, enviaron una carta al presidente Felipe Calderón para exigir la revocación de una Manifestación de Impacto Ambiental otorgada por el Instituto de Impacto y Riesgo Ambiental de Quintana Roo para el proyecto Dragon Mart en las inmediaciones de esta ciudad.

Rosa Eloísa Rodríguez, de la asociación Voces Unidas de Puerto Morelos, informó que el proyecto de plaza proyectada por empresarios chinos y mexicanos, implica violación de la normatividad ambienta y tratados internacionales suscritos por México.

Entre otros mencionan la Agenda 21, Declaración sobre Bosques, Convención de Derechos del Mar de la ONU y Programa de Mundial de Protección del Medio Marino frente a Actividades realizadas en Tierra.

Para la población de puerto Morelos y grupos ambientalistas, el megaproyecto comercial chino mexicano Dragon Mart, equivale a una amenaza de efectos nocivos contra el entorno ambiental y el tejido económico, social y cultural de Quintana Roo.

Con información de:

[Expreso Campeche]

[El Paraíso en la Mira del Dragón]

[Voces Unidas De Puerto Morelos]

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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