Descubren bosque de cipreses en las profundidades del Golfo de México

Miles de peces, anémonas y cangrejos se deleitan en un bosque de troncos milenarios que desenterró el huracán Katrina.

Mapa sonar del bosque
Mapa sonar del bosque

Cerca de la costa de Alabama, unos buzos descubrieron un bosque primitivo a dieciocho metros bajo el mar. Este bosque de árboles cipreses fue enterrado bajo los sedimentos del océano, y protegido en un ambiente sin oxígeno, por más de 50,000 años, pero al parecer fue desenterrado por el huracán Katrina en 2005.

El deleite de los animales es tal que no hay ningún nudo en los troncos que no esté habitado por cientos de peces, almejas, cangrejos, anémonas, serpientes… Cada árbol se ha vuelto un arrecife donde antes no había nada. Y los troncos están tan bien conservados que si cortas un pedazo aún puedes oler el ciprés de la antigüedad. Sin embargo, debido a todos estos animales, al paisaje submarino le quedan pocos años de existencia.

Ben Raines, uno de los buzos que exploró la zona, apuntó para Our AmazingPlanet: “Nadando alrededor de estos troncos y leños se siente como si estuvieras en un mundo de hadas”.

Bosque de peces
Bosque de peces

La locación exacta es un secreto que comparten sólo un puñado de personas -un dendrocronologista, una geógrafa, un pescador y dos buzos- por las obvias razones de su estudio y preservación.

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[Live Science]



Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



Bialoweza, el último gran bosque virgen de Europa

La efervescencia natural que habita este espacio nos recuerda la magia implícita de los bosques que el afán civilizatorio no ha logrado, por fortuna, destruir.

Colores verdes intensos, fluorescentes, llenos de vida, provenientes de musgos, helechos y hongos construídos en la humedad que envuelve a este lugar. Mezclas de tonos cafés de la madera, los troncos, las ramas, deshechos que caen de la épica variedad de árboles existentes: fresnos, robles, tilos, olmos, alisos, etc Fotografías visuales casi existentes solo en los sueños, linces, alces con pronunciados cuernos, inmersos en el colorido entorno junto con corzos, jabalíes, ciervos. Esta es solo una breve degustación visual de Bialoweza.

Con una extensión de 1,800 km2, aquí se manifiesta el eco de lo que alguna vez fue el gran bosque de Lituania. Hoy el último gran bosque de Europa que se mantiene ajeno a la intervención humana, en cuya política de cuidado, un árbol muerto jamás será levantado por la vida que pueda seguir albergando.

Dividido por un muro, por cierto una de las pocas muestras del paso humano por estos lugares, entre Polonia y Bielorrusia se encuentra este paradisíaco y poco accesible bosque mixto, cuya riqueza visual y orgánica resulta ya casi inexistente en la actualidad europea –fenómeno que debemos a la aceleración urbana, la sobrepoblación y la terquedad humana, entre otras cosas–.

Bialoweza, uno de los últimos restos imperturbados del antiguo gran bosque de Litusnia, aloja árboles con más de 500 años de edad, cuya altura llega a superar los cincuenta metros. Tres ríos, que por muchos siglos sirvieron como guía para aquellos que querían atravesarlo, se dibujan aún en este territorio. El bisonte europeo es su símbolo, ya que esta especie eludió la extinción gracias a la protección de la que goza este eco boscoso.

Bialoweza es un parque exuberante, desbordado, que muestra el ritmo estético natural de lugares no tocados por el hombre, en donde el caos y el orden no tienen límites percibibles, pues aquí reina la perfección natural.

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Mira estas deliciosas fotografías de dunas del desierto de África

Esta sensual colección de formaciones de arena diluye la mirada en una especie de estético masaje visual.

Desde uno de los puntos de vista más simbióticos y sensuales posibles, Dunescape es una serie de fotografías abstractas que muestran las dunas de arena del desierto del Namib, en África.

El fotógrafo Shawn van Eeden, jugando con la danza de luz que ilumina la arena, captura el encanto y la esencia mística de las dunas de Namib, generando visuales geométricos conmovedores. Como si el acercamiento de la cámara captara alguna intimidad parecida a la de la piel humana, de paisajes y siluetas suaves, y una fluidez natural que acaso pudiéramos acariciar.

Cada rugosidad de la arena despide una brillante variación de luz y sombra que forma espectaculares patrones a lo largo de las dunas costeras. El vasto mar de arena se extiende hasta el horizonte hasta donde el ojo puede ver.











*Imágenes cortesía del autor.



9 misterios naturales irresueltos por la ciencia (FOTOS)

Pareciera que hasta hoy entendemos el comportamiento de la energía y la materia; pero algunos casos se salen de toda explicación.

Foto: radiocandela.cl 

Hace apenas un siglo, fenómenos que se atribuían a lo sobrenatural han ido develándose con alguna explicación lógica por la ciencia; pero aún no hemos recorrido esta brecha tanto como quizá solemos pensar. 

Hoy hay numerosos fenómenos en la misma Tierra que no han sido explicados a pesar de los intentos persistentes de algunos estudiosos; y el hecho de que sean tan aparentemente familiares como las tormentas eléctricas.

Acá algunos ejemplos interesantes. 

Las esferas de Kleksdorp

Nadie sabe que son; han sido encontradas en Sudráfrica. Estas pequeñas esferas no parecen pertenecer a ninguna clase de semilla o pieza orgánica existente. Se cree que provienen del espacio.

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Foto: espaciosocultos.com

¿Cómo hacen  los desiertos para sonar como música?

Aunque muy pocos lo sepan, los desiertos en el mundo, sobre todo los más arenosos y que forman dunas exquisitas, forman un concierto de música impresionante. Se trata de uno de los ecosistemas que más sonidos generan, sin embargo los científicos no han logrado explicar cómo es que los granos de arena volando pueden emitir tal sonido.

Gelatina de estrellas

Es una sustancia viscosa blanco-transparentosa que comúnmente aparece en los campos. Se tienen registros de ella desde el siglo XIV; aunque está asociada con la lluvia de meteoros se desconoce exactamente qué es; se cree que es una sustancia que se forma cuando este fenómeno se da en el cielo.

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Foto: James Lindsey

Balones de luz

La luz suele viajar en forma de zig zag, sin embargo hay un fenómeno muy extraño no predecible: las bolas de luz. Estas llegan solo por un segundo en forma de círculo; son tan rápidas que los científicos no han podido estudiarlas realmente, algunas teorías apuntan a que cuando la luz choca con algo explota en nanopartículas.

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Foto: theparadigmshifter/Flickr

La tormenta eléctrica eterna de Catatumbo

Por siglos, sobre un pantano venezolano, ocurre por las tardes una tormenta de luz que nunca termina; el espectáculo de rayos puede prolongarse hasta por diez horas y en ocasiones cada golpe de luz ocurre cada segundo; lo más curioso es que no produce sonidos. No tiene una explicación oficial hasta ahora pero el viento y la topografía del sitio podrían ser los causantes de esta tormenta perfecta eterna.

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    Foto: Alan Highton

Bosque torcido de Polonia

En el oeste de este país ha ocurrido un fenómeno de lo más extraño. 400 pinos, que forman parte de un bosque normal, han crecido desde que cumplieron 10 años con el tallo curvo. La respuesta no se conoce realmente, aunque existen muchas especulaciones.

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Foto: editorialmaraustralis.com

La señal Wow en el espacio

En 1977 el astronauta Jerry Ehman encontró una señal radial que parecía provenir de la constelación de Sagitario; la codificación de dicho sonido fue la palabra wow, desde entonces, con esa frecuencia se intentaría encontrar una respuesta en el universo; a la fecha jamás a vuelto a repetirse esa extraña señal.

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Las cascadas del Hervidero del Diablo

En Minnesota, el río Brule en su trayecto hace muchas cascadas, pero hay un sitio especialmente donde su agua se bifurca y en una de esas divisiones el agua cae pero no se conoce a dónde. El sentido común apunta naturalmente a que va a algún lado pero los científicos, hasta ahora, no han logrado encontrar exactamente a dónde.

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Foto:saroni5.blogspot.mx

Luces de Hessdalen

En el valle central de Noruega aparecen unas luces centelleantes en el horizonte, que cuando presentan una actividad más concurrente pueden presentarse hasta de 10 a 20 veces por semana. Los registros sobre estas han aparecido desde el siglo IXX y aún se desconoce cuál es su fuente de energía.

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 Foto: scaredyet.net

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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