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Cientos de aves de corral son abandonadas cada año provenientes de granjas hipsters

Backyard Chicken Farming In Urban Areas Gains In Popularity

El actual movimiento por dotar los entornos urbanos de condiciones más saludables, además de por optar por comida orgánica, producida en nuestra propia casa, puede resultar en un grave problema a la larga. Estos movimientos comienzan con un cuestionamiento político: ¿por qué seguir consumiendo productos genéticamente modificados, por qué seguir apoyando las prácticas corporativas que maltratan a los animales? Pero los que buscan alternativas a estas monstruosidades pueden convertirse en monstruos involuntarios.

Desde hace algunos años comenzaron a fomentarse las granjas urbanas, especialmente de pollos, para el autoconsumo de pequeñas comunidades. En Estados Unidos, el movimiento tomó fuerza y de California a Nueva York mucha gente comenzó a acondicionar pequeñas granjas para criar gallinas y consumir huevos. La decepción llegó cuando la gente que adoptó estas prácticas siguiendo la moda se dio cuenta de que una gallina produce huevos por dos años, pero puede vivir hasta 10.

Como resultado de esto, muchas aves de corral están siendo abandonadas en albergues hechos ex profeso para este fin. Mary Britton Clouse del albergue Chicken Run Rescue de Minneapolis afirma que en 2001 recibían menos de 50 aves al año, mientras que en 2012 recibieron casi 500; la activista culpa la popularidad de estos movimientos de alimentación sustentable que desde el 2008 comenzaron a proliferar, afirmando que los verdaderos activistas “estamos hartos de ellos.”

Probablemente lo más importante del activismo y del cambio de prácticas alimenticias sea el elegir el tipo de actividades de producción que mejor se adapten a nuestro estilo de vida. Hay una enorme diferencia entre tener una pequeña huerta donde cultivemos nuestros propios tomates y hierbas para cocinar y el tener un corral de gallinas en malas condiciones.

[Co.Exist]

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