Algunas medidas naturales para prevenir el cáncer de próstata

Un estudio de la UCLA sugiere seguir las recomendaciones hechas por el World Cancer Research Fund para prevenir el cáncer de próstata.

cancerprostata

Investigadores del Johnsson Comprehensive Cancer Center (JCCC) de la UCLA han publicado el primer estudio sobre la importancia de seguir las recomendaciones sobre el estilo de vida que dicta el World Cancer Research Fund (WCRF). Dicho estudio indica una disminución significativa en el riesgo de cáncer altamente agresivo de próstata, si se cumple con estas recomendaciones que dictaron rangos muy aconsejables en el índice de masa corporal, actividad física, consumo de comida baja en calorías (abajo de 125 kilocalorías por 100 gramos por porción), frutas y vegetales sin almidón, sal, legumbres, granos enteros, y carne roja.

Los investigadores encabezados por la doctora Lenore Arab, miembro del JCCC y profesora en los departamentos de medicina y química biológica, examinaron la asociación entre el apego a las recomendaciones del WCRF y los riesgos del cáncer agresivo de próstata entre voluntarios enlistados en el North Carolina-Lousiana Prostate Cancer Project; los participantes fueron 2212 hombres afroamericanos y caucásicos entre los 40 y los 70 años de edad que fueron diagnosticados recientemente con cáncer de próstata. Las recomendaciones del WCRF fueron creadas para disminuir de manera general el riesgo de cáncer, así como para los sobrevivientes de esta enfermedad. El estudio fue publicado en línea antes de su publicación en el diario Nutrition and Cancer.

Al seguir menos de cuatro de las recomendaciones del WCRF, pronosticó un aumento del 38% en el riesgo de generación de tumores agresivos, en comparación con aquellos sujetos que se apegaron a más de cuatro; este hallazgo fue estadísticamente significantivo y similar entre hombres de raza negra y blanca, a pesar del alto riesgo que los hombres de raza negra tienen a desarrollar tumores de dichas características. En particular, ingerir menos de 500 gramos de carne roja a la semana, o menos de 125 kilocalorías por 100 gramos de comida por día fueron, estadísticamente, significantes para la protección en contra de los tumores agresivos en todas las personas del estudio.

[Walking Times]



12 recomendaciones esenciales para evitar el cáncer

Criterios que según la Organización Mundial de la Salud debes tener en mente como mínimo para llevar una vida más saludable.

Hace poco la prestigiada revista Sciense publicó un estudio que revela que en la mayoría de los casos, aproximadamente en el 65%, la formación de cáncer se debe al azar. Es decir, no intervienen factores como la herencia genética, los hábitos humanos o el medio ambiente. Sin embargo, también es cierto que la ciencia, muy a menudo, cambia de opinión, y existe asimismo un cierto consenso acerca de los factores que están unidos inexorablemente con la presencia del cáncer. 

Haciendo énfasis en lo anterior, la Organización Mundial de la Salud ha publicado casi una docena de consejos para evitar el cáncer. Algunos son muy elementales como el evitar fumar, pero otros abren un poco más el panorama. El ejercicio y la alimentación son, naturalmente, uno de los mayores protectores contra esta enfermedad. 

Los consejos básicos:

  1. No fumes. No consumas ninguna forma de tabaco. 
  2. Asegúrate de que tu casa sea libre de humo de tabaco y apoya las iniciativas anti humo de tu espacios de trabajo. 
  3. Actívate para mantener tu peso saludable. 
  4. Haz ejercicio todos los días y asegúrate de pasar el menor tiempo sentado posible. 
  5. Ingiere una dieta saludable: come muchos granos, vegetales y frutas. Limita las comidas con alto porcentaje de calorías y las bebidas y alimentos altos en azúcar. Evita la carne procesada, come poca carne roja y alimentos con mucha sal. 
  6. Toma poco alcohol o evítalo.
  7. No te expongas mucho al sol, sobre todo a los niños. Evita el uso de camas bronceadoras. 
  8. Si en tu trabajo estás expuesto a sustancias cancerígenas mantén cuidadosamente las medidas de seguridad recomendadas. 
  9. Investiga si estás expuesto a altos niveles de radiación en tu casa. En caso de que así sea, haz algo para evitarlo.
  10. Amamantar reduce los riesgos de cáncer de mama para las mujeres, hazlo si te es posible y evita los tratamientos hormonales, pues incrementan el riesgo de adquirir ciertos tipos de cáncer. 
  11. Vacuna a tus hijos contra la hepatitis B y, especialmente a las niñas, contra el virus de papiloma humano.
  12. Toma parte de las campañas de prevención contra el cáncer, sobre todo de intestino, mama y cervical.


¿Sabías que el rencor puede contribuir al desarrollo de cáncer?

Las emociones como miedo, tristeza y rencor pueden causar estragos en tu cuerpo si no las liberas

Existen muchos factores que influyen en el proceso necesario para que una enfermedad crónica se desarrolle. Incluso, esta puede gestarse entre unos 25 y 30 años antes de que se haga evidente, según Arturo Panduro Cerda, jefe del Servicio de Biología Molecular en Medicina del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, uno de los hospitales más importantes del occidente de México. 

Los ingredientes que intervienen en el desarrollo de una enfermedad crónica son muchos, como cuestiones genéticas, pero también algunas emociones que vamos dejando que se asienten en la vida diaria como el estrés, las depresiones e incluso el rencor que, según Panduro Cerda, ayudan por ejemplo a que se genere cáncer. 

No hay un gen del resentimiento, pero éste existe, como también el amor. En el desarrollo del cáncer pueden intervenir factores genéticos que se combinan con lo cualitativo como las emociones, entre otros factores. 

“Por ejemplo, en el cáncer de colon existe un gen asociado, y la persona que lo trae puede desarrollar poliposis adenomatosa familiar; el siguiente paso puede ser el cáncer de colon”, explicó Panduro para La Jornada.

Curiosamente, en otras enfermedades como la obesidad también puede influir la ausencia de genes ligados a la liberación de una hormona que avisa que el cuerpo ya se encuentra satisfecho. De esta manera, muchas personas que son obesas lo son porque su cuerpo carece de una especie de semáforo del que los demás sí disfrutan. 

Asimismo está comprobado que los genes interactúan con las emociones y las actitudes, y de esta manera la atmósfera del individuo también puede modificar su información genética. 

Según Lesbia Luzardo-Zschaeck, autora del libro Enfermedad emocional, existen tres emociones que enferman particularmente: el miedo, la rabia y la tristeza. 

Por su parte Julián Hernández, de la Universidad de California, dice que lo mejor que se puede hacer cuando enfrentamos sentimientos como los anteriores es liberarlos compartiéndolos con otros, y por lo tanto desahogarnos y expulsarlos. La meditación también es muy útil. 

No se trata de negar cualquier estímulo emocional difícil, pues la vida puede ser agridulce y esos sentimientos pueden incluso sacar cosas muy buenas de ti; de lo que se trata es de evitar que esos sentimientos se aniden en tu ser por mucho tiempo.



El cáncer podría desaparecer para 2050 (con algunos cambios de hábitos)

De acuerdo con el reportaje del University College London existen evidencias que permiten considerar que, para 2050, la mayoría de los cánceres relacionados con la muerte de niños y adultos mayores podrán prevenirse

El cáncer, la enfermedad del siglo XXI, es un neoplasma causado por el crecimiento anormal de células que tienden a expandirse a otras partes del cuerpo. No todos los tumores son cancerígenos; por ejemplo, los tumores benignos no se expanden hacia otras áreas. Actualmente se conocen alrededor de 100 tipos de cáncer que afectan a los humanos.

De acuerdo con el reportaje del University College London existen evidencias que permiten considerar que, para 2050, la mayoría de los cánceres relacionados con la muerte de niños y adultos mayores podrán prevenirse. Esto podrá ser posible a través de ciertos cambios en el estilo de vida y en la disponibilidad de tecnologías protectoras así como en terapias farmacéuticas, entre otros. El reporte explica que:

En las décadas futuras, la combinación entre medicinas innovadoras y el mejoramiento de intervenciones radiológicas y quirúrgicas, brindadas por la investigación, darán la oportunidad a que más individuos con cánceres avanzados se curen, o al menos sean capaces de vivir con la enfermedad de una manera plena.

La eliminación del cáncer en un futuro también podrá lograrse gracias a la atención psicosocial y al mejoramiento en el estilo de vida de los pacientes. Esto último responde a una conciencia individual sobre la salud integral y a un ánimo de tomar las riendas de este aspecto de tu vida. En la “salud preventiva” (el vivir de un modo saludable para prevenir la enfermedad) radica buena parte del bienestar. Por ejemplo, una buena la alimentación, comer en forma saludable, resolverá gran parte de tus malestares incluso antes de que aparezcan (consulta aquí un listado de alimentos saludables). En consecuencia, un cuidado a las causas tanto emocionales como ambientales pueden volver a las personas seres responsables con su salud, motivándolas a inspeccionarse desde las primeras etapas.

Una vez que la conciencia acerca de una salud integral rompa las barreras de la fatiga, el miedo y los tabúes, el cáncer podrá erradicarse (seguramente, antes de 2050).

 

 



¿La guanábana podría ser la clave para prevenir el cáncer?

Además de su sabor inigualable, la annona muricata cuenta con anonacina y acetogenina, compuestos conocidos como anticancerígenos.

La guanábana, también llamada annona muricata, es un fruto cuya cáscara verdosa envuelve una pulpa deliciosa. La podemos disfrutar como desayuno o postre, en paletas, jugos o dulces. 

Además de su sabor inigualable, la annona muricata cuenta con anonacina y acetogenina, compuestos conocidos como anticancerígenos. Razón por la cual, investigadores del Instituto Tecnológico de Tepic, en el estado de Nayarit (México), se han encargado de analizar la pulpa de la guanábaba para probar sus propiedades quimioterapéuticas. 

Anteriormente se habían hecho estudios acerca de las propiedades de esta fruta, sin embargo la mayoría se enfocaba en las hojas, las raíces, la semilla y la cáscara: ninguno en la pulpa. Hasta ahora, que la doctora Efigenia Montalvo, galardonada con el Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos, se dedicó a analizar la pulpa en su estado natural y congelada con el fin de observar si contienen esos compuestos anticancerígenos. 

Nos encontramos en la etapa de análisis de acetogeninas en pulpa hasta de un año en congelación, en yogurt y helado hecho con el fruto. Hemos probado tres métodos de extracción en dichos alimentos (sonicación, microondas y lixiviación). Las primeras conclusiones son que la congelación del fruto y el almacenamiento no afectan la presencia de acetogeninas. […] La investigación también busca darle valor agregado al fruto para que se desperdicie la menor cantidad posible. Nos centramos en los compuestos de acetogeninas porque en el país, el cáncer es una patología que va en aumento entre la población y las investigaciones científicas muestran que el compuesto de este fruto puede encapsular los tumores, pero depende de la concentración en que se consuma.

Por el momento, la investigación pasará a la segunda etapa, donde se aislará y purificará la acetogenina del fruto para ser tratada en ultrasonido. El objetivo es identificar la estructura del compuesto, y así conocer los efectos químicos sobre una célula cancerígena. Este proceso podría reforzar la producción de alimentos derivados de la guanábana, como el helado, yogurt, jugo o puré.



5 materiales de uso doméstico que son tóxicos y potencialmente cancerígenos

Productos de nuestra vida cotidiana podrían ser asesinos discretos que pasan desapercibidos por la irresponsabilidad corporativa, por la falta de leyes y estudios científicos y, para coronar el cuadro, por ignorancia nuestra.

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La industria química lleva haciendo un enorme experimento con la salud de la gente desde hace por lo menos un siglo, y aunque los efectos y consecuencias legales para las compañías –debido a posteriores pruebas de irresponsabilidad corporativa así como evidencias científicas de daños a la salud– lleguen con años de retraso, el mal para muchos ya está hecho y es irreversible.

El Centro para el Control de Enfermedades (Center for Disease Control, o CDC por sus siglas en inglés) ha monitoreado durante varios años más de 151 químicos potencialmente dañinos para la salud, muchos de los cuales ya se encuentran alojados en nuestros huesos, músculos, sangre y grasa. Lo que es bueno para las industrias químicas no necesariamente es bueno para los humanos –y tengamos por seguro que harán todo lo posible por encubrir los peligros y desviar la atención. Entérate de algunas de las sustancias aparentemente inocuas que podrían dañar grandemente tu salud (incluso mientras lees estas líneas) sin que lo sepas.

1. Plomo

Hoy en día las compañías de pintura promocionan como una ventaja competitiva el que sus productos no contengan este metal –pero hace menos de un siglo el plomo era un material utilizado en toda clase de productos, desde pintura para juguetes (pensemos en el clásico “soldadito de plomo”), muebles y carpintería en general. Los obreros que trabajaron en plantas de pigmentos, baterías y minas de plomo sufrieron terriblemente luego de exponerse al polvo de plomo en el aire dentro de sus ambientes de trabajo.

Pero durante los años 50, la industria del plomo hizo todo lo posible para cubrir esta información. Publicaron informes falsos sobre los efectos del plomo en la salud, incluso afirmando que era seguro utilizarlo en la pintura, gasolina, herramientas de plomería, juguetes, pelotas de beisbol y arreos de pesca. Hoy en día, muchas casas viejas pintadas con plomo siguen envenenando a sus habitantes silenciosamente.

En 1971 el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley para limitar el uso de plomo en la industria de la pintura, y en 1978 se prohibió el uso de este material en todas las pinturas de venta al consumidor. Desde 1980 el plomo comenzó a ser eliminado de las gasolinas comerciales, aunque aún se utiliza en el combustible para aviones.

2. Bifenilos policlorados (PCBs)

Tal vez el nombre no te sea muy familiar, pero esta sustancia cancerígena (a la vez que sus primos, los hidrocarburos clorados, incluyendo el DDT y otros pesticidas) fueron de uso corriente entre los 50 y 70 del siglo pasado. Aunque hoy están prohibidos por sus efectos cancerígenos, se utilizaron en papelería de oficina, adhesivos, pinturas y equipo eléctrico. La gente que estuvo expuesta a ellos aún los lleva en el cuerpo.

3. Formaldehído

Un químico utilizado por las funerarias como preservativo de los cuerpos también es usado como fungicida, germicida y desinfectante, además de ser parte integral de la fibras de media densidad y resinas de melamina utilizadas en muebles para oficina y hogar. Con el tiempo, el material se evapora, diseminando un vapor invisible, inoloro y altamente tóxico. El Centro Nacional del Cáncer y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos recomiendan a los consumidores de este tipo de muebles (que incluyen restiradores, escritorios, libreros y otros) preguntar por el contenido de formaldehído en los productos que compren.

4. Materiales ignífugos (retardantes de fuego)

Los recubrimientos químicos para prevenir incendios en sofás, sillas, alfombras, cortinas, productos para bebés y otros enseres domésticos parecieron una buena idea a principios de los 70 cuando fueron introducidos al mercado. Pero con los años, los científicos han descubierto que materiales ignífugos de uso común como los bifenilos polibromados y los éteres difenílicos tienen una serie de consecuencias indeseables para la salud, incluyendo (pero no limitado a) problemas en la tiroides, problemas de memoria y aprendizaje, IQ bajo así como retraso en el desarrollo físico y cognitivo en niños.

5. Teflon

Un material de cocina sin el que nuestros sartenes y ollas requerirían el uso de aceites para cocinar también es potencialmente nocivo. El ácido perfluorooctánico, el recubrimiento de placas antiadherentes que vuelve los enseres domésticos resistentes al calor se queda con nosotros, además de la comida que cocinamos en ellos; según el Comité de Asesoría Científica de la Agencia de Protección Ambiental, el teflon “podría ser cancerígeno para los humanos.”

La lista podría continuar durante mucho tiempo. Fuera de vivir con paranoia debido a los potenciales efectos nocivos que nuestros productos de uso diario podrían tener en nuestra salud y la de nuestras familias, una mayor consciencia de nuestros derechos como consumidores se vuelve indispensable: exigir que las compañías y gobiernos detecten y pongan fuera de circulación los productos y materiales químicos potencialmente nocivos para la salud es una tarea urgente.

[Mother Jones]

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