¿Sabes qué ingieres cuando comes fast food?

Un grupo de investigadores hizo un estudio sobre la conciencia que tenía la gente acerca de su ingesta calórica en varios restaurantes de fast food.

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Con el programa de salud Obamacare, las cadenas de fast food en Estados Unidos se verían obligadas a imprimir las cantidades calóricas de sus productos en los menús. La iniciativa sugiere que los consumidores de estos alimentos no saben qué es lo que están ingiriendo.

Investigadores dirigidos por el Dr. Jason Block, de Harvard, entrevistaron a 1877 adultos, 1178 adolescentes y 330 niños en restaurantes de comida rápida en Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Los investigadores pidieron a los encuestados sus recibos de compra y luego hicieron una estimación de cuántas calorías había en su comida. La mayoría de los comensales, 65 % de los adultos y 57% de los niños, eran obesos y 40% dijeron comer en el mismo restaurante por lo menos una vez a la semana.

El promedio de calorías consumidas fue 836 para adultos, 756 para adolescentes y 733 para niños. Dos tercios de los entrevistados creían que su comida tenía menos calorías, mientras que sólo un cuarto calculó que los alimentos tendrían por lo menos 500 calorías.

Los adultos calcularon en promedio 175 calorías. Quienes comieron en Subway estimaron 25% menos calorías que aquellos que comieron en McDonald’s.

La mayoría de gente entrevistada era obesa y creía estar consumiendo menos calorías, por lo que tal vez poner las cantidades calóricas de los productos en los menús de restaurantes de fast food no es mala idea.

 [Co. Exist]



Vaquita, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983).

Autor: Andrea Tapia García

Vaquita (Phoecena sinus), mejor conocida como vaquita marina. Es una especie endémica del Golfo de California que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción con una población cercana a los 30 individuos. ¿Cómo fue que esta especie llegó a este punto?

El Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés, es uno de los mares biológicamente mas ricos y productivos en todo el mundo. Su riqueza ecológica y alta productividad, ha hecho que las actividades económicas aumentaran constantemente a lo largo del Golfo, convirtiéndolo en una región económicamente activa y causando un crecimiento incontrolado de la población (Urban, Rojas, Guerrero, Jaramillo & Findley, 2005).

Este mar es el hogar de cerca de 43 especies de mamíferos marinos, incluida la endémica vaquita. Debido a las diversas e insostenibles actividades humanas, como lo son la pesca, turismo, contaminación y cambio climático; los mamíferos marinos de esta área han sufrido diversas amenazas, logrando disminuir sus poblaciones, en algunos casos a un nivel crítico (Arrellano, Torreblanca & Smith, 2014).

Actualmente la vaquita es el cetáceo más amenazado en todo el mundo. Siendo la causa principal son las capturas incidentales en redes de pesca (Rohr, 2016). Durante las actividades pesqueras, los mamíferos marinos son capturados y mueren. Esto es conocido como captura incidental; y representa un problema para muchas especies de cetáceos alrededor del mundo (Danemann & Ezcurra 2007).

El poner en riesgo a esta especie, nos lleva a cuestionarnos ¿Qué se hizo bien?, ¿qué fue lo que faltó?, ¿queda algo más por hacer?. A partir de estas y otras preguntas, se tratará de dar un panorama sobre el porqué esta especie se encuentra al borde de la extinción.

La vaquita (P. sinus), es el cetáceo más pequeño de todo el mundo con un tamaño cerca de los 140 cm. De acuerdo a Norris y Mc Farland (1958; citados por Urban et al. 2005), su distribución se encuentra limitada a la parte Norte del Golfo de California. Suelen estar en grupos pequeños o solitarios y se calcula una vida media de 20 años, con una reproducción de un individuo cada 2 años. Aunque la edad de madurez sexual ha sido difícil de estimar, se cree que maduran alrededor de los 5 años (Mateos, 2017; Brownell & Robert. 1983; Rohr, 2016; Urban et al. 2005).

La vaquita comparte aguas con un pez conocido como totoaba, también endémico de la región. La vejiga de este pez, al que se le atribuyen capacidades afrodisiacas y medicinales, puede venderse en Asia con un precio que llega alcanzar hasta los 60 mil dólares, consumiéndose principalmente en China (El Universal, 2017). Desde el año de 1942, la pesca furtiva y el tráfico para su vejiga han provocado una pesca incontrolada e ilegal, involucrando tanto a pescadores mexicanos como traficantes estadunidenses (Brownell & Robert. 1983).

El primer reporte registrado de vaquita en una red de pesca data del año 1961 por Norris y Prescott. La captura incidental por las flotas pesqueras en la década de 1970, estaba en el rango de decenas a cientos de vaquitas (Brownell & Robert. 1983). En el año 1975, se declaró la veda permanente para la totoaba; sin embargo, la pesca con redes de enmalle siguieron operando.

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983). Se contrató personal profesional en áreas protegidas y se desarrolló un plan de manejo (Arrellano et al. 2014). A pesar de esto, las pescas incidentales, no se detuvieron, teniendo un rango de muerte de 32 vaquitas por año (Brownell & Robert. 1983).

En 1993, el Alto Golfo de California y el Río Colorado, son decretados Reserva de la Biosfera. El gobierno especifica la protección legal de la vaquita, complementando las regulaciones de la reserva. Al observar que la población seguía disminuyendo, se realizaron estudios de población que demostraron que el área protegida no coincidía con su distribución. Además, la zona de reserva no contaba con los señalamientos adecuados para la prohibición de pesca.

La International Whale Commission (IWC) basándose en un estudio con una mortalidad de entre 39 y 84 vaquitas en 1995 (D’Agrossa et al, 2000), propuso el cierre de la pesquería de totoaba. Se necesitaba reconsiderar los permisos de pesca, realizar acciones para detener el comercio ilegal de totoaba y desarrollar un plan de protección a largo plazo para la vaquita. En dicho plan necesitaba incluirse educación y alternativas para pescadores, así como acciones de monitoreo (Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina [CIRVA], 2014). De no ponerse en marcha, calcularon que la población bajaría durante los siguientes 15 años a 50 individuos (Urban et al. 2005).

En la década de los 90 la gestión de áreas litorales se basaba en un modelo integrador, donde se tomaba en cuenta el desarrollo sostenible junto con la participación pública (Pérez C. 2014). Si se observa el caso de la reserva de Cabo Pulmo en Baja California, resulta evidente que para que un plan de manejo sea exitoso, debe haber una implementación de las acciones por parte del gobierno y las personas afectadas por dicho manejo (Olsen et al 1999).

En el caso del Mar de Cortés, se prohibieron las redes de enmalle, pero sin dar una solución a los pescadores. Los pescadores locales argumentaron que las nuevas redes eran insuficientes para mantenerse y que mientras no se diera una solución eficaz, seguirían utilizando redes de enmalle (CIRVA, 2014).

La CIRVA sostuvo que debido a la falta de medidas eficaces para controlar la pesca, las vaquitas habían seguido un rápido camino a la extinción y que para detenerlo se debían retirar todas las redes de enmalle. (CIRVA, 2014). Después de que Omar Vidal, director de la WWF, comentara que las redes de enmalle eran la razón por la que la población de vaquitas se encontraba encolapso, la SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente y de Recursos Naturales), comenzó a trabajar en una alternativa para sustituir este tipo de redes, trabajo que hasta la fecha sigue inconcluso. (Zamarrón, 2016).

A pesar de las advertencias, el gobierno Mexicano no realizó las acciones necesarias. Inclusive la IWC afirmó que si el gobierno hubiera seguido las recomendaciones, la vaquita probablemente no se encontraría en esta situación. (CIRVA, 2014). No fue hasta el año 2012, que se realizaron los primeros esfuerzos reales para detener el comercio ilegal (CIRVA,2014). A pesar de los esfuerzos en patrullar las zonas y hacer cumplir las normas, el proceso judicial es descuidado y no se logran las condenas establecidas. Consecuentemente, el comercio ilegal no ha podido ser detenido (Méndez E. 2017). En este punto, el retirar las redes de enmalle era insuficiente, se necesitaba prohibir todo tipo de pesca en la zona (CIRVA, 2014).

Debido a los pocos avances logrados, en el año 2016 se lanzó una iniciativa, donde se buscaba considerar la pesca de totoaba como un delito grave y sin derecho a fianza, con la finalidad de cesar con las redes de pesca de manera definitiva. Actualmente esta iniciativa sigue en proceso de revisión. (Garduño J., 2017).

De acuerdo a la CIRVA en noviembre de 2016 quedaban 30 individuos. Al no poder parar la caza ilegal y al borde de la extinción, científicos han propuesto capturar especímenes y colocarlos en un corral marino. Junto con ayuda de delfines entrenados por parte la marina de EUA, se buscaría localizar los individuos para transferirlos a un estanque temporal, construido dentro de su hábitat.

Sin embargo, aunque este plan pudiera llevarse a cabo, los científicos ven poco probable que la reproducción en cautiverio, pudiera restaurar la población. Este plan de manejo, representa una última alternativa, para evitar la extinción de la vaquita, que requeriría de grandes esfuerzos de manera continua, durante décadas (Mendez E., 2017).

Este caso de pérdida de biodiversidad debido al comercio y el tráfico ilegal, la falta de comunicación entre sociedad y gobierno, y la falta de acciones por parte del gobierno Mexicano, Estadunidense y Chino; deberá tomarse como referencia para poder realizar planes de manejo completos, eficaces e integradores. Se debe ayudar a la gente a ver en una perspectiva diferente. Informarlos, entender sus problemas y entre todos buscar una solución. Sólo de esta manera, los recursos marinos podrán ser aprovechados de manera sostenible; y la conservación y el manejo de recursos, podrán ir de la mano.



¿La alteración en el genoma de las plantas brindará estabilidad a la agricultura ecosustentable?

Para Tester, usar tierras arenosas, agua de mar y una revolución en el genoma de las plantas, ayudará a desarrollar nuevas técnicas que contribuyan a una nueva agricultura global y ecosustentable.

“Imagina un escenario en donde los campos de cultivo, de cebada, quinoa o arroz, puedan crecer en condiciones similares a las de un desierto, con poca calidad de suelo o tierras marginales y estériles”, son las palabras de Mark Tester, profesor de Ciencia de las plantas. Su visión es brindar un futuro estable y comprometedor a la agricultura ecosustentable mediante cultivo básico, irrigado con agua salobre, y así producir la suficiente cantidad de alimentos nutritivos para la población mundial. 

Tester, con la pasión de mejorar el planeta, diseñó y creó el Plan Accelerator en la Universidad de Adelaide en Australia, la cual facilita a los científicos tanto a crecer y observar miles de especies vegetales tomando en consideración los factores genéticos y ambientales que puedan influir la productividad y la salud. Mediante el uso de tecnologías genómicas y genéticas, Tester busca manipular sus genes para proveerles la habilidad de proliferar en zonas marginales con poca condición salina. 

Actualmente se dedica a tres áreas principales para alcanzar su objetivo:  

Primero, deseamos incrementar la tolerancia a la salinidad de zonas de cultivo comunes y difíciles. Por ejemplo, recientemente identificamos un loci –lugar geométrico– genético clave que es responsable del aumento a la tolerancia de sal en diferentes cadenas de cebada y arroz. Segundo, deseamos domesticar a las plantas tolerantes a la sal para que proliferen y se reproduzcan en campos altos aún con condiciones extremas. Recientamente pudimos encontrar la primera secuencia de alta calidad del genoma de la quinoa; y nuestros resultados nos ayudaron a comprender cómo las plantas crecen, maduran y producen semillas, permitiéndonos crear una planta de quinoa altamente productiva y resiliente.

Una vez que se logren estos dos objetivos, Tester planea continuar con un cultivo de irrigación con agua parcialmente desalinada a un costo económicamente viable: “Mucha de la comida del mundo se produce actualmente mediante la irrigación de agua fresca. Esto es completamente poco sustentable, principalmente porque brinda mayores retos ante el cambio climático y el calentamiento de la Tierra. Esta confianza en la irrigación es un gigante durmiente en un cuarto. Es indispensable que trabajemos en una solución para esto.”

Para Tester, usar tierras arenosas, agua de mar y una revolución en el genoma de las plantas, ayudará a desarrollar nuevas técnicas que contribuyan a una nueva agricultura global y ecosustentable. 

 



Café chatarra: estos son los cafés de cadenas rápidas que más engordan

Hay ciertos cafés que, a pesar de su popularidad, podrían ser fácilmente considerados como comida chatarra.

El café es esencialmente delicioso, seductor, con múltiples beneficios para la salud y adaptable. Sin embargo, es importante considerar que el gozo de esta experiencia, el degustar una buena taza de café, depende principalmente de su calidad.

Hay ocasiones en que la inmediatez, la economía o el simple antojo de una variación peculiar del café, nos llevan a consumir productos que implican consecuencias nefastas para nuestra salud y figura. Y dicho lo anterior, presentamos los cafés que, de acuerdo con el sitio Daily Meal, equivalen a ingerir una buena porción de comida chatarra:

 

Mocha frío del Burger King. De acuerdo con esta cadena, este mocha frío ofrece una experiencia gastronómica con un mocha robusto, lleno de cuerpo y frío… Así como 280 calorías y 3 gramos de grasa. Prácticamente podrías comer una hamburguesa por 20 calorías menos que eso.

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Caramel Mocha frío de McCafé. Quizá el sabor adictivo del chocolate pueda endulzarnos el día, no obstante este café guarda 390 calorías y 14 gramos de grasa (es decir, 10 calorías más de una orden mediana de papas a la francesa).

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Caramel Latte frío con trufa del Dunkin’ Donuts. ¿Sabías que una sola taza de esta bebida contiene 440 calorías, lo equivalente a más de dos donas de chocolate con azúcar glass?

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Mocha Latte frío de trufa con frambuesa de Cold Stone Creamery. Este delicioso y adictivo sabor te cuesta que nada más y nada menos que 520 calorías.

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Caramel Macchiato frío de Starbucks. Esta deliciosa combinación de espresso, jarabe de vainilla, leche y jarabe de caramelo es lo equivalente a 370 calorías (y a una rebanada de panqué y un Caramel Frappuccino). 
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5 elementos que vuelven peligrosamente adictiva la comida rápida

La tecnología alimentaria detrás de la comida chatarra crea dependencias y reacciones en el cuerpo de los consumidores para mantenerlos adictos y consumiendo.

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Uno podría pensar que dada la cantidad de información disponible sobre los aspectos negativos de la comida chatarra, así como de la tasa de obesidad en países como Estados Unidos y México, la gente pensaría dos veces antes de consumir comida congelada o hecha en cadenas de comida rápida. Sin embargo estas cadenas se han adelantado y tienen a la ciencia de su lado: utilizando ingeniería alimenticia avanzada crean productos que generan adicción en el cuerpo a través de un complejo pero comprensible proceso.

En “La jerga de la comida chatarra”, Paul McFedries analiza el lenguaje que utiliza la industria de la comida chatarra para dar forma a productos que mantienen en un estado de adicción fisiológica a sus consumidores gracias a la ciencia detrás de su preparación.

1. Ingredientes pilares

La magia detrás de la comida rápida se debe a un delicado balance entre tres ingredientes que, juntos, crean esa sensación de “comida que te hace sentir bien”: sal, azúcar y grasa, como en las hamburguesas, alitas y waffles con fruta.

2. “Bliss Point” (“punto óptimo”)

El deseo que desarrollamos por los ingredientes pilares en lo particular se ve potenciado cuando estos se mezclan en algo llamado “bliss point”, que podría traducirse como la mezcla óptima de estos tres ingredientes para que nos enganchen sin que ninguno de los tres predomine.

3. “Mouthfeel” (“sensación en la boca”)

Los ingenieros en alimentos describen el mouthfeel literalmente como la forma en que la comida se siente dentro de la boca de una persona; ajustando variables como textura, humedad, capacidad de crujir o derretirse, es posible producir comida que se comporte justo como el consumidor desea.

4. Golpe de sabor

La ingeniería alimentaria también es capaz de manipular el tamaño y forma de los cristales de sal en la comida rápida, de manera que se produzca un golpe de sabor que tome por asalto las papilas gustativas hasta saturarlas en un instante.

5. Dispersión de densidad calórica

La madre de toda la ciencia detrás de la comida rápida es la dispersión de densidad calórica, que no es más que el proceso por el que la comida se derrite en la boca de manera tan rápida que el cerebro cree que está consumiendo menos calorías de las que realmente entran en el cuerpo.

La dispersión de densidad calórica también permite hacerle creer al cerebro que todavía no está satisfecho, por lo que la persona sigue comiendo a pesar de que no necesita tantas calorías para alimentarse, pues su cerebro es incapaz de hacer que la persona pare de comer. Esto genera como respuesta el peligro de comer automáticamente, es decir, seguir comiendo sin pensar en lo que se come, e incluso sin tener hambre: comer porque la comida te dice que sigas comiéndola.

[NY Times]



10 grandes mentiras corporativas del CEO de McDonald’s, Don Thompson

La comunicación corporativa, tratándose de una empresa como McDonald’s, tiene mucho que explicar sobre sus prácticas de ventas y su incidencia en la salud. Esta compañía no sólo ha fallado en eso, sino que miente a través de las declaraciones de su CEO, Don Thompson.

Repetir muchas veces una mentira no la vuelve verdad. La semana pasada, Don Thompson, CEO de McDonald’s, pudo comprobar esto por sí mismo cuando fue cuestionado por un grupo en defensa de los niños y contra la explotación laboral durante una junta con inversionistas. Las preguntas fueron respondidas a través de una retórica construida durante años de entrenamiento en comunicación corporativa –pero por eso mismo muestran sus fallas argumentativas, las cuales, apenas se les ponga un poco de atención, se revelan como grandes mentiras.

1) “Primero que nada, no vendemos comida chatarra”
Un menú de desayuno en McDonald’s consta de por lo menos mil calorías, la mitad de lo requerido para la nutrición de un adulto promedio. Tal cantidad de calorías no será aprovechado, por lo que contribuirá a la obesidad (actualmente Estados Unidos es uno de los países con más obesidad infantil, disputándose los primeros puestos con México.)
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2) “Vendemos muchas frutas y vegetales en McDonald’s, y ofrecemos acompañamiento de ensaladas en el menu de un dólar”
En 2011, McDonald’s presumió su compromiso con la niñez incluyendo rebanadas de manzana en cada Cajita Feliz™, haciendo que la compañía se convirtiera rápidamente en el mayor comprador de fruta de EU. Sin embargo, McDonald’s es también el mayor comprador de carne (mil millones de toneladas al año) y papas. Suponemos que las papas (hechas a partir de harina deshidratada y conservadores) cuentan como vegetales para Thompson.
3) Afirmar que los nuggets de pollo y la leche baja en grasa de la Cajita Feliz son alimentos saludables
Según el propio sitio web de McDonald’s, los McNuggets de pollo contienen por lo menos 30 ingredientes, incluyendo fosfatos de sodio, fosfato de monocalcio y pirofosfato de ácido de sodio. Es decir, mucha, mucha sal. Por su parte, la “leche baja en grasa” contiene 10 gramos de azúcar añadida; el calcio y la vitamina D no la vuelven una bebida saludable ni recomendable para los niños, pues en sí misma aporta hasta el 75% de los requerimientos calóricos de un niño promedio al día, por lo que su consumo promueve la obesidad infantil.
4) “Muchos hospitales nos han pedido volver o nunca irnos”
Con una agenda sin duda ocupada, Thompson probablemente no leyó la carta firmada por más de 3 mil profesionales de la industria de la salud y hospitales alrededor del mundo donde exigen a McDonald’s dejar de vender comida chatarra a los niños. El endocrinólogo infantil Andrew Bremer incluso le dijo a Thompson:
“El año pasado usted dijo, y cito: ‘Hágame el honor… de no asociarnos con cualquier actividad que sea dañina para los niños.’ Con todo respeto, señor Thompson, eso es justo lo que su corporación está haciendo.” Su respuesta a esta declaración fue la siguiente mentira de nuestra lista:
5) “Ofrecemos comida de alta calidad, siempre lo hemos hecho. Es carne real, pollo real, tomates reales, lechuga real, fruta real, smoothies reales, leche real, huevos reales.”
Para ser congruentes con esta declaración, McDonald’s debería cambiar su receta para fabricar “huevos reales”, pues los que ofrece contienen margarina líquida, algodón hidrogenado, agua, aceite de soya parcialmente hidrogenado, sal, lecitina de soya, mono y diglicéridos, benzoato de sodio y sorbato de potasio (como conservadores), saborizante artificial, ácido cítrico… etc.
Incluso los smoothies (batidos de fruta) están hechos con concentrados químicos que contienen una larga lista de sustancias impronunciables (y en su mayoría desconocidas) para el público que las consume.
6) “Globalmente, seguimos indicadores de marketing responsable para niños”
El mes pasado, McDonald’s pagó una multa de $1.6 millones de dólares por violar leyes locales de marketing dirigido a niños en Brasil. O tal vez lo que Don Thompson entiende por “marketing responsable” es poner un banner en HappyMeal.com para su audiencia de dos años de edad, donde se lee “¡Oigan, niños! Esto es publicidad”, literalmente.
Un reporte de la Universidad de Yale afirma que “Aunque McDonald’s prometió mejorar su mercadotecnia para niños, incrementaron el volumen de su publicidad en TV entre 2007 y 2009” hasta en 21%. Pero para terminar con su punto anterior, Thompson tuvo la delicadeza de decir:
7) “Y no promocionamos comida para niños”
¿Cajita Feliz™, alguien?
8) “No vendemos en escuelas”
Esta mentira puede desenmascararse con una sola imagen:
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Tal vez lo que Thompson quería decir era que cuando Ronald McDonald aparece en las escuelas lo hace como un simple payaso embajador de “buenas causas”, y que en programas como McTeacher’s Nights (donde las comunidades de una escuela son invitados para “trabajar” en un McDonald’s durante una noche para reunir fondos que serán utilizados en apoyo de las mismas escuelas) no se promueve el trabajo sin pago ni la promoción de la imagen de la marca, ¿cierto?

9) “No somos la causa de la obesidad”

Podríamos remitirnos a la película Supersize Me para desbaratar este punto, pero algunos números pueden ser igualmente elocuentes: un tercio de los niños en EU entre los 4 y 19 años consumen comida rápida, lo que incrementa el riesgo de obesidad debido a las calorías extra que sus cuerpos no necesitan; otro estudio demostró que los niños con un restaurante de comida rápida cerca de su escuela tienden a consumir más bebidas carbonatadas y menos frutas y verduras. En el caso de los consumidores afroamericanos un reclamo constante es la relación entre las zonas marginales o de bajos ingresos en Estados Unidos y la disponibilidad de comida rápida en dichas zonas, donde los niños presentan mayores índices de obesidad. Don Thompson mismo es afroamericano, por lo que su siguiente mentira parece llevar un ligero tinte racial:

10) “No hemos dirigido publicidad a personas de color, no lo hemos hecho y no lo intentaremos… He estado aquí 23 años. Sé que no hacemos eso y que no lo haríamos. No hacemos eso bajo mi liderazgo”

Es cierto: McDonald’s no sólo dirige publicidad al público afroamericano, sino también a públicos asiáticos y latinoamericanos.

[AlterNet]

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