¿Preservar la biodiversidad? Pensemos localmente

Vivimos en una planeta en dónde la biodiversidad en la que dependemos para sobrevivir está amenaza por el desarrollo humano, pero muchos de nosotros pensamos en grandes especies que se han extinguido y olvidamos la escena local.

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Es prácticamente imposible no estar constantemente conscientes del cambio climático ya que es evidente en todos los aspectos de la vida moderna, por ejemplo el hecho de que recientemente el dióxido de carbono haya excedido por primera vez los 400 ppm en la atmósfera de la tierra. Sin embargo un estudio demuestra que si tomamos acciones de manera inmediata podríamos evitar que hasta el 60% de las especies desaparezcan.

Una investigación conducida por la Doctora Rachel Warren de la Universidad de East Anglia estudió a 50,000 especies comunes alrededor del mundo. Los resultados fueron impresionantes, según los modelos del estudio para el 2080 casi el 60% de la flora global, y casi el 40% de la fauna habrán perdido el 50% de su hábitat natural a consecuencia del cambio climático.

El estudio asume que al incrementar las temperaturas a nivel local, algunas plantas y animales se mudaran para buscar climas más aceptables, y estima el tiempo que cada especie necesita para hacerlo. Esto no sólo significa que perderán la mitad de su espacio habitable,  sino también que habrá muchas muertes a causa de migraciones fallidas a territorios nuevos e inhabitables. Lo último afectará particularmente a especies que tienen la capacidad de movilizarse extensamente, por ejemplo aves.

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El estudio sin embargo, no es del todo negativo y ofrece un poco de esperanza, según Warren “de actuar antes del 2016 podemos reducir la pérdida de biodiversidad por un 60%, y de actuar para el 2030 podríamos reducir el número un 40%. Esto reduciría la cantidad de cambio climático y alentar el proceso, así haciendo más fácil la adaptación para especies y humanos”.

La pérdida de biodiversidad sigue un efecto dominó: cuando una especie es incapaz de adaptarse a un cambio climático/ambiental lo suficientemente rápido: muere y al hacerlo afecta a todo lo que lo rodea, los animales que dependían de este para sobrevivir también mueren, etcétera. Otro ejemplo de pérdida de biodiversidad es lo que pasa al derretirse el hielo Ártico: la presión de la acidificación del océano cambia y afecta a muchas especies marinas en el bioma y más allá.

¿Entonces qué podemos hacer para lograr un cambio lo antes posible? Las acciones que podemos tomar como individuos son sencillas; en vez de manejar al trabajo podemos caminar, tomar transporte público, tomar una bicicleta o compartir un coche. En vez de comprar un café en vaso desechable cada mañana podemos llevar nuestro propio termo, podemos tomar baños más cortos para cuidar el agua. La biodiversidad no sólo significa que hermosos animales desaparecen, significa que el balance del planeta se vuelve cada vez más frágil y susceptible. Está en nuestras manos cambiar la situación: nosotros dependemos de la naturaleza al mismo grado que ella de nosotros.

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[Treehugger]



Los bosques, la clave para ganar tiempo contra el cambio climático

Los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático, pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios.

Para frenar el cambio climático se requiere abandonar los combustibles fósiles y migrar por completo a energías limpias. El problema es que esta transición no solo es bastante compleja, y costosa, también es lenta. Por eso, mientras completamos dicho proceso necesitamos de algún recurso que nos permita ganar tiempo y así llegar a tiempo a esa cita urgente que tenemos todos con el planeta. 

Dentro del escenario descrito, los bosques adquieren un papel crucial. Su capacidad para retener carbono, y así bajar las emisiones, permitiría desacelerar el calentamiento global y ganar unos años, suficientes para que con políticas energéticas adecuadas, logremos revertir la situación antes de que alcance un punto incontrolable. Para conseguirlo, tal como se advierte en el Acuerdo de Paris, es imprescindible mantener el aumento de la temperatura media por debajo de los 2 °C (e idealmente en un máximo de 1.5 °C).

Considerando lo anterior y según advierte un estudio reciente de Woods Hole Research Center, frenar la deforestación y restaurar los bosques, nos permitiría ganar entre 10 y 15 años en nuestra carrera por migrar a energías renovables. En pocas palabras, y como sentenció David Kaimowitz, Director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford, durante su intervención en el seminario “Bosques y comunidades” del SUSMAI, “los bosques están en el centro de la solución al cambio climático”. 

Los bosques no sólo son un recurso oportuno, sino también efectivo en términos de costo. El manejo sustentable de los bosques provee empleo e ingresos para cientos de millones de personas, además de generar energía renovable y favorecer la producción de alimentos. La tecnología para el manejo sustentable del bosque no es costosa y está ya disponible. No es necesario pagar costosas patentes y desarrollar sofisticados dispositivos.

Pero si bien ya tenemos ese recurso imprescindible para ganar tiempo, ahora el reto está en definir cómo lograr cuidar y restaurar los bosques del planeta. Y aquí la respuesta apunta a las comunidades locales e indígenas que desde hace generaciones habitan áreas forestales y que, además, son propietarios de más del 80% de los bosques en el mundo. El reconocimiento de este derecho a su territorio facilita significativamente que dichos grupos se hagan cargo de la conservación y restauración de estas áreas. 

De acuerdo con un estudio de artículo del World Resources Institute, citado por el propio Kaimowitz en un artículo, en aquellos territorios donde se reconoce el derecho de propiedad y gestión de las comunidades, “las tasas de deforestación son de dos a tres veces más bajas que en bosques similares pero donde las comunidades carecen de títulos”.  

En pocas palabras, los bosques del planeta son un factor decisivo en nuestra lucha contra el cambio climático. Pero para que éstos puedan cumplir con la función que de ellos demandamos, es determinante reconocer los derechos de sus legítimos propietarios, desarrollar los medios legales y técnicos, y destinar los recursos necesarios para promover el manejo sustentable de los bosques por parte de las comunidades.  



¿Por qué es tan necesario que la agricultura y los bosques se unan a favor de la conservación?

Aunque suelen percibirse como enemigos, existen formas de coexistencia sustentable enre el cultivo del campo, el bosque y la ganadería.

La agricultura, sobretodo a gran escala, se ha convertido en una amenaza de la biodiversidad. La expansión desmedida e irresponsable de las áreas de cultivo ha provocado la pérdida de miles de hectáreas de bosques y atentado contra la diversidad biológica que se concentra abundantemente en estos territorios. Según cifras de la FAO, alrededor de 4,400 millones de hectáreas en el mundo son destinadas al cultivo y esta superficie constantemente gana terreno a los ecosistemas originales.

Sin embargo, la agricultura es la base alimentaria del mundo desde épocas inmemorables. En el caso, por ejemplo, de México, el cultivo de la tierra tiene, y ha tenido, un rol crucial en el sustento, estilo de vida y cosmovisión de sus habitantes.

Debido a que ambos, agricultura y bosques, son esenciales para el futuro de las poblaciones del planeta, su alianza a favor de una coexistencia sostenible se presenta como algo imprescindible.

La problemática

Al igual que en otros lugares, en México ocurre un frecuente cambio de uso de suelo, de bosque a campo de cultivo, por la falta de incentivos en torno al aprovechamiento de recursos forestales frente al cultivo de, por ejemplo, aguacate o palma africana. Esto se debe en buena medida a que las comunidades, que por cierto poseen buena parte de las tierras boscosas, no encuentran en el bosque una fuente de ingresos, misma que si hallan en el campo.

Lo anterior tiene que ver con políticas que desincentivan la rentabilidad sustentable de los bosques. Por ejemplo, en México existen los pagos por servicios ambientales (PSA) que se otorgan a los dueños de las tierras ejidales, y que se tornan en una especie de compensación “pasiva” que no estimula a las comunidades a emprender como una empresa forestal comunitaria económicamente rentable, ni mucho menos a conservar su ecosistema con una correcta gestión del bosque y sus recursos. Esto en muchas ocasiones incentiva más bien la conversión de bosques en tierras agrícolas o la concesión a otros mecanismos de aprovechamiento, no sustentable, como lo son la minería o el desarrollo urbano.

Soluciones

A raíz de estas problemáticas han surgido planteamientos, desde la filosofía del manejo forestal comunitario, como el de practicar la agroforestería comunitaria –una especie de agricultura climáticamente inteligente– para impulsar la variabilidad de la diversidad biológica dentro de los bosques.

Como bien señala el Consejo Civil para la Silvicultura Sostenible, se ha comprobado que la agroforestería o agrosilvicultura es un sistema efectivo en el manejo sostenible de los suelos forestales. Básicamente se trata de conjugar, bajo un mismo terreno, dos, o incluso tres, de los actores en disputa: agrocultivo, bosque y ganado. En México esta técnica de cultivo inteligente, y otras más como la agricultura orgánica y la silvicultura comunitaria, han demostrado sus incontables beneficios, tanto para las economías locales como para la mitigación del cambio climático.

La importancia de sustituir las prácticas agrícolas contaminantes, por otras más sustentables, adquirió mayor fuerza en el país a propósito de la última convención sobre Diversidad Biológica, la COP13.

 

En México, la agricultura y el bosque podrían aliarse a favor de la conservación

En México, históricamente se ha incentivado, por medio de subsidios y alicientes, la agricultura y la ganadería a costa de la superficie forestal. Lo anterior se traduce en uno de los principales motores de deforestación, en buena medida por falta de políticas y regulaciones que eviten que se termine subsidiando el derribo de los bosques para producir carne, aguacates o aceite de palma.

Con los acuerdos emitidos en esta cumbre realizada en Cancun, México concretó dos importantes convenios que podrían, en caso de aplicarse correctamente, facilitar la relación entre agricultura y bosques en el país de manera sostenible:

Por un lado se encuentra el acuerdo de colaboración entre SAGARPA y SEMARNAT, que enuncia una nueva etapa en la coordinación de sus sectores correspondientes. Se trata de una alianza para promover estrategias conjuntas y evitar que más zonas forestales sean convertidas en agropecuarias o ganaderas. Aunque todavía no se especifican los métodos para lograrlo, se ha acentuado principalmente la prohibición de proyectos que intenten trasmutar tierras forestales en agrícolas, como ha sido el caso del cultivo del aguacate, que es responsable de la pérdida de millones de hectáreas forestales en México. Mediante este acuerdo, básicamente se prevé una compatibilidad entre desarrollo económico, sustentabilidad alimentaria y preservación del medioambiente, tres conceptos que remiten a la silvicultura y agroforestería y que, esperemos, se encuentre dentro de las metas a impulsar.

Por otro lado, durante la COP13 se acordó un convenio entre SAGARPA y CONAFOR, que versa sobre la posibilidad de mitigación de cambio climático en áreas rurales, por medio del buen manejo de incentivos agropecuarios y forestales, –ya que éstos no se encuentran en equilibrio–, los sistemas agroforestales y la inclusión de políticas y programas para el desarrollo de actividades sustentables en el campo.

Son más de 8 mil comunidades forestales las que habitan en México. Personas con conocimientos de campo, preparadas y dispuestas a aprovechar sus recursos de una manera rentable y sustentable. La solución al cambio climático bien podría estar en manos de estas comunidades que ya comienzan a practicar la agricultura y manejo forestal inteligentes a favor de la conservación, solo hay que garantizarles la oportunidad.



Se incorporan 17 Áreas Naturales Protegidas en México (FOTOS)

El objetivo es incluir al SINAP áreas con una biodiversidad y características ecológicas de una especial relevancia en el país, y así desarrollar una serie de iniciativas a favor de la conservación de la biodiversidad.

De acuerdo con la publicación en el Diario Oficial de la Federación –DOF–, se incorporarán 17 Áreas Naturales Protegidas al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas –SINAP–. Esto se logró hacer gracias a que el Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas –CONAP– emitiera su opinión favorable “por haberlas considerado de especial relevancia en el país por su biodiversidad y características ecológicas.”

Alejandro del Mazo Maza, el comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas, señaló que hasta la fecha se han registrado 78 Áreas Naturales que cubren alrededor de 18 714 002.61 hectáreas –un 73,65 por ciento de la superficie protegida de 25 407 416, 01 hectáreas–. Cada una de estas regiones han cumplido con numerosos atributos, como la riqueza de especies, presencia de endemismos, especies de distribución restringida, especies en riesgo de extinción, entre otras más. 

El objetivo es incluir al SINAP áreas con una biodiversidad y características ecológicas de una especial relevancia en el país, y así desarrollar una serie de iniciativas a favor de la conservación de la biodiversidad. Las características son: 

Riqueza de especies; presencia de endemismos; presencia de especies de distribución restringida; presencia de especies en riesgo; diferencia de especies con respecto a otras áreas protegidas previamente incorporadas al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas; diversidad de ecosistemas presentes; presencia de ecosistemas relictuales; presencia de ecosistemas de distribución restringida; presencia de fenómenos naturales importantes o frágiles; integridad funcional de los ecosistemas; importancia de los servicios ambientales generados, y viabilidad social para su preservación.

Entre las nuevas Áreas Naturales Protegidas se encuentra la Reserva de la Biosfera Volcán Tacaná, en Chiapas, el cual posee una serie un conjunto de ecosistemas frágiles que contienen una biodiversidad silvestre de relevancia biológica, económica, científica y cultural. Además que el Volcán Tacaná es el único representante en México de la Cadena Volcánica del Núcleo Centroamericano, poseyendo una gran cantidad de endemismos y especies representantes de la región Neártica y Neotropical. 

También se encuentra la Reserva de la Biósfera Janos en Chihuahua, la cual contiene un alto grado de endemismos y diversidad de flora y fauna silvestre. Sus impactantes extensiones de pastizales en excelente estado de conservación, no sólo coloca a esta área natural como la primera y más grande de estos ecosistemas en el territorio nacional, también la colocan como el punto de conexión del hábitat en Norteamérica. 

Y el Monumento Natural Río Bravo del Norte, el cual protege un segmento del río Bravo con la frontera entre EE.UU. y el Cañón de paredes elevadas que constituyen un paisaje excepcional. Representa a uno de los ecosistemas acuáticos y ribereños más extensos del desierto chihuahuense. Sirve de barrera contra inundaciones, atenúa los impactos meteorológicos, como huracanes y tormentas tropicales, criadero de numerosas especies de animales y vegetales, sus humedales almacenan y purifican el agua, estabilizan la línea costera y controlan la erosión.

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A continuación te compartimos las fotografías de las nuevas 17 Áreas Naturales Protegidas: 



El tráfico ilegal de especies: un problema mundial

Este año, a pocos días de esta conmemoración, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un llamado a actuar ante un problema que afecta a la biodiversidad, el tráfico ilegal de especies, una causa de la extinción de animales y plantas.

El 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que se celebra desde 1972 y en la cual participan más de 100 países. Esta festividad tiene por objetivo reflexionar sobre la situación ambiental y a su vez, motivar la participación de la población en el cuidado de los ecosistemas del planeta.

Este año, a pocos días de esta conmemoración, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un llamado a actuar ante un problema que afecta a la biodiversidad, el tráfico ilegal de especies, una causa de la extinción de animales y plantas.

Las personas buscan de manera ilegal acceder a diversas especies, ya sea por su belleza, el deseo de tener un espécimen exótico en su hogar, usos medicinales o para vender pieles, colmillos y plumas. Esto provoca directamente la extinción de fauna silvestre, debido a que al cambiar de hábitat los animales se debilitan o bien, la caza es indiscriminada y se rompe el equilibrio ecológico.

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De acuerdo con la organización mundial World Wildlife Fund (WWF), la segunda causa de la pérdida de biodiversidad en el planeta, es el tráfico de especies. Incluso, después de las drogas y armas, es el tercer crimen organizado a mayor impacto mundial.

La ONU afirma que el tráfico de fauna silvestre está relacionado con la extinción del rinoceronte occidental negro, ya que cerca de tres rinocerontes son asesinados por día en el mundo. Además, 100,000 elefantes fueron asesinados del 2010 al 2012 en África.

Ante esta situación, la organización mundial ha lanzado una campaña que tiene por objetivo sensibilizar a la población sobre este problema. El lema de la iniciativa es #FerozporlaVida y está a cargo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), quienes sumaron a la causa a sus Embajadores de Buena Voluntad.

Es así como 9 celebridades son portavoces internacionales para divulgar entre los habitantes de la Tierra, la necesidad de frenar el tráfico ilegal de especies. Entre los

embajadores se encuentran el deportista Yaya Touré, la modelo Gisele Bündchen y el actor Ian Somerhalder.

Para ayudar a disminuir esta situación que afecta a la vida e integridad de las especies, en México se pueden realizar denuncias ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) a través de su página oficial www.profepa.gob.mx. La denuncia evita dejar impunes los crímenes contra la naturaleza.

[ONU y WWF]

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



Cuando las plantas solares provocan estos efectos en la biodiversidad del planeta…

Los investigadores encontraron un incremento significativo en la diversidad de pájaros, plantas de hojas anchas, flores silvestres y otras especies.

Imagen principal: http://discoverytumundo.blogspot.mx/

Según un nuevo estudio del Solar Trade Association, en Reino Unido, las granjas solares son una increíble red de apoyo para el medio ambiente, pues no sólo reduce la emisión de gases a la atmósfera, también fomenta la biodiversidad del planeta. 

En el estudio se analizaron once granjas solares en comparación con parcelas de tierra previas al manejo de una instalación solar. Los investigadores encontraron un incremento significativo en la diversidad de pájaros, plantas de hojas anchas, flores silvestres y otras especies: “Este hecho confirmó que las granjas solares brinda beneficios para la biodiversidad en terrenos que estuvieron periódicamente pastados.”

De acuerdo con los investigadores, el declive de muchas de estas especies se relaciona con la intensificación del uso de pesticidas y la deforestación de áreas forestales para las prácticas agricultoras y ganaderas. Por lo que este descubrimiento refuerza la importancia de las plantas solares para el medio ambiente, pues permite la conservación de numerosas especies animales y florales. 

Las razones principales por las que las granjas solares benefician de esta manera a la diversidad se debe a la combinación de factores, tales como la diversidad de especies florales en el arado monocultural de las tierras, el incremento de áreas con mayor cantidad de sombras y de estructuras para el desarrollo de nidos y encamados. Y desde que el pasto en granjas solares posee una complejidad mayor, hay una densidad menor del pasto que ayuda a una variedad más amplia de plantas y especies en la región. 

Esto da pie a creer que la instalación de plantas solares en las reservas naturales pueda también beneficiar al ecosistema, y así crear un espacio seguro para la vida salvaje de la región. Pues así también se estaría combatiendo y reduciendo los efectos del cambio climático para el cuidado del planeta. 

[Solar Trade Association]

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