ONU recomienda aumentar el consumo de insectos para combatir el hambre y la desnutrición en el mundo

Según la FAO, en un informe publicado recientemente, aumentar el consumo de insectos en la dieta diaria podría contribuir a disminuir el hambre y la desnutrición que afecta a más de 2 mil millones de personas en el mundo, además de impactar positivamente en el medio ambiente.

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Entomoloco/flickr

El problema del hambre en el mundo es polémico: según algunos estudios, se trata más de un asunto de distribución que de producción, de derroche y desperdicio en los países desarrollados y de insuficiencia en los más pobres.

Mientras se resuelve esta disyuntiva, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) recomendó en un reporte publicado recientemente la ingesta de insectos para combatir tanto la hambruna como la desnutrición que, según sus cifras, afecta a más de 2 mil millones de personas.

Según la FAO, el valor nutricional de los insectos se encuentra desaprovechado, esto a pesar de que su crianza representa “una de las muchas maneras de proveer comida y seguridad alimentaria”.

Sin embargo, la organización también reconoce que al menos en los países occidentales existe una barrera relacionada con el “disgusto del consumidor”, la cual impide ver las propiedades de este tipo de alimentación.

“Los insectos se encuentran en todos lados y se reproducen rápidamente, tienen tasas elevadas de crecimiento y de conversión alimenticia, y una huella ecológica baja”, dice el reporte, poniendo de manifiesto todas las ventajas que conlleva incluir insectos en la dieta diaria. En el caso del impacto ambiental, cabe resaltar que, por ejemplo, un grillo requiere 12 veces menos tiempo para producir la misma cantidad de proteína que el ganado común.

Asimismo, el informe asegura que en el caso de los niños, los insectos pueden servir como suplemento alimenticio “particularmente importante”, en especial entre aquellos que sufren desnutrición.

En este enlace, el reporte elaborado por la FAO: “Edible insects. Future prospects for food and feed security”

[BBC]



Oficialmente, ya se están cultivando insectos para alimentación en países desarrollados

Granjas pequeñas que crecen y abastecen de insectos a restaurantes de la zona.

Foto: Karen Bleier/AFP

En algunas partes del mundo la ingesta de insectos ha sido milenaria, parte ineludible de la gastronomía local (se calcula que actualmente hasta 2 mil millones de personas los consumen). Una delicia que, sin embargo, en otras partes del mundo pareciera una aberración. Aún así, las propiedades proteínicas de los insectos podrían ser el argumento base para asegurar una dieta balanceada en un futuro sin implicaciones tan devastadores para el medio ambiente.

Lo que antes sonaba terrorífico para muchos pinta para ser una realidad. Los insectos podrían ser el alimento del futuro. Lo anterior se confirma cuando aparecen cada vez más establecimientos que hacen su propia granja de insectos para integrarlos en sus menús. Lo que habría sido considerado hace unos años como un negocio destinado a la agonía ha probado ser una alternativa con un mercado en crecimiento.

Uno de estos casos sucede en Colorado, a unas pocas millas de Denver, en la granja conocida como Rocky Mountain Micro Ranch fundada por Wendy Lu McGill.

Las vacas necesitan 22 mil veces más cantidad de agua para proveer de la misma cantidad de carne que los insectos, dice Lu McGill.

Si consideramos que el consumo de carne implica el 70% de las emisiones de carbono que arrojamos a la atmósfera, encontramos que este es, presumiblemente, el principal problema medioambiental que enfrentamos, mayor que el uso de los automóviles.

Así, el cultivo de insectos podría ser una alternativa, que, de hecho, está probando sus crecimiento. ¿Quién habría imaginado hace unos años una granja estadounidense que abastecería de insectos a restaurantes de hamburguesas?

[Psmag]



Estos son los países que consumen más insectos, y el tipo de especies

“La recolección de insectos y su crianza a nivel del hogar o la escala industrial puede ofrecer importantes oportunidades de subsistencia para las personas, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados.”

Se considera que para el 2030, el mundo tendrá que alimentar a más de 9 000 millones de personas cuando la agricultura ya no es una opción sostenible, los océanos están siendo sobreexplotados, la escasez de agua y el cambio climático complican la producción de alimentos. Por ello, y de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una dieta con base en insectos puede convertirse en la solución que destierre la hambruna del planeta.

Los insectos cuentan con una increíble gama de proteínas, similar a la de la carne, a un costo más económico. Se trata de una fuente alimenticia muy nutritiva y saludable, cuyos compuestos cuentan con alto cometido en grasas, proteínas, vitaminas, fibra, minerales.

Eva Muller, coatura del informe divulgado por la FAO, explica que los insectos son uno de los recursos que brindan bosques y con una capacidad de alimentar (en una dieta tradicional) a al menos 2 000 millones de personas en el mundo. Actualmente, se comen más de 1 900 especies, principalmente en África y Asia; entre los cuales se encuentran los escarabajos, las orugas, abejas y hormigas, saltamontes, langostas y grillos, cigarras, saltamontes, chicharritas, cochinillas y chinches, libélulas y moscas. 

La recolección de insectos y su crianza a nivel del hogar o la escala industrial puede ofrecer importantes oportunidades de subsistencia para las personas, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados. […] En los países en desarrollo, los miembros más pobres de la sociedad pueden participar en la recolección, el cultivo, el procesamiento y la venta de insectos. Estas actividades pueden mejorar directamente sus propias dietas y proporcionar ingresos en efectivo a través de la venta de los excedentes de producción. […] Los insectos pueden ser recogidos directamente y con facilidad de la propia naturaleza o criados con una inversión mínima.

La FAO encuentra numerosos beneficios de incorporar masivamente a los insectos en nuestra dieta, entre los cuales la disminución de la emisión de gases de efecto invernadero y de amoniaco.

A continuación te compartimos un infográfico donde se explica la presencia de una dieta con base en insectos, así como las especies más consumidas alrededor del mundo:

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Un estudio comprueba que comemos peor que nuestros abuelos

Los alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasa y almidón están impulsando el aumento de comidas poco saludables.

La globalización ha traído cosas muy positivas, como la expansión en las tecnologías de la información que diversifican las plataformas para la libertad de expresión. También la comunicación antes casi impensable, y en tiempo real, de personas que se encuentran en distintas partes del mundo. 

Sin embargo, como casi todo, la parte oscura de la globalización está presente y está estrechamente relacionada con la expansión en el poder de las corporaciones, que han alienado ideologías y creencias, además de hábitos de consumo, entre ellos, el del alimento. Es común escuchar que la dieta de nuestros abuelos solía ser mucho más sana que las de las nuevas generaciones, ¿pero qué tanto es verdadero? 

Según uno de los nutriólogos más importantes del mundo, Dariush Mozaffarian, el decano de la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de Nutrición de la Universidad Tufts, y citando un estudio que coescribió para le edición de marzo de la publicación especializada The Lancet Global Health:  “La globalización” de las dietas occidentales, en las que un pequeño grupo de compañías de alimentos y agricultura tienen un poder desproporcionado para decidir lo que se produce, está causando parcialmente el cambio hacia una alimentación no saludable” “Los alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasa y almidón están impulsando el aumento de comidas poco saludables.”

Los países que han empeorado su dieta 

Según Mozaffarian, los países pobres en el África subsahariana y Asia han visto el aumento más rápido en el consumo de alimentos poco saludables. China y la India registraron los aumentos más altos en consumo de alimentos poco saludables.

Países que mejoraron su alimentación

La situación mejoró levemente en Europa Occidental y América del Norte.

“La mayoría de los esfuerzos globales de nutrición se han enfocado en las calorías”, dijo Mozaffarian a la Fundación Thomson Reuters. “Necesitamos enfocarnos en la calidad de las calorías para los países pobres, no solo en la cantidad”(…)“Los jóvenes están creciendo con dietas mucho peores que sus padres o abuelos”.



Descubre las cantidades adecuadas de la canasta básica de alimentos

Con tan sólo un bocado, los alimentos brindan una sensación de confort y bienestar que es capaz de optimizar tanto el funcionamiento como el autocuidado del cuerpo.

La alimentación es tanto una de las necesidades básicas como uno de los grandes placeres de la vida. Con tan sólo un bocado, los alimentos brindan una sensación de confort y bienestar que es capaz de optimizar tanto el funcionamiento como el autocuidado del cuerpo.

Por lo que es indispensable prestar atención adecuada a aquellos productos que ingerimos a nuestro cuerpo. En especial si se trata de alimentos  rodeados de mitos y dudas. Tales como:

Mantequilla. Lo ideal es evitar la mantequilla y remplazarla con productos con baja grasa poliinsaturada. Puedes consumirla en pequeñas dosis, y así reducir los riesgos de incrementar los niveles de colesterol en la sangre.

Leche. Procura consumirla desnatada o semi-desnatada, una vez al día. Esto brindará un tercio de la cantidad de calcio que necesitas.

Huevos. Debido a su cantidad de colesterol, es recomendable limitar su consumo. Por otro lado, los huevos cuentan con toda clase de nutrientes, tales como las vitaminas y las proteínas. Ayudan a controlar la sensación del apetito. El consumo recomendado es de tres veces a la semana.

Aceite de oliva. Se trata del súper ingrediente para mejorar la salud. Su principal uso es en ensaladas. Por lo que la dosis recomendada es entre una y dos cucharadas al día.

Carbohidratos. Estos deberían ser alrededor del 50 por ciento del consumo de la comida en general. En especial si provienen de alimentos integrales. Sin embargo los carbohidratos simples incrementan el riesgo de sufrir de obesidad y otras enfermedades como diabetes y cáncer. Por lo que no es recomendable consumir grandes cantidades de pastas, arroz y pan blanco, ya que se digieren rápidamente liberando azúcar directamente en el flujo sanguíneo.

Carne procesada. Está bien si se consume con moderación, y así se evita riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer en los intestinos y otros. Lo ideal es consumirlo sólo un par de veces a la semana si en verdad no hay otra opción (pero no más).

El vino tinto en pequeñas cantidades es bueno para la salud del corazón. Sin embargo, en grandes cantidades, se eleva el riesgo de desarrollar cáncer y otras enfermedades. Por lo que se recomienda consumir una copa de vino tinto al día, con un descanso de un par de días a la semana.

Yogurt. Siempre y cuando sea de sabor natural, el yogurt permite reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes; así como de ayudar a bajar el exceso de peso. Consúmelo regularmente.

Jugo de frutas natural. Los jugos comerciales tienden a tener grandes cantidades de azúcar (cerca de diez).

El pan es bueno para ti, siempre y cuando sea en proporciones moderadas. Por ejemplo, entre dos y cuatro rebanadas al día.

Cafeína. Entre dos y cuatro copas de café o té es bueno para tu salud; sin embargo, es indispensable revisar las calorías en caso de que incluyan otros productos como la leche.

Chocolate oscuro (sin azúcar) es bueno para el corazón, ya que disminuye la glucosa de la presión sanguínea.

 

 



¿Cómo se alimenta cada país del mundo? (Este mapa te lo dice)

Este proyecto nos permite cuestionarnos no sólo sobre la valiosa diversidad cultural, sino la importancia que implica el consumo local de nuestros productos.

¿Podrías reconocer los alimentos típicos de la mayoría de los países? Probablemente, si se mencionara a Francia, vendría a la mente sus vinos y quesos; Rusia, el vodka y el caviar; India, las incontables especias como el curry; China, sus fideos y arroces; México, el tequila y sus tortillas; España, sus carnes frías y la paella; Italia, las pastas y su café; Canadá, su salmón y arenques; Venezuela, las arepas y las hallacas; Argentina, carnes asadas y las empanadas; Perú, sus ceviches; Alemania, salchichas y cerveza; Bélgica, sus papas fritas; Chile, sus mariscos y el pisco; entre muchos más.

En el mundo existe una amplia variedad de sabores que transmiten la riqueza del planeta, el placer que inicia con el apetito y la salud de varias familias encargadas del procesamiento de los alimentos. Por ello, el fotógrafo Henry Hargreaves y la estilista de comida Caitlin Levin han decidido hacer mapas de diversos países del mundo con sus respectivas comidas tradicionales. Lo interesantes es que estos planos están hechos con comida real.

 

El objetivo de este par es conocer y comprender de una manera distinta la identidad y la cultura de un lugar, para que las personas puedan unirse. En el video que les compartimos, Caitlin menciona: “Usamos diferentes tipos de quesos para Francia (por mencionar algunos: brie, quesos suaves, queso azul. Decidimos hacer a EE.UU. con maíz porque este país es conocido por su importante uso de esta semilla en la comida procesada.”

Este proyecto nos permite cuestionarnos no sólo sobre la valiosa diversidad cultural, sino la importancia que implica el consumo local de nuestros productos. Se trata de una llamada de atención al porvenir de los implicados en la inocuidad de los alimentos que llegan a nuestro hogar.

 

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