Los árboles emiten un sonido específico cuando tienen sed

La sonoridad de los árboles no se limita al hermoso sonido cuando el viento pasa por sus hojas, ante una sequía los árboles piden agua con un sonido burbujeante.

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Similar al sonido que emitimos cuando terminamos de beber algo con una pajilla, los árboles avisan cuando han absorbido toda el agua del suelo que los rodea. La razón detrás de los extraños sonidos había eludido a científicos hasta que recientemente, durante la conferencia del American Physical Society, científicos de la Universidad de Grenoble, Francia, determinaron cómo es que los árboles que pasan por una sequía emiten sonidos.

Para determinar lo último los científicos insertaron una muestra de madera de pino con el xilema intacto dentro de una capsula con gel. Los científicos después evaporaron el agua del gel para imitar lo que sucede durante una sequía, mientras lo hacían grababan un vídeo y el sonido de lo que sucedía.  Descubrieron que el sonido era el resultado de cavitación, un proceso hidrodinámico en el cual el fluido se descomprime, en el caso de árboles esto se debe a que durante una sequía un árbol debe jalar el agua restante con más fuerza, haciendo que la columna de agua se rompa y que surjan burbujas. Si hay demasiadas burbujas, el árbol muere.

Los científicos esperan que al definir la proveniencia del sonido, la manera en la que el rompimiento de las columnas de agua dentro de los tubos de la xilema, podrá servir en el futuro para prevenir la muerte de árboles que se encuentran desesperados por la falta de agua.

Los resultados demuestran que basta con prestar un poco de atención para poder oír que el grito de la madre naturaleza.

[Popsci]



Estudiantes dan consejos para un estilo de vida más sustentable

Gracias a su asequibilidad y sencillez, tanto niños, jóvenes como adultos pueden formar parte del movimiento ecológico.

La sustentabilidad es un estilo de vida que ofrece la posibilidad de económicamente cuidar y agradecer al medio ambiente. Gracias a su asequibilidad y sencillez, tanto niños, jóvenes como adultos pueden formar parte del movimiento ecológico.

Y estos son algunos consejos de los jóvenes estudiantes que proponen una consciencia ecológica:

Investiga y elige alternativas ecológicas en cuanto a la electricidad y el gas. Desconecta todos los aparatos electrodomésticos que no estés utilizando, invierte en opciones ecológicas como paneles solares, etcétera.

Involucra a todos los habitantes del hogar para recrear alternativas acerca de la energía, la eficiencia del agua, el mantenimiento de la estructura y el bienestar integral.

Analiza lo básico que necesitas para vivir adecuada y placenteramente. Elimina los excesos innecesarios. Reduce el gasto ahorrando el dinero.

Al vivir con compañeros de departamento, es importante  aplicar un sistema de reciclado.

Disfruta de una sexualidad plena con las luces apagadas, lencería casual, juguetes sexuales ecoamigables, afrodisiacos sustentables (como plátanos o espárragos).

En vez de usar un coche por cabeza; compartan el transporte, caminen o utilicen bicicletas.



Conoce los mitos sobre la deforestación en México

Creencias comunes que empañan una problemática más profunda: el abandono, por parte del Estado, a los dueños de las tierras forestales

Hace unos días publicamos lo que asociaciones de campesinos e indígenas apuntan como los enemigos de los bosques en México. Suele haber algunos supuestos motivos que explican la causa de la disminución de los recursos forestales, casi siempre ligados al cambio de uso de suelo, la tala clandestina o al crimen organizado. Pero hay un férreo enemigo, el más poderoso de todos, que explicaría, de hecho, la existencia de las demás amenazas a los bosques y selvas mexicanas.

Paloma Neumann, coordinadora de la Campaña de Bosques de Greenpeace, quien conoce notablemente el tema forestal en México, desmitifica los usuales motivos que suelen asociarse a la disminución de bosques y selvas del país y nos da un atisbo de la verdadera máscara que se esconde tras el descuido de estos ecosistemas:

Mito 1. Existe información sobre el estado de los bosques y selvas: Neumann aclara con indignación que la misma Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) ha aceptado que no existe información actualizada y confiable sobre el área forestal en México. Acusa que la dependencia, cómodamente, reporta ante la FAO de las Naciones Unidas un parámetro a nivel global que no mide toda la diversidad de ecosistemas forestales que tenemos en México. Prácticamente no conocemos el estado de los bosques y selvas; de hecho, para Neumann la información más confiable la ha realizado la Universidad Autónoma de México (UNAM) en su documento de 2009 llamado El capital natural de México.

Mito 2. La tala ilegal es la principal causa de la disminución forestal: Tampoco existe en México un estudio serio sobre la cantidad de madera ilegal en el país. Neumann advierte que quizá más de 50% de la materia prima de las madererías viene de tala ilegal, pero en realidad, esto sucede por un problema mucho más profundo, pues si el gobierno protegiera a 60% de los propietarios de los bosques, que suelen ser indígenas o ejidatarios, estos no tendrían que migrar y abandonar sus tierras a merced de los taladores, o bien no tendrían que volverse, como ocurre en algunos casos, contra sus propios recursos, por desesperación, haciendo ellos mismos una tala ilegal. En este sentido el Estado es el responsable del abandono de los bosques porque no otorga los apoyos suficientes, como las mismas organizaciones lo han denunciado y de hecho, según los monitores de Greenpeace, el presupuesto se ha usado con fines electorales: “La CONAFOR no ha comprobado que los recursos que se destinan a los programas realmente tienen un impacto directo en reducir la deforestación”. 

Mito 3. El cambio de uso de suelo es el gran culpable: Si uno busca en internet se encontrarán declaraciones, principalmente de funcionarios, que recalcan que el cambio de uso de suelo es la principal amenaza de la degradación de los bosques y selvas. Pero en realidad, esto es un distractor para atenuar la responsabilidad del gobierno. Es un juego político para llevar la discusión lejos del principal enemigo de los bosques, que es la falta de prioridad en las políticas públicas, pues se privilegian otros sectores como la agricultura, la ganadería, el desarrollo urbano o el turístico: “El cambio de uso de suelo ocurre debido a que las políticas públicas de este país están enfocadas en promover e incentivar otro tipo de actividades que tienen que ver con agricultura, ganadería,  desarrollo urbano, desarrollo turístico…”.

¿Qué hacer para cuidar los bosque y selvas?

Neumann aconseja:

Para empezar, difundiendo, porque hay mucha desinformación sobre qué es lo que pasa en los bosques en México. La mayoría de los medios de comunicación difunden la idea de que el cambio de uso de suelo y la tala ilegal son los principales obstáculos. (…) Que cuando vayamos a comprar papel, por ejemplo, nos fijemos si es de reúso o certificado. Cuando sean muebles preguntar si es madera certificada de las comunidades mexicanas que hacen un manejo sostenible de sus bosques, que sí hay varios sitios donde se pueden conseguir, desde tiendas como Palacio de Hierro, Home Depot, etcétera.

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Procter & Gamble: responsable de la deforestación en Asia

De acuerdo con la investigación de Greenpeace, P&G extrajo 462 000 toneladas de aceite de palma, del cual menos del 10 por ciento proviene de métodos sustentables certificados.

¿Consumes marcas como Crest, Oral-B, Charmín, Pampers, Tampax, Always, Gillette, Pepto, Pantene, Head & Shoulders, Downy, Tide, Dawn, Bounty, Maestro Limpio, Febreze, Duracell, Old Spice? 

Todas estas marcas forman parte de la empresa multinacional Procter & Gamble (P&G), la cual se asocia con deforestaciones en el continente asiático. De acuerdo con la investigación de Greenpeace, P&G extrajo 462 000 toneladas de aceite de palma, del cual menos del 10 por ciento proviene de métodos sustentables certificados. Por consiguiente, los productos anteriormente mencionados contribuyen al cambio climático, a la pérdida de la biodiversidad ambiental y a los incendios forestales que empeoran la calidad del aire en Asia. 

WWF pide que P&G ponga en práctica una póliza de “no deforestación”, ofreciendo seguridad al hábitat vegetal y animal de Asia. En especial a las especies en peligro de extinción, como los orangutanes y el tigre sumatran. 

proctergambleTras haber estado bajo presión social, Procter & Gamble dio a conocer el pasado mes de abril una nueva y extensa póliza de no deforestación en sus productos, incluyendo en el origen de aceite de palma. 

¿Qué puedes hacer tú al respecto? Usar productos más naturales, de manera que no afectes al medio ambiente. Existen sinfín de métodos DIY (del inglés do it yourself, es decir “hágalo usted mismo”), así que es cuestión de soltar tu imaginación para poner tu granito de arena y cuidar al mundo en el que vivimos. 

 

 



Nubes, árboles y ríos: espejos del espíritu

La naturaleza tiene mucho que enseñarnos, quizá porque en un nivel básico, al observarla nos reconocemos en sus formas.

En la actualidad es fácil ignorar a la naturaleza. No tenemos tiempo, corremos constantemente de un lado al otro, si tenemos suerte puede ser a pie y si no pasamos horas en automóviles o en el transporte público. Estamos desconectados, lo cual conlleva serios problemas mentales y físicos relacionados a la depresión y al estrés.

Ya lo hemos dicho antes, la mejor manera de combatir los males de nuestra época es a través de la reconexión con la naturaleza. Varios estudios científicos han demostrado que las zonas con más árboles se comenten menos crimenes, que tener plantas en la oficina nos hace más eficientes, y que el sol combate el insomnio. Lo que necesitamos es darnos un breve respiro, y para hacerlo basta con voltear a ver las nubes, los árboles y ríos, cuerpos naturales como el nuestro.

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¿Cómo podemos identificarnos con las nubes? Quizá se trata de no hacerlo, de aceptar que ellas flotan a su propio ritmo, indiferentes a lo que podemos sentir o querer de ellas. Si observamos las nubes vemos que se unen y separan, siempre aparentemente ligeras, un ejemplo de desapego absoluto. Sus ritmos no son constantes, pueden tener remolinos, tornarse negras en cualquier momento, sin embargo los momentos más fuertes son transitorios. En la vida de las nubes y en la nuestra, ningún estado es permanente.

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Los árboles, en su silencio, nos hablan de soportar el paso de los años. Sus troncos muestran el daño causado por plagas, insectos, y demás fuerzas naturales. La vida de los árboles no es fácil, sin embargo ellos no se rinden; mientras más arraigan sus raíces en la tierra más crecen con ramas extendidas hacia el cielo. El crecimiento es simultáneamente interno y externo. Los árboles permanecen de pie en los tiempos más difíciles, inviernos, sequías y tormentas, se adaptan, sobreviven. Pueden perder sus hojas y ramas, pero se mantienen. En tiempos de abundancia crecen, dan flores y frutos embelleciendo el mundo.

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Los ríos, riachuelos y otros cuerpos de agua son, literalmente, las fuentes de la vida, pero también sonorizan todo lo que los rodea, nos arrullan y crean ambientes de reflexión. En temporadas de lluvia su caída es más fuerte, al igual que los árboles se adaptan a las temporadas y nunca son el mismo. Nada nos remueve del ajetreo de las ciudades como el sonido de un río, un movimiento azaroso y extrañamente melódico que nos permite los más bellos momentos de introspección.

Pero en el mundo en el que vivimos la mayoría, en enormes ciudades de asfalto y concreto, no podemos esperar a que se den los momentos para observar a la naturaleza, hay que crearlos. Tómate un tiempo para ir a caminar después de comer, para regar las plantas de tu oficina, para asomarte por la ventana y observar los árboles. Es la naturaleza la que detona los más afortunados momentos de introspección, un tesoro que debemos conservar para sentir las vibraciones que nos unen al planeta. 



La belleza interior de los árboles

El valor económico de algunos árboles hace que la gente se olvide de la importancia del resto de ellos, y la deforestación en el mundo es rampante.

Las palmeras, para muchos, son un elemento imprescindible en las fantasías tropicales y tienen un toque romántico en ellas, dado que son ornamentos no esenciales. Pero para los costeños de países en desarrollo, la belleza de las palmas va más allá de su forma. Los indonesios, por ejemplo, consideran que la palma de aceite es un ingreso magnífico. Usan las hojas como escobas, el tronco para construcción y el aceite para biocombustibles y exportación comercial; es decir: dinero.

'New Britain Oil Palm Limited' palm plantation, near Kimbe, West New Britain Island, Papua New Guinea, Wednesday 24th September 2008.El problema, como apunta Anna Clark en Hoffington Post, es que una vez que comenzamos a destilar la naturaleza en dólares, no nos queda más que buscar maneras de maximizar el valor de mercado o vender por completo.

Al día de hoy, el valor económico de las palmas de aceite sustituye aquél de los bosques tropicales que alguna vez cubrieron Malasia e Indonesia. Princeton University y el Swiss Federal Institute of Technology estiman que entre 1990 y 2005, 55-60% de la expansión de palmas de aceite en Malasia e Indonesia ocurrieron a expensas de bosques vírgenes.

 

La deforestación ocurre en todo el mundo y desaparece del planeta innumerables especies de árboles. ¿Pero podrá cambiar su curso antes de que sea demasiado tarde? Clarck nos recuerda que la reforestación urbana es crucial para mitigar este problema, ya que las ciudades se están calentando dos veces más rápido con el cambio climático y las implicaciones para la salud humana son graves.

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“Muchos responsables de tomar decisiones aún no entienden por qué importan los árboles”, anota Clarck. “Después de todo, la manera en que valoramos a los árboles depende de los ojos que usemos para verlos. Para un promotor, un puñado de árboles podría parecer como una pila de madera. Para un consumidor ocupado, los árboles ofrecen un lugar sombreado para estacionarse. Pero el conocimiento magnifica la belleza más allá de lo superficial. Para aquellos con ojos, un bosque puede representar una fuente vital de carbono, un núcleo de biodiversidad, un refugio psicológico o un santuario espiritual”.

Clarck enfatiza que estamos perdiendo el sentido de asombro acerca de la naturaleza mientras maduramos. “Quizá la desviación de nuestra cultura hacia una iluminación basada en la razón nos fuerza a despojarnos de nuestras preocupaciones espirituales y nos roba de un léxico para articular el vacío que sentimos en un mar de concreto”. A esto, acertadamente, Clark lo llama “desorden de déficit de naturaleza”.

Afortunadamente el remedio no es complicado. Solo demanda que nos interesemos en cultivar una apreciación por la naturaleza, alimentada tanto de conocimiento como de experiencia.

Para los romanos, nos recuerda Clark, las palmas no se usaban para mejorar la vista ni para un propósito utilitario. Las ramas de palma eran sagradas. Simbolizaban victoria, triunfo, paz y vida eterna. No necesitamos romantizar las palmas o acordarnos de su pasado simbólico, pero sí podemos reintegrar los valores que hemos perdido con el tiempo para con la naturaleza.

“La belleza está en el ojo del observador. Para preservar la salud pública, el destino de nuestras ciudades y de nuestra propia sanidad mental, debemos aprender a ver la naturaleza como defensores, no como consumistas. Podemos comenzar plantando árboles”, concluye Clark.

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