Compañía constructora destruye la pirámide maya más grande de Belice para ocupar las piedras en una carretera

En Belice una compañía constructura derruyó el mayor complejo ceremonial maya, Nohmul, paar utilizar los escombros como relleno de una nueva carretera.

A digger claws away at the sloping sides of the Mayan pyramid in Belize

En un atentado increíble contra el patrimonio cultural de un país y aún de la civilización, una compañía derruyó la que hasta ahora se consideraba la pirámide maya más grande de Belice, el centro ceremonial de Nohmul, para utilizar los escombros en la construcción de una carretera.

El hecho fue denunciado por Jaime Awe, director del Instituto de Arqueología del país, que solo hasta la semana pasada detectó la destrucción del complejo con más de 2,300 años de antigüedad.

“Es un sentimiento de incredulidad increíble por la ignorancia y la insensibilidad, usaron esto para llenar un camino. Es como ser golpeado en el estómago, es tan horrendo”, declaró al respecto Awe.

Al parecer una de las razones por las cuales la compañía pudo demoler las ruinas fue porque estas se encontraban en medio de un ingenio azucarero privado, aunque igualmente es imposible descartar la mala fe de la empresa de nombre D-Mar y propiedad de Denny Grijalva, candidato a la alcaldía de la capital.

“Estos tipos sabían que se trataba de una edificación antigua. Fue pereza sangrienta”, remarcó Awe.

Las autoridades ya iniciaron investigaciones al respecto y es posible que se finque responsabilidad jurídica, pues las leyes del país protegen las construcciones prehispánicas sin importar que se asienten en terreno privado o público. Asimismo, se ha formado un grupo, “Citizens Organised for Liberty Through Action”, que presiona al gobierno de Belice para aclarar esta destrucción.

[The Guardian]



Hopelchén, una de las últimas selvas de México, peligra; únete para protegerla

Los cultivos, tanto de soya transgénica como convencional, están acabando con las selvas mayas.

Foto: dingox.com

En estos días, por la denuncia de organizaciones sociales como Greenpeace México, Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, Muuch Kambal, Colectivo Apícola de los Chenes,etc., se ha dado a conocer cómo Hopelchén, una de las últimas y más importantes selvas de México, está siendo deforestada alarmantemente, sobre todo debido al cultivo de soya transgénica y convencional.

Según datos de The Nature Conservancy (TNC), han sido deforestadas en la Península de Yucatán unas 80 mil hectáreas anuales; solo en el 2013, desaparecieron más de 38 mil hectáreas forestales en ese estado. Por su parte, específicamente en Hopelchén, entre 2000 y 2008 se perdieron casi 22 mil 300 hectáreas.

La apertura de áreas agrícolas implica no sólo la destrucción de la selva, también se realizan prácticas de nivelación del terreno que incluyen rellenar cuerpos de agua (conocidos como aguadas) y drenar zonas inundables a partir de la perforación de pozos de absorción. Esto afecta enormemente el flujo de agua superficial en el territorio y afecta la disponibilidad de agua para la fauna silvestre. Informaron las organizaciones en un comunicado.

Por parte del gobierno hay un plan para promover la agricultura de soya, pero a costa de la biodiversidad del estado. Además, la principal fuente de ingresos de los campesinos mayas es la apicultura, y justo han promovido, y ganado, amparos para defenderse de la soya transgénica que afecta la pureza de su miel al contaminarla.

Es importante recordar que algunas de las peticiones en línea han tenido desenlaces inesperados y felices; como el caso de las Áreas Naturales Protegidas que fueron excluidas de la nociva Reforma Energética por la presión ciudadana.

Si te suena, puedes sumarte aquí para exigir al gobierno un alto a la descabellada tala con fines agrícolas.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 



Crece un árbol extinto plantado de semillas que arqueólogos desenterraron en Israel

La palma dactilera de Judea, extinta en el año 70 de nuestra era, ha vuelto a brotar gracias al descubrimiento de una jarra con semillas que llevaba enterrada 2 mil años bajo el palacio del Rey Herodes.

Por miles de años la Phoenix dactylifera, o palma datilera de Judea fue una de las especies más abundantes del Medio Oriente. Se cultivaba en toda la región de Judea por su fruta dulce y la fresca sombra que ofrecía a las personas del desierto.

Desde su aparición hace unos 3 mil años hasta los albores de la Era Común, los árboles fueron una fuente de ingresos esencial del Reino de Judea, incluso apareciendo en varias partes de la Biblia. El Rey David llamó a su hija “Tamar” en honor al nombre hebreo de esa palma.

Pero debido a que esta palma era base de la economía del reino, cuando llegaron los romanos, en el año 70 AD, acabaron con ella y la llevaron a la extinción para efectuar su conquista. En los siglos que le siguieron, el conocimiento de primera mano de este árbol se convirtió en leyenda. Hasta hace poco tiempo.

Durante la excavación en el palacio del Gran Herodes en Israel a principios de 1960, arqueólogos desenterraron un pequeño cúmulo de semillas guardadas en una jarra de barro que data de hace 2 mil años. Por las primeras cuatro décadas, las antiguas semillas fueron guardadas en la Universidad Bar-Ilan de Tel Aviv, pero en 2005 la investigadora botánica Elaine Solowey decidió plantar una y ver si algo crecía.

Sorprendentemente, la semilla multimilenaria brotó, produciendo una especie de árbol que no se había visto en siglos y convirtiéndose en la semilla de árbol más antigua en germinar.

Hoy el tesoro arqueológico continúa creciendo e incluso ha sacado una flor.



La suma importancia del turismo sustentable, según Céline Cousteau

La nieta del explorador más famoso de la era moderna difunde la importancia del turismo responsable para minimizar nuestro impacto.

Al ser una exploradora de tercera generación, Céline Cousteau entiende la importancia de preservar el medio ambiente y las culturas nativas de todo el mundo. Actualmente aparte de explorar el mundo como lo hicieron su padre y su abuelo, nadando con tiburones y recorriendo el Amazonas, se dedica a abogar por la preservación del medio ambiente, especialmente cuando viajamos.

Crecer en el Calypso, al lado de un hombre que le dio al mundo una visión y comprensión única de la complejidad de los ecosistemas marinos, Céline puede presumir una experiencia inigualable de vida. Experimentar de primera mano el romance entre su abuelo y el mar formó su visión del mundo por lo que, cómo su abuelo, busca difundir la importancia de cuidar nuestro impacto lo más posible, ella explica que “Cada parte del planeta está conectada. No podemos sólo viajar, tomar del medio ambiente e irnos a casa. Con nuestra presencia impactamos a comunidades y necesitamos hacer algo positivo cuando las visitamos”.

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Céline exploró el Amazonas por primera vez cuando era una niña y puede que esa sea la razón detrás de la fuerte atracción que siente hacia el río. Sin embargo su admiración no es pasiva, pone en práctica lo que predica y contribuye a mejorar la vida de la región llevando medicinas a las comunidades. Además opta por seguir los pasos de su abuelo al crear conciencia a través de documentales, colaboraciones con ONGs, y conferencias que buscan educar a las personas para minimizar el impacto que tienen al viajar y al vivir su vida en general. Armada con imágenes satelitales que evidencian que los asentamientos humanos son ahora manchas cafés en espacios que solían ser verdes, se dispone a educar al mundo.

Recientemente comenzó a colaborar con Contiki Holidays para educar a turistas y su personal sobre cuestiones ambientales, especialmente aquellos que afectan a los ecosistemas marinos, no obstante Céline nos recuerda de los aspectos primordiales de viajes sustentables “Coman mariscos y pescados sustentables. Escojan una compañía que practique turismo responsable —como contratar a los locales para dar de vuelta a la comunidad. Respeten a las comunidades locales y sus costumbres”.

Céline reconoce el peso de su apellido y lo usa correctamente, para educar y ayudar a otros. Lo mismo deberíamos hacer nosotros, usar nuestros medios y educación para impactar de manera positiva nuestra comunidad y medio ambiente.

El primer episodio del documental  de Céline que muestra los esfuerzos del programa de conservación MesoAmerican Reef (MAR) Leadership Program:

[Huffington Post]



Simulacro e ideología en el “turismo sustentable”

¿Hasta dónde la promesa del turismo obedece imperativos de clase, aún en sus versiones más “ecológicas”?

ecuador

El ecoturismo o turismo sustentable no es solamente una nueva moda entre los aventureros del “Primer Mundo” que buscan una experiencia de otredad extrema en algún país en desarrollo: se trata también de un avatar más del capitalismo globalizado para conquistar parcelas poco accesibles. Literal y metafóricamente.

Nola Solomon es un viajero que, al graduarse de la Universidad, decidió hacer un pequeño viaje a Ecuador. Sin embargo su interés no era propiamente turístico: Nola había viajado previamente a Kenya y Tailandia para hacer trabajo humanitario, y cuando supo que esta opción estaba disponible también en Sudamérica a través de una página web, no lo pensó dos veces.

Una pequeña agencia de viajes promete (por una módica cuota de $90 USD a la semana) un cuarto propio en casa de alguna familia dentro de la zona rural de San José de Las Tolas, a un par de horas de Quito, la capital de Ecuador. Por esta cuota el viajero recibe tres alimentos, acceso a un baño funcional y la posibilidad de prestar sus servicios de manera atruista en alguna de las 40 granjas sustentables del pueblo, cada una administrada por una economía gremial y familiar.

Al pie de los Andes, la visita turística hará que te levantes cada día de tu estancia a una experiencia de otredad radical, viviendo como un campesino andino: antes del amanecer estarás ordeñando vacas hasta que tus dedos duelan; luego pasarás unas horas nadando en alguna fresca laguna mientras comes empanadas con queso fresco hecho en el lugar. Por la tarde y hasta la caída del sol prestarás tu mano de obra para plantar o recolectar (según la estación) alguno de los cultivos propios del lugar, sobre todo árboles frutales.

Sin embargo, el impacto económico de la mano de obra “turística”, por así llamarla, no es lo que mantiene este nuevo tipo de turismo: de los $90 dólares que se pagan a la agencia de viajes apenas $5 van a parar a los bolsillos de la familia que te hospeda. A pesar de que pueda parecer desequilibrado, esa pequeña cuota hace más por la economía local que todo el supuesto trabajo que los viajeros realicen durante su estancia.

La construcción ideológica del “Tercer Mundo” es también una coartada fantasmática de disfrazar la diferencia: una nueva faceta del turismo que le permite a los viajeros experimentar no la experiencia de otro clima, otras costumbres y otras vistas, sino la (supuestamente) más radical experiencia de otra clase social.

Las agencias turísticas funcionan con un modelo mercadológico que en términos económicos es de poco impacto para las comunidades que reciben el “trabajo” de los visitantes extranjeros; sin embargo, las cuotas que estos pagan (impulsadas y protegidas seguramente por iniciativas gubernamentales de apoyo al turismo) permiten hacer pequeñas diferencias en la vida de tales pueblos. Según Nola, pronto pueblos como Las Tolas, enclavados en los lindes de la civilización occidental, estarán conectados también a Internet, poniéndolos en el mapa de los viajeros y turistas.

Ya sea que veamos la desaparición de estos lugares con nostalgia de tiempos que acaso nunca conoceremos, o como una muestra más del aparentemente imparable paso del capitalismo, lo cierto es que la experiencia del viaje está casi completamente en el viajero y en la conciencia con que este asuma su experiencia. Incluso en la medida, podríamos decir, en que la experiencia del viaje se convierta en mero simulacro e idealización.

[AlterNet]



El cambio climático llevó a los Mayas a su declive. ¿Provocará lo mismo a nuestra sociedad?

Un grupo de arqueólogos reconstruyó los cambios climáticos que ocurrieron durante 2000 años y que coincidieron con los altibajos de la Cultura Maya. Como siempre, conocer la historia nos sirve para reflexionar sobre la situación presente.

Un grupo de arqueólogos reconstruyó los cambios climáticos que ocurrieron durante 2000 años y que coincidieron con los altibajos de la Cultura Maya. Como siempre, conocer la historia nos sirve para reflexionar sobre la situación presente.

El artículo se publicó en la revista Science y explica cómo los sistemas políticos y sociales se desarrollaron y luego se desintegraron en respuesta a los cambios climáticos, como las abundantes lluvias o las épocas de sequía. Los datos se obtuvieron a partir de muestras de estalagmitas de la Cueva Yok Balum, al sur de Belice.

“Cantidades inusualmente grandes de lluvia favorecieron un incremento en la producción de comida y al crecimiento de la población entre los años 450 y 660 d.C.”, dijo el Dr. Douglas Kennett, el autor principal y antropólogo en Penn State, “eso conllevó a la proliferación de ciudades como Tikal, Copan y Caracol”.

Sin embargo, le siguieron temporadas de sequía de hasta 4 siglos (la más severa ocurrió entre los años 1020 y 1100 d.C.) y que contribuyeron a un declive en la agricultura, a la fragmentación social y al colapso político.

“Las condiciones como el cambio climático y el crecimiento de la población conllevaron a un estrés en las sociedades y en la fragmentación de las instituciones políticas”, afirma Kennett.

Estos registros históricos nos permiten examinar las consecuencias de los cambios climáticos en una sociedad ―inclusive en una cultura tan grande e importante como la Maya― y realizar paralelos con nuestra realidad actual.

[phys.org]

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