Buycott, la app para comprar responsablemente y saber si tu dineró terminará en manos de las corporaciones

La app Buycott permite saber la información necesaria para un consumo responsable mediante el escaneo de los códigos de barras.

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Una nueva app llamada Buycott, desarrollada por Ivan Pardo,  tiene como razón de ser que los consumidores encuentren qué corporaciones son dueñas de los productos, mediante el escaneo de los códigos de barras. De esta manera se puede evitar comprar a la compañías que indeseables.

Por ejemplo, al escanear una botella de agua Ethos la app revelará que pertenece a Starbucks. Si se escanea Honest Tea, la app dirá que es de Coca-Cola. Buycott provee información de las compañías como teléfono de contacto, página de Facebook y Twitter. También un “árbol genealógico” de la línea corporativa, para ligar marcas a cadenas de subsidiarios.

Lejos de sólo proveer información, a través de Buycott también es posible unirse a campañas por causas como “Avoid Koch Industries” o “Demand GMO Labeling”. Una vez que te unas, la app indicará si el producto que escaneaste rompe con algunos preceptos de las campañas de las que eres miembro, por ejemplo, indicará si alguna marca ha donado a las campañas anti etiquetado de GMO, como Monsanto.

Buycott se define a sí misma como “lo opuesto a un boycott. Es una campaña activa para comprar productos o servicios de una compañía o marca particular.” El objetivo es que el consumidor tenga la opción de decidir con conocimiento.

 [Co. Exist]



Monsanto invertirá 3 mil millones de pesos en México en los siguientes cinco años

La multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”.

Monsanto, una de las empresas argoquímicas con mayor presencia en el mercado internacional, se le ha acusado de realizar prácticas antiéticas que han afectado tanto a la biodiversidad, al ecosistema como a la salud general de la población humana. Entre las acciones que se relacionan con el consumo de sus productos es la extinción masiva de las abejas mediante sus pesticidas, la extinción de numerosas subespecies de maíz y soya de regiones latinoamericanas, la incidencia de enfermedades, como cáncer y deformidades congénitas, debido al contacto o consumo de organismos genéticamente modificados –OGM–, etcétera. Pese a esta lista con impactos catastróficos sobre el medio ambiente y la población humana, así como las intervenciones legales en su contra, Monsanto continúa adquiriendo fuerza a lo largo de sus comerciantes y consumidores indirectos.

Ahora la multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”. De acuerdo con el presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte, Manuel Bravo, el objetivo es lograr un crecimiento en ingresos de entre 3 y 4 por ciento en el país, y así sumar 1 millón de hectáreas para uso productivo de transgénicos e híbridos. Actualmente la empresa posee ingresos cercanos de 10 mil millones de pesos anuales, 1 100 empleados que manejan el negocio para Centroamérica, Caribe, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, siete centros de investigación y cuatro plantas de producción. 

En México tiene una presencia predominante mediante las marcas Asgrow y Dekalb, las cuales ofrecen una productividad de entre los 8 y 10 millones de pesos. Según Bravo, esta cifra incluyen los productos vegetales: “Es una operación relevante con semillas de maíz, de algodón, de sorgo y tenemos 23 variedades de vegetales, manejamos tomate y cebolla, entre otros. [Mientras que] en argoquímicos, nuestro producto más grande es Faena, que es la marca líder en glifosato, que es un herbicida selectivo de baja toxicidad que permite un manejo ágil para los agricultores.”

Si bien cada vez hay una creciente denuncia en contra de sus productos así como acusaciones de corrupción, abuso de poder e intimidación hacia comunidades indígenas, Monsanto continúa deseando invertir en México. Incluso Bravo defiende a la empresa estadounidense alegando que: 

Nunca se ha comprobado un caso que la ciencia lo soporte, en biotecnología, maíz y soya, que son para consumo animal y humano, llevamos 20 años de producción y los principales países productores están por arriba dle 90 y 95 por ciento de penetración de las tecnologías. 

En México importamos entre 10 a 15 toneladas de maíz, y 95 por ciento de la soya que comemos la compramos y es transgénica, pero en el país no hay ni un solo caso documentado de haber provocado una alergia. No hay un solo caso, a pesar de haber servido un millón de millones de comidas, que ligue la biotecnología con tema salud. Ha habido denuncias de parte del activismo, pero ninguna soportada por estudios académicos serios o por la autoridad. 

Por esta razón, presume, que se desea integrar el “paquete tecnológico, financiamiento, comercialización y asesoría técnica” en “un millón de las hectáreas que hoy no usan semilla de maíz mejorada” para que “puedan productir en lugar de una sola tonelada por hectárea que sean cinco o seis toneladas.” Es decir que ahora Monsanto quiere realizar una apuesta hacia una “ganadería intensiva a largo plazo” –en vez de una ganadería extensiva”, sin embargo sólo queda preguntarnos a costa de qué y de quiénes se planea realizar esta inversión. 



¿Cuántos recursos consumirás en toda tu vida?

En 65 años habrás comido más de 13 mil huevos.

Todos los días consumimos, ya sea alimentos, ropa, tecnología, papelería, agua o cualquier otro artículo que nos resulte necesario para sobrevivir. El planeta nos brinda todos estos elementos con la materia prima para transformarlos a nuestra utilidad.

Sin embargo, actualmente se consumen recursos naturales más rápido de lo que se pueden volver a generar y se desechan residuos más rápido de lo que pueden ser degradados. Se calcula que actualmente el medio ambiente tarda 18 meses en recuperarse de lo que los humanos gastan y desechan en un año.

Ser consciente de lo que se consume y desecha implica una serie de pequeñas decisiones día con día, ¿beber café en vaso de unicel?, ¿reutilizar o no el papel?, ¿qué envoltura utilizar para envolver un regalo?, etc.

A lo largo de toda una vida habremos consumido una gran lista de productos naturales y manufacturados, mismos que se traducen en enormes cantidades de residuos, por ejemplo, se calcula que en México existen 65,000,000 de teléfonos celulares y cada año se desechan 15,000,000 de los mismos.

Para hacernos una idea de cuánto consume una persona en toda su existencia, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) hizo el cálculo promedio de una vida de 65 años.

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Los resultados son los siguientes:

* 13,345 huevos

* 5,272 manzanas

* 400 cremas

* 5,800 pañales

* 4,280 barras de pan

* 15 cerdos

* 845 latas de alimentos

* 190 shampoos

* 78 cepillos de dientes

* 35 geles para el cabello

* 270 desodorantes

* 2,450 periódicos

* 16 teléfonos celulares

* 1,200 pollos

* 7,550 litros de leche

* 10,866 zanahorias

* 276 pastas de dientes

* 5.6 bronceadores

* 21 borregos

* 4 vacas

* 4,500 litros de cerveza

* 5,600 litros de refrescos de cola

* 4,000 rollos de papel higiénico

* 11,000 toallas sanitarias o tampones

* 10,000 barras de chocolate

A cada habitante del planeta nos corresponde un promedio de 1.8 hectáreas para satisfacer nuestras necesidades, el equivalente a 2.5 canchas de fútbol, sin embargo, actualmente cada persona consume 2.7 hectáreas, es decir, 3.6 canchas.

Sin duda, estas cifras nos hacen considerar integrar prácticas a favor del consumo responsable que pueden resultar muy sencillas como consumir productos locales, frutas de temporada y elegir productos ecoamigables. Con pequeñas acciones se pueden resultar grandes resultados. Y tú ¿cuánto consumes?



Ciudadanos demandarán en La Haya a Monsanto por crímenes de lesa humanidad

Las pruebas sobre todo de los productos tóxicos y cancerígenos que nos peligran como humanidad son evidentes.

Foto: g.foolcdn.com

Cuando uno mira hacia la historia de algunas corporaciones del planeta, que como de película son los malos evidentes del relato contra la humanidad misma, la ficción-realidad es entonces sorprendente.

Es verdad, existen algunas corporaciones que como en una distopía descarada buscan privatizar el agua del planeta, por ejemplo, Nestlé. O el caso cada vez más famoso de Monsanto,  quienes han llegado al extremo de demandar a campesinos pobres de la India por un supuesto robo de semilla cuando estas contaminan los campos que se se encuentran a kilómetros, y la compañía lo sabe.

Han también bloqueado información que habla sobre el potencial cancerígeno de sus productos transgénicos, pero sobre todo, han creado productos, muchos insecticidas, probadamente tóxicos. Uno de ellos es el glisofato, calificado recientemente por la OMS como cancerígeno; este es el herbicida de Monsanto más usado en el mundo.

En el planeta han habido muchas protestas contra esta corporación pero jamás había sido usado un recurso legal internacional para frenar sus prácticas (recordemos que en muchos países, como México, las luchas legales han sido una buena manera de frenar los abusos ambientales, por ejemplo).

Organizaciones como las siguientes han anunciado que interpondrán en el Día Mundial de la Comida (16 de octubre de 2016) ante La Haya un recurso por crímenes de lesa humanidad: The Organic Consumers Association (OCA), IFOAM International Organics, Navdanya, Regeneration International (RI), y Millions Against Monsanto.

Estos son los productos más nocivos creados por Monsanto y en parte por los que interpondrán esta demanda:

PCBs (biofileno policlorinado): es uno de los contaminantes que afectan la fertilidad de los animales.

Ácido tricolorofenoacético: este componente de los desfoliantes fue usado en la guerra de Vietnam, conocido por su color naranja, y aún continúa causando defectos de nacimiento y cáncer.

Lasso: este herbicida ahora está prohibido en Europa.

RoundUp: es categorizado por la OMS como un posible cancerígeno, es un herbicida tóxico que ha protagonizado algunos de los escándalos ecológicos más escandalosos.



Estudiantes dan consejos para un estilo de vida más sustentable

Gracias a su asequibilidad y sencillez, tanto niños, jóvenes como adultos pueden formar parte del movimiento ecológico.

La sustentabilidad es un estilo de vida que ofrece la posibilidad de económicamente cuidar y agradecer al medio ambiente. Gracias a su asequibilidad y sencillez, tanto niños, jóvenes como adultos pueden formar parte del movimiento ecológico.

Y estos son algunos consejos de los jóvenes estudiantes que proponen una consciencia ecológica:

Investiga y elige alternativas ecológicas en cuanto a la electricidad y el gas. Desconecta todos los aparatos electrodomésticos que no estés utilizando, invierte en opciones ecológicas como paneles solares, etcétera.

Involucra a todos los habitantes del hogar para recrear alternativas acerca de la energía, la eficiencia del agua, el mantenimiento de la estructura y el bienestar integral.

Analiza lo básico que necesitas para vivir adecuada y placenteramente. Elimina los excesos innecesarios. Reduce el gasto ahorrando el dinero.

Al vivir con compañeros de departamento, es importante  aplicar un sistema de reciclado.

Disfruta de una sexualidad plena con las luces apagadas, lencería casual, juguetes sexuales ecoamigables, afrodisiacos sustentables (como plátanos o espárragos).

En vez de usar un coche por cabeza; compartan el transporte, caminen o utilicen bicicletas.



¿Tienes una mente verde? Descúbrelo

Para conseguir un consumo responsable, es importante reflexionar sobre actividades y actitudes que te permitan cuidarnos, a los otros y al medio ambiente

El consumo responsable es la capacidad de satisfacer necesidades y deseos reduciendo al máximo las consecuencias en el medio ambiente como en el bienestar de otros como de uno. Por lo que a la hora de escoger un producto contaminante tiene repercusiones en diferentes niveles: individual, social y ambiental.

Para conseguir un consumo responsable, es importante reflexionar sobre actividades y actitudes que te permitan cuidar esos tres niveles. Esto formará a una mente verde, la cual cuenta con ciertas características indispensables; tales como:

Compra los productos por su contenido (en vez de su presentación), revisando la información y comparando precios.

Escoge los productos con menos envoltorios plásticos.

Reduce el uso de artículos desechables.

De preferencia elige aquellos hechos a nivel nacional.

Toma en cuenta la etiqueta de la certificación de los productos.

Reduce la cantidad de basura al reducir, reutilizar y reciclar.

Utiliza la donación como un método para reutilizar.

Junta y aplasta los envases de aluminio para reducir su volumen.

Reutiliza y recicla todos los artículos al darles nuevas funciones; como por ejemplo, transforma las latas en lapiceros, joyeros o macetas, usa las bolsas del supermercado para los residuos, entre otras.

Cuida el agua potable.

Coloca un balde para acumular el agua fría de la regadera en lo que se calienta.

Cierra las llaves del agua mientras te lavas los dientes, te enjabonas o afeitas.

Si el agua de la limpieza se encuentra libre de productos químicos, úsala para regar el jardín (o en su defecto, las plantas).

En caso que sea complicado plantar un árbol, mantén plantas en casa.

No dejes basura en calles ni áreas verdes. Recoge la que encuentres (aunque no sea tuya), ya que estás cuidando a tu hogar.

Aprovecha al máximo la luz natural.

Si necesitas pilas, procura que sean recargables.

No abuses de los aparatos electrodomésticos.

Ve la televisión cuando realmente te interese un programa.

Desconecta los aparatos que no estés ni vayas a utilizar.

¿Cuáles son tus características de una mente verde?

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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